La Esposa es lo Primero - Capítulo 105

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  4. Capítulo 105 - El Final
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Jing Shao miró fijamente sin comprender en estado de perplejidad por un buen rato, sin palabras. Los dos decretos imperiales eran completamente opuestos, el Padre Imperial le estaba diciendo que la lealtad significa la gloria y esplendor eterno, mientras que la codicia le traería una condena interminable.

 

 

 

—Tu Madre Imperial te nombró Shao, con la esperanza de que seas como los 9 capítulos de «Xiao Shao», y traigas buena fortuna y buena salud para Dachen—. El Emperador Hong Zheng suspiró. —Te vi crecer de un pequeño niño a un invencible príncipe, ¿qué tan infeliz está el corazón de este padre? Es sólo porque soy el Emperador de Dachen que tengo que pensar en la Nación, aunque sea el Emperador no puedo hacer todo lo que quiero, así que solamente espero que tus hermanos sean capaces de protegerse entre sí, ni tampoco defraudes a tu Madre Emperatriz.

 

 

 

—Padre Imperial…—. Jing Shao levantó su cabeza, sus ojos se enrojecieron un poco. Nunca había escuchado a su padre alabarlo tanto. Ha pasado por dos vidas, pero esta es la primera vez que escucha estas palabras.

 

 

 

—Con la falta de un corazón humano, al final, no son más que palabras codiciosas. Este Emperador en estos días ha estado mareado. Como si hubiera escuchado la llamada de Taizu, me desperté anoche, y releí las notas personales de Taizu, solo entonces me di cuenta que este Emperador ha desobedecido la intención de Taizu—. El Emperador Hong Zheng suspiró y sacó un panfleto amarillo de debajo de su almohada, se lo pasó a Jing Chen, su voz era incluso un poco más baja que antes, tan así que estaba jadeando levemente. —En el asunto de Huainan, debemos seguir los deseos de Taizu y no forzarlo.

 

 

 

Jing Chen recibió aquel panfleto y guardó silencio. Las notas escritas a mano por Taizu fueron guardadas para el siguiente Emperador de la dinastía de Dachen que los cuidaría. El Padre Emperador se los daba a él, lo que significa que no hace falta que decir más.

 

 

 

El Emperador Hong Zheng hizo un gesto con su mano y el Ministro de Ritos abrió el tercer decreto, pero esta vez no lo comenzó a leer como los anteriores, sin obstáculos. En cambio, pausó cada palabra y fue muy cauteloso.

 

 

 

—Rui Wang Jing Chen, sabio y benévolo, sigue el Mandato del Cielo, y con los corazones de la gente, al dominar todo el gran Imperio, sucederá al Emperador ascendiendo al trono como Emperador.

 

 

 

Jing Chen aceptó en silencio el edicto y, golpeó tres veces su cabeza en el suelo para ofrecer respeto al Emperador Hong Zheng.

 

 

 

—Este Emperador te entrega los ríos y montañas de esta Nación, al tomar los mandatos de Taizu como norma, sé un trabajador político, ama a la gente, y sé constantemente juicioso de ti mismo—. La voz del Emperador Hong Zheng se volvió cada vez más débil, y estrechó la mano de Jing Chen en su palma. —Jing Shao es tu propio hermano menor. Si después cometes algún error, aún recuerda que él, hoy con su sentimiento de hermandad, se encargó de protegerte detrás de su cuerpo.

 

 

 

—Este hijo sigue el mandato—. Jing Chen tampoco era capaz de aguantarse, pero sus ojos ya estaban rojos.

 

 

 

—¡Padre Emperador!—. Jing Shao no pudo soportarlo más, se acercó y se inclinó sobre la cama. No hay padre en el mundo que no ame a sus hijos, pero el corazón de su padre solo ahora él puede entenderlo. En la vida anterior, su Padre Imperial lo toleró una y otra vez, y lo mantuvo con vida…

 

 

 

—Protejan cuidadosamente la herencia de los antepasados, y tanto este padre emperador y la madre Emperatriz van… A mirarlos bien…—. La voz del Emperador Hong Zheng gradualmente se hizo más ligera, como si pensara en la gentil y digna Emperatriz Yuan, así, las comisuras de sus labios muestran una sonrisa.

