La Esposa es lo Primero - Capítulo 13

  1. Home
  2. All novels
  3. La Esposa es lo Primero
  4. Capítulo 13 - El certificado de comercio de la sal
Prev
Next
Novel Info

Al día siguiente, Mu Hanzhang se despertó en los brazos de Jing Shao. Un aliento cálido revoloteó en su cuello, y una pierna delgada descansaba sobre su cuerpo, presionando una de sus piernas que se encontraba ya entumecida.

 

 

 

Se movió incómodo, y la persona que lo sostenía se despertó lentamente, suspirando suavemente. —Jun Qing…—. Su llamada que estaba aturdida por el sueño tenía un perezoso sonido nasal.

 

 

 

—Bueno, es hora de levantarse—. Mu Hanzhang se movió de nuevo. Pero inesperadamente, en lugar de conseguir su libertad, la otra persona lo abrazó aún más fuerte.

 

 

 

—No necesitas ir a la corte matutina, ¿cuál es la prisa?—. Jing Shao enterró su rostro en la otra persona que estaba entre sus brazos y se acarició la cabeza un par de veces.

 

 

 

—¿No tiene Wang Ye una cita con el señor Li hoy?—. Mu Hanzhang quería decir que después del desayuno, las Concubinas vendrían a presentar sus respetos, y que no sabría qué hacer si veían que los dos todavía estaban en la cama.

 

 

 

Jing Shao, todavía sin querer, se entretuvo un rato antes de levantarse. En su vida anterior, después de comenzar la tercera expedición contra los tres estados vasallos, básicamente nunca tuvo la oportunidad de dormir tranquilamente así. Después de ser encarcelado, sus posibilidades disminuyeron enormemente. Sólo quedaba la losa de piedra caliza helada y el heno sucio. Por lo tanto, se encontró ahora cada vez más inclinado hacia las cosas cálidas y limpias.

 

 

 

Al mirar a Mu Hanzhang poniéndose elegantemente sus túnicas exteriores, y que hoy había elegido usar prendas blancas como la nieve de la cabeza a los pies, sintió que esta persona ni siquiera estaba manchada por una mota de polvo. Jing Shao sostenía su cabeza con una mano, mientras estaba acostado de lado en la cama mirando hacia un rayo de sol que iluminaba a aquella persona que parecía un inmortal caído del cielo. Como si estuviera en trance, y pensó: ¡Esta persona debe ser el ser más cálido y limpio de este mundo!

 

 

 

La cita con Li Yanqing era al mediodía, así que después de desayunar, Jing Shao no se apresuró a salir y se sentó en el sofá Luohan para acompañar a su esposa a tomar el té.

 

 

 

—La Esposa Secundaria y las dos Concubinas han venido a saludarlos—. Zhi Xi vino a informar.

 

 

 

Después de que Mu Hanzhang asintió, Song Lingxin y las dos Concubinas ingresaron para saludar a Wang Fei y presentar sus respetos, pero al ver que Jing Shao también estaba allí, naturalmente, lo saludaron primero.

 

 

 

Cuando la Concubina Liu se levantó, fue un poco más lenta que las demás. Parecía como si no se sintiera bien, por lo que su cuerpo se sacudió y cayó hacia adelante.

 

 

 

Mu Hanzhang inconscientemente extendió su mano para atraparla, pero inesperadamente Jing Shao reaccionó aún más rápido, y la consiguió levantar. ¡Qué broma que su caída fuera justo en los brazos de Jing Shao!

 

 

 

—Wang Ye…—. La hermosa Concubina Liu levantó su par de hermosos ojos de agua otoñal y miró a Jing Shao. —El cuerpo de esta humilde Concubina no se encuentra bien y accidentalmente caí sobre usted.

 

 

 

La mano de Mu Hanzhang que estaba estirada dio un giro brusco, luego se dispuso a recoger la taza de té de la mesa y bebió un sorbo, como si no hubiera visto nada.

 

 

 

Jing Shao frunció el ceño, obviamente sin ver el significado del agua otoñal en esos hermosos ojos. Esta caída le recordó que en la vida anterior ella pareció también caer a sus brazos y al descubrir que ella era extraordinaria, la consintió por un buen tiempo. Sin embargo, cuando el palacio estaba en problemas, esta mujer desapareció misteriosamente. Ahora él podía asumir que ella había podido recopilar evidencia sobre sus crímenes durante ese año.

 

 

 

 

 

La Concubina, al ver a Wang Ye mirándola, no pudo evitar sentirse felicidad en su corazón. Sin embargo, en el exterior,  su apariencia todavía parecía como si estuviera demasiado débil para soportar el viento. Song Lingxin, que estaba viendo esto, estaba apretando los dientes. ¡Esta zorra seductora!

 

 

La Concubina Li miró la situación y puso los ojos en blanco, pero inmediatamente se hizo a un lado y se quedó en silencio.

