La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 368
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- Capítulo 368 - Puesto de Adivinación
En un abrir y cerrar de ojos, llegó el fin de semana. La escuela acababa de terminar cuando Yu Jinli recibió un mensaje de Jiang Mosheng.
Ah Mo: Te estoy esperando en la puerta.
Al leer el mensaje, Yu Jinli mostró una sonrisa más brillante y aceleró el paso. Había planeado ordenar un poco el dormitorio, pero en cuanto leyó el mensaje, dio media vuelta y corrió directamente hacia la entrada.
Apenas cruzó la puerta, vio a Jiang Mosheng esperándolo, y sin pensarlo corrió hacia él con los brazos abiertos.
Aunque se habían visto hace unos días y hablaban por videollamada todas las noches, Yu Jinli todavía lo extrañaba mucho; ansiaba el contacto íntimo que aliviara su nostalgia.
—Ah Mo —dijo Yu Jinli alegremente, enterrando su pequeña cabeza en el pecho de Jiang Mosheng.
—¿Cómo te ha ido? ¿Te has sentido incómodo en algo? —preguntó Jiang Mosheng con voz suave, permitiéndole abrazarlo.
—Me siento raro sin ti cerca —murmuró Yu Jinli.
—La próxima semana iré contigo a la Academia —dijo Jiang Mosheng, acariciándole la cabeza con una sonrisa.
Yu Jinli alzó la mirada de inmediato, sus grandes ojos redondos brillando sin ocultar su alegría.
—¿De verdad?
—Sí. Tus amigos ya obtuvieron sus identificaciones de la Federación —respondió Jiang Mosheng, contándole lo que había pasado durante la semana.
Aunque ya se lo había mencionado en las videollamadas, al verse en persona seguían teniendo mucho de qué hablar, y nunca se cansaban de compartirlo todo.
Además de ayudar a los amigos de Yu Jinli a conseguir sus identificaciones, Jiang Mosheng también había encontrado un profesor en el mundo virtual para Bangbang, de modo que pudiera comenzar a estudiar los cursos de la Federación lo antes posible y, dependiendo de su progreso, decidir qué escuela sería la más adecuada.
Durante esos días, los amigos del pequeño se habían llevado muy bien con la familia Jiang y pronto se familiarizaron entre sí. También comenzaron a aprender junto a ellos las habilidades humanas necesarias en ese mundo, y lo disfrutaban bastante.
El abuelo Tortuga, en particular, demostró su talento especial al leerle el rostro a la pequeña Xixi, y de vez en cuando no podía evitar leer las caras y las palmas o hacer predicciones para los sirvientes de la familia Jiang.
Algunos sirvientes lograron evitar la mala suerte y atraer la buena fortuna siguiendo los consejos del abuelo Tortuga. Por eso, le tenían mucha admiración.
Incluso llegó a recibir algo de poder de fe como recompensa, aunque no era mucho. De todas formas, la noticia sorprendió a Yu Jinli.
—La adivinación es un don natural del abuelo Tortuga. Si con esta habilidad puede obtener poder de fe, tal vez pueda convertirlo en un negocio, así acumulará cada vez más —dijo Yu Jinli, convencido de que era una gran idea.
El abuelo Tortuga era mayor, de movimientos lentos y amante de la tranquilidad, por lo que la adivinación le venía como anillo al dedo.
Aunque los koi tenían la capacidad de predecir y alterar la fortuna, su habilidad era rudimentaria comparada con el talento innato del abuelo Tortuga. De hecho, muchas de las técnicas de Yu Jinli las había aprendido de él. Si lograba dedicarse a ello, sin duda ganaría el afecto de muchas personas.
—Es una buena idea. ¿Crees que el abuelo Tortuga podría seguir adivinando con precisión en el mundo virtual? —preguntó Jiang Mosheng.
—No estoy seguro. Tendría que preguntarle —respondió Yu Jinli, mirando a Jiang Mosheng con duda.
En el mundo virtual, muchas personas diseñaban sus avatares y no se parecían a sus rostros reales. Eso no afectaba la adivinación en sí, pero para leer la cara o la palma era necesario algo auténtico. Yu Jinli realmente no sabía si seguiría siendo preciso en ese entorno.
—La identidad del abuelo Tortuga es demasiado especial para ejercer en el mundo real, pero el mundo virtual lo haría mucho más fácil y seguro —explicó Jiang Mosheng.
Yu Jinli estuvo de acuerdo; realmente sería más conveniente y sin riesgos para él adivinar en el mundo virtual.
—Le pediré al abuelo Tortuga que lo pruebe allí —dijo con una sonrisa, feliz de haber encontrado algo adecuado para él.
Ahora, solo el tío Cangrejo no había encontrado aún una manera de acumular poder de fe.
De todos modos, no tenían prisa. Apenas acababan de llegar a la Estrella Capital, y podía tomarse su tiempo.
Cuando regresaron a casa, Yu Jinli, que había estado pensando en la idea de la adivinación, no pudo esperar más para comprobar si funcionaba en el mundo virtual. Así que, después de cenar, arrastró a Jiang Mosheng y al abuelo Tortuga al mundo virtual para hacer la prueba.
Últimamente, Jiang Mosheng había comprado una cabina virtual para cada uno y las había instalado en sus habitaciones, para que pudieran entrar al mundo virtual en cualquier momento y no se aburrieran en casa.