 

 

 

 

En el año 16 de Hong Zheng de Dachen, el Emperador Hong Zheng murió en el Palacio Imperial a la edad de cuarenta y ocho años.

 

 

 

—¡Padre Emperador!—. Jing Shao agarró la cobija, incapaz de dejar de gritar y llorar. Las colinas se derrumbaron, y su padre falleció, incluso si se había hecho todo lo posible, no se puede luchar contra el mandato del cielo.

 

 

 

 

 

Jing Chen apretó los labios con fuerza, sus rojizos ojos no pudieron ya detener sus lágrimas y se fueron deslizando en silencio.

 

 

—Emperador, no llore, es malo para su cuerpo—. An Xian y el Ministro de Ritos estaban ocupados yendo a apoyar a Jing Chen y ya habían modificado su forma de dirigirse a Su Majestad, el Emperador.

 

 

Xiao Yuan ayudó a Jing Shao y le entregó un pañuelo bordado: —Wang Ye, lo lamento mucho, todavía quedan muchas cosas que están esperando a que usted las haga.

 

 

Jing Shao se secó su cara con el pañuelo, dejó que los sirvientes arreglaran su ropa y tomó con una reverencia su espada imperial: —¿Quién es el que dio el veneno?

 

 

El Ministro de Ritos dijo: —El anterior Emperador se encontraba gravemente enfermo, todavía no hubo tiempo para averiguarlo.

 

 

Jing Shao lo miró, estando a punto de decir quién, fue detenido por Jing Chen: —An Xian, ve y llama a todos los príncipes.

 

 

—Sí—. An Xian se inclinó como respuesta y se dio la vuelta para ir a arreglar el asunto.

 

 

—Jing Shao, ve rápido a enviar tropas del ejército imperial del bosque, el Padre Emperador repentinamente ha fallecido asustado de que nazcan disturbios—. Jing Chen organizó con claridad las responsabilidades de todos.

 

 

—Sí—. Respondió Jing Shao, apretando la espada en su mano y tan pronto como se dirigió a la puerta, An Xian a la vez se tambaleó y volvió corriendo.

 

 

—Wang Ye, esto no es bueno, el ejército imperial del bosque* inesperadamente se encargó de rodear la sala principal—. An Xian estaba muy asustado. Originalmente, el ejército imperial del bosque fue trasladado al Palacio por el Emperador anterior para evitar que cualquier príncipe entrara a la fuerza, pero si el ejército imperial del bosque obligara al Emperador a abdicar, seguramente ellos no podrían escapar con facilidad.

 

 

Jing Shao al haber escuchado lo que se dijo, no hizo más preguntas, y directamente salió.

 

 

Bajo los escalones de jade, el ejército imperial del bosque marchaba a un ritmo uniforme, acercándose rápidamente hacia el salón principal, los dieciocho jinetes Mo Yun cabalgan hacia el último escalón de jade, el líder del ejército imperial del bosque inesperadamente no se encontraba presente, ahora estaba siendo sustituido por el subcomandante Lin Gang.

 

 

—Hay una orden del Emperador, por lo que los guardias imperiales del Palacio y el ejército imperial del bosque están temporalmente bajo la jurisdicción de este Príncipe—. Jing Shao mirando fríamente al ejército Imperial del bosque, sacó un gallardete de comando del ejército imperial—Protejan la puerta del Palacio a la misma rápida velocidad, que nadie pueda entrar.

 

 

—No escuchen sus tonterías—. Un hombre salió en su caballo lentamente de la multitud, era el Cuarto Príncipe Jing Yu quien dijo: —Rui Wang y Cheng Wang buscan poder para usurpar el trono, ¡y aquellos que maten a Cheng Wang y a Rui Wang tendrán una gran recompensa!

 

 

 

Así, Mu Hanzhang, llevando consigo a los Generales de los Protectorados de derecha e izquierda, fue directamente hacia las afueras desiertas del este, Ren Feng estaba al mando del entrenamiento de los soldados, y al verlo, él se acercó inmediatamente para saludarlo. Ren Feng originalmente estaba reclutando en el Patio externo a jóvenes marciales, luego, después de reclutar suficientes, Jing Shao le pidió que reuniera a las tropas privadas, lo que lo hizo ser ahora el líder de este grupo.

