La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 174

  1. Home
  2. All novels
  3. La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo
  4. Capítulo 174 - El pez muerde el anzuelo
Prev
Next
Novel Info

El tiempo pasaba más rápido durante el directo. Yu Jinli terminó de cocinar los platos enseguida y les pidió a Jiang Mosheng y a An Yizhe que pusieran la mesa.

Los fans miraban fijamente cómo se llevaban los platos, queriendo más.

[Streamer, no apagues el directo. Por favor, déjanos aquí un poco para probar. Aunque no podamos comer de verdad, al menos déjanos catarlo.]

[Sí, de acuerdo. Si no, me siento fatal viendo cómo tú y el Señor Magnético comen delicias mientras a mí me toca una solución nutritiva insípida.]

Todos los fans pidieron que mantuviera el directo y que colocara algunos platos frente a la cámara, aunque fuera un poquito para poder verlo.

Al leer los comentarios de esos pobres fans, a Yu Jinli se le enterneció el corazón. Regresó a la cocina con algo del “pollo con arroz glutinoso” y sirvió un poco de los demás platos en un mismo plato. Luego lo puso delante de la cámara. De pronto, se le ocurrió una idea y anunció a los fans del directo:

—Voy a empacar cinco porciones para cinco fans como regalo.

Tras decir eso, Yu Jinli salió de la cocina, sin mirar el torrente de comentarios que su anuncio había provocado ni explicar cómo elegiría a los cinco afortunados.

En realidad, Yu Jinli no tenía ni idea de a quién darle los regalos. Solo se compadeció de los fans que no podían comer y quiso que probaran un poco. Pero eran demasiados, y era imposible complacer a todos, así que solo podía escoger a cinco.

En cuanto a qué cinco serían, decidió pedirle la opinión a Ah Sheng. Seguro que él tendría un método.

A estas alturas, Jiang Mosheng se había convertido en parte del “grupo de sabios” de Yu Jinli: cualquier cosa que no entendía, se la consultaba.

Cuando Yu Jinli salió de la cocina, An Yizhe ya estaba sentado a la mesa esperando ansioso.

Sin Yu Jinli sentado, Jiang Mosheng no movía los palillos. Y si Jiang Mosheng no comía, por mucho valor que tuviera, An Yizhe no se atrevía a empezar solo; se limitaba a mirar los platos con ojos hambrientos y a tragar saliva, deseando que Yu Jinli llegara cuanto antes. Había un poquito de “autoridad de profesor” en el aire.

Si le hubieran dicho eso a An Yizhe, habría replicado con toda razón: “¿Y para comer, de qué sirve la autoridad? ¿Se puede masticar?”.

La cena satisfizo a An Yizhe cuerpo y alma, y afianzó su determinación de venir a comer gratis en el futuro. Ya ni hablar de ayudar a Yu Jinli con los estudios: ¡valía la pena hacerlo hasta sin cobrar!

Cuando terminaron de cenar y An Yizhe empezó a darle clase a Yu Jinli, ya eran las ocho de la noche. Cuando acabó la tutoría, pasaban de las diez y afuera estaba completamente oscuro.

El edificio de dormitorios de profesores quedaba bastante lejos del de estudiantes, y casi era hora de toque de queda.

—Pequeña castaña, te acompaño… —An Yizhe miró la hora, se sorprendió de lo tarde que era y se apresuró a decirlo, pero Jiang Mosheng lo cortó en seco con una mirada nada amable.

¿Qué le pasaba a ese tipo? ¿Por qué lo miraba así? Confundido, An Yizhe lo miró de vuelta. De pronto recordó la relación entre ambos y soltó una risita, comprendiéndolo todo:

—Es muy tarde. Deja que Ah Sheng te lleve de vuelta. Yo me voy primero.

An Yizhe recogió sus cosas a toda prisa y les dejó la habitación a los dos, no fuera a ser que su amigo rencoroso y mezquino decidiera cobrársela con él.

—Sí, ya es bastante tarde. Van a cerrar tu edificio. ¿Por qué no te quedas a dormir aquí? Hay cuartos —Jiang Mosheng se esforzó por reprimir la emoción y fingió calma.

Yu Jinli miró la hora: de verdad era tarde. Aunque regresara al dormitorio, quizá ya no podría entrar. Pero no les había dicho nada aún a Liu Xingye y compañía; tal vez estarían preocupados.

—Pero Ah Ye y… —Yu Jinli dudó.

—A estas horas ya deben estar dormidos. Si vuelves ahora, vas a despertarlos —lo interrumpió Jiang Mosheng, sin dejarlo terminar.

Al oír el nombre de Liu Xingye —y encima el mote cariñoso—, otra ola de celos le subió a la garganta, y se olvidó de que Yu Jinli también lo llamaba a él de esa manera con frecuencia.

Yu Jinli lo pensó y admitió que tenía razón. A esas horas, lo normal era que sus compañeros ya estuvieran durmiendo. Además, allí había habitaciones y no estaba lejos del edificio de aulas; mañana podría llegar temprano.

Así que dejó de darle vueltas y, guiado por Jiang Mosheng, llegó a la habitación que ya estaba preparada desde hacía tiempo.

—Esta es tu habitación —dijo Jiang Mosheng.

Yu Jinli no notó ningún pensamiento ulterior en ello; se despidió y le deseó buenas noches.

Al día siguiente, al despertar, Yu Jinli olió un aroma delicioso que venía de la cocina. Todavía con el cerebro medio dormido, caminó hacia allí por instinto, con los ojos a medio cerrar.