 

 

—Wang Fei, sobre lo mencionado ayer…—. Song Lingxin dio un paso adelante, rompiendo la extraña atmósfera de la habitación.

 

 

—Ya se lo he dado a Duo Fu—. Mu Hanzhang bajó los ojos, soplando la espuma en la superficie de su caliente té, para después beber un sorbo de este. —Lo hablé con Wang Ye. Todavía estarás a cargo de los asuntos administrativos del Palacio de este mes, el próximo mes, me entregarás todos los libros de cuentas que tienes en tus manos.

 

 

La sonrisa en el rostro de Song Lingxin se congeló instantáneamente, y miró hacia Jing Shao. Pero Jing Shao solamente observó a Mu Hanzhang. —Entonces, ¿estarás ocupado el próximo mes?

 

 

—Hay muchos asuntos. Si Wang Fei quiere hacerse cargo el próximo mes, me temo que estará muy ocupado durante mucho tiempo—. Al ver la interrupción de Jing Shao, los ojos de La Esposa Secundaria Song se encendieron de esperanza de nuevo y se apresuraron a seguirlo.

 

 

—Naturalmente, estaré un poco más ocupado de lo que estoy ahora, pero de cualquier manera no tengo nada que hacer en este momento—. Mu Hanzhang le dijo a Jing Shao.

 

 

—Entonces haré de que no tengas nada que hacer para llevarte a pasear estos días—. Jing Shao frunció el ceño. Y como estaban en presencia de las Concubinas, tampoco dijo demasiado.

 

 

 

La sonrisa de Song Lingxin se volvió más rígida, su tez se tornó más azulada, y llevó a las dos Concubinas a retirarse. Cuando salieron, ella tiró ferozmente del pañuelo que tenía en las manos. Las dos Concubinas se miraron y la Concubina Li dio un paso adelante para decir. —He estado pensando en el té de flores que tomamos con la hermana el día anterior.

 

 

Song Lingxin las miró. Ella solía pensar que la presencia de estas dos mujeres era molesta. Ahora que se había encontrado con un enemigo formidable, primero debía ganarse a estas dos para que la apoyasen. Por lo tanto, después de decir algunas palabras corteses, las invitó a ir al pequeño pabellón a tomar el té.

 

 

—¡Un hombre que se mete en los deberes de esposa! ¡Y todavía no siente que está perdiendo su prestigio!—. En el pequeño Pabellón de Flores, Song Lingxin dejó con fuerza su taza de té sobre la mesa.

 

 

—Él está siendo mimado en este momento. Me temo que la hermana no podrá competir contra él—. La Concubina Liu entrecerró sus astutos ojos. La diferencia entre su comportamiento anterior y el de ahora era extremadamente grande.

 

 

—Pero escuché que Wang Ye pasó las últimas noches en el Lado Este, pero no llegaron a hacer nada juntos—. Sonrió la concubina Li. —A la mañana siguiente, en la cámara nupcial, ya estaba enfermo y su enfermedad era grave. En mi opinión, debe de tener algún tipo de acuerdo con Wang Ye.

 

 

—¿Qué quieres decir con esto?—. Esta vez, el corazón de Song Lingxin se animó. La relación de la Concubina Li con las sirvientas era buena, y la gente encargada de la habitación de Wang Ye también le pasaba información.

 

 

—Escuché que cuando estaba tomando medicamentos ese día, Wang Fei y Wang Ye tuvieron una pelea en la habitación y también dijeron algo sobre algunos papeles de divorcio—. La Concubina Li transmitió la noticia por la que había preguntado con total confianza.

 

 

 

 

 

—Si es así, ¿entonces Wang Ye planea encontrar una oportunidad para el divorcio?—. Li agregó oportunamente sus pensamientos.

 

 

—Hmph, si es así, una vez que se haga cargo de las tareas del hogar, la oportunidad de encontrar una razón para divorciarse de él será más fácil de encontrar…—. Una sonrisa reapareció en el rostro de Song Lingxin. Teniendo por sentado que dentro de este mes, ¡aprovechará en dejarle unas operaciones «perfectas» a Wang Fei!

 

 

 

El príncipe, del que tanto hablaban las Concubinas, estaba ahora pegado a Wang Fei, mirando lo que estaba pintando.

 

 

—¿Por qué Wang Ye salió a practicar artes marciales ayer?—. Dijo Mu Hanzhang cuando se dio cuenta de la mirada fija que se posaba en él y buscó un tema para conversar.

 

 

—Fui a buscar a alguien con quien pelear—. Jing Shao apoyó la parte superior de su cuerpo sobre la mesa, para fijar ahora su mirada hacia la diestra punta de pincel de Mu Hanzhang. —¿Qué estás pintando?

 

 

—Un cuadro para un regalo de cumpleaños—. El pincel de finas cerdas entre sus dedos se acariciaba suavemente en el fino papel como nubes en movimiento y agua fluyendo. —El mes que viene es el cumpleaños de mi padre.

