La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 322

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  4. Capítulo 322 - Indagación sobre las Cartas Elementales
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—Eres bueno —dijo Benedict, acercándose a Gao Ziqi y extendiéndole la mano.

Gao Ziqi torció los labios, pero el movimiento le hizo doler la herida, y su rostro se crispó por el dolor. Lo único que deseaba era golpear a ese sujeto, pero con tanta gente mirando, debía mantener la compostura. Solo le quedaba guardar el rencor en el corazón.

Aun así, tomó la mano y permitió que el hombre lo ayudara a ponerse de pie.

Al ver esto, varios chicos de la Clase F subieron rápidamente a la arena y se apresuraron a sostener a Gao Ziqi, temiendo que pudiera caer de nuevo.

—La próxima vez repetimos esto —dijo Gao Ziqi para sí mismo, decidido a vengarse y patearle el trasero.

Era la primera vez que alguien lo derrotaba tan mal que apenas podía mantenerse en pie. Sin duda, cobraría venganza tarde o temprano.

Sin saber lo que pasaba por la mente de Gao Ziqi, Benedict sonrió, con los ojos brillando. —Yo también espero con ansias ese momento —respondió, pensando lo mismo.

Tras decir eso, Benedict recogió su carta de energía y regresó junto a sus compañeros, mientras que Gao Ziqi, apoyado por sus amigos, volvió a su asiento entre los suyos.

Hasta ese punto, con la derrota de Liu Xingye y la victoria de Gao Ziqi, la Federación ya no quedaría en último lugar. Si tenían suerte, quizá los tres países terminarían empatados.

El siguiente enfrentamiento fue entre los estudiantes de Ou y de Mei. El alumno de Mei creó una carta elemental, mientras que el de Ou forjó una carta normal de súper bestia. Basándose en el resultado del primer duelo, el desenlace era predecible.

Por eso, los estudiantes de la Federación ya no tenían mucho interés en seguir mirando. Aun así, fueron lo bastante corteses como para no marcharse de inmediato, aunque la mayoría no podía evitar dirigir sus miradas, brillantes de curiosidad, hacia la Clase F.

No esperaban que los alumnos de la Clase F fueran tan buenos. No solo sabían fabricar excelentes cartas, sino que también sabían pelear. Eran una fuente de fascinación para todos los presentes.

Los estudiantes de la Escuela de Creadores de Cartas, en particular, sentían una gran ansiedad por acercarse y preguntarles cómo podían convertirse en creadores tan asombrosos, capaces de fabricar cartas y luchar a la vez. Si tan solo ellos también pudieran combatir así…

Después de todo, estaban en una edad llena de ambición juvenil, y todos soñaban con convertirse en figuras temibles como el Mayor General Jiang. Ser capaz de defenderse y derrotar mutantes era lo ideal.

Sin la aparición de la Clase F, los estudiantes creadores de cartas habrían seguido la tradición, conformándose con fabricar cartas de energía, sin pensar jamás en volverse tan fuertes como para no necesitar la protección de otros.

Pero la Clase F apareció y les mostró un futuro diferente, despertando los corazones adormecidos de muchos.

¿Podrían ellos también convertirse en creadores de cartas poderosos, capaces de luchar como los de la Clase F?

Por supuesto, no todos en la Escuela de Creadores de Cartas pensaban igual. Algunos conservadores despreciaban el “comportamiento bárbaro” de la Clase F.

—¿Por qué un creador de cartas perdería el tiempo peleando en lugar de concentrarse en fabricar cartas de energía? —dijo con desprecio un estudiante, frunciendo el ceño—. Es degradante y una pérdida de tiempo. Deberían aprovechar ese tiempo en hacer más cartas.

—Exacto. Apenas se convirtieron en creadores de cartas en su primer año y ya están desperdiciando el tiempo en tonterías. Un verdadero creador se valora por las cartas que fabrica. ¡Pelear es asunto de los mutantes! No entiendo qué piensa la Clase F —añadió otro, con evidente envidia en los ojos.

—¿Qué más podrían pensar? Obviamente, como su talento para crear cartas es limitado, buscan llamar la atención de otra manera. Si no, cuando lleguemos al tercer año y seamos todos creadores de alto nivel, ellos seguirán estancados en niveles bajos.

—Cierto, casi lo olvido. El motivo por el que la Clase F está clasificada como F es porque su potencial es bajo. Su límite es de nivel C. Por muy buenos que sean ahora, como mucho llegarán a ser creadores C. Aunque hayan avanzado rápido, nosotros los superaremos tarde o temprano —comentó otro estudiante, sonriendo con una mueca distorsionada. Evidentemente, era otro consumido por los celos.

Fuera elogios o críticas, nada de eso afectaba a los alumnos de la Clase F. Sabían que los demás tenían derecho a opinar, y no podían impedirlo. Que dijeran lo que quisieran.

Al fin y al cabo, si alguien sentía celos, significaba que ellos estaban progresando y volviéndose inalcanzables. Eso debía alegrarlos, no enojarlos.

Si los estudiantes envidiosos supieran cómo pensaban los de la Clase F, se enfurecerían tanto que escupirían sangre, sin poder rebatirlo, porque lo que decían era la pura verdad.

El intercambio amistoso entre los estudiantes visitantes y la Academia llegó a su fin. Cada país había ganado y perdido un combate, terminando con un empate. El maestro árbitro suspiro de alivio. Un empate era el mejor desenlace posible.

Habría sido humillante que la Academia perdiera ambos combates; pero también habría sido problemático ganar los dos y derrotar a los estudiantes visitantes, pues, aunque fuera un honor, dañaría las relaciones con los otros dos países. Aunque la “amistad” ya pendía de un hilo, aún debían mantener las apariencias.

