La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - Una sensación extraña
Yu Jinli estaba emocionadísimo, incluso más que cuando había probado una buena comida. A partir de ahora, se aferraría aún más a su “abrigo dorado”. Quizás así le resultaría más fácil obtener el Poder de la Fe.
“Papá, mamá, coman ustedes primero. Voy a llevarle su preparación nutritiva a Ah Sheng.”
Dicho esto, tomó el frasco que le entregó un sirviente y salió corriendo escaleras arriba sin esperar respuesta.
Por lo general, Qiao Mulan y Jiang Zhentao eran quienes enviaban la preparación nutritiva a Jiang Mosheng después de la cena. Sin embargo, en ese momento, Yu Jinli estaba tan emocionado que no podía quedarse quieto para comer.
¿Cómo podía disfrutar su comida sabiendo que su “abrigo dorado” aún no había cenado? Tenía que ocuparse de él primero. Tal vez así obtendría más buena fortuna y encontraría más formas de acumular el Poder de la Fe.
Yu Jinli sonreía de oreja a oreja mientras pensaba en ello, convencido de que, una vez recuperara su cultivación, no tendría nada que temer en este mundo.
Un sirviente lo vio pasar y se estremeció, preguntándose si la Joven Señora no estaría poseída, dado que tenía una sonrisa tan extraña.
Jiang Mosheng se sorprendió un poco al verlo llegar, ya que a esa hora solían estar cenando.
“Ah Sheng, traje tu preparación nutritiva.”
Agitando felizmente el recipiente en su mano, Yu Jinli se acercó con pasos rápidos.
Necesitaba curarlo cuanto antes; de otro modo, se sentiría mal comiendo bien mientras su “abrigo dorado” solo podía alimentarse de preparados nutritivos.
Deseaba que su “abrigo dorado” pudiera probar su cocina también.
“¿Estás contento?”
Jiang Mosheng no solía hablar mucho. Por lo general, era callado y podía pasar largo rato sin decir una palabra. Pero eso parecía cambiar cuando estaba con Yu Jinli; sin saber por qué, siempre le nacía conversar con ese muchacho tan alegre y optimista.
“Mhm, muy contento.”
Yu Jinli asintió con fuerza, sonriendo con los ojos entrecerrados.
¿Cómo no iba a estarlo, si acababa de descubrir un nuevo método de cultivación? En ese momento, sentía ganas de nadar contracorriente y saltar por encima de la Puerta del Dragón.
(Nota del traductor: según una antigua leyenda china, una carpa que logra saltar la Puerta del Dragón se transforma en dragón.)
Lástima que en este mundo tal vez no existiera una Puerta del Dragón.
Yu Jinli acercó el tubo de la preparación nutritiva a la boca de Jiang Mosheng y lo alimentó con cuidado. Luego, canalizó todo el poder espiritual que había acumulado durante el día hacia el cuerpo de Jiang Mosheng, para tratar sus órganos dañados.
La mirada de Jiang Mosheng hacia Yu Jinli se volvió más compleja.
Al principio, pensó que era una simple ilusión el sentirse mejor. Pero después de cada visita de Yu Jinli, su condición mejoraba notablemente.
Podía engañarse las primeras una o dos veces, pero ya no podía negarlo después de tres o cuatro.
Aun así, no tenía intención de preguntarle a Yu Jinli sobre ello. Sabía que el muchacho guardaba secretos, y que tal vez esos secretos tenían relación con su mejoría.
Quizás, si se lo contara al Instituto de Investigación o a los médicos, podrían encontrar una cura definitiva.
Pero él no lo haría. Instintivamente, no quería que nadie más supiera que había algo especial en Yu Jinli.
Incluso si nunca lograba recuperarse por completo, no soportaría que Yu Jinli resultara herido por causa de ello.
Era una sensación extraña. No la comprendía del todo, pero le resultaba agradable mantenerla así.
Tras finalizar el tratamiento, Yu Jinli usó el poco poder espiritual que le quedaba para examinar su estado.
Descubrió que las lesiones de Jiang Mosheng habían mejorado mucho más de lo que imaginaba, lo que indicaba que tenía un cuerpo con una capacidad de autocuración extraordinaria.
Con eso, aunque Yu Jinli no lograra curarlo del todo, al menos podría ayudarlo a recuperar la movilidad y volver a caminar por sí mismo.