La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 144

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  4. Capítulo 144 - Acceso al mundo virtual
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“Está bien.” La sonrisa en el rostro de Yu Jinli se volvió aún más brillante y deslumbrante.

Al ver sonreír a Yu Jinli, Jiang Mosheng solo deseó darle las mejores cosas que el mundo pudiera ofrecerle, para que esa sonrisa durara para siempre.

Originalmente, Jiang Mosheng planeaba llevar a Yu Jinli a cenar antes de volver a casa, pero, dada la impaciencia de su pequeño por la Red Virtual, decidió cancelar la cena fuera y condujo directo a casa.

Esta vez, el examen de Yu Jinli terminó más temprano, así que, cuando llegaron, Qiao Mulan y Jiang Zhentao aún no habían regresado del departamento militar.

“Joven amo, la nueva cabina virtual que pidió ya fue colocada junto a la suya, tal como solicitó.” dijo el tío Jiang, el mayordomo de la familia Jiang, con una amable sonrisa a Jiang Mosheng.

Jiang Mosheng asintió levemente y, tomando de la mano a Yu Jinli, subió con él a la habitación donde estaban instaladas las cabinas virtuales.

Aunque Jiang Mosheng tenía su propia cabina virtual, rara vez la usaba, y menos aún después de graduarse. Si Yu Jinli no lo hubiera mencionado, casi habría olvidado que tenía esa cosa.

Yu Jinli vio aquella cabina gigantesca, suficiente para que una persona se recostara dentro, y no pudo evitar preguntar: “¿Ah Sheng, esto es una cabina virtual?”

Parecía una pequeña nave espacial. ¿De verdad podía llevarlo a otro mundo?

Este mundo era realmente asombroso.

“Inténtalo, acuéstate dentro.” dijo Jiang Mosheng con una sonrisa.

Yu Jinli no pudo esperar para recostarse, y, al mirar hacia arriba desde el interior, vio el rostro increíblemente apuesto de Jiang Mosheng. Por alguna razón, su corazón empezó a latir más rápido y su cara se calentó. No se atrevía a sostenerle la mirada.

“Ah Sheng…” llamó con una vocecita suave y tierna.

Jiang Mosheng estaba ajustando la cabina virtual para su pequeño. Al escuchar a Yu Jinli llamarlo así, de inmediato su cuerpo se tensó y su respiración se desordenó, aunque se esforzó por controlarse.

“¿Qué ocurre?” preguntó, intentando mantener la compostura.

Yu Jinli, siempre tan sensible a los cambios emocionales de los demás, en ese momento estaba inmerso en sus propias sensaciones y no notó la rareza de Jiang Mosheng.

Lo miró con sus ojos redondos y brillantes, llevó la mano a su pecho y preguntó: “Ah Sheng, ¿estoy enfermo? Mi corazón late muy rápido y raro. Siento que va a salirse.”

“¿Por qué de pronto late más rápido?” La voz de Jiang Mosheng sonó un tanto ronca. Se esforzaba por mantener la calma, pero, frente a su pequeño, toda su serenidad y razón —de las que antes se enorgullecía— volaban como el viento.

“Viniste y vi tu cara, y de pronto mi corazón empezó a latir más fuerte. Ah Sheng, ¿estoy enfermo?” preguntó Yu Jinli con tristeza.

Con un “crack” mental, Jiang Mosheng sintió cómo su cordura se rompía, sin poder hacer nada al respecto.

La persona a la que amaba le decía que su corazón latía más rápido al verlo. ¿Qué significaba eso?

Fuera que Yu Jinli lo entendiera o no, al menos significaba que sentía algo por él. El pequeño aún no se daba cuenta de que también le gustaba.

En ese momento, Jiang Mosheng no podía ser más feliz: cada célula de su cuerpo se estiraba de puro placer, clamando por abrazar al pequeño y anhelando su contacto.

Sin embargo, al ver el rostro inocente de Yu Jinli y la confianza absoluta en sus ojos, toda impulsividad fue ferozmente reprimida por Jiang Mosheng.

Aún no era el momento. No debía asustarlo. Su pequeño merecía que esperara más, hasta que él lo entendiera; aunque… no estaba mal cobrar un poco de “intereses” primero.

