La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 293

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En entrenamientos pasados habían ocurrido incidentes, pero nunca se había dado el caso de suspender la práctica a mitad del programa. Llevaban apenas medio mes, y aún faltaba otra quincena para concluir.

Los estudiantes que subieron a la nave estaban desconcertados; no entendían qué pasaba ni por qué, de pronto, los recogían para enviarlos de vuelta a la estrella capital.

—¿El entrenamiento no ha terminado, verdad? ¿Vamos a volver ya? —preguntaban, confundidos, aquellos que no se habían topado con los zerg ni sabían de su existencia.

Sin embargo, una pequeña parte de alumnos sí se había batido con los zerg. Algunos incluso reconocieron a la especie. Así, la noticia empezó a propagarse entre los estudiantes y resolvió varias dudas.

—Dicen que los zerg aterrizaron en el planeta de entrenamiento y atacaron a algunos equipos. Por eso los profesores nos están recogiendo para regresarnos —comentó alguien en voz baja.

—¿De verdad? ¿Zerg? ¿Cómo pueden aparecer esas cosas aquí? —su compañero se quedó pasmado.

—Quién sabe… Por cierto, ¿vieron un mecha supercool volando de camino al punto de reunión? —el estudiante se inclinó con tono chismoso.

Su compañero asintió. Sí lo había visto. En ese momento pensó que sería de algún equipo presumiendo mecha. Pero luego cayó en cuenta: todos los mechas eran provistos por la Academia; ninguno era tan impresionante.

—Ese es el mecha del Mayor General Jiang. Con ese mecha vino y barrió a todos los zerg del planeta de entrenamiento —dijo el estudiante, con los ojos llenos de adoración.

—Estás exagerando. ¿No que su núcleo súper estaba roto? ¿Todavía puede usar poder mutante? —intervino otro alumno que había estado escuchando.

Ante la pregunta, que sonó ofensiva, los otros dos le lanzaron una mirada fulminante.

—Aunque el núcleo súper del Mayor General Jiang esté dañado, es el mejor piloto de mechas. Solo con su pericia al mando de un mecha puede destrozar a esos asquerosos zerg —replicaron.

—Pero… —otra voz titubeó. Al sentir todas las miradas sobre él, el que hablaba se encogió y no se atrevió a continuar.

La curiosidad de los estudiantes se encendió al instante. Al ver que callaba, lo apremiaron:

—¿Pero qué?

El estudiante tragó saliva, incómodo con ser el centro de atención, pero como todos insistían, tuvo que seguir:

—Vi al Mayor General Jiang usar una carta de energía de fuego para atacar a los zerg. Un solo disparo mataba a uno al instante.

—Jajajaja… —los demás prorrumpieron en risas, pensando que exageraba. Incluso los dos fans de Jiang Mosheng reaccionaron igual.

—¿Estás loco? ¿Un solo disparo mata a un zerg? ¿Crees que son así de débiles? Ni el Mayor General Jiang podría hacer eso, ¿ok? —alguien manifestó su incredulidad.

—Es verdad. Yo también lo vi. Nuestro equipo también se topó con zerg. Estábamos desesperados cuando el Mayor General Jiang llegó con su mecha. Ni siquiera aterrizó: disparó desde el aire y, de inmediato, el zerg quedó reducido a cenizas. No quedó ni cadáver —salió otro estudiante en defensa de su ídolo.

—Yo también lo vi. En ese momento pensé que el zerg se había incinerado “solo” de forma extraña. Viéndolo bien, debió de ser el ídolo quien lo abatió. Es de verdad un dios de la guerra. Mis respetos.

Tras la discusión, quienes se habían enfrentado a los zerg y presenciado cómo eran aplastados al instante admiraron aún más a Jiang Mosheng. Hasta lo veneraban.

De manera invisible, en el vestíbulo donde se congregaban los estudiantes brotó un tenue poder blanco de fe que, como si algo lo guiara, flotó directo hacia Jiang Mosheng.

Los alumnos eran jóvenes y sencillos. Saber que habían estado a punto de morir los tenía aterrados y, a la vez, eufóricos por seguir con vida. Les resultaba imposible calmarse, mucho menos retirarse a sus camarotes.

Entendían que el entrenamiento se había suspendido temporalmente y ya no habría eliminaciones, así que se reunieron para compartir sus experiencias. El vestíbulo bullía de voces.

En cambio, para los profesores la situación era distinta. La aparición de los zerg había causado bajas, peores que nunca. ¿Cómo iban a estar tranquilos?

Las bajas eran inevitables en los entrenamientos, pero en cada uno de ellos los docentes procuraban prepararlo todo para mantenerlas dentro de cierto margen. Esta vez, sin embargo, los zerg los tomaron totalmente por sorpresa.

Aunque la culpa fuese de los zerg, los profesores también se sentían responsables. Esos adorables estudiantes no tendrían que haber muerto; eran los futuros pilares de la Federación.

—Yo responderé ante el director y los padres —dijo Jiang Mosheng con el rostro helado.

