Evolución de una carpa a un dragón divino - Capítulo 809
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- Capítulo 809 - ¡Devorando un planeta!
En ese momento, el enorme cuerpo de Lin Hao ya había abandonado el planeta de los gigantes.
Atravesó rápidamente la grieta espacial y regresó a aquella región original del universo.
—¡Es el amo!
Dentro de la nave espacial, Moloka y Tix se sobresaltaron al ver que los sensores detectaban una colosal fluctuación de energía vital.
Activaron de inmediato los dispositivos de observación externa.
La gigantesca silueta de Lin Hao apareció ante sus ojos.
Su velocidad de vuelo era incluso superior a la de una nave espacial convencional.
—¿A dónde se dirige el amo…? —murmuró Moloka.
—¿Irá a otro planeta?
—Si regresamos ahora al departamento y traemos refuerzos… ¿no será demasiado pronto? —añadió Tix con cierta preocupación.
En ese instante, la marca del dragón brilló en sus frentes.
La voz de Lin Hao resonó en sus mentes.
—¿Pueden oírme?
—¡Sí, amo! —respondieron al unísono.
—Regresen primero a su departamento.
—Si su división decide venir aquí, avísenme. Yo iré a otro planeta.
Lin Hao hablaba mientras volaba.
Con el aumento de su poder, el alcance del 【Sello del Dragón】 era ya capaz de abarcar regiones enteras del universo.
Aunque cuanto mayor era la distancia, más breve era el tiempo de comunicación.
—¡Entendido!
En pocos instantes, Lin Hao superó su nave y desapareció en la inmensidad cósmica.
—Regresemos —dijo Moloka tras verlo perderse en la distancia.
—Sí… pero debemos estar preparados —respondió Tix con tono sombrío—.
—Esta vez no será fácil.
El departamento seguramente los interrogaría.
Habían perdido incluso a una Bestia de Lava de Nivel Galaxia 7.
No bastaría con simples excusas.
—¿Tienes miedo? —ironizó Moloka.
—¿Y de qué sirve tenerlo? Solo quiero vivir.
—No podemos cometer errores.
Ambos guardaron silencio.
Ninguno quería morir.
Mientras tanto, Lin Hao avanzaba a gran velocidad.
¡Boom!
Algunas rocas espaciales chocaban contra su cuerpo durante el vuelo.
Pero al impactar, se fragmentaban al instante.
—Ese asteroide… parece emitir algo.
A lo lejos, un pequeño cuerpo celeste reflejaba un tenue brillo púrpura.
Sin pensarlo, aceleró hacia él.
El asteroide era diminuto comparado con planetas reales.
Su diámetro apenas era diez veces mayor que el de su propio cuerpo.
Sobre su superficie sobresalían vetas metálicas que irradiaban una luz violeta.
—No parece un metal común…
Clavó sus garras en el suelo.
La superficie estaba compuesta casi por completo de ese metal.
Recordó entonces la nueva habilidad obtenida:
Devorar Metal.
Abrió la boca y comenzó a morder.
【Metal Púrpura Devorado — +X puntos de evolución】
—¡Funciona!
Sus ojos brillaron.
No solo obtenía puntos de evolución.
También sentía cómo la fatiga de su cuerpo disminuía.
El vuelo a máxima velocidad consumía energía.
Pero tras devorar aquel metal, su resistencia se recuperaba.
Y apenas había arrancado un fragmento.
Todo el asteroide estaba compuesto de ese material.
Si lo devoraba entero…
¿Cuántos puntos obtendría?
¿Y si podía volar sin detenerse, recuperando energía mientras avanzaba?
Sin dudarlo, comenzó a devorar sin freno.
Bajo sus colmillos y garras, el metal se trituraba como si fuera tofu.
Pedazos gigantescos desaparecían en su boca.
Las notificaciones del sistema se acumulaban, pero ni siquiera las miraba.
Devorar.
Seguir devorando.
El tiempo pasó.
Cuando finalmente se detuvo…
El asteroide había desaparecido por completo.
—¿Acabo de devorar un planeta entero…?
Lin Hao quedó atónito.
Con un pensamiento, abrió el panel del sistema.
Debía ver cuántos puntos de evolución había obtenido tras devorar aquella pequeña esfera metálica.
Y lo que apareció en el panel hizo que sus pupilas se contrajeran ligeramente…