La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 481
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- Capítulo 481 - Furioso
[Departamento Militar: Recientemente hemos recibido gran atención pública sobre el candidato al nuevo mariscal. Planeábamos anunciarlo en la ceremonia de nombramiento, pero alguien, con malas intenciones, lo filtró antes de tiempo. En breve, el tribunal militar iniciará una acusación pública contra el responsable de la filtración.
El rumor de “comprar un cargo de mariscal con dinero” es ridículo y una difamación intencionada contra el departamento militar. Esperamos que nuestro pueblo tenga la sabiduría para distinguir entre lo verdadero y lo falso, y no se deje engañar fácilmente.
El nuevo mariscal proviene efectivamente de una familia de empresarios, pero también es una persona caritativa que ha hecho muchas obras benéficas en favor de la población. Sus méritos son suficientes para ocupar el cargo.
A través de la guerra contra el Imperio Mei, el departamento militar comprendió profundamente la importancia de los fondos y los suministros, cuya ausencia puede causar un desastre para nuestros soldados en el frente.
Las armas son la garantía de seguridad de nuestros soldados. Sin armas, jamás podríamos resistir los ataques del enemigo ni proteger a nuestra gente. Sin alimentos, los soldados tendrían que luchar con el estómago vacío. Todas estas cosas requieren apoyo financiero.
Tanto el departamento militar como el gobierno están en números rojos. Los fondos que recaudamos del pueblo se utilizan para el pueblo. Cuando no hay guerras, los fondos bastan para el desarrollo del país, pero en tiempos de guerra sufrimos escasez.
Durante la guerra, los empresarios de la Federación donaron desinteresadamente diversos suministros para nuestros soldados del frente. Su contribución a la patria ha sido silenciosa, pero nunca debe ser ignorada.
Todos conocemos el caso de Yu Hongrui. Su traición sigue causando agitación. Ésta es una de las razones por las que, en nuestra reunión, decidimos nombrar como nuevo mariscal a un empresario en lugar de un militar.
Los empresarios crean riqueza, proporcionan comodidades y generan empleo para muchos hogares. Además de los estadistas y los soldados, los empresarios que dirigen la economía también son una parte indispensable de un país. Con un empresario uniéndose a nosotros, la Federación será un lugar más seguro y completo.
Un empresario quizá no comprenda por completo nuestro trabajo en el ejército, pero también posee ventajas que otros mariscales no tienen.
Tenemos al Mariscal Jiang luchando en el campo de batalla, al Mariscal Tang como asesor en la retaguardia y al Mariscal Liu encargado de proporcionar y organizar los suministros para el frente. De esta manera, todo el departamento militar será autosuficiente e integrado. En el futuro, no tendremos que preocuparnos por la escasez de provisiones para nuestros soldados del frente, quienes podrán concentrarse en combatir al enemigo.
Este nombramiento no fue una decisión al azar, sino que pasó por una cuidadosa consideración antes de ser aprobado. El departamento militar da la bienvenida a la supervisión y a los reportes públicos. Si algún reporte resulta cierto, lo tomaremos con seriedad y aplicaremos un severo castigo al Mariscal Liu, e incluso lo destituiremos de su cargo.]
La publicación de este comunicado oficial despertó nuevamente la atención pública.
El departamento militar siempre había ocupado un lugar especial en la mente del pueblo. Era respetado y digno de confianza, por lo que, tan pronto como se divulgó el comunicado, muchos internautas exaltados se calmaron.
Aunque la mayoría todavía no podía aceptar que un empresario fuese mariscal, consideraron razonables los argumentos del comunicado.
La gente sabía que muchos empresarios eran astutos y oportunistas, pero también existían algunos sinceros que trabajaban en favor del bienestar público, más allá del beneficio personal.
Por supuesto, los internautas dejaron de dejarse llevar por los rumores cuando vieron el nombre anunciado: Liu Yiqin. Era un nombre muy conocido, y se podía decir que tanto él como el Grupo Estrella gozaban de gran fama.
La popularidad de Liu Yiqin no provenía sólo del tamaño de su grupo empresarial, sino también de las numerosas actividades caritativas que la familia Liu realizaba cada año, ayudando a muchas personas y dejando una buena impresión en la gente.
Si el nuevo mariscal hubiera sido otro empresario, la reacción del público habría sido de rechazo, pero tratándose de Liu Yiqin, la oposición fue menor.
Aun así, algunos seguían en contra del nombramiento, ya que nunca antes un empresario había ocupado un cargo militar tan alto, pero tras reflexionar, la mayoría consideró que no era una mala idea.
Pese a los troles que intentaban seguir desinformando, una vez que los internautas recobraron la calma, pocos cayeron en sus provocaciones. Los comentarios de los detractores tuvieron escasa influencia, tanto en el departamento militar como en el propio Liu Yiqin.
Por el contrario, el anuncio del nombramiento de Liu Yiqin como tercer mariscal provocó un aumento vertiginoso en el precio de las acciones del Grupo Estrella, lo que hizo felices a los accionistas que poseían títulos del grupo y menos inclinados a criticarlo.
Por otro lado, Jian Kangtai, quien había difundido los rumores en la red estelar, estalló en furia al enterarse de que el departamento militar y Liu Yiqin habían superado la crisis con tanta facilidad.
Ese puesto debía haber sido suyo. Y ahora no sólo se lo habían arrebatado, sino que además lo había obtenido su enemigo acérrimo: Liu Yiqin. ¿Cómo no iba a estar furioso Jian Kangtai?
¡Estaba enfurecido!
Si hubiera obtenido el cargo, la familia Jian se habría convertido en una familia de primera categoría, y todo —las empresas, los hijos, el prestigio— habría mejorado. Pero ahora todo pertenecía a la familia Liu.
