La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 179
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- Capítulo 179 - Dudas y Apreciación
Al otro lado, en la lujosa sala, los jueces también tenían frente a ellos una enorme pantalla que monitoreaba al mismo tiempo cada habitación de los competidores, de modo que los tres pudieran observarlos en cualquier momento.
Cuando los jueces necesitaban observar de cerca a un competidor, solo tenían que hacer clic suavemente en la pequeña pantalla correspondiente, la cual se ampliaba para mostrarla de manera independiente y así verla con mayor claridad.
Los principales objetos de observación de los tres jueces eran los diez competidores mejor clasificados en la primera ronda. Cuanto más alto era el puesto, más interés mostraban en él.
En la primera ronda había aparecido el único competidor que había obtenido una puntuación perfecta, lo cual había sido toda una sorpresa para los jueces, quienes empezaron a considerar la posibilidad de aceptar un tudi (discípulo).
Los forjadores de cartas de su nivel estaban calificados para aceptar discípulos, y muchos novatos deseaban aprender de estos maestros, ya que podían adquirir conocimientos más amplios que en la escuela, de una manera más adaptada a sus propias habilidades, y así progresar más rápido.
Tener un buen maestro significaba dar un gran paso por delante de los demás forjadores de cartas, con un futuro mucho más prometedor. Tanto la experiencia de aprendizaje como los recursos disponibles serían mucho mejores que los de los otros.
Una de las razones por las que se organizaba este tipo de competencia era precisamente seleccionar jóvenes talentosos entre los nuevos forjadores de cartas y cultivarlos para que la Federación contara con más figuras destacadas.
Sin embargo, aunque los tres jueces estaban considerando tomar como discípulo al primer lugar, se mostraban tranquilos y serenos, sin revelar nada en su expresión, porque una sola ronda no significaba mucho. Pero si el competidor lograba mantener ese nivel en todas las rondas, entonces los jueces harían todo lo posible por quedarse con él como tudi.
Por lo tanto, en ese momento, con una especie de entendimiento tácito, los tres jueces concentraron toda su atención en el competidor del primer puesto y, al mismo tiempo, observaban disimuladamente a los otros dos jueces, por si alguno intentaba adelantarse para disputarles al posible discípulo.
—Esta competencia ha mostrado a muchos jóvenes prometedores. Jin Yu y Xiang He también son muy buenos. Maestro Qi, ¿no quiere echarles un vistazo? —dijo el juez Jian con un tono insinuante.
El maestro Qi lo miró de reojo con una sonrisa—: Si al maestro Jian le gustan tanto esos dos muchachos, prefiero no mirarlos y centrarme en este tal Long Jing.
Long Jing era precisamente el único que había obtenido una puntuación perfecta en la primera ronda.
Las palabras dejaron a Jian sin respuesta y lo hicieron maldecir en silencio: Viejo zorro Qi.
Sin embargo, en realidad Jian no estaba tan preocupado de que Qi intentara arrebatarle al mismo discípulo, ya que ambos eran forjadores de cartas de nivel B, por lo que todavía tenía posibilidades de competir con él. Lo que realmente le preocupaba era el tercer juez, que era un forjador de nivel A.
Si los tres extendían una rama de olivo al mismo tiempo, lo más probable era que la mayoría eligiera al maestro de nivel A, porque una diferencia de nivel era como la distancia entre el cielo y la tierra.
—Maestro Huang, me pregunto cuál de los competidores ha despertado su interés —preguntó Jian tentativamente.
La mirada de Huang Qi estaba fija en cierto punto de la gran pantalla, diferente de donde los otros dos miraban.
Al notar eso, Jian y Qi siguieron la dirección de su mirada y vieron a un joven de aspecto bonito que pintaba con cuidado su carta de energía.
No había el más mínimo rastro de tensión en su rostro. En cambio, una leve sonrisa se curvaba en las comisuras de sus labios. Al pintar, no parecía tan serio o nervioso como los demás competidores, sino como si estuviera en casa, dibujando una imagen por placer, disfrutando del proceso.
—No esperaba ver a un competidor así. Su actitud tranquila y natural es realmente rara —comentó Jian mientras acariciaba su barba y sonreía.
—¿Eh? ¿No es el chico que entregó sus cartas más temprano ayer? —dijo de pronto Qi tras observar un rato.
Habían quedado muy impresionados con Yu Jinli, quien había sido el primero en entregar las cartas, todas de calidad avanzada, y además, lo había hecho casi una hora antes que el segundo competidor en hacerlo.
Una hora antes no era algo sencillo de lograr.
Por eso, más tarde Qi y Jian habían revisado especialmente su puntuación y clasificación. Aunque el sexto lugar no parecía tan sobresaliente, considerando la velocidad, su talento no estaba plenamente reflejado en el ranking.
En un combate real, la velocidad al fabricar cartas era a menudo la clave de la victoria. Si el oponente aún no terminaba de fabricar una carta mientras el propio equipo ya tenía las suyas listas, la pelea podía decidirse antes de que el otro forjador terminara.