 

 

—¡El símbolo del ejército del Príncipe está aquí, reúnan a los soldados y que estén listos para partir en cualquier momento!—. Mu Hanzhang reveló de repente el símbolo del ejército de Jing Shao.

 

 

 

 

 

—¡Este servidor recibe su orden!—. Ren Feng reconoció naturalmente a Wang Fei y comenzó a reunir a sus tropas sin dudarlo. Los caballos salieron del profundo y denso bosque, siendo cabalgados por la caballería, a su vez, los soldados de infantería vestían formal y estaban arreglados metódicamente, y casi no lucían diferentes al propio ejército de Jing Shao.

 

 

—Estos salvajes soldados realmente han sido entrenados hasta este nivel, Wang Ye es ciertamente capaz—. El General del Protectorado de derecha de repente dijo con asombro.

 

 

Reng Feng organizó al grupo, y se colocó delante para informar: —Conociendo al Señor Marqués, las 3,723 personas por completo se han terminado de reorganizar con las del desolado bosque.

 

 

—¿Cuántos soldados de caballería hay?—. Mu Hanzhang le pidió a la gente que se pararan en la plataforma para que miraran desde la distancia en dirección a la capital, sin desmontar, listos para luchar en cualquier momento.

 

 

—Mil soldados de caballería, quinientos arqueros, y los restantes son de infantería—. Respondió Reng Feng.

 

 

Mu Hanzhang asintió, bebió un sorbo de agua de la bolsa del General del Protectorado de derecha, y esperó pacientemente las noticias de Jing Shao.

 

 

 

El cielo comenzó a oscurecerse, hasta que el sol se puso en el oeste, los soldados que miraban a la distancia dijeron fuertemente: —Señor marqués, hay un fuego artificial rojo en el cielo que sale desde la ciudad imperial.

 

 

—¡Vayan!—. Mu Hanzhang agarró fuertemente las riendas, y ordenó en voz alta: —¡La caballería va primero!—. Originalmente esto era una simple preparación, pensando que incluso si el Emperador Hong Zheng moría, habrían unos pocos arreglos. Las posibilidades de usar el ejército privado no eran grandes. Después de todo, una vez que este tipo de cosas queden expuestas al público, no se podía usar por segunda vez, y si hay un mal uso, solo podrían causar grandes problemas. Pero ahora parece que algo inesperado sucederá, a lo que Jin Shao iba a ser incapaz de enfrentarse.

 

 

Mu Hanzhang estaba preocupado, mientras esperaba ponerse al día con lo que pasaba, y deseando que Jing Shao sea capaz de aguantar.

 

 

 

Jing Shao protegía a su hermano mayor desde atrás de él mismo, los dieciocho jinetes Mo Yun formaron un círculo para proteger a las dos personas en el centro, y los guardias imperiales del palacio estaban luchando con el ejército imperial del bosque. El Cuarto Príncipe estaba profundamente escondido y no sabía cuándo casi el 80% del ejército imperial del bosque había sido recogido como suyo. La situación de ahora era muy crítica, y Jing Shao no tuvo más alternativas que encender los fuegos artificiales que estaban en su mano.

 

 

Había demasiados guardias imperiales del palacio, y realmente no podían resistir al ejército imperial del bosque. Al ver que el número de los guardias imperiales se estaba reduciendo continuamente, algunos de los dieciocho jinetes Mo Yun ya se encontraban débiles.

 

 

Inesperadamente, una docena de soldados del ejército imperial del bosque con escudos de hierro atacaron en dirección a los dieciocho jinetes, derribando a la mayoría que estaban en el frente, e inmediatamente una lanza entró por un pequeño espacio, y firmemente el hermano menor le dio dos apuñaladas.

 

 

Jing Shao cortó con una espada el extremo puntiagudo de la lanza, y se dio la vuelta para patearle al escudo, haciendo que la persona que sostenía el escudo se cayera, y los dieciocho jinetes que estaban montados en los caballos inmediatamente lo cubrieron con una espada.

