La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 238

  1. Home
  2. All novels
  3. La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo
  4. Capítulo 238 - Ah Sheng es mío
Prev
Next
Novel Info

El primer día del año nuevo se hacen visitas de cortesía a los ancianos y superiores; el segundo día, la pareja visita a la familia de la esposa.

Qiao Mulan llevaba mucho tiempo sin tener contacto con su familia de origen y, como ahora estaba embarazada y considerando también la situación de Jiang Zhentao, decidieron no hacer visitas por Año Nuevo. Aunque Yu Jinli aún no se había casado con Jiang Mosheng, ya era miembro de la familia Jiang, pues la fiesta de compromiso sería mañana; por lo tanto, debía regresar a casa para hacer la visita correspondiente.

Si bien Jiang Zhentao y Qiao Mulan no querían que Yu Jinli volviera y reviviera recuerdos terribles, antes de romper oficialmente con la familia Yu, estas formalidades seguían siendo necesarias; de lo contrario, la gente volvería a encontrarle defectos a Yu Jinli.

Para esta primera visita de Yu Jinli a su antigua casa después de mudarse con los Jiang, Qiao Mulan preparó muchos obsequios, varios de ellos de gran valor, para que, al volver, los Yu no lo despreciaran y entendieran cuánto lo apreciaban y valoraban en la familia Jiang.

—Cuando llegues, si no quieres hablar con ellos, deja que Ah Sheng se encargue de todo. Si no quieres quedarte mucho tiempo, vuelve después de entregar los regalos. No te dejes maltratar —le recordó una y otra vez Qiao Mulan, con el corazón encogido por Yu Jinli.

Yu Jinli tenía una posición incómoda dentro de la familia Yu y, sumado a los insultos constantes que había recibido de ellos, suponía que ni siquiera querría poner un pie en esa residencia. Sin embargo, estaban en un periodo especial y debían hacer las cosas como correspondía. Muy pronto lo ayudarían a cortar lazos con los Yu y entonces ya no tendría que volver.

—Sí, lo sé, mamá —respondió Yu Jinli, escuchando con atención y aceptando el cariño de Qiao Mulan.

En realidad, no sentía rencor ni afecto por la familia Yu, pero no olvidaba lo que había sufrido el antiguo dueño de ese cuerpo, y pensaba resarcirlo. Ya que ahora ocupaba su cuerpo, por gratitud, lo ayudaría a cumplir su deseo.

Qiao Mulan repitió las mismas exhortaciones a Jiang Mosheng: que no permitiera que Yu Jinli fuera maltratado o intimidado en casa de los Yu. De hecho, aunque no se lo dijera, Jiang Mosheng jamás dejaría que lo humillaran, y menos aún delante de él.

Con todo listo, Jiang Mosheng condujo personalmente un auto volador superlujoso —uno de los únicos cinco modelos en toda la Federación, no disponible solo por dinero— y se dirigió con Yu Jinli a la residencia Yu.

Aquel auto casi nunca se utilizaba, pero esta vez Jiang Mosheng dejó de lado la discreción y llevó a Yu Jinli a casa de los Yu con gran despliegue.

El vehículo atrajo innumerables miradas a su paso, porque no podía describirse solo en términos de precio: también era un símbolo de estatus. Por supuesto, el rostro de Jiang Mosheng ya era un símbolo por sí mismo.

Mientras iban camino a la casa de los Yu, algunos usuarios publicaron en Starblog la noticia de que Jiang Mosheng llevaba a Yu Jinli a “visitar a su familia”. Los fans, emocionados por encontrarse a su ídolo por casualidad, aprovecharon esos pocos segundos para presumir.

Sin embargo, ni Jiang Mosheng ni Yu Jinli se enteraron. En cambio, Yu Jinsheng, que disfrutaba leer chismes en la red, sí vio la noticia. Al mirar el auto de lujo que llevaba tiempo deseando, pero para el que no tenía derecho a comprar uno, casi se le pegaron los ojos a la pantalla.

Y al pensar que quien iba sentado dentro era Yu Jinli, todo su resentimiento acumulado, antiguo y nuevo, se revolvió; se sintió cada vez más insatisfecho y celoso. Cuando vio que los fans comentaban que Jiang Mosheng llevaba a Yu Jinli, le rechinaban los dientes de odio.

Si no hubiera hecho que Yu Jinli lo reemplazara en el matrimonio con Jiang Mosheng, ahora sería él quien iría en ese auto; y el que Jiang Mosheng llevaría a visitar a los suegros sería él, el envidiado por todos.

