La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 419
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- Capítulo 419 - El objeto de la misión
En ese momento, lo que apareció frente a las Bestias Divinas fue una colina peluda del mismo tamaño que la cueva, bloqueando completamente el paso y sin dejarles espacio para avanzar. Era una bestia tan gigantesca que no era de extrañar que la cueva hubiera temblado cuando caminaba.
Sin embargo, eso no fue lo que dejó a las Bestias Divinas en silencio. Después de percibir el olor de los humanos, la enorme criatura bajó la cabeza para ver qué clase de seres atrevidos eran. Al hacerlo, mostró su rostro… en cuya enorme cabeza destacaban dos largos y afilados colmillos blancos.
¿No eran esos… los colmillos de mamut que debían buscar?
—Nos los… enviaron directamente —dijo Dragón Azul al mirar al mamut, sintiendo una mezcla de emociones que no podía describir.
El mamut era una bestia gigante con patas tan gruesas que una sola persona no podría rodearlas con sus brazos. Si alguien tenía la mala suerte de ser pisado por él, quedaría reducido a una masa de carne en un instante.
Sus colmillos eran un material precioso para fabricar mechas mutantes, ya que mejoraban su rendimiento, haciéndolos más resistentes y sólidos.
Pero la bestia era muy rara y solo vivía en lo profundo de los bosques. Era casi imposible encontrar sus rastros. Al recibir la misión, los miembros del equipo se habían preocupado por cómo hallar un mamut, pero ahora, antes siquiera de salir a buscarlo, uno se había presentado por sí mismo ante ellos.
—El cuñado siempre nos trae suerte —comentó Tigre Blanco al mirar al mamut, tan alto como una montaña. Toda su tensión y alerta ante el peligro desconocido se transformaron en entusiasmo.
Una vez completaran la primera misión, recibirían la segunda. Y mientras completaran todas las tareas, podrían concentrarse en enfrentarse a los otros equipos para ganar puntos.
La Competencia duraría un mes, y el equipo que sobreviviera hasta el final con la puntuación más alta sería el ganador.
Por lo tanto, durante ese mes no solo debían cumplir con las tareas a tiempo, sino también eliminar a los demás equipos.
Por supuesto, al eliminar un equipo, los puntos de este se transferirían automáticamente al suyo.
Esa era también la razón por la que Jiang Mosheng no había ido de inmediato a desafiar a otros equipos. Era mejor esperar a que los demás acumularan suficientes puntos primero.
—Dragón Azul, ¿te sientes con confianza? —preguntó Tigre Blanco, ansioso por actuar.
—No te precipites. Estamos dentro de una cueva y nuestros creadores de cartas están afuera. Si peleamos aquí, podríamos destruir toda la cueva. Primero debemos sacarlo —respondió Dragón Azul, deteniendo al impaciente Tigre Blanco.
—Pero ¿por qué está este mamut dentro de la cueva? Obviamente es demasiado pequeña para él. No puede ser su guarida —preguntó Qilin, confundido.
Era cierto. El cuerpo del mamut ocupaba toda la cueva. No podía ser su hogar; resultaba demasiado incómodo para vivir allí. Más bien, parecía estar atascado.
—Quizás haya otra salida al otro lado, y este mamut entró por accidente —supuso Fénix, la integrante femenina del equipo.
Fuera como fuera que hubiera terminado allí, ahora que lo habían encontrado, ese mamut se convertía en su presa.
Sin embargo, su misión consistía solo en obtener los colmillos, así que no tenían intención de matarlo. Después de todo, quedaban muy pocos mamuts en el mundo.
—¿Qué hacemos ahora? Los dos creadores de cartas que están atrás aún no han terminado —preguntó Tigre Blanco.
Dragón Azul pensó un momento y miró alrededor, notando que toda la cueva estaba bloqueada por el mamut y que no quedaba ni el más mínimo espacio. No había manera de ver si realmente había otra salida al otro lado.