 

 

—¡Cierren el círculo de batalla, protejan a Su Majestad!—. Pronunció Jing Shao con la poca fuerza que le quedaba, los guardias imperiales circundantes inmediatamente se acercaron a su lado. Ahora que el enemigo es fuerte y ellos débiles, incluso si las artes marciales de los dieciocho jinetes eran muy buenas, ellos no pueden resistir al magnífico ejército de miles de guerreros. La única solución por ahora era dejar de lado a los lesionados y muertos, para proteger a su hermano mayor, y arrastrar al ejército privado para que venga a ayudar.

 

 

 

 

 

Al ver que era fácil acercarse a los soldados con escudos, el Cuarto Príncipe ordenó que los escuderos se adelantaran, y acorralen a Jing Shao con los demás en un punto ciego.

 

 

Los dos hermanos estaban espalda con espalda, cada uno sostenía una larga espada, mientras observaban cómo el círculo de guardias imperiales se iba reduciendo continuamente. La vestimenta de seda con la que Jing Shao acababa de vestirse, ya estaba completamente manchada de sangre.

 

 

—Descansa un rato—. Jing Chen le dio unas palmaditas en el hombro a su hermano menor, ahora que se han reunido todos los guardias imperiales, recién tenían un momento para tomar un respiro.

 

 

Jing Shao se secó la cara: —Estoy bien—. Dejó que los guardias imperiales rodearan en una formación de círculo para que así se puedan enfrentar contra el enemigo por todas las direcciones, con los espacios bien cerrados, sin dejar entrar ni una gota de agua, de esta manera, no importaba cuántos soldados del ejército del bosque haya, sólo podrían lanzarse de capa en capa, y ni tres o cinco personas serían capaces a un guardia; sin embargo, incluso así, los guardias seguían disminuyendo constantemente.

 

 

De repente, el sonido de lucha llegó desde la retaguardia del ejército imperial del bosque. Jing Chen estaba de pie en un lugar alto y podía ver todo con claridad, miró cómo miles de soldados de caballería se apresuraron a llegar. Aquellos jinetes vestían con ropa gris nada fuera de lo común; sin embargo sus caballos eran fuertes, y estaban muy bien equipados, así, comenzaron a atacar con flechas puntiagudas al ejército imperial del bosque.

 

 

—¿Quiénes son?—. El Cuarto Príncipe está completamente aterrorizado. La ciudad imperial claramente estaba siendo controlada por él, ¿cómo podían entrar tropas? La puerta del sur obviamente estaba cerrada, y el ejército de Jing Shao de todos modos no podía entrar.

 

 

Jing Shao sonrió lentamente cuando vio un alto y negro caballo entre la caballería.

 

 

 

Los escalones de jade ya se habían teñido de sangre, goteando hasta el tótem de los nueve dragones tallado en jade blanco. Jing Chen se paró sobre los escalones de jade, con sus manos detrás de la espalda. Miro al Cuarto Príncipe Jing Yu que estaba arrodillado junto a los guardias imperiales.

 

 

—¡Este tipo de persona que asesinan a sus hermanos mayores y matan a su padre, son completamente despiadados, y deberían ser cortados en pedazos!—. Jing Shao permitió que su esposo le envolviera sus heridas, mientras miraba a Jing Yu con sus ojos rojos. Aunque el Ministro de Ritos dijo que aún no lo había averiguado, su Madre Emperatriz murió por ellos, y su Padre Emperador también falleció por ese veneno. Él no necesitaba pensar para saber quién más era el responsable de esto: un venerable ser malvado.

 

 

—Jajaja, el tercer hermano imperial sigue siendo tan tiránico. Si matas a tu hermano hoy, quién puede decir que no matarás al hermano mayor mañana—. Sabiendo que sería incapaz de salir vivo, al Cuarto Príncipe no le importaba esto, y se rió salvajemente.

 

 

Mu Hanzhang frunció el ceño, esta era una clara provocación para incitar la discordia.

 

 

Jing Chen sostuvo la mano de Jing Shao para levantar su espada y decir con una profunda voz: —Si haces algún movimiento, definitivamente serás criticado en los libros de historia por siglos.

 

 

—¿Qué hay que temer?— Se mofó Jing Shao, ¿a quién le importaban los libros de historia de siglos después?

 

 

Jing Chen tomó la espada imperial de su hermano menor: —Yo iré.

