La Esposa es lo Primero - Capítulo 23
—Hay tanto que hacer en el Palacio, además su Padre Imperial lo está castigando, pero quieres ir a pasear por otro lugar, ¿no haría eso que la gente te denuncie?—. Mu Hanzhang suspiró, apartando ligeramente a la persona que tenía en su pecho, y una vez más tomó el libro de cuentas para mirarlo.
Jing Shao dejó que la fuerza de su empuje lo guiara, y cayó sobre el suave diván. —Mi Padre Imperial me pidió que copiara «El Arte de la Guerra» diez veces, incluso a la velocidad más rápida, aún me tomará un mes terminar todo eso. No podemos estar encerrados en casa todo el tiempo, ¿verdad?
Mu Hanzhang lo miró, luego fingió que no lo había escuchado y dejó el libro de cuentas que había examinado a un lado, cambiando a otro libro, que tenía los nombres de las personas del Palacio. —Hay un asunto del que quería hablar.
Aunque el asunto de la concubina Li colocando droga ya se había resuelto, solo había tenido una idea general. Cada uno de los sirvientes que habían formado parte en esto, estaban escritos uno por uno en el libro, pero había una persona en especial.
—¿La concubina Yan?—. Jing Shao al escuchar este nombre, no pudo evitar fruncir el ceño. —Primero silenciemos este asunto, espera tres días una vez que el Hermano Mayor Imperial se haya ido a la expedición y luego ocúpate de ello—. La concubina Liu Yan fue enviada por el Príncipe Mayor. Aunque claramente sabía que ella era un problema, ya que el Príncipe Mayor se iba de expedición muy pronto, podían esperar el mejor momento para lidiar rápidamente con ella, ya que cualquier acción inevitablemente daría lugar a chismes.
—Tengo una idea—. Mu Hanzhang se frotó los labios, miró a Jing Shao y dijo con cierta vacilación. —¿Wang Ye realmente nunca la ha tocado?
Jing Shao se sentó, frotándose la nariz con torpeza. —¿Por qué iba a engañarte sobre este tipo de cosas?
—A lo que se refiere esta persona es que el confinamiento en la casa del Cuarto Príncipe terminará el próximo mes, Wang Ye, como hermano mayor, naturalmente debe enviar un regalo de felicitación—. Mu Hanzhang bajó sus ojos, hablando lentamente.
Los ojos de Jing Shao se iluminaron. —?Lo que quieres decir es enviarla al Palacio de Jing Yu?—. Era bien sabido que las concubinas por debajo del Tercer Rango podían ser enviadas como obsequios si es que no habían sido ya tocadas y ya que el Príncipe Mayor había enviado a una persona que sólo causaría desastres, absolutamente podría enviar este desastre a otra persona, aunque durante estos años el Príncipe Mayor y el Cuarto Príncipe tenían que estar cerca, sus rostros y corazones no estaban de acuerdo el uno con el otro. Al poder tener una fuente de información tan disponible, no creía que el Príncipe Mayor no la usaría.
¡Al mover esta fuente de calamidad, todo se volvería más práctico!
—¡Jun Qing, eres demasiado inteligente!—. Jing Shao con entusiasmo tomó a su Wang Fei entre sus brazos y lo besó.
—Wang Ye…—. Mu Hanzhang lo empujó, y sus orejas estaban ya manchadas de un rosa rojizo, ellos claramente estaban hablando de asuntos importantes, ¿entonces por qué esta persona no puede actuar con seriedad?
Como resultado de su conversación final fueron a castigar a todos los sirvientes que participaron en la entrega de la droga. Su idea era no tocar a la concubina Yan por ahora, ya que esperarían hasta mediados del tercer mes para cuando el Cuarto Príncipe fuera liberado y en ese momento se la entregarían.
Por la tarde, Jing Shao tomó una hermosa siesta abrazado de su Wang Fei. Luego lo siguió de nuevo al pequeño estudio, uno se ocupaba de las responsabilidades del Palacio y el otro copiaba los libros militares.
«El arte de la guerra» contaba toda la época de la fundación del país. Unos cuatro eruditos habían recopilado estrategias y tácticas militares, eligiendo y reuniendo las mejores entre ellas durante miles de años y recopilándolas, realmente creaban buenos libros. Solamente que Jing Shao miraba a la gran cantidad de ellos que tenían una larga altura a su lado y su rostro se tornó amargo. Llegar a acabar de copiar esto diez veces, seguramente le demorarían incluso más de un mes, y la sola idea lo hacía temer.