Aunque el mamut había notado a los humanos, no los atacó de inmediato, ni siquiera se movió. Sus ojos, del tamaño de faroles, brillaban con curiosidad mientras los observaba.
—Este mamut tiene algo raro —dijo Pájaro Azul, otra mujer del equipo, con voz fría.
—¿No estará atascado ahí? —preguntó Jilguero Escarlata tras observarlo un momento.
En efecto, parecía estar atrapado. Hacía unos minutos habían oído sus pasos acercarse, pero luego se detuvo, y la cueva dejó de temblar. Así, humanos y bestia se quedaron mirándose mutuamente.
…
Sin embargo, el mamut no permaneció quieto por mucho tiempo. Parecía incómodo y empezó a forcejear. La cueva volvió a temblar, cayendo rocas por todas partes y produciendo fuertes estruendos.
—¡Muuuu! —el mamut bramó de repente, y el eco dentro de la cueva fue tan ensordecedor que casi los dejó sordos.
Dragón Azul se apresuró a cubrirse los oídos y se agachó. Jamás imaginó que no serían aplastados ni atacados, sino que quedarían sordos primero. Deberían haber traído tapones para los oídos antes de entrar.
El rugido del mamut también llegó hasta Jiang Mosheng y Yu Jinli, que se encontraban en la entrada de la cueva. En ese momento, Xia Qiyuan y Zou Xueli finalmente terminaron de fabricar sus cartas.
Recién entonces los dos comprendieron la situación peligrosa en la que se encontraban.
—Salgan primero. Los demás están afuera —les dijo Yu Jinli.
El sonido del mamut hacía temblar aún más la cueva, haciéndola cada vez más peligrosa. Para no ser una carga para el equipo, Xia Qiyuan y Zou Xueli corrieron de inmediato hacia la salida, mientras que Jiang Mosheng y Yu Jinli corrieron en dirección contraria, hacia las Bestias Divinas.
Cuando Jiang Mosheng y Yu Jinli llegaron, vieron a las Bestias Divinas agachadas con expresión de dolor, y frente a ellas, una enorme bestia desconocida que temblaba y hacía vibrar toda la cueva.
Yu Jinli se apresuró a entregarles tapones para los oídos. Finalmente, el ruido ensordecedor desapareció. Sin embargo, ya no podían oírse entre sí, así que comenzaron a comunicarse leyendo los labios.
Por suerte, las Bestias Divinas eran expertas en leer labios, pues en muchas de sus misiones anteriores no podían emitir ni el más mínimo sonido, así que dominaban esa técnica.
—Jefe, es un mamut —dijo Dragón Azul en silencio, articulando las palabras para que Jiang Mosheng las leyera.
Jiang Mosheng asintió y miró al mamut que seguía forcejeando. Luego explicó la situación a Yu Jinli mediante telepatía.
Solo entonces Yu Jinli comprendió que esa bestia era precisamente el objetivo de su primera misión, o para ser exactos, sus colmillos blancos de tres metros de largo.
Pero el mamut parecía estar sufriendo, apoyado sobre sus patas delanteras y moviéndose con dificultad. Su espalda no podía erguirse debido a la cueva, por lo que solo se veía su cabeza. Los largos colmillos que sobresalían lo hacían parecer feroz, pero en realidad, los ojos grandes y brillantes como faroles líquidos despertaban compasión.
Había manchas oscuras de sangre en su pelaje; seguramente se había raspado con las rocas al forcejear. Si seguía luchando así, solo se lastimaría más.
Como buen koi, Yu Jinli sentía un amor natural por los animales. Además, ese mamut no le transmitía peligro, sino una súplica muda de ayuda.
Yu Jinli avanzó inconscientemente hacia él, se detuvo frente a su enorme cabeza y le acarició suavemente el grueso pelaje, tratando de consolarlo. Esto hizo que las Bestias Divinas se alarmaran. Incluso los espectadores del programa en vivo comenzaron a llenar la transmisión con comentarios pidiendo que se alejara, pues era demasiado peligroso.
