La Esposa es lo Primero - Capítulo 101
El asunto del Magistrado de Jiangzhou se resolvió sin problemas. Después de todo, Mu Hanzhang no era un tonto que sabía que hay peligro, pero aun así quería personalmente poner en prueba al agua. Así que siguiendo la estrategia de dejar que el enemigo se mueva primero, realizó una investigación minuciosa para derrotarlo, y ahora que ha capturado al Magistrado de Jiangzhou, el comercio marítimo puede oficialmente comenzar.
En el camino de regreso ya había caído la noche y nubes teñidas de tonalidades del atardecer estaban por todo el cielo.
Mu Hanzhang se apoyó en los brazos de Jing Shao y viendo a las rosadas nubes en el horizonte, se perdió en sus pensamientos: —Xiao Shao, tengo algo que discutir contigo.
—¿Qué?—. Jing Shao abrazó a aquella persona y teniendo en cuenta que sus propios soldados los seguían, no apresuró a Xiao Hei, y sólo lo dejó avanzar lentamente.
—Quiero establecer la Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales en Lu Zhou—. Mu Hanzhang frunció sus labios. —Después de todo, estaría más cerca del puerto y es más conveniente para los comerciantes.
Jing Shao frunció el ceño al escuchar esto. Aunque Lu Zhou no estaba lejos de Pingjiang, si él quisiera ir a la Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales todos los días, tendría que salir temprano y volver en la tarde. Además, cuando estaba a punto de partir, el Emperador Hong Zheng le dio una orden inquebrantable, sobre que no debe perder la ciudad Pingjiang, por lo que no podía permitir, de todos modos, que Gu Huaiqing atacara a Pingjiang, y sólo puede luchar cada vez más lejos de Lu Zhou.
—A diario solamente me ocuparé de los asuntos por la mitad del día, y me daré prisa para volver al mediodía—. Mu Hanzhang lo miró, y sabiendo que ese hombre no deseaba separarse de él, trató de hacer lo posible, persuadiéndolo amablemente. De hecho, no era nada complicado establecer la Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales en Pingjiang, y que las pequeñas transacciones y asuntos urgentes sean manejados por Qin Zhaoran en Lu Zhou. Pero considerando la pretenciosa batalla entre Jing Shao y Gu Huaiqing, si la Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales fuera construida en el Ruoshui Yuan, y si había mucha gente yendo y viniendo, era más fácil que las personas vieran las fallas desde entonces.
—Jun Qing—. Jing Shao abrazó a aquella persona con fuerza. —¿Todavía estás enojado?
—¿Eh?—. Mu Hanzhang estaba sorprendido. ¿Qué tenía que ver esto con que él estuviera enojado?
—De ningún modo sospecho que tengas algo con Qin Zhaoran, en serio—. Jing Shao dijo como si le hiciera un solemne juramento. —Sólo no quiero que trabajes tan duro todos los días.
Cuando Mu Hanzhang lo escuchó mencionar a Qin Zhaoran, inmediatamente fue incapaz de seguir siendo claro y le dio una rápida mirada, cerró su boca y lo ignoró.
Jing Shao miró a la persona en sus brazos y al ver que estaba cansado y con los ojos cerrados, se deprimió, por lo que volvió a colocarlo en sus brazos para que pudiera dormir más cómodamente.
Al regresar al Ruoshui Yuan por la noche, Mu Hanzhang estaba realmente agotado, por lo que después de bañarse, se fue a descansar. Xiao Huang también fue bañado, así que con un fragante olor y un suave pelaje se abalanzó hacia la cama por iniciativa propia para estar con su amo. Desde que Jing Shao perdió su conciencia y lastimó a Mu Hanzhang, Xiao Huang fue llevado a la cama todos los días como si fuera una línea divisoria, y ya se había acostumbrado a ello durante un mes, por lo que se negó a volver a dormir en el frío y duro patio.
Después de que Jing Shao se bañara, vio en la cama a la pila de bola de pelos negras y amarillas. Esa noche él molestó a Jun Qing, y luego cuando lo vio dejarlo entrar, él pensó que este asunto ya había pasado. Inesperadamente, Mu Hanzhang ponía al tigre en la cama todas las noches. Durante todos los días del siguiente mes, Jun Qing le permitía mirarlo y tocarlo de la misma manera, pero no podía comer, únicamente los Cielos sabían que él ya estaba casi enfermo.