Jiang Mosheng lo notó en cuanto entró y encontró su expresión somnolienta increíblemente tierna.

—Enseguida comemos —dijo con una sonrisa indulgente.

—Ah Sheng, huele tan bien. ¿Qué estás cocinando? —preguntó Yu Jinli, aún aturdido, como un cachorrito que olfatea el aire siguiendo un olor apetitoso.

—Tus favoritos: xiaolongbao y gachas de pollo deshebrado —respondió Jiang Mosheng, sonriendo.

Para las gachas había usado el pollo que sobró del “pollo con arroz glutinoso” de ayer. No quedaba mucho, pero alcanzaba para el congee.

Yu Jinli volvió a olfatear y aspiró hondo.

—Qué rico huele.

—Ve a lavarte la cara y volvemos para comer —lo apremió Jiang Mosheng.

Yu Jinli echó otra mirada a las gachas y a los xiaolongbao, y se fue al baño a paso de tortuga, mirando hacia atrás a cada rato como si le costara separarse de su tesoro.

Después de asearse, ya estaba completamente despierto; se sentó a la mesa a esperar que Jiang Mosheng sirviera la comida.

Jiang Mosheng había aprendido a preparar los xiaolongbao y el congee de pollo de Yu Jinli. Aunque no le salían tan bien como a él, aun así estaban deliciosos.

—¡Riquísimo! —Yu Jinli casi se metía un panecillo entero de un bocado y no dejaba de alabar mientras comía.

Jiang Mosheng apenas probó bocado: se sentía satisfecho solo con verlo disfrutar.

Observar a Yu Jinli comer era un placer. Daba igual qué plato fuera: lo degustaba con tanta felicidad que a uno le parecía que su porción sabía mejor que la propia, aunque fueran exactamente iguales.

Tras el desayuno, a Jiang Mosheng le tocó salir a hacer un recado y acompañó a Yu Jinli hasta el aula.

—Pequeña castaña, ¿por qué no volviste al dormitorio ayer? ¿Dónde estuviste? —apenas entró al aula, Liu Xingye le preguntó con premura.

—Estuve estudiando en casa de Ah Sheng y ya era muy tarde, así que no regresé. ¿No viste el mensaje que te envié? —respondió Yu Jinli.

Después de decidir que se quedaba a dormir en casa de Ah Sheng la noche anterior, les había enviado un mensaje tanto a Liu Xingye como a Liu Yuansu. Sabía que quizá estarían dormidos y no lo leerían en el momento, pero lo verían al levantarse.

Liu Xingye revisó su terminal y encontró en el buzón de spam un mensaje sin leer de Yu Jinli.

¿Desde cuándo había marcado a la pequeña castaña como desconocido? Se quedó pensándolo, pero en seguida se le olvidó la duda porque volvió a escuchar “Ah Sheng”. ¿Sería lo que estaba pensando?

Decidió preguntarle a Yu Jinli en un momento más adecuado y dejó el asunto por ahora.

El tiempo voló. Dos días después, por fin llegó el día de la competencia de forjadores en el mundo virtual.

Justo caía en sábado y no había clases, así que la Clase F quedó de verse en el mundo virtual para animar a Yu Jinli.

Desde el viernes por la noche, Jiang Mosheng ya se lo había llevado a casa, lo que también dio respuesta a la pregunta de Liu Xingye.

En el instante en que supo que ese “Ah Sheng” del que Yu Jinli hablaba tanto era nada menos que el héroe nacional Jiang Mosheng, Liu Xingye se quedó pasmado cinco minutos completos, hasta que por fin procesó semejante noticia.

Con razón el Mayor General Jiang había pasado a ser su instructor en la clase de combate.

Con razón, cuando ningún profesor quería hacerse cargo de la Clase F, An Yizhe y Xiao Weilin habían dado un paso al frente.

Con razón, en las clases de combate, cada vez que se acercaba un poco a Yu Jinli, sentía la mirada gélida del instructor.

Con razón…

Resultaba que todo se debía a que Yu Jinli era “del lado” del Mayor General Jiang.

Todos los alumnos de la Clase F venían de familias de peso; si no, no habrían entrado en la clase. Pero jamás habrían imaginado que Yu Jinli pertenecía a la familia más poderosa de todas. ¡Qué chico tan discreto!

Pese a la sorpresa, la actitud de Liu Xingye hacia Yu Jinli no cambió. Eran compañeros y amigos; su amistad no dependía de los orígenes familiares.

Así que, muy pronto, Liu Xingye se calmó y guardó la noticia en lo más hondo, continuando con Yu Jinli como siempre.

…

El día de la competencia, Yu Jinli y Jiang Mosheng iniciaron sesión temprano en el mundo virtual.

Los forjadores que participaban debían esperar en el lugar designado; quienes querían ver la competencia tenían que pagar cierta cantidad de monedas de red para ser enviados a las gradas. Frente al público había una pantalla gigante que mostraba en tiempo real el desarrollo de la competición.

El público también podía elegir ver exclusivamente al forjador que le interesara. En ese caso, el espectador tenía que pagar por una sala VIP vinculada a ese forjador y observar su forja de cerca mientras hacía la carta.

Por supuesto, era una conexión unidireccional: el público podía ver al forjador, pero el forjador no podía ver al público, porque para forjar cartas se necesitaba un ambiente absolutamente silencioso.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first