La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 284
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- Capítulo 284 - Responder violencia con violencia
—Y0-yo… no fue mi intención… —murmuró Sun Qiance en voz baja, cuando Lin Zhoubin lo cortó en seco.
—Son compañeros de Yang Feiyu —señaló Lin Zhoubin directamente para el resto del equipo, cuyos miembros miraron de inmediato a Yu Jinli con hostilidad.
Al ver a Lin Zhoubin, Gao Ziqi frunció el ceño de forma instintiva, pero al recorrer con la mirada al resto del equipo, no vio a otros miembros del equipo de Shen Liyang. Eso era extraño.
O bien el resto del equipo de Shen Liyang había sido eliminado y Lin Zhoubin se vio obligado a unirse a otra escuadra para continuar, o bien Shen Liyang lo había expulsado.
Pero, evidentemente, lo segundo no era muy plausible. Aunque solo habían pasado unos días juntos, conocían bastante bien el carácter de Shen Liyang.
Incluso si, por culpa de Lin Zhoubin, el equipo de Shen Liyang tuvo que marcharse, no lo abandonaría en pleno entrenamiento solo por eso. Así que solo quedaba una opción…
—¿Shen Liyang y los demás fueron eliminados? —le lanzaron la pregunta a Lin Zhoubin.
Aquello hizo que la ira de Lin Zhoubin alcanzara el punto máximo. Si no fueran más débiles, se habría lanzado a morir matando contra Liu Xingye y los suyos.
—¡Si no hubieran sido tan crueles y nos hubieran echado, ellos no habrían sido eliminados! —Lin Zhoubin los fulminó con la mirada llena de resentimiento, culpando de la eliminación del equipo a Yu Jinli y los suyos.
Pero a la Clase F jamás le ha gustado cargar culpas ajenas.
—¿Estás seguro de que los eliminaron por nuestra culpa? De no ser por el pequeño castañita, te habrían echado el segundo día. Bastante amables fuimos al dejarte llegar hasta aquí. Luego tuviste que irte porque fuiste demasiado codicioso y arrastraste a tu equipo a retirarse. Nunca reconoces que todo es culpa tuya y sigues echando balones fuera, ¿no? ¿Y cómo es que no te eliminaron junto a ellos? ¿Los buenos están condenados a sufrir y los mezquinos a sobrevivir? —soltó Gao Ziqi con ironía.
De hecho, no esperaban que, a los pocos días, de ese equipo solo quedara una persona en pie.
—Mencionaste a Yang Feiyu. ¿Los viste? —Du Jingxuan, captando el detalle, preguntó con urgencia.
Durante este tiempo, lo que más les preocupaba era el equipo de Yang Feiyu.
Sabían que su equipo no era débil, pero mientras no se hubieran reunido con ellos, no podían evitar inquietarse. Por eso les sorprendió oír su nombre aquí.
Sin embargo, al ser Lin Zhoubin quien lo mencionaba, tuvieron un mal presentimiento.
Lin Zhoubin, no obstante, se negó a hablar más de ella. Sabía que Yu Jinli estaba buscando a Yang Feiyu. Si esos tres equipos se juntaban, su poder de combate aumentaría muchísimo, y eso era lo último que quería.
Además, verlo preocuparse por Yang Feiyu le aliviaba un poco la rabia y el rencor. Por supuesto que no iba a decirles nada; incluso deseó que el equipo de Yang Feiyu fuese eliminado cuanto antes.
En cuanto a si Sun Qiance se los diría o no, le daba igual: Sun Qiance había atraído al tigre del sudeste para usarlo contra Yang Feiyu. También era enemigo del equipo de Yu Jinli. Desde luego, no le contaría a sus enemigos el paradero de sus compañeros.
—Los viste, ¿verdad? ¿Dónde están? Si nos das la información, es posible que demos por zanjado lo de ahora —preguntó Gao Ziqi con premura.
Por muy furiosos que estuvieran porque les hubieran atraído al tigre del sudeste, podrían perdonarlos si eso les permitía reunirse con el equipo de Yang Feiyu.
Esas palabras hicieron vacilar a Sun Qiance. Claramente estaba sopesando si debía hablar.
Desde que supo que estas personas eran compañeros de Yang Feiyu, entendió que se trataba de estudiantes de la Clase F, con quienes no quería meterse. Esa clase era famosa por proteger a los suyos y por su temeraria falta de miedo. Buscarles pleito solo traía problemas.
Cuando atrajo al tigre hacia ellos, Sun Qiance no sabía que eran de la Clase F; de haberlo sabido, jamás lo habría hecho.
Pero ya era tarde.
—Nos enemistamos con el equipo de Yang Feiyu. Aunque se lo digamos y hoy nos dejen ir, cuando se reúnan con ella y les hable mal de nosotros, seguro volverán a por venganza. Así que no podemos decirles dónde están. Al menos, así solo lidiamos con dos equipos y no con tres —al ver dudar a Sun Qiance, Lin Zhoubin temió que realmente revelara el paradero de Yang Feiyu y le susurró a toda prisa.
Precisamente por eso, Sun Qiance vaciló aún más. Sintió que su equipo pagaría un precio hablase o callase.