Por supuesto, con Xixi en casa, el abuelo Tortuga y el tío Cangrejo nunca se aburrían. A estos dos espíritus milenarios les encantaban los niños y solían ayudar a cuidarla, lo que aliviaba mucho a Qiao Mulan, quien no se había sentido tan relajada en mucho tiempo y estaba muy agradecida con ellos.
A pesar de su aspecto rudo, el tío Cangrejo era sorprendentemente cuidadoso y atento con los niños. Lo más curioso era que Xixi lo adoraba: siempre extendía sus bracitos para que la cargara y, a veces, estaba tan feliz en sus brazos que se olvidaba de su madre.
En varias ocasiones, Qiao Mulan los vio jugar y se sintió feliz, aunque con un toque de amargura.
Después de cenar, Qiao Mulan y Jiang Zhentao salieron a caminar con Xixi, mientras que el tío Cangrejo y Bangbang, al enterarse de que el abuelo Tortuga probaría si podía adivinar en el mundo virtual, entraron también, movidos por la curiosidad.
Ni el tío Cangrejo ni Bangbang cambiaron sus nombres en el mundo virtual, por lo que eran fáciles de reconocer.
Yu Jinli los agregó como amigos tan pronto como inició sesión y, cuando Jiang Mosheng apareció, fueron a buscar a los otros tres usando la función de localización.
Al ver el avatar virtual de Yu Jinli, el abuelo Tortuga, el tío Cangrejo y Bangbang se quedaron atónitos, mirándolo fijamente.
—¿Pe… pequeño castaña? —dijo Bangbang con voz temblorosa.
—Sí, soy yo —respondió Yu Jinli con una sonrisa, saludándolos. Era la primera vez que se encontraban en el mundo virtual.
Los tres, siguiendo la sugerencia de Jiang Mosheng, habían modificado un poco sus apariencias, pero no sus nombres, por lo que Yu Jinli los reconoció al instante.
Bangbang dio tres vueltas alrededor de Yu Jinli, observándolo de pies a cabeza, y luego lo abrazó con fuerza, con la voz entrecortada.
—Pequeño castaña, ¡por fin estás de vuelta! Pensé que nunca volvería a verte —dijo entre sollozos, incapaz de contenerse.
Yu Jinli al principio se quedó perplejo, pero enseguida comprendió la razón de tanta emoción: el avatar que usaba en el mundo virtual tenía la apariencia de su antiguo cuerpo humano. No era de extrañar que todos lo miraran de esa manera.
Él también abrazó a Bangbang y le dio unas palmaditas en la espalda para consolarlo.
—Siempre he estado aquí, no te preocupes.
Cuando Bangbang se calmó, recordó que estaban en el mundo virtual y que las apariencias allí eran creadas por los usuarios. Solo que, al ver de nuevo ese rostro tan familiar, se había dejado llevar por la emoción.
Habían pasado miles de años desde la última vez que vio esa cara, y nunca pensó que tendría la oportunidad de hacerlo de nuevo.
—Tienes razón. Es que… no pude evitar emocionarme al verte así otra vez —dijo, recuperando la compostura. Sabía que no podían perder tiempo, ya que el propósito de esa noche era probar si el abuelo Tortuga podía adivinar en ese mundo.
Aun así, estar frente a la versión humana de Yu Jinli los hacía sentir como si hubieran regresado a aquellos tiempos antiguos, y la nostalgia los envolvía.
—Ah Mo, ¿cómo hacemos la prueba? —preguntó Yu Jinli con sus ojos brillantes, llenos de expectativa.
Para él, Jiang Mosheng era todopoderoso; cualquier cosa que preguntara, la respuesta de Ah Mo siempre sería la correcta.
Jiang Mosheng disfrutó de esa mirada llena de admiración y, con ternura, acarició el suave cabello del pequeño. Solo entonces se dio cuenta de que el avatar de Yu Jinli estaba basado en su forma humana anterior.
Al contemplarlo profundamente, Jiang Mosheng sintió que comprendía aún más a su amado, y su corazón se llenó de calidez.
—Vamos a la Plaza Xiqiao. Allí hay mucha gente —dijo.
—De acuerdo.
El grupo abrió el mapa, localizó la Plaza Xiqiao, hizo clic y, al instante, fueron transportados al lugar.
En el mundo virtual, cuando uno no quería caminar, podía desplazarse así, por lo que las apariciones repentinas de personas no llamaban la atención de nadie.
La Plaza Xiqiao era una plaza de estilo antiguo, con un río que la cruzaba y un hermoso puente de piedra que conectaba las zonas este y oeste. Por ello, el flujo de personas era constante.
El puente era amplio, y a ambos lados se alineaban pequeños puestos donde los transeúntes se detenían de vez en cuando para comprar algún recuerdo.
Jiang Mosheng instaló un puesto de adivinación allí para el abuelo Tortuga.
Yu Jinli, que había visto muchos adivinos en la Tierra, creó para él un puesto similar a los de entonces. A un costado colocó un cartel que decía: “Lectura de fortuna y adivinación.”
El avatar del abuelo Tortuga, aunque distinto de su apariencia real, seguía siendo el de un anciano de cabello y barba plateados. Como cultivador, incluso en el mundo virtual tenía el porte de un maestro taoísta consumado, asemejándose aún más a aquellos adivinos que fueron tan populares en la era terrestre.
Por supuesto, el abuelo Tortuga poseía un verdadero talento, muy distinto al de los charlatanes.