Los profesores entendían que no todo debía caer sobre Jiang Mosheng. Sin embargo, él era el comandante en jefe. Aunque no había cometido falta alguna y, por el contrario, había hecho muchísimo por el rescate, eso no impedía que alguien aprovechara el incidente para criticarlo.

Los maestros de la Academia habían sido soldados y conocían bien cómo funcionaban las cosas en el Departamento Militar.

—Mayor General Jiang, si no fuera por usted, habríamos perdido a más estudiantes. No podemos permitir que cargue con toda la responsabilidad —se puso de pie un profesor, con firmeza.

Por más que el Departamento Militar fuese como fuese, no podían quedarse de brazos cruzados mientras un héroe dedicado al país y al pueblo era emboscado por ratas intrigantes.

—Nosotros también debemos asumir nuestra parte —secundaron los demás profesores.

En realidad, a Jiang Mosheng no le asustaba “asumir responsabilidades”, porque pensaba aclarar todo lo que había detrás del incidente. No cargaría con lo que no le correspondía.

Por ello, ante la buena voluntad de los maestros, no dijo nada más. Quien debía responder, respondería.

Kylin, a quien Jiang Mosheng había dejado en la nave de guerra, por fin alcanzó la astronave de los estudiantes.

Había planeado apoyar en el planeta de entrenamiento, pero al llegar le informaron que los zerg ya habían sido exterminados y que las naves estaban repatriando a los alumnos a la estrella capital. Así que dio media vuelta y aceleró para alcanzarlos.

—Jefe, qué rápido barriste a los zerg. Cuando llegamos, ya se había acabado todo. Ni chance de lucirnos —rió Kylin. Desde que supo que los zerg estaban limpios, se relajó.

—Mayor General Jiang, ¿está seguro de que los zerg del KR520 fueron eliminados por completo? Aunque el planeta no tenga habitantes humanos, si queda alguno suelto, podría causar un enorme impacto y daños a la Federación. Podrían convertirlo en su territorio, y para entonces aparecerían más y más zerg en la Federación —interrumpió Wu Li al escuchar la charla de Jiang Mosheng y Kylin, con un destello de duda en los ojos.

—Oye, Wu Li, ¿qué insinúas? ¿Estás dudando de las palabras del jefe? Si no le crees, envía de inmediato un equipo a rastrear el KR520. Y, por cierto, ¿así se le habla a un superior? —lo reprendió Kylin, frunciendo el ceño.

Wu Li era mayor; Kylin, teniente coronel. Estrictamente hablando, Kylin era su superior inmediato.

—Señor, no insinúo nada. Solo que, contando el tiempo de ida y vuelta, han pasado dos o tres días desde que nuestra nave se retiró. ¿Es posible eliminar tantos zerg en tan poco tiempo? Solo… me preocupa —dijo Wu Li, esforzándose por mantener la compostura.

Kylin, brazos cruzados y ceño fruncido, lo recorrió de arriba abajo. Apenas podía sostener la expresión.

—Mayor Wu, ¿cómo sabe que había “muchos” zerg en el KR520? —preguntó Kylin de repente.

El corazón de Wu Li dio un vuelco; un destello de sobresalto cruzó sus ojos. A toda prisa, forzó la calma:

—La Academia perdió a tantos estudiantes… Supuse que debía de haber muchos zerg.

—“Supuso” —repitió Kylin, alargando la palabra, evidentemente sin comprar la excusa. Pero sin pruebas, no podía seguir presionando. Aun así, en cuanto las tuviera, juraba extirpar esos tumores del Departamento Militar.

¿Cómo podía un soldado coludirse con los zerg? ¡Imperdonable! ¡Era traición contra toda la humanidad!

Más les valía no haber hecho algo así…

…

Desde el momento en que la Academia cortó la transmisión en vivo, muchos internautas dejaron mensajes en el blog oficial pidiendo explicaciones. En toda la Starnet hervían las discusiones.

[¿Qué pasó? ¿Por qué de repente se cayó la transmisión? ¿Alguien que explique?]

[Yo la estaba viendo y, de pronto, pantalla negra. Las transmisiones de los otros equipos también. ¿La cortaron los profesores o fue un fallo de los dispositivos?]

[Estuve siguiendo al equipo de Yu Jinli desde el inicio. Cuando vi que su transmisión se cortó, revisé las demás. Descubrí que la de Yu Jinli fue la primera en caerse. Además, parecía que se toparon con una bestia gigante. El dron quedó destrozado por la bestia. ¿Alguien sabe qué les pasó? Los fans de Koi estamos muy preocupados.]

[Por favor, Academia, respondan. Queremos saber si Castañita está bien. Esa bestia se veía horrenda y muy poderosa. ¿Todos los entrenamientos son así de peligrosos? Estoy súper preocupado por Castañita.]

[Yo estaba viendo al equipo de Li Liang y también apareció una bestia gigante justo cuando se cortó. Se veía rarísima. Nunca había visto una así, así que le tomé captura. ¿Alguien sabe qué es? Imagen.jpg]

[En los demás equipos no vi esa bestia. Menos mal.]

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