Mientras Lin Zhoubin le susurraba, Gao Ziqi supo que no podían ser buenas palabras; seguramente le pedía que no revelara nada. En el acto, la ira le ganó y se abalanzó sobre Lin Zhoubin.
—Ya que dudas tanto, te ayudo a decidir —dijo Gao Ziqi, liberando la súper bestia de su carta de energía y dando un paso al frente. Claramente quería pelear.
Shao Yang fue el primero en reaccionar y lo siguió. Viendo eso, el resto de compañeros también avanzó: no podían quedarse mirando cómo acosaban a los suyos.
Era evidente que Sun Qiance se sorprendió del corto temperamento de Gao Ziqi. Antes de que llegaran a una resolución, este ya había iniciado el ataque con rapidez y limpieza, sin darles tiempo a reaccionar.
Lin Zhoubin era un mutante, y en el equipo de Sun Qiance también había varios. Sumando a su aliado, eran más en número que el bando de Yu Jinli.
Aun así, Sun Qiance no se sentía nada seguro.
Sabían que estas dos escuadras de la Clase F estaban formadas mayormente por forjadores de cartas. Supuestamente, ante los locos de la Clase F, lo único que debía sentir era fastidio, no inseguridad.
Así lo habían visto… hasta que se cruzaron con el equipo de Yang Feiyu. Tras presenciar un poder de combate imposible, dejaron de subestimar a los forjadores de la Clase F.
Y, como era de esperar, su preocupación no era infundada, porque el equipo de Yu Jinli mostró una fuerza incluso mayor que la de Yang Feiyu. Era sencillamente antinatural. ¿No se suponía que los forjadores eran débiles y necesitaban protección? ¿Por qué los estudiantes de la Clase F eran todos unos bichos raros?
Aunque el lado de Yu Jinli tenía menos gente, cada uno sabía pelear, y con las potentes cartas de energía que fabricaba Yu Jinli, combatían con total soltura, a diferencia de Sun Qiance, que debía pensárselo dos veces para ahorrar cartas siempre que pudiera. Si no, quizá no sobreviviría hasta el final del entrenamiento.
Envidiaba —e incluso le daba celos— el modo derrochador en que Gao Ziqi y sus compañeros usaban las cartas. Por tener más forjadores, ¿ya podían gastarlas así como así? Era… era… envidiable. Él también quería forjadores así.
Tras experimentar el poder descomunal de los estudiantes de la Clase F, Sun Qiance, en realidad, ya no quería pelear con ellos. Pero eran demasiado veloces y feroces, y luchaban de una manera poco convencional y sin frenos. Si seguían así, perderían aún más cartas.
—¡Alto, alto! Nos rendimos. Diremos a dónde fue Yang Feiyu. ¡No peleen! —el capitán de Sun Qiance no pudo soportarlo más y habló a la carrera.
Los demás equipos guardaron silencio, pero en realidad tampoco querían luchar contra la Clase F. No valía la pena por el asunto de Yang Feiyu. Más importante aún, ni siquiera habían provocado a ese equipo por voluntad propia. Ya habían perdido muchas cartas por esto. No podían permitirse perder más contra estas dos escuadras de la Clase F, o quizá no podrían completar las misiones restantes.
Al oírlo, el equipo de Yu Jinli detuvo el ataque.
—¡Dilo! —apremió Gao Ziqi con imponencia, como si, en cuanto el otro se atreviera a mentir, lo eliminaría de inmediato.
Aunque fueran más, el lado de Sun Qiance tuvo que inclinarse ante la Clase F; era mejor eso que gastar todas las cartas y ser eliminados por otros.
—Tomaron ese camino. Quise perseguirlos, pero me crucé con ustedes —Sun Qiance señaló uno de los senderos y respondió a Gao Ziqi.
Era la misma dirección por la que ellos lo habían perseguido. No debería atreverse a mentir, así que el grupo de Yu Jinli no continuó la pelea y partió por ese camino en busca de Yang Feiyu.
Al ver que se marchaban, Sun Qiance por fin soltó un suspiro de alivio. Sin embargo, al segundo siguiente, Gao Ziqi se volvió de repente hacia él. El suspiro se le quedó atorado a mitad de garganta, haciéndole difícil respirar.
Cuando Gao Ziqi se giró, Lin Zhoubin tuvo un mal presentimiento, que pronto se confirmó.
—Como tus compañeros ya fueron eliminados, supongo que los extrañas mucho. ¿Por qué no vas a reunirte con ellos? —dicho esto, Gao Ziqi no le dio tiempo a reaccionar. Se lanzó de inmediato sobre él, presionó el botón de rescate y lo eliminó.
Los ojos de Lin Zhoubin se abrieron de par en par: no podía creer que Gao Ziqi fuera tan rápido que no le dejó ni un segundo para reaccionar. ¡Qué humillación!
Miró el botón de rescate en su cintura, ya activado, y luego a Gao Ziqi, que se había marchado. Estallaba de rabia.
Pero, ahora que había sido eliminado, no tenía forma de desquitarse con Gao Ziqi.
Evidentemente, los demás también reaccionaron tarde. Cuando comprendieron lo ocurrido, no pudieron más que compadecer a Lin Zhoubin, porque no tenían cómo derrotar a los bichos raros de la Clase F.