Jiang Mosheng bajó la cabeza en silencio, con la mirada llena de ternura fija en Yu Jinli, acortando la distancia entre ambos.

Yu Jinli sintió que su corazón latía todavía más aprisa, y la sensación de que se le saldría del pecho se hizo cada vez más fuerte.

Por fin, en el instante en que los suaves labios de Jiang Mosheng rozaron los suyos, aquello llegó al extremo. Yu Jinli casi pensó que se desmayaría.

“¿Cómo te sientes ahora? ¿Tu corazón sigue latiendo rápido?” preguntó Jiang Mosheng con una leve risa; su voz profunda y ronca sonó junto a su oído, erizándole la piel.

El rostro de Yu Jinli estaba tan rojo que cualquiera pensaría que iba a estallar. Su corazón estaba aún más fuera de control, haciéndolo sentir a la vez cómodo y asustado.

“Ah Sheng, late aún más rápido. ¿Qué hago?” La voz de Yu Jinli llevaba un toque de ansiedad; miraba fijamente a Jiang Mosheng, porque era la única persona en este mundo en la que confiaba por completo.

¡Creía que Ah Sheng encontraría la forma de ayudarlo!

“Es normal. Nuestra Castañita no está enferma. Mira, a mí también me late tan rápido como a ti. Tócalo.” Jiang Mosheng tomó la pequeña mano de Yu Jinli y la colocó sobre su pecho, cerca del corazón.

“¡Pum!”

“¡Pum!”

El latido era potente, tan claro que se sentía incluso a través del pecho.

Resultó que no era solo él: el corazón de Ah Sheng también latía más rápido. Yu Jinli, por fin, se tranquilizó un poco.

“¿Lo sientes?” susurró Jiang Mosheng al oído de Yu Jinli de forma seductora, inclinándose sobre él.

El aliento le rozó la oreja y le hizo cosquillas. Yu Jinli no pudo evitar encogerse, pero su espalda dio justo contra la pared de la cabina virtual.

“Sí, el corazón de Ah Sheng late rápido también, como el mío.” Yu Jinli tocaba el pecho de Jiang Mosheng con una mano y, con la otra, el suyo propio, sintiéndolos y comparándolos, hasta que volvió a curvarse en una dulce sonrisa.

En la habitación solo estaban Jiang Mosheng y Yu Jinli. Un aroma a dulzura empezó a extenderse, acompañado de burbujas rosas.

“Sí, igual de rápido, porque a Ah Sheng le gusta su Castañita.” dijo Jiang Mosheng sonriendo.

“A Castañita también le gusta Ah Sheng. Mucho.” respondió Yu Jinli.

Al oír esas palabras, casi una confesión, el corazón de Jiang Mosheng latió aún más rápido; por un instante pensó que su pequeño lo había entendido, pero, al ver su sonrisa ingenua, supo que el “gustar” del que hablaba era distinto al que él tenía en mente.

Al principio, cuando estaba gravemente herido en la cama, su madre vino un día y le dijo que había alguien a quien le gustaba, que, aun sabiendo que él estaba al borde de la muerte, quería casarse con él.

En ese entonces, se sintió conmovido; y, cuando supo que esa persona era el pequeño, se sintió afortunado.

Sin embargo, con el tiempo, al convivir, descubrió que lo que su madre le había dicho estaba algo alejado de la realidad. El pequeño era puro e inocente; su “afecto” también lo era.

Al pequeño le gustaba él, igual que le gustaban sus padres. No era un gusto romántico, y Jiang Mosheng se sintió un poco decepcionado al darse cuenta.

Pero pronto se ajustó a esa realidad. ¿Y qué si el pequeño aún no entendía el amor romántico? Él era su prometido, y, con el tiempo, llegaría el día en que lo haría comprenderlo todo.

¡El pequeño solo podía ser suyo!

Jiang Mosheng nunca había tenido una relación, pero sentía que Yu Jinli era “el indicado”.

“Ah Sheng, te volvió a latir más rápido.” Yu Jinli parecía encontrarlo divertido y soltó una risita, mientras su pequeña mano traviesa se paseaba por el pecho de Jiang Mosheng.

Al instante, Jiang Mosheng sintió una oleada de fuego recorrerle el cuerpo; se encendió de inmediato. Con premura, se apartó de su pequeño, temiendo que, en cualquier momento, pudiera hacer algo de lo que se arrepentiría.