Por lo tanto, el empate era ideal: ni humillante ni ofensivo para nadie.

—Deberíamos repetir esto algún día. Solo espero que la próxima vez algunos de ustedes también usen cartas elementales; de lo contrario, ganaremos fácilmente —dijo Abner, sonriendo con aire presuntuoso.

—De acuerdo. La próxima vez saldaremos cuentas —respondió Liu Xingye, mirándolo fijamente.

Aunque había anticipado su derrota ante Abner, no podía evitar sentirse frustrado. Trabajaría más duro, tanto en la fabricación de cartas como en el combate. Juró que la próxima vez recuperaría el orgullo perdido.

—Lo esperaré —repuso Abner con indiferencia, sin tomárselo en serio. Nadie conocía mejor que él el motivo por el cual podía usar directamente una carta elemental, algo que no todos los creadores podían hacer.

Probablemente Liu Xingye nunca lograría hacerlo en toda su vida, así que Abner no se preocupaba en absoluto.

Al final, pese a las firmes protestas de la Clase F, Abner y los demás estudiantes de intercambio no fueron asignados a su clase, sino a la teóricamente mejor: la Clase A.

Una vez se despidieron de los visitantes, los estudiantes de la Clase F regresaron a su territorio, finalmente relajados.

Dentro del campus, solo su edificio y su patio les daban una verdadera sensación de pertenencia. Era como su segundo hogar, y no permitirían que otros entraran a la ligera, especialmente si tenían malas intenciones.

Los estudiantes visitantes eran realmente poderosos, lo suficiente para despertar nuevamente en la Clase F un sentido de crisis. Comprendieron que siempre habría personas más fuertes.

Entre los estudiantes de primer año, ellos eran los mejores, incluso superiores a generaciones anteriores. Pero frente a los alumnos de intercambio, habían perdido una pelea y ganado otra con gran esfuerzo. Si Benedict hubiera prestado un poco más de atención a su súper bestia, Gao Ziqi también habría perdido.

¿Cómo podían no tomarse en serio a rivales tan fuertes?

Sin embargo, aquel incidente también tuvo un efecto positivo: enfrió la cabeza de muchos que se habían vuelto complacientes con sus logros y los obligó a ver con claridad sus debilidades y esforzarse por superarlas.

Desde esa perspectiva, los estudiantes visitantes les habían hecho un gran favor.

—Castañita, ¿puedes fabricar cartas elementales? —preguntó Liu Xingye a Yu Jinli.

A los ojos de la Clase F, Yu Jinli no era una persona común. Podía lograr cosas asombrosas a una edad imposible, por lo que esa era la primera pregunta que surgía naturalmente.

Yu Jinli asintió. —Sí.

Sus compañeros mostraron expresiones de “ya lo sabía”, claramente esperando esa respuesta.

Nunca lo habían visto fabricar una carta elemental, pero de algún modo estaban seguros de que podía hacerlo. Probablemente sus cartas serían incluso más poderosas que las de Abner.

Cualquier carta de energía hecha por Yu Jinli siempre resultaba más potente que las normales; ya estaban acostumbrados a ese hecho.

Al oírlo, los ojos de Liu Xingye brillaron. —Castañita, ¿crees que yo podría aprender a hacer cartas elementales ahora? ¿Podrías enseñarme?

—Claro que puedo enseñarte, pero primero debes alcanzar el nivel D —respondió Yu Jinli.

La energía contenida en las cartas elementales era mucho más poderosa que la de las cartas normales de súper bestia o planta, por lo que requería que el creador fuera al menos de nivel D.

Lejos de desanimarse, la respuesta llenó a Liu Xingye de motivación.

—Haré todo lo posible por alcanzar el nivel D. Cuando lo logre, derrotaré a Abner por mí mismo —dijo con firmeza, apretando los puños.

Se levantaría donde había caído. No tropezaría dos veces en el mismo lugar.

—Castañita, ¿puedes usar cartas elementales directamente? —preguntó Yang Zhehao con expectación, mientras los demás lo miraban con la misma esperanza.

Si Yu Jinli podía usarlas directamente, ellos también podrían aprenderlo en el futuro. Solo imaginarlo los llenaba de emoción, pues las cartas elementales eran mucho más poderosas que las de súper bestia del mismo nivel.

Ahora toda la clase veía a Yu Jinli como su líder, y con razón: era tan talentoso y brillante en la creación de cartas que seguirlo se sentía natural.

Era instintivo seguir a alguien fuerte. No se sentían avergonzados de ello, sino orgullosos.

Bajo la guía de alguien como Yu Jinli, podrían aprender mucho y fortalecerse también.

Era lo mismo que muchos aspiraban al convertirse en discípulos de creadores de nivel A, aunque Yu Jinli aún fuera solo de nivel D.

Pero su potencial era infinito y estaba destinado a seguir haciendo milagros. Veían en él un futuro brillante, uno que lo llevaría a convertirse en un maestro sin precedentes en la historia de la Federación.

Estaban convencidos de que, si los creadores de cartas del exterior supieran cuán increíble era Castañita, muchos querrían seguirlo también. En ese sentido, se sentían afortunados.

—Aún no lo he intentado, pero haré mi mejor esfuerzo por aprender —respondió Yu Jinli con una sonrisa.

No había probado usar cartas elementales directamente, pero sí había utilizado talismanes antes. Además, las cartas elementales que él fabricaba eran algo diferentes de las auténticas de este mundo.

En aquella situación crítica, no había tenido tiempo de aprender a crearlas siguiendo los estándares de este mundo, así que simplemente las había modificado basándose en los talismanes de su vida anterior.

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