La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 89
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- Capítulo 89 - Nuevos Amigos
No solo Liu Xingye, sino también los dos que se burlaban de él se quedaron pasmados.
—Qué cansado. Si no venían, estos platos se iban al piso —dijo Yu Jinli mientras se frotaba las muñecas adoloridas—. No se ven ni saben tan bien, pero son mucho mejores que la comida de la derecha. Sería una pena que se cayeran.
No se dio cuenta de lo impactantes que fueron sus palabras para todos los que estaban cerca.
Esa comida la había preparado el chef que la Primera Academia Militar contrataba por una gran suma para los nobles, y aun así Yu Jinli la criticó por su aspecto y sabor. Si lo escuchaba todo el comedor, lo ahogarían en saliva.
—¿Y tú de dónde saliste, campesino engreído? —soltó Li Qingan al oírlo, aún con el calor en la cara.
Hacía un momento, había ridiculizado a Liu Xingye por no poder conseguir ni un plato, y Yu Jinli apareció con manjares, propinándole una bofetada en toda regla.
Li Qingan se grabó el rostro de ese chico desconocido que lo había avergonzado en su primer encuentro. Decidió que le daría una lección.
Yu Jinli miró a los dos que estaban cerca con mala intención, y luego volvió la vista hacia Liu Xingye. Sus ojos preguntaban: ¿Son tus amigos?
Ambos estaban rodeados por una fina neblina oscura con escaso enrojecimiento, lo que significaba que no hacían suficiente bien.
Ser amigo de ellos afectaría la fortuna de uno. No, no. Yu Jinli negó con la cabeza en silencio.
—Ignóralos. ¿Cómo conseguiste esto? Brillante —pasó de Li Qingan y su compañero, y centró su atención en la comida.
Creía que hoy no podría probarla, pero resultó que tuvo mucha suerte.
En un principio solo había venido para llevar a su nuevo compañero a probar los platos. Al final, fue gracias a su compañero que podría comerlos.
—Fui al frente de la fila a mirar la comida, y el chef me pasó una bandeja —explicó Yu Jinli con sinceridad. Quedó un poco aturdido cuando se la dieron.
Solo iba a echar un vistazo. Para su sorpresa, le pusieron una bandeja en las manos y lo apuraron a elegir, porque detrás de él había muchos estudiantes esperando.
Así que, medio mareado, Yu Jinli se dejó arrastrar para escoger los platos y volvió con dos bandejas. Incluso se olvidó de pagar.
Más sorprendente aún: parecía que los demás también lo habían olvidado.
Él era un buen pez koi que pagaba sus comidas. Así que, tras entregarle las bandejas a Liu Xingye, regresó al puesto y pagó con su tarjeta de estudiante.
La mirada de Liu Xingye hacia Yu Jinli se volvió más sutil. Con envidia, dijo:
—Qué suerte tienes, conseguir comida en semejante situación. La próxima, déjame intentarlo a ver si me sale como a ti.
—¡Yo creo que te saldría una paliza! —replicó con calma Liu Yuansu.
Que Liu Xingye y los otros dos comenzaran a almorzar y charlar como si Li Qingan fuera invisible solo avivó más su ira.
—Liu Xingye, ya verás. No se divertirán por mucho tiempo. A ver cuántos Forjadores de Tarjetas saca la Clase F en la Ceremonia de Certificación de Forjadores. Vámonos —soltó el veneno, y se fue enfurecido.
Liu Xingye no quiso prestarle atención desde el principio hasta el final. Con gesto de “me da igual”, aun así se le ensombreció el ánimo por un instante ante ese comentario.
—Vaya, qué suerte. La comida de hoy está incluso mejor que la de la semana pasada —dijo, asombrado, mientras se embutía bocados.
Como joven señor de la Familia Liu, podía comer alimentos naturales cuando quisiera. Pero incluso para alguien de una familia poderosa no era fácil probar la comida hecha por un chef de una familia de cocineros. Por eso venía cada semana cuando cocinaba el chef.
Ya la había probado varias veces, y la de hoy era claramente mejor que las de las últimas ocasiones.
—La cocina del Chef Gu Yuan ha mejorado. De verdad está a la altura de su reputación como descendiente de una familia de chefs. Otros cocineros quizá no aprendan estas técnicas en toda su vida —exclamó Liu Xingye.
Yu Jinli probó un bocado. Se mantuvo tranquilo, incluso un poco confundido.
Estos platos sí sabían mejor que los de los chefs de la Familia Jiang. Sin embargo, para el estándar de su mundo anterior, eran bastante corrientes.
Una vez más, sintió lástima por la gente de este mundo por su falta de alta cocina.
Tras el almuerzo, Yu Jinli estrechó más lazos con Liu Xingye, quien lo llevó a recorrer el campus.
Mientras lo escuchaba, comparaba con lo que le había contado Jiang Mosheng. La Primera Academia Militar era realmente grande y hermosa. Estaba muy contento de poder estudiar en un lugar así. Sería perfecto si Ah Sheng estuviera con él en ese momento.
Recordó lo que Jiang Mosheng le dijo al despedirse, que lo vería por la tarde; el pensamiento le resultó dulce. Olvidándose de la pequeña pena de no tenerlo a su lado, no podía esperar para verlo.
Tras pasear por el campus, Yu Jinli y sus compañeros volvieron al dormitorio para descansar antes de las clases de la tarde.
Cuando terminó el descanso, siguió a Liu Xingye y a Liu Yuansu al edificio de la Clase F. Estaba más silencioso que ayer; quizá muchos aún no habían regresado al aula.