 

 

Con la sangre salpicando a tres centímetros, los ojos del Cuarto Príncipe se agrandaron, estaba reacio, pero ya no pudo hablar más.

 

 

Se limpió el campo de batalla y los escalones de jade. Los jóvenes príncipes también fueron convocados, y no pudieron evitar temblar al ver la escena.

 

 

 

 

 

 

Jing Shao tomó a su Wang Fei, y entró al palacio Feng Yi con una seda blanca, después se sentó en el salón principal con el cabello despeinado, mirando a los visitantes con tranquilidad.

 

 

—Mañana es la gran ceremonia para el ascenso al trono. ¿La Emperatriz ha pensado a dónde ir?— Jing Shao miró a la mujer con frialdad.

 

 

—La Emperatriz tiene su lugar propio para ir—. Luego se puso de pie, ordenando su cabello, ella se rió con locura.

 

 

Mu Hanzhang sintió la tensión de las personas a su alrededor, a hurtadillas sostuvo la mano de su esposo, y dijo: —La Emperatriz ha envenenado al anterior Emperador, este es un gran pecado y ya no puede ser considerada Emperatriz. El Cuarto Príncipe también ya ha sido ejecutado, y Su Majestad ya ha ordenado. Nadie puede entrar en la tumba imperial, excepto por su propia familia.

 

 

—¡Ustedes son tan malvados!—. Después de escuchar estas palabras, gritó amargamente. —¡Jing Yu es un príncipe! ¡¿Cómo pueden permitir que tiren su cadáver en el desierto?!

 

 

Jing Shao sabía que su propio Wang Fei estaba por dar rienda suelta a su ira, y extendió su brazo para sostener su cintura. —Este Príncipe no quiere desperdiciar palabras contigo, vete rápido, nosotros tenemos que regresar al Palacio para cenar.

 

 

Después tomó la blanca seda, se levantó y rió locamente: —Puedo morir dignamente en el Palacio, ¡a diferencia de tu Madre Emperatriz, que fea fue su muerte! Jajaja…

 

 

Jing Shao se fue acercando poco a poco, agarró fuertemente la blanca seda, estranguló el cuello de esa mujer con la velocidad de un rayo, fue apretando lentamente y dijo en un susurro: —El hermano imperial ya lo ha decretado, ¡el tío Yong Chang buscó la rebelión y se debe ejecutar como castigo a toda su familia!

 

 

Después de decir esto los ojos de esa mujer se agrandaron, y extendió su mano para intentar defenderse, comenzó a lagrimear por la fuerza del estrangulamiento con la blanca seda, y el sonido de los huesos de su cuello fue claramente audible.

 

 

Jing Shao soltó la blanca seda, y miró la fea muerte de ahora, y susurró: —Ni diez de los tuyos son capaces de compararse con el polvo de las flores de la tumba de mi madre.

 

 

Mu Hanzhang se acercó lentamente, extendió su mano para abrazar a Jing Shao y le dio unas palmaditas en su temblorosa espalda.

 

 

 

En el año 16 de Hong Zheng, el Emperador falleció, la Nación estuvo de luto y tras la ascensión al trono del nuevo Emperador, se cambió el nombre a Sheng Yuan* por la amnistía del Imperio.

 

 

El día de la ascensión al trono, se le otorgó el lugar a Madam Xiao para que sea la Emperatriz, y Cheng Wang Jing Shao se volvió el príncipe regente encargado de la ciudad.

 

 

En Yong Chang, el hermano de Madam Wu, que se rebeló en contra del Emperador, también es quien había envenenado al anterior Emperador, y por ello obtuvo de castigo de que todos sus parientes sean ejecutados. Al Duque Mao que conspiró para rebelarse se le eliminó su posición en la nobleza para su familia. A su vez, al Príncipe Mayor Jing Rong se le degradó a ser un plebeyo, siendo exiliado a Shu para que no regrese en esta vida a la capital de la Nación.

 

 

 

En el segundo año de Sheng Yuan, Madam Xiao cayó gravemente enferma.

 

 

—¡Fue todo culpa tuya, mataste al cuarto hijo y ahora vienes a matar a la Madre Emperatriz!—. En el jardín imperial, una niña vestida de espléndidas ropas señalaba a un niño de unos tres o cuatro años, hablándole con brusquedad.