[F] ¿Qué estás haciendo, castañita? ¡Sal de ahí! Es muy peligroso. Aunque esté atascado, podría liberarse en cualquier momento. ¡Apártate ya!
[Mei] ¡Qué tipo tan presumido! ¿Para qué se queda ahí después de hacer las cartas? ¿Piensa arrancarle los colmillos con sus propias manos? Hasta donde sé, los mamuts tienen muy mal genio. Aunque esté atrapado, si alguien toca sus colmillos, seguro contraatacará. Esa es una cueva, no hay forma de escapar ni aunque consigan los colmillos.
[F] Esta vez estoy de acuerdo. Es mejor salir primero. Aunque el mamut esté en problemas, no deberían meterse con él.
[F] De algún modo me da pena el mamut. Está atrapado y no puede moverse, y se está lastimando al forcejear. Miren esos ojos llorosos… me parte el corazón. Seguro el koi también lo siente, por eso quiere ayudarlo, ¿verdad?
[F] ¿Están locos? El mamut es enorme y está atrapado, no puede salir. ¿Cómo va a ayudarlo alguien tan pequeño como el koi? ¡Lo correcto es salir primero y luego decidir qué hacer!
Los espectadores deseaban poder atravesar la pantalla para arrastrar a Yu Jinli fuera de la cueva. ¿Por qué no aprovechaban para huir? ¿Por qué quedarse ahí? ¿Acaso querían servirle de alimento al mamut?
Sin embargo, Yu Jinli no sabía nada de esos comentarios. Solo veía el dolor del pobre mamut y deseaba aliviarlo en lo posible.
Colocó su pequeña mano sobre el largo pelaje del mamut y canalizó su energía espiritual, transfiriendo parte de ella a la bestia para curar sus heridas.
Milagrosamente, el mamut dejó de forcejear y lo observó con sus enormes ojos redondos, como si quisiera descubrir qué era aquello que le hacía sentirse tan cómodo.
La cueva dejó de temblar, y las rocas dejaron de caer. Al ya no haber rugidos, Yu Jinli se quitó los tapones y se acercó a la cabeza del mamut, dándole suaves palmaditas.
—No te muevas. Ya curé tus heridas. Luego te ayudaré a salir, pero… ¿podrías darnos la mitad de tus colmillos? —dijo con dulzura.
—¡Muuu! —respondió el mamut con un bramido suave.
Los demás no entendían qué estaba ocurriendo, pero confiaban en su cuñado. Después de todo, tantas cosas increíbles habían sucedido con él que ya casi creían que era todopoderoso.
Sin embargo, los espectadores no pensaban lo mismo que las Bestias Divinas. Al verlo hablar con el mamut y pedirle los colmillos, estallaron en carcajadas y comenzaron a burlarse, especialmente los de los imperios Ou y Mei, convencidos de que Yu Jinli había perdido la razón.
[M] Jajaja. ¿Cree que es tan lindo que el mamut le regalará los colmillos? Si pasa una noche conmigo, quizá lo ayude a conseguirlos.
[Ou] ¿Está loco? ¿Le está hablando al mamut? ¿Cree que entiende el idioma animal?
[F] ¡Oye tú! ¿Buscas problemas? ¿Dónde está el moderador? ¡Bloqueen esa cuenta!
[F] Nuestra castañita es adorable. Tan adorable que el mamut seguro querrá ofrecerle los colmillos. No es asunto tuyo. Tú no eres el mamut.
Los comentarios se convirtieron en una nueva batalla entre espectadores. Aunque los fans de la Federación apoyaban a Yu Jinli sin condiciones, en el fondo también dudaban un poco; simplemente se enfurecían cuando alguien insultaba a su ídolo.
Pero en el siguiente instante, todos los espectadores que estaban enviando mensajes se quedaron inmóviles. Sus dedos dejaron de moverse, y sus ojos se abrieron de par en par, mirando la pantalla con incredulidad.
En ese momento, incontables espectadores del programa en vivo mostraban la misma expresión de asombro. No podían creer lo que estaban viendo.