“Quédate quietecito y completa el registro e inicio de sesión como te indique. Cuando entres a la Red Virtual, no te muevas. Yo iré a buscarte.” dijo apresuradamente, dándole las instrucciones necesarias, y cerró la cabina virtual de Yu Jinli, ocultando así el rostro de sus sueños.

Luego, casi tambaleándose, Jiang Mosheng salió de la sala de cabinas y corrió a su propio baño.

Yu Jinli, que ya había entrado en el mundo virtual, no sabía nada de eso y miraba a su alrededor, asombrado de estar en un lugar que parecía una habitación real.

Hace un instante estaba acostado en la cabina virtual, ¿y ahora se encontraba en otro sitio en un abrir y cerrar de ojos? Increíble. Era como cuando su maestro lo llevaba a teletransportarse.

“Bienvenido, usuario KY520. Por favor, indique su apodo por voz.” Una voz dulce resonó en la habitación.

Al oírla, Yu Jinli miró a su alrededor buscando la fuente, pero, aparte de él, no había nadie. Su asombro creció aún más.

“Hola.” saludó cortésmente a aquella “chica” que no aparecía.

“Lo siento, el apodo ‘hola’ ya está en uso. Por favor, ingrese otro apodo.” volvió a sonar la voz dulce.

“¿Qué apodo? ¿Podrías mostrarte un momento?” Por un instante, Yu Jinli no entendió a aquella voz.

“Lo siento, limite el apodo a diez caracteres. Por favor, ingréselo de nuevo.” continuó pacientemente la voz.

Yu Jinli estaba confundido, con la cabeza llena de signos de interrogación. Sin embargo, en esta Red Virtual, la conexión era por ondas cerebrales; eso significaba que todo lo que pensara podía ser captado por el cerebro central de la Red.

Por lo tanto… la Red convirtió automáticamente la confusión de Yu Jinli en “???”.

“Lo siento, no se pueden usar signos como apodo. ¿Desea convertirlos a texto?” volvió a sonar la voz.

Yu Jinli escuchó, aún un poco perplejo, y asintió de forma inconsciente.

Ante él, apareció de la nada una pantalla translúcida con la palabra “Apodo” en grande, seguida de tres signos de interrogación. La voz anunció: “Los signos han sido convertidos a texto. Señor Signo de Interrogación, ¿confirma que desea usar este apodo?”

Yu Jinli se quedó mirando la pantalla, maravillado, y no escuchó con claridad lo que dijo el duendecillo guía. Curioso, volvió a asentir.

Como era su primera vez accediendo a la Red Virtual, nadie le había explicado cómo registrar su información. Jiang Mosheng debía enseñarle, pero se había excitado tanto que no tuvo tiempo de hacerlo. A Yu Jinli no le quedó más remedio que aprender por sí mismo.

“Por favor, elija si desea ajustar su imagen.” prosiguió la voz, y en la pantalla aparecieron varias figuras semejantes a Yu Jinli, con etiquetas: “Disminuir rasgos 10 %; Disminuir rasgos 20 %; Disminuir rasgos 30 %; Mantener igual; Embellecer 10 %…” y la última opción era “Crear nueva imagen virtual”.

Yu Jinli observó con atención esas figuras. Después de lo ocurrido, entendió vagamente qué debía hacer. Con la guía del duendecillo, por fin lo comprendió y, emocionado, eligió crear una nueva imagen.

El cuerpo que tenía ahora no era el mismo que antes, y, por supuesto, el rostro tampoco. Aunque, en estos meses, ya se había acostumbrado, todavía le gustaba mucho su aspecto anterior. Ahora que había una oportunidad de crear una imagen para sí, Yu Jinli, por supuesto, quería volver a su yo original.

Porque ese era su verdadero yo.

Yu Jinli estaba realmente emocionado con esa opción; cuando apareció la página de creación, no pudo esperar para empezar, y pronto terminó de “reconstruir” su rostro anterior.

Al contemplar esa cara exactamente igual a la de antes, Yu Jinli quedó absorto.

Hacía mucho que no veía ese rostro. Le hizo sentir como si hubiera regresado a la Tierra, otra vez junto a su maestro y a su hermano mayor de secta.

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