La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 81

  1. Home
  2. All novels
  3. La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo
  4. Capítulo 81 - Todo por Ah Sheng
Prev
Next
Novel Info

Tras desperdiciar casi diez tarjetas de energía seguidas, Yu Jinli por fin le tomó el truco a dirigir la energía con el enfoque interno. Lleno de una nueva confianza, estaba seguro de que esta vez tendría éxito.

Yu Jinli canalizó su enfoque interno dentro de la tarjeta, guiando la energía para que se moviera según su voluntad. Se sentía bien haciéndolo.

Con la respiración equilibrada y el enfoque interno firme, la energía fluía sin tropiezos mientras trazaba líneas de igual grosor. Dadas las circunstancias, mientras mantuviera la estabilidad, sin duda terminaría con éxito esa tarjeta de energía.

Sin embargo, en el punto más crítico, la puerta se abrió a la fuerza desde afuera.

—¿Quién te permitió hacer tarjetas de energía aquí tú solo? —llegó la voz irritada de Liu Qi.

Yu Jinli, que no esperaba visitas, se sobresaltó… y la tarjeta de energía que estaba a punto de nacer explotó.

Al ver la explosión, Liu Qi sintió por un instante una mezcla de alegría y desprecio.

Ese chico ni siquiera sabía controlar su enfoque interno. ¿Cómo se atrevía a hacer tarjetas solo? Tenía mucho descaro.

Yu Jinli miró al hombre que irrumpió en su habitación con el rostro sombrío.

Suele ser de buen carácter, pero eso no significa que jamás se enoje; y menos en un momento crítico como ese, cuando estaba por lograrlo. Ahora tendría que empezar de nuevo. Se sentía abatido.

—¿Por qué no llamaste antes de entrar a mi cuarto? —preguntó Yu Jinli, molesto.

—¿Tu cuarto? Estabas fabricando tarjetas sin permiso y rompiste cosas del maestro. Ya es bastante amable de mi parte no echarte a patadas. ¿Y todavía dices que este cuarto es tuyo? ¿No te da vergüenza? —lo reprendió Liu Qi con desdén. Desde el principio le había resultado un estorbo ese nuevo muchacho al que el maestro prestaba especial atención.

El ceño de Yu Jinli se frunció más. No conocía a ese sujeto que llegaba dándole lecciones, y no le gustaba.

—El maestro me permitió usar este cuarto, así que es mío. Es de mala educación entrar al cuarto ajeno sin llamar. Y es una falta de modales criticar a otros sin ofrecer una disculpa —replicó Yu Jinli, punto por punto, dejando a Liu Qi sin palabras.

—¡Discúlpate! —exigió con determinación, mirándolo a los ojos.

—¿Quién te crees? No te des boato solo porque fue la señora Jiang quien te trajo —lo acusó Liu Qi a gritos.

—No lo hago. El mal educado eres tú. Ahora debes disculparte —Yu Jinli se mantuvo firme.

—Tú… —Liu Qi iba a replicar cuando una voz fuerte tronó a sus espaldas:— ¿Quién te permitió subir?

En ese momento, el Maestro Kameng habló con enojo desde atrás.

Liu Qi se asustó tanto que olvidó por completo que estaba peleando con Yu Jinli.

—Maestro, yo… —apenas vio al airado Maestro Kameng, le temblaron las piernas. Alcanzó a ver de reojo a Yu Jinli erguido y, de inmediato, le echó la culpa—. Maestro, fue él. Estaba haciendo tarjetas sin permiso. Hubo varias explosiones; todos las oímos abajo. Temí que arruinara el cuarto y vine a detenerlo.

—Nadie puede subir sin mi permiso. ¿Ya lo olvidaste? ¡Alguien, vengan! Saquen a este muchacho. No quiero verlo cerca de mi mansión de nuevo —ordenó el Maestro Kameng, furioso.

De la nada aparecieron varios hombres altos y fornidos. Por mucho que Liu Qi suplicó, igual lo echaron.

—¿Cómo va tu práctica? —preguntó el maestro.

—Me faltó un paso para lograrlo —dijo Yu Jinli con el ceño fruncido. De no haber sido interrumpido, habría tenido éxito.

—¡Sigue practicando! —dijo el Maestro Kameng. Ninguno de los dos tomó a Liu Qi en serio.

—Sí, maestro —respondió Yu Jinli. De vuelta en el cuarto, se serenó y reanudó la fabricación como si nada hubiera pasado.

Pasados unos diez minutos, trazó el último trazo de la hierba en forma de corazón, conectándolo con el primero y formando un patrón cerrado con energía brillante en su interior, que hacía a la hierba parecer viva. Sintió una enorme satisfacción.

¡Había terminado su primera tarjeta de energía de hierba en forma de corazón!

Con su primera tarjeta en la mano, Yu Jinli corrió al estudio del Maestro Kameng, y su emoción se notaba hasta en los golpes que dio a la puerta.

—Adelante —dijo el Maestro Kameng.

—¡Maestro, maestro, mire! ¡La terminé! —dijo Yu Jinli feliz, mostrando la tarjeta.

Aunque era solo una tarjeta de grado F, era especial: su primera obra.

Con un leve ceño, el Maestro Kameng miró el reloj. Apenas habían pasado diez minutos desde que dejó a Yu Jinli en su cuarto, ¿y ya había terminado una tarjeta? Incluso para él era sorprendente.