¡Todo debía haber sido suyo!

Cuanto más lo pensaba, más rabia sentía. Aunque él mismo había provocado esa situación, no podía aceptar la realidad con calma.

—Mamá, mamá… —llamó Yu Jinsheng a Sun Dumei.

—¿Qué pasa, cariño? —al oír la voz de su hijo, se apresuró a ir.

—Mamá, ese bastardo vuelve hoy —dijo Yu Jinsheng con gesto hosco.

Sun Dumei no entendió de inmediato a quién se refería, pero cuando cayó en cuenta, su expresión también se ensombreció.

En realidad, ella también se había enterado de la recuperación del núcleo súper de Jiang Mosheng y, de igual modo, consideraba que Yu Jinli no era digno de casarse con él.

Si el núcleo de Jiang Mosheng hubiera quedado roto y él se hubiera vuelto un inútil, si la familia Jiang hubiera colapsado pronto, entonces estaba bien. Pero ahora su núcleo se estaba recuperando. Eso significaba que el estatus de los Jiang seguiría inquebrantable como primera familia. En esas condiciones, permitir que un hijo ilegítimo de los Yu se casara con los Jiang era casi un insulto; ¡Yu Jinli no era digno en absoluto!

Pasará lo que pasará, lograría que su hijo —y no ese bastardo— se casará con Jiang Mosheng.

En esto, Sun Dumei y Yu Jinsheng eran igual de desvergonzados. No en vano eran madre e hijo.

—¿Por qué vuelve? ¿Lo echaron de la familia Jiang? —Los ojos de Sun Dumei brillaron con una conjetura, pero, al ver el disgusto en el rostro de Yu Jinsheng, comprendió que estaba equivocada.

—Es el segundo día del año nuevo. Deben haberle pedido a ese mocoso que viniera a hacer la visita —rechinaron los dientes de Yu Jinsheng.

¿Por qué hacer tanto alarde con esa visita? ¿Acaso querían humillar a los Yu? No pudo evitar pensarlo con malicia.

Mientras madre e hijo especulaban, le informaron a Yu Hongrui de la visita de Jiang Mosheng y Yu Jinli.

Al oírlo, Yu Hongrui mandó de inmediato que los hicieran pasar. A fin de cuentas, todavía era pariente político de la familia Jiang y asistiría a la fiesta de compromiso de su hijo al día siguiente. Por supuesto, no podía darse aires en ese momento.

—Vayan a avisarle a la señora y al joven amo —ordenó a un sirviente.

—Sí, señor.

Al poco tiempo, entraron Jiang Mosheng y Yu Jinli, cargados de regalos. Al verlos, Yu Hongrui sonrió de oreja a oreja:

—Ya me alegra ver a la familia; no tenían por qué molestarse con tantos regalos.

—Mariscal Yu —saludó Jiang Mosheng con frialdad. Yu Jinli ni siquiera lo saludó: no sabía cómo dirigirse a él.

Debería llamarlo “padre”, pero durante años ese “padre” jamás se había ocupado de él, y había permitido que su esposa y su hijo lo insultaran o golpearan cuando quisieran; incluso le habían prohibido llamarlo padre. En cualquier caso, Yu Jinli tampoco quería hacerlo: sentía que le acortaría la vida.

—No estamos en la oficina, Ah Sheng; no me llames así. Ya que tú y Jinli se van a comprometer, también puedes llamarme papá —sonrió Yu Hongrui, intentando acortar distancias con una falsa cara de padre afable.

En ese momento bajaron las escaleras Sun Dumei y Yu Jinsheng. Justo alcanzaron a escuchar la propuesta de Yu Hongrui y, de inmediato, se les torció el gesto. Sun Dumei dijo sin rodeos:

—Aún no están comprometidos; no es apropiado llamarlo así.

—Exacto. Quién sabe si esa fiesta de compromiso se hará como está planeada —escupió Yu Jinsheng. Al ver a Yu Jinli, los celos le impedían hablar con normalidad.

—Deja de decir tonterías. Ah Sheng y tu hermano ya están aquí; ven a saludarlos —reprendió Yu Hongrui con una mirada a Yu Jinsheng, y luego sonrió a Jiang Mosheng—: Está malcriado por mi culpa, Ah Sheng; no le hagas caso.

—No tengo hermano.

—No tengo hermano.

Yu Jinli y Yu Jinsheng hablaron al mismo tiempo.