 

 

—Anteriormente, no le permití firmar un certificado para el comercio de la sal, y en su lugar le pedí que se fuera al noroeste para vender caballos—. Jing Shao recordó este asunto de cuando fueron a visitar a sus padres y lo dijo sin problemas.

 

 

—¿Vender caballos?—. La punta del pincel de Mu Hanzhang se detuvo y se formó un punto negro adicional en las montañas en la parte inferior, por lo que rápidamente agregó algunos trazos, convirtiéndolo en un musgo.

 

 

—Bueno…—. Jing Shao no tenía la intención de explicar más sobre esos asuntos, así que levantó el pincel. —Cuando pintes un regalo de cumpleaños, no tienes que preocuparte tanto, te ayudaré.

 

 

Mu Hanzhang le extendió una hoja de papel, sintiendo curiosidad por lo que quería pintar. Solo vio a Jing Shao levantando su pincel, mientras formaba algunos trazos, y luego una tortuga fea apareció de repente en el papel.

 

 

—Esto…—. La esquina de la boca de Mu Hanzhang se torció. —¿Es esto un regalo de cumpleaños?

 

 

—Un rey de mil años o una tortuga de caparazón blando de 80.000 años, ¿no es esto más como un regalo para los ancianos?—. Jing Shao estaba inmensamente satisfecho de sí mismo.

 

 

—Pff ~—. Aunque fue irrespetuoso con su padre, Mu Hanzhang no pudo evitar reírse. —Si Wang Ye le diera esta pintura a mi padre, me temo que otros también se burlarían.

 

 

—Entonces envíe su pintura primero. Espera hasta que sea el cumpleaños del Marqués del Norte y luego puedes enviar el mío—. Jing Shao levantó su pintura y la miró. Luego le dijo a Yun Zhu, quien estaba a un lado: —Ve a guardarlo.

 

 

—Sí—. Yun Zhu contuvo la risa y enrolló la pintura.

 

 

 

Al ver que era casi mediodía, y Jing Shao todavía estaba dando vueltas en la pequeña sala de estudio sin tener intenciones de irse, Mu Hanzhang lo instó a que saliera a arreglar sus asuntos.

 

 

—Ven conmigo, solo le voy a explicar algunas cosas, que serán un par de frases. Por la tarde te llevaré a las afueras de la ciudad—. Jing Shao quería llevar a Jun Qing a probar los bocadillos en el sur de la ciudad, y luego ir a ver si las flores de durazno de la mansión de su hermano ya habían florecido. Estas cosas eran unas de las tantas actividades que le habrían gustado realizar en su anterior vida, pero después de despertarse aún no las había hecho. Por lo que tenía muchas ganas de ir con Jun Qing a hacer todas y cada una de ellas.

 

 

Mu Hanzhang no pudo convencerlo de lo contrario, por lo que solo tuvo que cambiarse de ropa e ir con él.

 

 

 

Al llegar al lugar de encuentro, Li Yanqing se frotó las manos felizmente. —Wang Ye… ¿Este es?—. Al ver el rostro desconocido detrás de Jing Shao, la sonrisa en su rostro se tornó algo cautelosa.

 

 

—Este es el invitado de mi Palacio, el Señor Jun. Su presencia no obstaculizará nada—. Jing Shao respondió con indiferencia y guió a Mu Hanzhang para que se sentara. —Le pedí que viniera hoy para decirles que en el futuro este tipo de asuntos ya no se podrán hacer.

 

 

—¡Wang Ye!—. Li Yanqing se puso pálido de miedo. Miró hacia su alrededor, bajó la voz y preguntó: —¿Pasó algo?

 

 

—Hubo algunos rumores en la corte imperial, así que es mejor actuar con moderación—. Jing Shao se sirvió una copa de vino. —Ve a buscar a Ren Feng, ya le he hablado de las regulaciones específicas. Él te dirá qué hacer en el futuro—. Ayer, cuando se dirigía a la villa, aprovechando la oportunidad se ocupó del asunto del negocio de la certificación de sal.

 

 

Después de que Li Yanqing se fuera, Mu Hanzhang guardó silencio por un momento y dijo: —¿Con qué problema se encontró Wang Ye en la corte?

 

 

Jing Shao lo miró y sus labios se juntaron, sonriendo. —No es nada por ahora, pero ¿ha escuchado Jun Qing los rumores en la capital?

 

 

Mu Hanzhang bajó los ojos para pensar y dijo: —¿Se trata de los rumores de que Cheng Wang irá a castigar a los niños que lloran por la noche?

 

 

—Sí…—. Su Jun Qing es realmente una persona tan inteligente. Jing Shao sintió que hablar con él era verdaderamente sencillo.

 

 

—Este asunto tiene tanto causas como efectos, y deben tratarse por separado, pero por ahora debemos ocuparnos primero de los efectos—. Mu Hanzhang jugó con la copa de vino entre sus manos y acarició lentamente el borde de su copa.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first