Al entrar, vieron a pocos compañeros adentro, charlando. En cuanto los que ya estaban allí vieron a Liu Xingye, lo saludaron con entusiasmo.
—Volviste, Ah Ye. Eh, ese no me suena. ¿Es tu amigo? —dijo un chico de voz clara y rostro regordete que daban ganas de pellizcar.
—Es nuestro nuevo compañero. Lo vieron ayer —presentó Liu Xingye.
Al oírlo, todos miraron bien a Yu Jinli y de pronto recordaron al recién llegado del día anterior.
Entonces habían estado ocupados jugando y nadie le prestó atención, porque, para ellos, un novato no tenía nada que ver con su vida.
Ahora, al mirarlo de cerca, notaron que era muy guapo.
Liu Xingye había crecido con esos compañeros y sabía lo que se les cruzaba por la cabeza con solo verlos. Les dio un coscorrón y dijo:
—Es mi amigo. ¡Nadie lo acosa! Si veo a alguno hacerlo, le doy su merecido.
Aunque Liu Xingye solo tenía un enfoque interno de Grado C, su físico era de Grado A. Si no fuera porque su familia insistió en que fuera Forjador de Tarjetas, habría solicitado la Escuela de Ciencia de Armaduras Mecánicas.
En su opinión, ser Forjador de Tarjetas no tenía tanta gracia. Cuando los soldados de armadura mecánica luchaban en el campo de batalla, los Forjadores solo podían esconderse detrás, protegidos por otros.
Sin embargo, no pudo convencer a su padre y acabó allí, para su disgusto.
—Sí, sí —el regordete aludido agitó la mano como señal de que tomó nota.
—Son mis amigos de la infancia. El cachetón se llama Shao Yang. Parece inofensivo, pero en realidad es muy bruto; mejor mantente lejos. Aquel, el alto y cursi, es Gao Ziqi. El de allá, el medio guapetón, es Du Jingxuan —le fue indicando uno a uno.
Apenas terminó, los mencionados protestaron.
—¿Cursi? ¡Soy claramente un Príncipe Azul! ¿Cómo me vas a llamar cursi? ¿Sabes hablar? ¿Tienes sentido estético? —se quejó Gao Ziqi, obstinado, y no pensaba soltar a Liu Xingye hasta que lo admitiera.
Du Jingxuan le lanzó a Gao Ziqi una mirada llena de desdén y dijo:
—¿Príncipe Azul? Por favor. Si tú eres un Príncipe Azul, entonces lo son todos los hombres del mundo. La sabiduría está en conocerse a uno mismo. Mírate al espejo y verás qué eres. Y tú, Liu Xingye, ¿qué significa “medio guapetón”? Soy extremadamente guapo, ¿entendido?
Por costumbre, Du Jingxuan refutó a Gao Ziqi. Luego, desvió la crítica hacia Liu Xingye.
Liu Xingye, de buen humor por haber hecho un nuevo amigo, no les hizo caso.
—Ignóralos. Son así, casos perdidos. En realidad, ignora todo lo que digan de ahora en adelante —le dijo a Yu Jinli.
Eso encendió la furia de los otros tres, que se levantaron para sacar a la luz trapos vergonzosos de Liu Xingye.
—Ajá, Liu Xingye, necesitas una paliza. ¿Olvidas que me seguías en pañales? ¿O quieres que le cuente a todos que hiciste cargar a tu hermano con la culpa cuando el que se hacía pis en la cama eras tú?
Antes de que Du Jingxuan siguiera, Liu Xingye se lanzó, le tapó la boca y se lo llevó a un rincón para una “charla” de hermanamiento.
Gozándose de la desgracia de Du Jingxuan, Gao Ziqi vitoreó por Liu Xingye.
De estar presentando a sus amigos a enfrascarse en una pelea amistosa pasó un instante, lo que puso nervioso a Yu Jinli.
—No te preocupes. No se morirán; tienen la piel gruesa —explicó Shao Yang, el de cara regordeta. Sin embargo, su sonrisa le dio escalofríos a Yu Jinli.
Ah Ye tenía razón. Este parece inofensivo, pero siempre impone.
—Así es como estrechan lazos. Te acostumbrarás —dijo a tiempo Liu Yuansu, poniéndose entre Shao Yang y Yu Jinli.
Solo entonces Yu Jinli se tranquilizó. También le resultó novedoso ver a gente que estrechaba lazos a golpes. ¿Eso no duele?
La gente de aquí es extraña.
Para este punto, Liu Xingye, Gao Ziqi y los demás no sabían que Yu Jinli ya los había etiquetado como raritos.
Sonó la campana de clase.
A toda prisa, Yu Jinli volvió a su asiento, listo para la lección. Sin embargo, notó que los compañeros a su alrededor seguían en su mundo, como si no hubieran oído la campana.
—Ya es hora. ¿Por qué no vuelven a sus lugares? —preguntó, desconcertado.
Gao Ziqi hizo un mohín indiferente y dijo:
—Aunque nos sentemos, no entenderemos la clase.
—Entonces pregúntenle al maestro —respondió Yu Jinli.
Gao Ziqi lanzó una mirada desdeñosa al profesor, que ya estaba en el estrado, y dijo:
—No nos contesta. Le da igual si entendemos o no, con tal de cumplir con su tarea.
—¿Cómo es eso? —Yu Jinli recordó lo que le había ocurrido el día anterior. No pudo contradecir a Gao Ziqi, porque eso era exactamente lo que había experimentado.