En el campo de batalla, el tiempo lo era todo. En ese caso, un forjador de cartas como Yu Jinli era claramente más valioso que Long Jing.
En un instante, Jian y Qi también se interesaron por Yu Jinli y comenzaron a observarlo junto con Huang Qi.
Cuanto más lo veían, más asombrados quedaban, no por otra cosa, sino por la velocidad increíble con la que Yu Jinli fabricaba sus cartas.
En esta ronda, los competidores estaban creando bestias superiores, cuyas líneas eran mucho más complejas que las de las plantas superiores, por lo que requerían mucho más tiempo. Pero para Yu Jinli, eso parecía no ser ningún problema.
Terminaba una carta de bestia superior en menos tiempo del que la mayoría tardaba en dibujar una planta superior. Era asombroso.
—Este chico es tan rápido como ayer —dijo Jian sin poder creer lo que veía.
Qi tenía la misma expresión de sorpresa. Personas de su edad y experiencia solían mantener la compostura, por lo que era evidente lo sorprendidos que estaban.
En ese momento, el maestro Huang Qi, que no había apartado la vista de Yu Jinli, sonrió y comentó:
—Creo que ayer tardó incluso menos en pintar las plantas superiores.
Los otros dos jueces lo miraron confundidos, y Huang Qi señaló la pantalla, indicándoles que observaran de nuevo.
Qi y Jian dirigieron la vista hacia Yu Jinli y finalmente entendieron a qué se refería.
Resultaba que, después de terminar sus tres cartas, Yu Jinli no las había entregado de inmediato, sino que había elegido interactuar con el público.
Eso significaba que el joven también había entregado las cartas ayer después de haber interactuado con la audiencia.
En otras palabras, había terminado de fabricar las cartas mucho antes de entregarlas.
¿Y qué significaba esto?
Que la velocidad de forja de Yu Jinli era casi comparable a la de un forjador de nivel B, o incluso A.
Al darse cuenta, Qi y Jian fruncieron ligeramente el ceño, sus ojos llenos de desconcierto y cierta insatisfacción.
Por un lado, creían que un forjador de cartas debía centrarse más en estudiar y practicar, en lugar de perder tiempo interactuando con el público.
Si quería ganarse el cariño de la gente, debía hacerlo con su habilidad, no buscando su afecto con trucos o simpatía.
Pero lo que más los desconcertaba era su velocidad.
—Esta competencia está dirigida principalmente a forjadores de nivel D y F… —dijo Jian, dejando la frase a medias, pero los demás entendieron el significado.
—No es probable. La revisión de registro es muy estricta. Los de niveles más altos no pueden inscribirse —respondió Qi, aunque con cierta duda.
De hecho, él también había sospechado si ese joven no sería un forjador de nivel B disfrazado. Pero el proceso de inscripción era muy riguroso: si alguien tenía un certificado de nivel B en el mundo virtual, no podía poseer uno de nivel D.
Además, lo más importante era…
—Los errores que cometió ayer eran los típicos de un principiante. Un maestro forjador no cometería ese tipo de fallos —añadió Qi.
—¿Qué piensa usted, maestro Huang? —preguntó Jian.
Huang Qi observó con calma la pantalla y sonrió.
—No lo es.
Solo tres palabras, pero los otros comprendieron de inmediato lo que quería decir.
Ese competidor no era un experto disfrazado participando en un nivel bajo. De hecho, tenía sentido: un forjador con esa velocidad y calidad tenía más que suficiente nivel para participar en una competencia de maestros, no había razón para que se apuntara a esta.
Al entenderlo, los tres se interesaron aún más en Yu Jinli que en Long Jing y esperaban con ansias ver la calidad de sus cartas de bestia superior. ¿Serían también de nivel avanzado?
Los jueces esperaban expectantes, cuando vieron que Yu Jinli apagaba el modo de interacción tras unos minutos y presionaba el botón de entrega.
Los tres jueces se enderezaron de inmediato, recuperando su porte solemne, redujeron la imagen de Yu Jinli en la pantalla y seleccionaron aleatoriamente a otro competidor para fingir que observaban el desarrollo de la competencia con seriedad.
Tocaron suavemente a la puerta, y Jian dijo con voz tranquila:
—Adelante.
—Maestros, estas son las cartas entregadas por el competidor “Signo de Interrogación”. —El personal les entregó las tres cartas de energía a los jueces.
Yu Jinli iba detrás del empleado. No todos los competidores tenían la oportunidad de encontrarse con los jueces después de completar su trabajo.
Cuanto antes terminaba un competidor, más probable era que pudiera recibir comentarios e instrucciones directas de ellos.
Después de todo, había demasiados participantes, y era imposible que los jueces calificaran y comentaran uno por uno.
Qi y Jian tomaron una carta cada uno, y una chispa de apreciación cruzó sus ojos al ver las figuras de bestias vívidas y realistas dibujadas en ellas.
Aunque aún no las habían probado, por la apariencia, era evidente que no podían ser de baja calidad.