La vergüenza invadió a Yu Hongrui. No le importaba que sus dos hijos pelearan en casa, siempre y cuando nadie más se enterara. Por eso, cuando Sun Dumei y Yu Jinsheng maltrataban a Yu Jinli, nunca los detenía. Pero ahora que estaba Jiang Mosheng presente, ¿no sería humillante dejarlos pelear así?

Yu Hongrui le lanzó una mirada de advertencia a Yu Jinsheng, indicándole que se callara.

—Je, je… A Sheng y Jinli solo se pican un poco. No les hagas caso, Ah Sheng —se apresuró a decir Yu Hongrui.

Pero Jiang Mosheng ni siquiera lo miró. En cambio, se volvió hacia Yu Jinli y, al ver que no había miedo ni tristeza en su rostro, se sintió ligeramente aliviado y le preguntó con tono indulgente:

—¿Tienes sed? ¿Quieres agua?

Yu Jinli asintió. En efecto, tenía sed.

Al verlo, Yu Hongrui ordenó con rapidez a los sirvientes:

—¡Rápido, sirvan algo de beber! ¡Los invitados llevan rato aquí! ¿Cómo es que aún no han traído nada? ¡Qué falta de modales!

Aun así, Jiang Mosheng lo ignoró y ni siquiera probó lo que sirvieron. En su lugar, sacó del botón espacial la botella de Yu Jinli y le desenroscó la tapa.

La escena encendió aún más los celos de Yu Jinsheng; se le enrojecieron los ojos y no pudo evitar soltar una pulla:

—Vaya, te volviste más delicado desde que te fuiste de casa. ¿Ni tu propia botella puedes abrir?

A Sun Dumei también le molestó que Yu Jinli los ignorara. No podía aceptar que quien antes había sido un pelele ahora se diera aires delante de ellos.

—Yu Jinli, ¿no conoces la cortesía? Sheng-er y yo llevamos rato aquí, ¿y no nos saludas? ¿Cómo va a saber alguien, viendo tus modales, que yo soy tu madre y Sheng-er tu hermano mayor? —lo reprendió Sun Dumei.

Yu Jinli bebió un sorbo de agua y luego levantó la vista hacia ellos, sin decir palabra. Su mamá le había dicho que, si no quería hablar, podía ignorarlos y dejar todo en manos de Ah Sheng.

Además, no consideraba a esa mujer su madre. No tenía nada que ver con el dueño original de ese cuerpo, y Yu Jinsheng nunca lo había reconocido como hermano.

—Señora Yu, no recuerdo que la madre de castañita se apellidara Sun —dijo Jiang Mosheng con calma, sin dejarle un ápice de dignidad a Sun Dumei. El rostro de ella palideció y luego se tiñó de rojo.

Que Yu Jinli era un hijo ilegítimo de los Yu era algo sabido por toda la Federación. Por supuesto que no tenía lazos de sangre con Sun Dumei, pero que se lo señalaran así le resultó vergonzoso.

—Claro que su madre no se apellida Sun. ¡Es solo un bastardo, indigno de llevar el apellido Yu o de casarse contigo! —escupió Yu Jinsheng con ferocidad.

No le importaba guardar las apariencias. No podía ser feliz si Yu Jinli llevaba una buena vida.

Ante esas palabras, la mirada de Jiang Mosheng se afiló como cuchillas y se clavó en Yu Jinsheng, que se asustó de inmediato y retrocedió. El corazón se le desbocó, no de amor, sino de miedo: por un instante, sintió que iba a morir.

—¿Castañita no es digno, y tú sí? —La voz de Jiang Mosheng se volvió aún más gélida, y la temperatura a su alrededor cayó en picada, haciendo que todos, excepto Yu Jinli, sintieran un escalofrío.

Si castañita no siguiera siendo, formalmente, miembro de la familia Yu; si no fuera porque debía evitar darles a otros una excusa para criticar a castañita, ¡ya habría destruido a Yu Jinsheng por lo que acababa de decir!

—¡El que debía casarse contigo era yo, no él! —gruñó Yu Jinsheng, tratando de resistir el frío, con el cuello rígido y estirado.

Desde que llegaron, Yu Jinli solo había dicho una frase, porque en verdad no quería hablar con esa gente. Pero al oír lo que Yu Jinsheng reclamaba, de pronto dio un paso al frente y aferró el brazo de Jiang Mosheng, como si alguien codiciara su tesoro. Con el ceñito fruncido de enojo, miró a Yu Jinsheng y declaró:

—Ah Sheng es mío.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first