 

 

Aquel niño estaba mirándola fijamente con un par de grandes ojos azabaches, sin discutir sobre ello, directamente agarró un puñado de tierra, y se lo lanzó a la cara.

 

 

 

 

 

—¡Ah!—. Gritó la niña de inmediato.

 

 

—¡Princesa!—. Una sirvienta del palacio se apresuró a avanzar para protegerla.

 

 

El niño ya se había subido a un azufaifo con rapidez y, una vez que la sirvienta del palacio se acercara, entonces este cogería una azufaifa de la rama del árbol para tirarla hacia abajo, lanzándola con rapidez hacia el ojo de la sirvienta del palacio, acertando cada uno que tiraba.

 

 

—Este niño es realmente interesante—. Jing Shao, vestido con el traje blanco como la luna, se paró en el jardín rocoso y sonrió. Se dio la vuelta para ver la cenicienta expresión de su hermano mayor, deteniéndose inmediatamente.

 

 

—La Emperatriz se encargó de que Jing Cheng esté al lado de este Emperador, no esperaba que sea posible que aprendiera de esta manera—. Jing Chen miró al Tercer Príncipe Jing Cheng que estaba en la cima del árbol y a la Princesa Jing Yue, que estaba gritando y pateando, su expresión se volvió cada vez más fea.

 

 

—Creo que este niño tiene un verdadero temperamento, como el que yo tenía cuando era niño—. Jing Shao sonrió y se fue, saltó al árbol y fijó firmemente al niño del árbol en sus brazos.

 

 

—¡Padre Emperador!—. Cuando la Princesa Jing Yue vio a Jing Chen, palideció en estado de shock y se arrodilló en el suelo para hacerle una reverencia.

 

 

—¡Tío imperial!—. Jing Cheng no temía ser retenido por Jing Shao, mirándolo con sus ojos muy abiertos. —¿Cómo subiste?

 

 

—Sígueme al Palacio y yo te enseñaré—. Jing Shao acarició el denso cabello en la cabeza de Jing Cheng.

 

 

—Este hijo es travieso, y tú…—. Jing Chen frunció su ceño y miró al niño en los brazos de su hermano menor. Dado que la concubina de cuarto rango había muerto repentinamente, Madam Xiao entonces le pidió a este hijo de concubina que fuera criado a su lado, diciendo que se le educaría, pero simplemente él juega y hace ruido, con muy poca disciplina.

 

 

—¡Es justo lo que quiero!—. Jing Shao colocó al pequeño que se movía incesantemente, y habló con una sonrisa.

 

 

Jing Chen frunció su ceño, suspiró y dijo: —El Marqués del Norte pidió un decreto imperial para establecer a su hijo, puedes llevar al hermano menor de Hanzhang a tu hogar y que después asuma el título de nobleza del Marqués Wen Yuan.

 

 

En el segundo año de Sheng Yuan, Cheng Wang adoptó al tercer hijo del Emperador para que sea el hijo de su Primera Esposa. Al mismo tiempo, el hijo menor del Marqués del Norte fue admitido en la Mansión de Cheng Wang y el Marqués Wen Yuan para que ambos estudien juntos.

 

 

En el tercer año de Sheng Yuan, la Emperatriz Xiao falleció y el Rey de Huainan entró a la capital por deseos del legado del difunto Taizu, por ello el Emperador Sheng Yuan sintió un profundo dolor de cabeza.

 

 

—Hermano mayor, ¿qué está escrito exactamente en el legado de Taizu?—. Jing Shao le preguntó a Gu Huaiqing, quien se estaba quedando temporalmente en su Mansión, él siempre había querido saber lo que estaba escrito en las cartas de Taizu, pero su hermano sólo se negó a mostrárselas, así que había sentido curiosidad durante mucho tiempo por esto, y Gu Huaiqing en su mano tiene los deseos del difunto Taizu, así que se supone que estas deberían ser similares.

 

 

Gu Huaiqing lo miró con una sonrisa: —El Rey de Huainan de cada generación se llama Gu Huaiqing, y no puede casarse con una princesa antes de los veinticinco años, ¿sabes por qué?

