La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 104

  1. Home
  2. All novels
  3. La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo
  4. Capítulo 104 - Nada de acoso
Prev
Next
Novel Info

Después de la clase de artes marciales mixtas, la Clase F se sentía como si los hubieran molido a golpes. Empapados de sudor, les dolían tanto las piernas y los pies que hasta ponerse de pie era un problema.

—El instructor Jiang da miedo —dijo Gao Ziqi, tirado en el suelo y jadeando, con los ojos muy abiertos de terror. En su mente se repetían una y otra vez las escenas del entrenamiento, y le daban ganas de morirse.

Al principio pensó que la última clase de artes mixtas ya había sido un infierno, pero comparada con el Mayor General Jiang aquello no había sido más que un aperitivo para aclimatarlos.

Casi podía prever su mísero futuro. TAT

—Creo que el instructor ya ha sido misericordioso con nosotros —dijo Du Jingxuan. No estaba mucho mejor que Gao Ziqi, pero al menos podía levantarse.

Aunque les parecía que el entrenamiento del instructor Jiang era intenso, no era nada comparado con el de un soldado real.

El hermano de Du Jingxuan estaba en el ejército. Él había visto sus rutinas de entrenamiento, cuya intensidad… probablemente estaba fuera de su alcance.

Comparado con lo de su hermano, sabían que ellos tenían suerte.

—¿Misericordioso? ¿Planeas que nos torture hasta la muerte antes de pensar que ya es suficiente? —Gao Ziqi miró a Du Jingxuan con incredulidad, como si hubiera dicho algo incomprensible.

—¿Acaso miento? ¿Olvidaste cuántas vueltas corrieron los miembros de Bestia Divina la última vez? ¿Y cuántas corrimos nosotros? —Du Jingxuan habló con calma.

Gao Ziqi se quedó sin argumentos. Recordaba perfectamente la escena de la vez pasada. Los demás estudiantes también guardaron silencio.

Veinte vueltas los habían dejado exhaustos, mientras que los miembros de Bestia Divina corrieron cien con facilidad, y después siguieron con otros entrenamientos cuya dificultad superaba su imaginación. En comparación, lo suyo no había sido nada.

Claro que, pensándolo bien, tampoco era justo: aquellos miembros eran soldados y, además, mutantes con físico de grado A o superior, mientras que ellos eran forjadores de tarjetas con constitución más débil. ¿Cómo iban a competir con mutantes?

Pese a todo, los estudiantes no pensaban rendirse. Después de quejarse y desahogarse un poco, cuando recuperaron algo de fuerzas decidieron salir del gimnasio y dirigirse al comedor a almorzar.

Justo entonces, una voz irritada tronó:
—Somos forjadores de tarjetas. ¿Por qué tenemos que matarnos así? ¿Por qué las otras clases no tienen estos entrenamientos? ¡Yo no aguanto más! ¡No quiero seguir con artes marciales mixtas!

Tras vaciar su queja, Zhou Zixu quiso levantarse para irse, pero apenas podía ponerse en pie por el dolor en las piernas, lo que lo hizo arrepentirse aún más de haber venido. Se estaba buscando su propia desgracia.

—Aunque el entrenamiento es duro, esta es una oportunidad rara: el propio Mayor General Jiang es nuestro instructor —lo consoló Yang Zhehao. Después de dos clases de artes mixtas, tenía la sensación de que su condición física había mejorado un poco.

Como todos sabían, el físico de los forjadores de tarjetas era relativamente más débil debido a su fuerte enfoque interno. Sin embargo, fabricar una tarjeta de energía solía llevar varias horas, contando además los intentos fallidos, lo que requería largos periodos de alta concentración. Era agotador. Muchos forjadores necesitaban descansar bastante después de completar una tarjeta, de lo contrario su cuerpo no lo soportaba. Por eso, el número de tarjetas que producían era relativamente bajo.

Aunque los forjadores sabían que eran débiles, pocos tomaban la iniciativa de reforzar su constitución, pues creían que debían invertir todo su tiempo en practicar la forja. Todo lo demás era, para ellos, una pérdida de tiempo. Ese era un concepto erróneo bastante extendido.

Claro que también cabía la posibilidad de que les pareciera demasiado cansado entrenar y, por eso, no quisieran hacerlo.

En cualquier caso, ninguno de los estudiantes —salvo Zhou Zixu— quería dejar artes marciales mixtas, y menos teniendo como instructor a su ídolo. Con el simple hecho de poder acercarse a él ya se sentían felices.

—Si quieres dejarlo, déjalo. Nadie te lo impide —soltó Gao Ziqi con impaciencia; pero cuando volvió la cabeza hacia Yu Jinli, su molestia se transformó en sonrisa—: Castañita, vamos al comedor. Si tardamos, nos quedamos sin comida.

—Por fin siento que vuelvo a la vida. ¿Cómo vas, castañita? ¿Puedes levantarte? ¿Quieres que te cargue? —preguntó Liu Xingye, preocupado.

Yu Jinli negó con la cabeza y dejó fluir poder espiritual por su cuerpo de nuevo. Se sintió mucho mejor y sonrió:
—¡Puedo!

Así que no le hicieron caso a Zhou Zixu y se fueron.

Los demás también se marcharon, dejando a Zhou Zixu con una expresión fea.

Tras dos horas de descanso, los estudiantes con mejor condición habían recuperado la energía.

Sin embargo, al pensar en las clases de la tarde y la actitud de los profesores, se les bajó el ánimo a la vista.

