La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 280
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- Capítulo 280 - Yu Jinsheng es eliminado
—Entonces, ¿con qué motivo piensan presentarse? —Jiang Mosheng no apartó ni un instante la mirada de la pequeña figura que aparecía en la pantalla.
Al oírlo, los maestros no se atrevieron a decir nada más y solo pudieron rezar para que Yu Jinsheng presionara pronto el botón de rescate, así podrían bajar a recogerlo. Si la pelea continuaba, las consecuencias podrían ser graves.
—Mayor General Jiang, ¿no cree que ya están cruzando la línea? —preguntó Wu Li, como si por fin hubiera encontrado algo con lo que acusar a Jiang Mosheng.
Pero Jiang Mosheng ni siquiera le dirigió una mirada ni una palabra. Ya había expresado claramente su postura. Además, no creía que esa lección “ligera” bastara para castigar a quien había maltratado a su pequeño.
Al ver que Jiang Mosheng lo ignoraba como siempre, a Wu Li le rechinaban los dientes del coraje. Mientras tanto, el hijo del Mariscal Yu seguía siendo apaleado y él no podía hacer nada al respecto ni encontraba cómo desahogar su rabia. Era desesperante.
Fuera lo que fuese que pasara entre los estudiantes, mientras no hubiera muertos y nadie presionara el botón de rescate, era cosa de ellos. Los maestros no podían más que inquietarse.
Rara vez Yu Jinli se enfadaba. Con los ojos muy abiertos, Yu Jinsheng no podía creer que la persona de pie ante él fuera aquel cobarde débil que antaño era cera blanda en las manos de él y su madre.
Esa mirada afilada lo acobardó por un instante, y cuando tomó conciencia de ello, sintió una humillación sin precedentes. Sus ojos, fijos en Yu Jinli, se cargaron de más rencor y amargura.
Liu Xingye y los demás no le quitaban ojo a Yu Jinsheng. Al menor movimiento, reaccionarían de inmediato y no le permitirían herir a Castañita. Por eso, el odio que chispeaba en la mirada de Yu Jinsheng fue visto con claridad por todos.
No pudieron evitar burlarse por dentro. La víctima había sido Castañita, y aun así Yu Jinsheng se hacía pasar por víctima. Vaya descaro. Castañita nunca mostró odio en los ojos, ¿por qué Yu Jinsheng sí?
—A malvados, maldades —dijeron Liu Xingye y los otros, cerrando el cerco. Los demás miembros que habían estado peleando con los compañeros de Yu Jinsheng regresaron enseguida: habían tumbado a esos mutantes en un suspiro.
Tras varios intentos fallidos por presionar el botón de rescate, y viendo a tanta gente rodeándolo, Yu Jinsheng comprendió que esta vez estaba condenado a recibir. Su rencor hacia Yu Jinli ardió con más fuerza.
Yu Jinli, después de la bofetada, no volvió a golpearlo.
—Castañita es demasiado bueno para ajustar cuentas contigo; nosotros no —dijeron los de la Clase F, apretando el cerco hasta crear una presión sofocante bajo la que Yu Jinsheng casi se desplomaba.
Cuando por fin le dieron una buena lección, Yu Jinsheng ni siquiera tenía fuerzas para presionar el botón de rescate. Para evitar problemas posteriores, Liu Xingye se lo presionó y le dijo:
—De nada. Chao. Vamos a seguir con nuestras misiones.
Después, los equipos de Yu Jinli y de Liu Yuansu se marcharon, dejando a Yu Jinsheng tirado en el suelo, hecho una sopa. No muy lejos, se hallaban sus compañeros.
En ese momento, sin embargo, apenas le dedicaron una mirada y se fueron juntos, dejando de verdad a Yu Jinsheng completamente solo.
Se habían arrepentido de haberlo aceptado en el equipo. Ahora que estaba eliminado, no tenía sentido quedarse; y peor sería si a los de la Clase F les parecía poco y volvían. Lo mejor era largarse cuanto antes.
En el bosque vacío, solo quedó Yu Jinsheng tumbado, abatido, con el cuerpo dolorido y entumecido como si se fuera a desarmar. Jamás había sentido un dolor así; por primera vez deseó morirse.
A su alrededor soplaba un viento intermitente que hacía crujir las hojas, y se oían, de cuando en cuando, trinos de aves. No hacía ni calor ni frío. Estar tumbado debería haber sido un placer, pero para Yu Jinsheng ese fue el día más humillante de su vida.
Apenas Liu Xingye presionó el botón de rescate por él, Wu Li apareció de inmediato para llevarse a Yu Jinsheng de vuelta a la nave y pedir un médico.
—Mayor General Jiang, creo que el Mariscal Yu se reservará el derecho de demandar a los estudiantes de la Clase F —dijo Wu Li, esforzándose por sonar sereno.
Las familias Jiang y Yu estaban enfrentadas, y la relación se había enrarecido aún más tras el escándalo. Ahora que Yu Jinli había llevado a sus compañeros a “abusar” de Yu Jinsheng, era de esperar que las dos familias no dejaran las cosas así.
—Mayor Wu, creo que está confundido —sonrió Kylin—. En un entrenamiento es inevitable que los estudiantes salgan heridos. Si cada herido se “reserva el derecho” de demandar, me temo que los jueces no se darían abasto.