Jian Kangtai no se habría enojado tanto si el puesto hubiera recaído en otra persona, pero que fuera precisamente Liu Yiqin lo sacaba de quicio.
No sólo él; su hijo, Jian Congliang, también se enfureció tanto al conocer la noticia que destrozó todo lo que tenía al alcance.
Después de eso, lo primero que hizo fue llamar a su padre.
—Papá, ¿no dijiste que tú serías el mariscal? ¿Por qué le dieron el puesto a ese viejo Liu Yiqin? —preguntó Jian Congliang con los ojos inyectados en sangre por la ira.
Anteriormente, Jian Kangtai le había asegurado que el puesto sería suyo y que su familia ascendería a primera categoría. Por eso, Jian Congliang ya se veía a la par de Jiang Mosheng, sin tener que soportarlo ni temerle nunca más.
Y ahora todo se había ido al traste.
—¿Crees que yo quería esto? ¡Fue el señor Yuan quien me dijo que el cargo sería mío! Pero el departamento militar eligió a Liu Yiqin. ¡Ignoraron la recomendación del presidente y lo escogieron en secreto! ¡Ese Liu Yiqin debe haberles prometido muchos beneficios! ¡Es un hombre astuto! —gruñó Jian Kangtai, rechinando los dientes al otro lado de la videollamada.
Si lo hubiera sabido, habría contactado antes con los dos mariscales. Había pensado que, con la recomendación del presidente, el departamento militar lo consideraría sin duda. ¿Quién hubiera imaginado que no le harían el favor?
Si no hubiera dependido de la recomendación presidencial y hubiera ido por su cuenta al departamento militar antes, probablemente habría sido uno de los candidatos, e incluso podría ser el mariscal ahora.
Jian Kangtai no sólo estaba disgustado con el departamento militar, sino también con el presidente Yuan Qizhang.
Sin embargo, no se atrevía a mostrarlo, porque uno era el presidente y los otros eran mariscales. Él, un simple empresario sin poder real no podía enfrentarse a esas dos fuerzas. Al final, sólo le quedaba tragarse su rabia y sufrir en silencio.
De todas formas, por más enojo que sintiera, el nombramiento de Liu Yiqin como nuevo mariscal ya estaba decidido. El anuncio era oficial y no cambiaría, o el departamento militar quedaría como un hazmerreír.
En este asunto, algunos estaban felices, y otros, furiosos. Mientras los Jian ardían de rabia, la familia Liu rebosaba alegría.
No obstante, Liu Yiqin no se dejó llevar por la soberbia ni se volvió arrogante. Por el contrario, comenzó a disciplinar a los jóvenes de la familia con mayor severidad.
—Supongo que todos saben cómo obtuve este cargo. Si yo pude conseguirlo así, otros también pueden. Había cinco candidatos. Además, ahora toda la Federación está observándonos, tanto a la familia como al clan entero. Si no controlan su comportamiento y presumen del título de mariscal o del estatus familiar, no sólo se avergonzarán ustedes mismos, sino que también mancharán el nombre de toda la familia Liu. Entonces serán la oveja negra del clan —advirtió Liu Yiqin con seriedad.
Liu Yiqin comprendía perfectamente su situación: ese cargo no era necesariamente suyo. Si hacía un mal trabajo, sería reemplazado.
Afortunadamente, siempre había inculcado disciplina a los jóvenes del clan, por lo que comprendieron rápidamente la importancia de sus palabras.
El ascenso a familia de primera categoría beneficiaba no sólo al núcleo familiar, sino también a las demás ramas. Nadie quería arruinar algo tan valioso; por el contrario, todos esperaban mantener esa posición el mayor tiempo posible.
Liu Yiqin se sintió satisfecho con su reacción.
Como empresario, era un hombre de medios, estrategia e inteligencia, capaz de llevar a la familia a la prosperidad.
Era normal que un empresario fuese astuto, pero esas tácticas no podían aplicarse en el ejército, porque las consecuencias serían graves.
—Hermano, ¿es cierto que papá va a ser mariscal? —preguntó Liu Xingye, aun sintiendo que todo era un sueño.
Hasta hacía poco, su padre era solo el presidente del Grupo Estrella. ¿Cómo podía convertirse de pronto en mariscal?
¡Un mariscal! ¿No era un cargo reservado para quienes tenían méritos militares? ¿Qué había hecho su padre para conseguirlo? Era como si el cielo le hubiera arrojado un pastel del tamaño del mundo.
—Está bien, no le des tantas vueltas. Sigue viviendo como antes. Aunque sea mariscal, sigue siendo nuestro padre. Además, dijo que el cargo es sólo honorario. Piensa que simplemente consiguió otro trabajo —respondió con calma Liu Xingyuan.
—De acuerdo —asintió Liu Xingye, comprendiendo que su hermano tenía razón.
Al fin y al cabo, su padre no iría al departamento militar ni participaría en decisiones estratégicas. Aparte del título, nada había cambiado realmente.
Tras el impacto inicial, los Liu volvieron a la normalidad y continuaron su vida como antes, sin sentirse superiores por haberse convertido en una familia de primera categoría. Por el contrario, se volvieron aún más prudentes, temiendo que un pequeño error pudiera ser usado en su contra y perjudicar a su padre y a la familia.
Aunque los Liu intentaban mantener su estilo de vida previo, las cosas ya no eran iguales.
Liu Yiqin seguía comportándose con discreción, pero la gente no dejaba de acudir a visitarlo para felicitarlo o congraciarse con él. La puerta de la residencia casi se rompía de tanto abrirse y cerrarse por las oleadas de visitantes. Era verdaderamente agotador.