—A los maestros ni les importamos. Además, no sabemos nada. ¿De verdad podremos aprender? —Gao Ziqi no pudo evitar dudar de sí mismo.

Aunque ahora querían esforzarse, los errores del pasado no se borraban. La actitud de los profesores era evidente, y eso les hacía albergar incertidumbre sobre su futuro.

—Claro que podemos —dijo Yu Jinli con una sonrisa—. Vayamos ahora mismo a ver a los maestros y pidamos disculpas. Demostrémosles nuestra determinación. Estoy seguro de que estarán dispuestos a ayudarnos.

Su shifu siempre decía que no había nada mejor que reconocer los errores y enmendarse. Ya que los estudiantes habían tomado conciencia y querían mejorar, él creía que los profesores los perdonarían.

Al oírlo, mostraron cierta resistencia a la idea de disculparse. Eran hijos de familias poderosas y siempre habían hecho lo que querían. Incluso cuando se equivocaban, rara vez se disculpaban: sentían que tenían derecho a actuar así.

Pero ahora la situación era distinta. De verdad querían estudiar; por lo tanto, pedir perdón a los profesores por lo hecho estaba bien.

De ese modo, los estudiantes de la Clase F se dirigieron al edificio de oficinas del profesorado.

Sin embargo, Yu Jinli acertó con el comienzo, pero no previó el final.

Cuando los estudiantes se abrieron paso… no, cuando llegaron al edificio de oficinas, los profesores que los vieron por la ventana estiraron el cuello, preguntándose a qué maestro vendrían a buscar para armar lío otra vez.

La Clase F era famosa en la Escuela de Forjadores de Tarjetas. No solo interrumpían las clases con frecuencia, sino que también solían intimidar a los profesores. Pero, debido a sus poderosos orígenes, nadie se atrevía a ofenderlos, y los docentes agraviados no podían más que tragarse su rabia, mientras que los demás se mantenían al margen mientras no les afectara.

Así que, en cuanto los vieron, los profesores que les daban clase se tensaron y se prepararon para el “desastre” inminente. Algunos incluso pensaron en pedir traslado; hasta un descenso de categoría les parecía mejor que enseñar a esos demonios.

Guiados por Yu Jinli, los alumnos llegaron a la oficina del primer profesor, que los miró con la guardia en alto.

Dijera lo que dijera Yu Jinli, y por más que hablaran sus compañeros, aquel profesor se hizo el sordo, perdido en sus propios fantasmas. Ni siquiera se dio cuenta de que habían ido a disculparse.

Los estudiantes entendieron que con ese maestro no habría forma. No pudieron evitar sentirse aún más desanimados.

—Vamos. Todavía tenemos más profesores a quienes disculparnos —los animó Yu Jinli.

Pero en la segunda oficina el profesor estaba aún más alterado que el primero. Quizá lo habían acosado antes y, de repente, dio un grito con un amago de colapso.

Para no alterarlo más, los estudiantes tuvieron que retirarse.

La tercera y la cuarta oficina tampoco dieron buen resultado: ninguno aceptó sus disculpas, mucho menos mostró intención de enseñarles en serio.

Tras recorrer las oficinas sin lograr nada, quedaron el doble de frustrados y con plena conciencia de lo traviesos que habían sido.

—Parece que ya no hay profesores dispuestos a enseñarnos —Gao Ziqi agachó la cabeza, abatido. Los demás no estaban mejor.

Justo entonces, se alzó una voz áspera y chillona:
—¿Quién les dijo que vinieran? ¿Otra vez vienen a intimidar a los profesores? ¡Son estudiantes! Aprendan a respetar a sus maestros. No se valgan de sus familias para hacer lo que les da la gana. Con lo inútiles que son, ¿creen que habrían entrado a la academia sin enchufe? Perdedores son perdedores: no saben hacer otra cosa que cometer atropellos. ¡La próxima vez que los vea aquí, quedan expulsados!

El tono era duro y cargado de desprecio. Quedaba claro que detestaba a la Clase F.

Yu Jinli frunció el ceño y miró hacia la voz. Era un hombre mucho mayor que ellos, seguramente también un profesor.

Que un maestro educara a estudiantes era normal, pero lanzar acusaciones al azar sin preguntar antes, ¡eso estaba mal!

—Profesor, no venimos a acosar a nadie. Hemos venido porque… —Yu Jinli estaba por explicarse cuando el hombre lo interrumpió con brusquedad y lo recorrió con la mirada, lleno de desdén.

—No me importa por qué vinieron. ¡Lárguense ahora mismo! —escupió Wu Yong con repulsión, mirando a los alumnos de la Clase F como si fueran plagas.

Yu Jinli no lo conocía, pero sus compañeros sí.

La Clase F y la Clase A nunca se habían llevado bien. El tutor de la Clase A los reprendía siempre que los veía, como si el simple hecho de ser maestro lo hiciera tener siempre la razón. Su aire altanero resultaba repelente.

En el pasado, era cierto que la Clase F solía estar en falta, así que tragaban la humillación frente a Wu Yong. Claramente, su paciencia solo había provocado que él se envalentonara.

—Este es el edificio de oficinas de los maestros, y los estudiantes pueden entrar. ¡Usted no tiene derecho a echar a ningún alumno! —dio un paso al frente Liu Xingye, colocando a Yu Jinli detrás de él. Miró fijamente a Wu Yong mientras hablaba, sin mostrarle el menor miedo.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first