Para esta práctica, Jiang Mosheng, como comandante general, solo había traído a Kylin como asistente.
—Pero lo que hicieron los de la Clase F con Yu Jinsheng fue un ataque malintencionado, ajeno al entrenamiento. Es rencilla personal. No podemos permitir que se usen los entrenamientos para venganzas privadas. Si no, ¿no se volverían estos ejercicios el escenario ideal para ajustar cuentas? —insistió Wu Li.
La sonrisa de Kylin se acentuó.
—El que es más débil que su enemigo, enfrenta las consecuencias. Si no quieres que te “cobren”, hazte más fuerte. ¿No es también esa una forma de entrenamiento? Si un estudiante es demasiado perezoso para mejorar y no soporta las represalias, ¿por qué no renuncia de una vez?
—Tú… —Wu Li se quedó sin réplica y solo pudo recurrir al nombre de Yu Hongrui.
—Sea como sea, esta vez no lo dejaremos pasar.
Jiang Mosheng no le dedicó ni una mirada desde el principio hasta el final; dejó que Kylin discutiera con él. Cuando mencionaron a Yu Hongrui, no se inmutó en lo absoluto.
Mientras Wu Li y Kylin debatían, los maestros siguieron a lo suyo, monitoreando a los estudiantes como si no hubieran oído nada. No era asunto en el que pudieran meter mano.
Tras llevar a los eliminados de vuelta a la nave, se les restringía a sus habitaciones y al vestíbulo; no podían entrar en la sala de monitores.
Por supuesto, tampoco se permitía a los eliminados abandonar la nave antes de tiempo. Debían esperar a que acabara el entrenamiento.
Si alguien tiraba de influencias y se empeñaba en irse, los maestros no podían hacer nada más que pasar la “papa caliente” a Jiang Mosheng.
Humillado y molido a golpes, Yu Jinsheng pensó, furioso, en marcharse para buscar ayuda de su padre y que le hiciera justicia. Pero, como los maestros no podían controlarlo, lo pusieron bajo la órbita de Jiang Mosheng.
Al saber que Jiang Mosheng estaba en la nave y, en ese momento, tan cerca de él, Yu Jinsheng creyó que era una buena oportunidad; en seguida se comportó como un santo, como si no hubiera sido él el que se volvió loco poco antes.
Faltaban veinte días para que terminara el entrenamiento. Es decir, podía pasar esos veinte días en la nave con Jiang Mosheng, sin que Yu Jinli se metiera en medio. Tal vez esa era su suerte, su oportunidad.
Si conseguía ganarse a Jiang Mosheng en veinte días, ¿qué tendría que temer de Yu Jinli?
¡Se la cobraría cien veces!
Sin embargo, pese a sus ilusiones, no le fue nada fácil ver a Jiang Mosheng. Hiciera lo que hiciera, no lo logró hasta que el entrenamiento terminó, mucho menos “ganárselo”.
Claro que eso pasó después.
Tras darle su merecido a Yu Jinsheng, los de la Clase F se sentían desahogados y eufóricos.
—Nunca me cayó bien. Después de esta paliza me siento mucho mejor. Cuando vea bestias luego, seré suave con ellas —dijo Gao Ziqi con “ternura”, provocando arcadas colectivas. Todos se apartaron un paso y decidieron guardar distancia.
—Son demasiado débiles. Ni alcancé a calentar cuando ya se rendían uno tras otro. Aburrido. Es más divertido pelear con las bestias —frunció los labios Shao Yang, el violento chico de cara aniñada, soltando unas palabras que no pegaban nada con su apariencia. Llevaban tanto tiempo siendo compañeros y aún no se acostumbraban a esa “ternura” violenta bajo su cara de bebé.
—No creo que alguien como Yu Jinsheng aprenda la lección con esto. Seguro que seguirá buscando problemas cuando regrese. Castañita, ten cuidado. O mejor cuéntaselo al entrenador Jiang y deja que te proteja —advirtió Du Jingxuan.
—Gracias. Lo haré —respondió Yu Jinli con una sonrisa.
No le gustaba pelear, pero eso no significaba que permitiría que lo acosaran.
—Está bien. Yo lo apalearé cada vez que lo vea, hasta que por fin se rinda —declaró Liu Xingye con dominio, y los demás asintieron.
Los dos equipos ya habían cumplido muchas tareas de la misión dos. Solo les faltaban unas pocas bestias de tercer nivel para terminarla. Así que el grupo puso rumbo directo a las zonas donde aparecían esas bestias.
Las áreas marcadas en el mapa con presencia de bestias de tercer nivel estaban lejos al principio, pero tras abrirse la misión dos a todos, esas áreas cambiaron. Obviamente, las bestias de tercer nivel, que la Academia mantenía controladas, fueron liberadas.
Aun así, no eran muchas y estaban dispersas: una elección consciente, ya que las bestias de tercer nivel superaban la capacidad de combate de la mayoría. Si un equipo tenía mala suerte y se topaba con varias oleadas seguidas, no le quedaba más que esperar a ser eliminado.
Por lo mismo, la dificultad y el tiempo para cazarlas aumentaron considerablemente.
Desde el inicio de la misión dos, muchos equipos habían sido eliminados.