—Jun Qing, tengo que sacar a Gu Huaiqing de los límites de la ciudad Pingjiang en estos últimos días, desde ahora es posible que regresemos a casa más tarde—. Jing Shao empujó al arrogante tigre y se acostó en la cama.
—Bueno—. Mu Hanzhang yacía dentro, acariciando la cabeza del tigre una y otra vez. El gran tigre entrecerró sus ojos cómodamente y su larga cola se movía con tranquilidad.
Jing Shao miró con lástima aquellas manos que brillaban cual jade y movió su cabeza hacia la espalda del tigre. Esperando que aquella mano lo tocara.
Mu Hanzhang dio un vistazo al agraviado rostro de Jing Shao, y sin pensarlo le dio unas palmaditas en la cabeza, y se dio la vuelta para posteriormente quedarse dormido.
Jing Shao tiró de la oreja del tigre con tristeza y Xiao Huang se lanzó contra él para reprenderlo, mostrándole sus dientes. Y colocó una de sus patas en la espalda de Mu Hanzhang como si estuviera alardeando, muy complacido consigo mismo se frotó su cabeza, e inclinándola, se preparó para dormir.
Jing Shao miró fijamente a la bola de pelos durante mucho tiempo, hasta que la persona que estaba de costado en el interior de la cama respirara de manera uniforme. Luego tomó un trozo de carne seca con especias que estaba debajo de la cama, y la agitó frente a la nariz del peludo tigre. El animal que roncaba contento abrió su par de grandes ojos vidriosos, mirando fijamente a la carne seca que se balanceaba, y abrió la boca para morderla, pero después, la carne seca fue arrojada.
El gran tigre persiguió inmediatamente a la carne seca saltando de la cama, Jing Shao le dio un vistazo y rápidamente tomó el espacioso lugar en el centro de la cama, extendiendo cuidadosamente sus manos alrededor de la persona que yacía dormida para darle un abrazo. La persona que dormía se movió ligeramente, pero no se despertó. Su largo y delgado cuerpo llevaba una dulce fragancia consigo, y en su cuello residían algunas hebras de seda azul, mientras dormía cálidamente.
Jing Shao escondió su nariz en ese cálido cuello, inhaló con avidez unos cuantos bocados para seguidamente murmurar suavemente para sí mismo: —El campo de batalla abandonó Pingjiang, y te irás a Lu Zhou de nuevo, nuestro tiempo juntos será incluso más corto, ¿cómo puedes ser tan cruel?…—. Gruñendo mientras lo decía, iba atrapando a la persona de nuevo en un abrazo, frotándose contra la suave seda y quedándose dormido con una expresión de agravio.
Las comisuras de la persona atrapada en sus brazos se curvaron lentamente.
Al siguiente día, Mu Hanzhang pidió a la gente que limpiara el patio delantero de Ruoshui Yuan, preparándolo para convertirlo en una Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales. Y Jing Shao llevó a Xiao Huang para enviarlo al Parque cercano al río, conocido por ser un lugar donde se podía aprender a cazar con el león.
En agosto del 14º año de la era de Hong Zheng de Dachen, Cheng Wang Jing Shao llevó sus tropas a Jiangnan para defenderse de la invasión del Rey de Huainan. Originalmente, fue una batalla para que el Rey de Huainan se retirara del dominio, pero debido al error del Cuarto Príncipe Jing Yu, el Rey de Huainan invadió el interior de Jiangzhou. Ante ello, el Emperador Hong Zheng emitió una orden de destituir al Cuarto Príncipe Jing Yu y lo reprendió públicamente en la corte imperial por regocijarse previamente de hechos grandiosos y le ordenó ir al Templo Ancestral para reflexionar sobre sí mismo.
En septiembre del mismo año, el Marqués de Wen Yuan investigó el caso del Magistrado de Jiangzhou que oprimía a los mercaderes marítimos y levantaba a sus propias tropas, por esto el Emperador Hong Zheng ordenó una investigación exhaustiva. Y algunas personas en la Corte Imperial acusaron al Príncipe Mayor de estar involucrado con el Magistrado de Jiangzhou.