 

 

Jing Shao sacudió su cabeza sin comprender.

 

 

Taizu miró arriba del río Huai y dijo: Si este súbdito* vigila Huainan, este Emperador descansará sin preocupaciones.

 

 

Los deseos de Taizu eran: Nunca se podrá ingresar al feudo de Huainan. Si las generaciones posteriores quieren quitarles el dominio, deben tomar en matrimonio al Rey de Huainan como su Emperatriz.

 

 

«Crash». La copa en la mano de Jing Shao cayó al suelo y se rompió.

 

 

Gu Huaiqing lo miró, se puso de pie y regresó a su habitación.

 

 

 

—Cheng’er, mi hermano mayor dijo que vayas a comer—. Mu Longlin levantó su cabeza y llamó al niño que se encontraba en el árbol.

 

 

—¡Joven tío!—. Jing Cheng saltó del árbol, arrojó a Mu Longlin al chocar con él y los dos pequeños regordetes cayeron juntos al césped.

 

 

—¡Miau!—. El gran tigre que dormía en una siesta no muy lejos de ellos bostezó, y vio a los dos pequeños niños rodando juntos, e inmediatamente se acercó corriendo con interés, usando su gran cabeza para que ambos niños se diviertan.

 

 

—¡Lin’er, Cheng’er!—. Se escuchó una cálida y clara voz, y los dos niños se congelaron de repente, se pararon en su sitio luciendo un buen comportamiento, solo el gran tigre aún seguía ignorando el peligro cerca, y continuaba saltando para abalanzarse sobre las pocas hierbas que se asomaban a su nariz.

 

 

Mu Hanzhang vio a los dos niños y al tigre cubiertos de hierba, e inmediatamente su rostro se congeló.

 

 

—Hermano mayor…

 

 

—Papi…

 

 

—Miau…

 

 

Jing Shao sonrió, se acercó y tomó a su Wang Fei entre sus brazos, guiñándoles un ojo a los otros tres. Jing Cheng reaccionó más rápido y se escapó mientras tiraba de su joven tío, Xiao Huang no lo entendía, así que sólo se acarició en su amo, se acostó y se dio la vuelta para mostrar su barriga.

 

 

—Siempre los acostumbras, tarde o temprano ellos pondrán al cielo patas arriba—. Mu Hanzhang empujó a la persona detrás de él.

 

 

Jing Shao no lo soltó, sólo sonrió y abrazó a aquella persona con más fuerza.

 

 

El pasado quedó atrás, y a veces Jing Shao se preguntaba si los diversos acontecimientos de su vida anterior eran solo un sueño que le confió su Taizu, llamándolo para decirle que sería mejor para su fallecido abuelo que sea de esta manera, a que tenga todo un Imperio sin su persona amada.

 

 

Jing Shao enterró su nariz en el cuello de la persona entre sus brazos y respiró hondo: —Jun Qing…

 

 

—¿Mn?—. Mu Hanzhang lo miró.

 

 

—…—. Jing Shao levantó su cabeza y besó aquel hermoso rostro con una sonrisa. —No es nada, vamos a comer.

 

 

Mu Hanzhang estaba aturdido, luego las comisuras de sus labios se curvaron lentamente: —Está bien.

 

 

Las flores de durazno volvieron a florecer, llegó la brisa primaveral, y los rosados pétalos reflejaron a las dos personas que caminaban con calma.

 

 

 

════ ∘◦❁◦∘ ════

 

 

[El autor tiene algo que decir]

 

 

Escribí el final durante todo un día, y el texto termina aquí, creo que ya he dicho todo lo que debería decir *apretar el puño*.

 

 

 

[Nota de la traductora]

 

 

Ejército imperial del bosque*: «御林军», es traducido literalmente de esa manera, pero por su pinyin también puede ser ejército Yulin.

 

 

Sheng Yuan*: «盛元», ese nombre fue otorgado, porque el primer carácter significa «vigorosidad, magnificencia» mientras que el segundo fue en honor a la Emperatriz Yuan, su madre.

 

 

Súbdito*: «卿» qīng, este carácter puede ser utilizado por el Emperador para sus súbditos o como un término de cariño entre cónyuges, cada uno de los dos significados son antiguos, y eso es lo que desata el doble sentido.

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