Mu Hanzhang miró a la persona que estaba tirada en la mesa sin moverse, observando que solo había copiado tres páginas, empujó el té que Miao Xi acababa de llenar hacia él. —Los asuntos del Palacio ya han sido prácticamente atendidos por estos pocos días. El tercer día del cuarto mes hay una feria en el templo, cuando llegue el momento, podemos dar un paseo por allí. En el camino podemos quedarnos en su residencia alternativa por un par de días—. Después del primer día del cuarto mes, al distribuir la asignación mensual del dinero, y el segundo día, al reclutar nuevos sirvientes para el Palacio, básicamente no habrían otras obligaciones importantes.
Jing Shao al escuchar esto, inmediatamente se puso feliz, bebió un sorbo de té y comenzó a copiar, pero poco después ya no pudo quedarse más quieto. —Voy a entrenar con mi espada y luego vuelvo a copiar más—. Diciendo esto, tiró su pincel y salió.
Mu Hanzhang se rió levemente y negó con la cabeza, nadie entendía a un hijo mejor que su padre, el Emperador castigaba a Jing Shao por copiar libros, ya que sabía que no le gustaba escribir caracteres y no sería capaz de quedarse quieto. Tomando el libro en el que había estado copiando su esposo, miró la página llena de palabras en negrita y poderosamente escritas por un corto período de tiempo, y agarró el pincel para continuar escribiendo en la línea que estaba en el medio.
Cuando Jing Shao regresó, descubrió que el libro que originalmente solo tenía copiadas cinco páginas se había convertido en treinta páginas y, además, esas palabras adicionales, y la caligrafía, ¡eran mágicamente iguales a la suya!
—Jun Qing, ¿escribiste esto?—. Jing Shao agarró el libro y buscó a su Wang Fei, quien estaba ya sentado en la mesa del comedor sirviendo sopa.
Mu Hanzhang asintió levemente. —Cuando era joven, hacía las tareas de mi hermano mayor y mis dos primos, por ello sé cómo imitar el estilo de caligrafía de otras personas.
—Entonces, ¿puedes copiar la letra de cualquier persona?—. Jing Shao agarró su mano con entusiasmo, y sabiendo que podía imitar la escritura a mano, y que también podría falsificar letras, ¡su utilidad era demasiado grande en el campo de batalla!
—Siempre que no sea demasiada extraña la letra, puedo hacerlo—. Al entregarle un plato de sopa, Mu Hanzhang no podía entender por qué su esposo consideraba este tipo de cosas como algo tan importante.
—Jun Qing… ¡realmente eres un tesoro tan único!—. Jing Shao se quedó en silencio por un momento, y luego dijo lentamente.
—¿No son sólo algunas habilidades sin importancia?—. Sonrió Mu Hanzhang, sabía cómo copiar la escritura a mano y calcular cuentas. En cualquier caso, todos los estudiosos pensaron que estaba por debajo de ellos hacer ese tipo de trabajo. —Las cosas que he aprendido son muy variadas, mi maestro no me dejó tomar el examen imperial metropolitano, en el año después tampoco me dejó entrar al examen de nivel provincial…—. A este punto, el vigor en sus ojos no pudo evitar atenuarse. Cuando tenía diecisiete años ya había pasado el nivel provincial del examen imperial, pero porque su maestro sintió que aún no era lo suficientemente maduro, lo hizo esperar otros tres años, pero inesperadamente esos tres años se habían convertido en una eternidad.
Al ver que se sentía triste, Jing Shao tampoco supo cómo consolarlo y solo pudo cambiar de tema. —Mañana, que no preparen el desayuno. Te llevaré al restaurante Huiwei para comer, Xiao Yuan y su esposa son muy interesantes.
Al día siguiente, una vez que Jing Shao llegó al restaurante Huiwei, inmediatamente se arrepintió, porque una vez que Wang Fei y Zhou Jin se conocieron, fue como si fueran amigos desde siempre, y hablaron sobre cómo hacer negocios, mientras el dueño Zhou, vestía túnicas de color verde esmeralda también invitó cordialmente a Mu Hanzhang a participar en la reunión mensual de esposas masculinas. Él y Xiao Yuan, solo pudieron quedar afuera de la conversación y no tuvieron mayor remedio que comer wontons juntos en silencio.
En un abrir y cerrar de ojos, llegó el tercer día del cuarto mes, y la feria del templo en el sur de la ciudad estaba inusualmente llena de ruido y emoción. Habían personas que montaban puestos, vendían arte y otras artesanías, adivinos, entrenadores de monos, un gran número de personas se reunían en esa festividad.
Jing Shao llevó a su Wang Fei de un lado a otro con él entre la multitud. El clima en el cuarto mes ya estaba empezando a tornarse cálido, y ellos dos vestían ropa de seda clara de color azul zafiro a juego. Jing Shao se colocó un par de pulseras de plata con incrustaciones de piedras preciosas en sus muñecas, y Mu Hanzhang tenía un tul de gasa de mangas anchas en la parte superior de su cuerpo. Los dos igualmente de guapos eran bastante llamativos para la multitud.