—¡Su Alteza, somos primos, no puede dejarlo solo!—. El hijo de la familia del Magistrado de Jiangzhou se arrodilló en la Residencia del Príncipe Mayor y lloró de dolor.
—¡Eres un tonto que mejor debería estar guardado debajo de la mesa, pero inesperadamente te uniste a esto como un erudito que no tiene la fuerza para ni siquiera amarrar a un pollo, y sólo creas dificultades continuamente!—. Jing Rong miró fríamente a su primo arrodillado delante de él. —Deberías volver, este asunto será manejado por este Príncipe.
Después de que el ruidoso pariente de su madre partiera, el Príncipe Mayor Jing Rong comenzó a escribir en el libro de cuentas. —Este hijo está aterrorizado, solicito que asesinen al Magistrado de Jiangzhou—. Después de terminar de escribir arrojó con vigor la pluma de jade de su mano sobre los verdes ladrillos de piedra.
En octubre, el puerto de Lu Zhou fue renovado y el Marqués Wen Yuan Mu Hanzhang estableció una Oficina Comercial en el Ruoshui Yuan en Pingjiang, para tratar con los comerciantes extranjeros que compran y venden mercancías y recaudan impuestos marítimos.
La guerra duró hasta el duodécimo mes lunar, justo en el tiempo en que es digno de recuperar una ciudad. Cheng Wang presentó un memorial al Emperador, ya que debido al consumo anterior del Cuarto Príncipe, los soldados de Jiangnan dañaron numerosos caballos y armas, por lo que él solicitó al Ministerio de Hacienda que asignara fondos para complementar la cantidad de caballos e implementos.
Jiangnan no es cálido en invierno, por lo que si las flores del Roushui Yuan se marchitan, sólo unas pocas ramas de ciruelas de invierno brotarían maravillosamente.
Al final del año, los comerciantes marítimos volvieron a viajar, y en la Oficina Gubernamental de Relaciones Comerciales para los mercaderes marítimos había demasiado tiempo libre. Así que Mu Hanzhang se sintió a gusto en el interior de su casa al organizar a sus sirvientes en la preparación de las cosas para el Año Nuevo.
Había paz en la ciudad de Pingjiang, porque la gente no se vio afectada en absoluto por la guerra, así que todos estaban felices de prepararse para el Año Nuevo.
El Rey de Huainan es bastante famoso en el área de Jiangnan, por lo que cuando la gente escuchó que era el Rey de Huainan quien estaba atacando su ciudad, no se aterrorizaron, por el contrario, se pusieron muy nerviosos al enterarse de que Cheng Wang venía a dirigir el ejército.
—Mañana es el octavo día del duodécimo mes lunar, haz arreglos para que alguien vaya afuera de la ciudad para abrir un Centro de Ayuda Alimentaria con Congee—. Mu Hanzhang revisó los libros de cuentas y le dijo al hombre que administraba el Ruoshui Yuan.
El mayordomo era oriundo de Pingjiang y conoce bien sobre los asuntos de la Ciudad de Pingjiang: —Sí, Señor Marqués. Sin embargo, en el pasado, los ricos mercantes de la ciudad instalaban Centros de Ayuda Alimentaria frente a sus Residencias. ¿Por qué nuestra sede debe estar fuera de la ciudad?
Mu Hanzhang lo miró: —Toda la gente común de Pingjiang que se fue por la guerra está afuera de la ciudad.
El mayordomo comprendió de inmediato lo que quería decir Wang Fei y se dio la vuelta para ir a hacerlo. En los últimos seis meses, las personas comunes afectadas estaban asimilando a Cheng Wang, y además de ello, estaba presente el considerado apoyo de Mu Hanzhang. Por eso, la opinión de la gente sobre Cheng Wang había cambiado mucho.
—Mañana se otorgará Congee, ¡ah! Yo también tomaré un cuenco—. Una clara y melodiosa voz vino desde atrás, pero antes de que terminara de hablar, fue interrumpida por otra voz familiar.