Aunque se tratara de una tarjeta de grado F, un maestro tardaría diez minutos, y los principiantes aún más; pero Yu Jinli solo tardó alrededor de diez. ¿En serio su enfoque interno era de grado D?

Era la primera vez que el Maestro Kameng dudaba de alguien.

Aun así, no lo mostró. Tomó la tarjeta y la examinó con cuidado; estaba hecha en poco tiempo y con buena calidad. Su opinión sobre Yu Jinli subió otro nivel.

—Buen trabajo. Ya puedes llamarte Forjador de Cartas. Pero esto es solo el principio. No te enorgullezcas: hay muchos mejores que tú. Eres apenas un novato —le advirtió. Podía sonar duro, pero era la verdad.

—Sí, maestro —respondió Yu Jinli con una sonrisa; no le molestaron esas palabras.

—Vuelve a tu cuarto. Continúa practicando. Que lo hayas logrado una vez no significa que lo harás siempre. La práctica hace al maestro —añadió.

Si fuese otro, ni se habría tomado la molestia de hablar tanto. Estaba dispuesto a invertir más palabras en un joven con talento y diligencia.

—¡Sí, maestro! —respondió Yu Jinli, y regresó a su cuarto con la tarjeta. Sacó la pizarra de energía y se dispuso a practicar con otra super planta.

Aunque la tarjeta de hierba en forma de corazón fue un éxito, era la única que sabía hacer por ahora. Como aún no dominaba otras super plantas, necesitaba practicar en la pizarra antes de intentarlo con tarjetas reales.

Por la tarde, fue Jiang Mosheng quien vino a recogerlo.

Apenas subió al automóvil volador, Yu Jinli sacó la tarjeta que había hecho y dijo, orgulloso:

—Ah Sheng, mira.

La tarjeta resplandeciente sorprendió un poco a Jiang Mosheng. Luego le acarició suavemente la cabeza y lo aplaudió:

—¿La hiciste tú, castañita? ¡Eres brillante!

—Jajaja, es mi primera tarjeta para ti. Voy a hacer más y mejores. Todas serán para ti, Ah Sheng —se la entregó con una sonrisa.

Aquello le calentó el corazón a Jiang Mosheng.

—Gracias, castañita. Cuento contigo —sonrió de oreja a oreja. Era maravilloso que la persona que amaba pensara en él. En el futuro, usaría las tarjetas que castañita fabricara. Trabajarían en perfecta armonía.

Solo imaginar ese porvenir le aceleró el pulso. Debía acelerar su cultivo, eliminar la toxina y reparar su súper núcleo para aprovechar al máximo las tarjetas de castañita. Creía que serían las mejores y más poderosas del mundo.

Por entonces, Jiang Mosheng valoraba las tarjetas de Yu Jinli solo porque lo amaba, sin saber que su pronóstico se haría realidad algún día.

—Sí, todas para Ah Sheng —dijo Yu Jinli, feliz.

En el pasado, el dorado amuleto siempre lo había ayudado. Ahora le tocaba a él devolverle el favor, pensó satisfecho.

Durante el día, Yu Jinli estaba en casa del Maestro Kameng, aprendiendo a fabricar tarjetas. Por la noche, volvía a casa y hacía transmisiones en vivo. A la hora de dormir, cultivaba. Así no descuidaba ni el estudio ni el cultivo.

Excepto por ir a recoger a Yu Jinli cada día, Jiang Mosheng dedicaba el resto del tiempo al cultivo. Sabiendo que necesitaba el Poder de Fe de los fans para cultivar, decidió publicar en Starlog para acercarse a ellos.

Jiang Mosheng, alguien que casi no usaba Starlog, no había publicado nada desde que abrió su cuenta, ni sabía qué escribir.

Pasó medio mes volando. Yu Jinli ya podía fabricar cinco tarjetas de grado F y Jiang Mosheng alcanzó el cuarto nivel de la etapa de Transformación de Qi, cuando por fin llegó el acontecimiento más importante: las elecciones, que se celebraban cada diez años.

En un principio, la familia Yu quería aplastar a la familia Jiang en estas elecciones para aliviar su propia situación, colocar a su candidato como mariscal y aumentar su poder.

Pero todo se vino abajo tras la recuperación de Jiang Mosheng.

Cada vez que Yu Hongrui veía a Jiang Zhentao pletórico, se llenaba de rencor.

—Felicitaciones, mariscal Jiang —dijo Yu Hongrui con una sonrisa falsa.

—Igualmente, mariscal Yu —respondió Jiang Zhentao con una sonrisa.

En estas elecciones, bajo la influencia de la opinión pública y con el apoyo de la mayoría del parlamento y los militares, los tres mariscales fueron reelegidos, siendo Jiang Zhentao el más querido, sin dejar margen a sus enemigos para agitar el avispero.

El Jefe de la Federación —un cargo en el que rara vez se reelige— se convirtió esta vez en uno de los pocos líderes renovados en la historia. Logró el apoyo popular y la reelección gracias a que, años atrás, impulsó el líquido de potenciación de superpoderes, bien acogido por permitir a los mutantes subir de grado con mayor rapidez y poder, aportando así seguridad a la Federación.

Puede decirse que ningún alto funcionario perdió estas elecciones, mientras que en los niveles intermedios hubo grandes cambios. Su impacto en la Federación fue insignificante. El proceso, que empezó como un gran acontecimiento, terminó en silencio.

Si bajo la superficie seguía todo igual, si alguien estaba furioso y sin saber dónde descargar su ira, eso ya era otro asunto.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first