Al costado de la carretera, estaba lleno de gente que vendía bocadillos, pequeños artículos divertidos, y Jing Shao compró unas croquetas. Estas croquetas usaban harina, tofu, brotes de soja enrollados en bolas y luego se freían en una olla con aceite hasta que se pusieran de color amarillo dorado, untados con una capa de pasta de soya, luciendo extremadamente tentadores. Empujando con un pincho de bambú, uno fue enviado al costado de la boca de Mu Hanzhang, y él frunció el ceño, el comer cosas en la carretera era impropio de los nobles, y muy falto de modales, pero tampoco quería ignorar las buenas intenciones de su esposo. Miró a izquierda y derecha, luego abrió rápidamente la boca para morder la croqueta, la bola fragante y crujiente acompañada de la salsa brillante y sabrosa, inesperadamente fue una comida extraordinariamente deliciosa y una sonrisa en sus labios no pudo evitar aparecer.
Esta serie de expresiones aterrizó naturalmente en los ojos de Jing Shao, quien solo estaba pensando en burlarse de él con un par de frases, cuando de repente, por el rabillo del ojo, una figura de aspecto familiar pasó como un rayo. De repente levantando la cabeza, solo vio a una figura vestida con ropa femenina de color rosa escondida entre la multitud, el lado de la cara que había destellado le causó una gran sorpresa, no pudo evitar arrojar las croquetas de sus manos lejos de él, para dar una vuelta y seguir a esa persona.
—Xiao Shao…—. Mu Hanzhang miró mientras el otro soltaba el agarre de su propia mano, huyendo y cuando Jing Shao se fue, persiguiendo a una chica vestida de rosa y pronto sumergiéndose entre la multitud, no quedó ni rastro de él.
—Oh, Wang Fei puede salir inesperadamente, ¿por qué ni siquiera trajiste guardias imperiales?—. Una voz con la que estaba familiarizado sonaba desde su espalda, Mu Hanzhang frunció el ceño. Esta voz frívola y molesta, con solo escucharla, supo que era su primo Mu Yangwen.
—Así que el hermano menor también ha venido a visitar la feria del templo, ¿por qué entonces estás solo?—. Volviendo la cabeza para mirar, como se esperaba, estaba su hermano mayor, Mu Lingbao, y sus dos primos, Mu Yangwen y Mu Huafeng.
Jing Shao no había ido muy lejos, pero ya no quedaba ya rastro de esa persona.
—Wang Ye, ¿a quién busca?—. Los guardias imperiales ocultos entre la multitud se acercaron y preguntaron.
—Ustedes dos vayan a buscar a una persona vestida de rosa, una mujer con un lunar cinabrio entre las cejas debería llamarse Ruo Yi—. Señalando a dos guardias imperiales para que fueran a buscar, Jing Shao sólo recordó que había abandonado a Jun Qing y rápidamente regresó corriendo. Había tanta gente en la feria del templo, y Jun Qing también era tan guapo, por lo que sería terrible si se encontrara con un libertino o una mujer atrevida.
Efectivamente, para cuando regresó corriendo a su lugar original, vio a tres hombres dando vueltas alrededor de Mu Hanzhang, de espaldas a él, no podía ver lo que estaban haciendo, pero al notar la expresión de Wang Fei, frunciendo sus labios con fuerza, estaba claro que estaba enojado. Jing Shao se llenó de furia de inmediato, caminando hacia allí para agarrar al hombre que le estaba hablando por el cuello, y le dio un puñetazo en la cuenca del ojo, para después darle a cada uno de los dos hombres a su costado una patada, haciendo que cayeran sobre el suelo
Los ojos de Mu Hanzhang se ensancharon, con la boca entreabierta, mientras estaba reunido en los brazos de Jing Shao. —Jun Qing, ¿estás bien?
—Xiao Shao, ellos…—. Mu Hanzhang miró a las tres personas caídas al suelo, con la comisura de su boca ligeramente crispada.
—¿Qué están haciendo? ¿Vieron a Wang Fei siendo acosado y ustedes no fueron capaces de salir?—. Jing Shao regañó a los dos guardias imperiales detrás de él, bajando la cabeza para mirar a los «tres libertinos» que habían caído al suelo. Mientras los dos iban cubriendo sus abdómenes parecían algo familiares, el que tenía un ojo morado iba arrastrándose, pero él realmente parecía el hermano mayor de su esposa, podría ser… ¿Mu Lingbao?