—Si deseas tomar uno, primero dame dinero—. Jing Shao miraba fijamente sin ver realmente a la persona que estaba revoloteando al lado de su propio Wang Fei.
El hombre sonrió y se sentó casualmente en la mesa de Mu Hanzhang, de hecho, este era el Rey de Huainan, quien se suponía que estaba luchando contra Cheng Wang.
—La capital me ha enviado finalmente el dinero para las raciones y forrajes de hierba. Pero no sé si mi parte es suficiente para comprar un cuenco de Congee—. Gu Huaiqing tomó el libro de cuentas, lo hojeó y dijo con una sonrisa.
—Debería ser suficiente—. Jing Shao se llevó el libro de cuentas y le dijo a su Wang Fei: —Ponlo directamente a su cuenta y dale 12 taels de plata
Mu Hanzhang frunció los labios y sonrió levemente: —Si ustedes se quedan aquí de esta manera tan descarada, tengan cuidado de que las personas vayan a verlos.
—Llevaré a este pequeñín al Parque cercano al río—. Gu Huaiqing acarició el estómago de Xiao Huang, quien se había desmoronado junto a la estufa. Desde que el clima se volvió más fresco, el tigre que le tiene miedo al frío se resiste a dejar la estufa aunque sea por un rato.
Cuando Xiao Huang llegó al cálido Pabellón del Parque cercano al río, inmediatamente se puso enérgico y caminó por el patio lleno de agua termal, y al saltar encontró al pequeño león durmiendo en medio del jardín
El león crecía más despacio que el tigre. Por lo que hoy, Xiao Huang era un diámetro más grande que el pequeño león. El tigre yacía completamente sobre el león, y el grueso pelaje cubría completamente al león de pelo corto, dejando solo a la vista a una cabeza de león, que fue abrazada y mordida por Xiao Huang. En otoño, Jing Shao lo mandó aquí para que aprendiera a cazar en cualquier otro lugar, pero al final Xiao Huang no lo aprendió, y en su lugar, con el pequeño león aprendió que cada vez más le encantaba dormir.
Gu Huaiqing observó a las dos bolas de pelo que iban y venían caminando por el jardín. No había recibido el billete con valor en plata entregado por Mu Hanzhang. —¿Escuché que mi cuñado planea hacer negocios marítimos en primavera?
Mu Hanzhang y Jing Shao se miraron y dijeron lentamente: —En realidad no, sólo se abrirá el Pabellón Wanbao para ayudar a los extranjeros a intercambiar mercancía—. Mu Hanzhang gestionó el puerto del comercio marítimo por medio año, a los extranjeros que viajaron por tierra y mar les tomó tiempo llegar, al ser extraños en tierras desconocidas, no sabían exactamente cómo intercambiar mercancías. Además, la mayor parte del negocio marítimo de Jiangnan era compuesta por pequeños mercaderes, incapaces de comprar cargamentos de cosas en un corto periodo de tiempo, por lo tanto él está dispuesto a financiar en la apertura del Pabellón Wanbao en Lu Zhou, especializado en intercambiar grandes cantidades de mercancía para los extranjeros, posteriormente subiendo su precio para así venderlos a los comerciantes en la Corte Imperial matutina.
—Tomaré sólo una parte del dinero de este año, ¿está bien?—. Dijo Gu Huaiqing con una sonrisa.
Mu Hanzhang estaba tan triste que la parte que recibió Jing Shao no haya sido lo suficiente. Pensó en sacar los cien mil taels de plata que le dio su mamá. Pero el movimiento de Gu Huaiqing alivió su urgente necesidad: —El hermano mayor puede confiar en mí, y naturalmente eso era exactamente lo que he estado buscando.
—Por cierto, ¿Jing Chen ha enviado alguna carta recientemente?—. Dijo Gu Huaiqing casualmente.
—Mi hermano envía una carta cada diez días—. Jing Shao lo miró, y fingió preguntarle a su Wang Fei. —La más cercana debería estar aquí hoy, ¿cierto?
Mu Hanzhang frunció sus labios y sonrió: —Hoy una ha llegado temprano—. Mientras hablaba, sacó una carta de su manga.