Evolución de una carpa a un dragón divino - Capítulo 771
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- Capítulo 771 - ¡Las diez naves han perdido contacto!
—¡Continúen buscando la señal! ¡Averigüen qué ha ocurrido!
El capitán de la nave habló con el rostro completamente sombrío.
—¡Escudo energético a máxima potencia, ahora!
—¡Sí!
En cuestión de segundos, la nave activó el escudo al cien por ciento.
Todos observaban fijamente las pantallas.
Nada.
No había rastro de las otras naves.
Era como si hubieran desaparecido del universo.
Eso hizo que el capitán sintiera un escalofrío.
—¿Detectaron alguna fluctuación de energía vital?
Respiró hondo para calmarse.
—¡No! ¡No hay absolutamente ninguna señal de energía biológica!
El operador del radar respondió con voz tensa.
El escáner no mostraba nada.
Ni naves.
Ni vida.
—¡Maldita sea!
—¡Retirada inmediata! ¡Regresamos a la nave principal!
La situación era claramente anormal.
Seguir avanzando podría significar caer en una trampa.
Mientras tanto, ya habían enviado el informe de lo ocurrido a la nave nodriza.
¡BOOM!
De repente, una explosión ensordecedora sacudió el espacio.
La nave fue golpeada con una fuerza aterradora.
Gracias a que era más grande y tenía el escudo a máxima potencia, no fue destruida al instante, pero el campo energético se volvió inestable.
Dentro, los guerreros cósmicos salieron despedidos contra las paredes.
De no ser por sus armaduras de combate reforzadas, habrían muerto al instante.
La nave fue lanzada violentamente contra un enorme meteorito cercano.
—¿Qué… qué fue eso…?
El capitán apenas podía mantenerse en pie.
Había sido un impacto brutal.
—¡Detectando… detectando una enorme fluctuación de energía vital!
Un operador, aún mareado, señaló la pantalla.
Un gigantesco punto rojo brillaba en el radar.
¡Una señal biológica descomunal!
Antes de que los demás pudieran reaccionar—
¡BOOM!
El escudo energético explotó.
Una colosal garra de dragón atravesó la nave como si fuera papel.
En un instante, todos los guerreros fueron apresados.
Al momento siguiente, fueron arrancados del interior.
—¡¡¡AAARGH!!!
Activaron sus armaduras al máximo, liberando toda su energía.
Intentaron resistir.
Fue inútil.
Dentro de aquella garra titánica, parecían insignificantes.
—Tú… ¿qué eres…?
El capitán, suspendido en el aire, temblaba.
Frente a él se alzaba una criatura gigantesca.
Un dragón colosal.
La presión que emanaba de sus ojos lo paralizaba por completo.
Ahora comprendía.
Las otras naves no habían desaparecido.
Habían sido destruidas.
En cuestión de segundos.
Diez naves.
Aniquiladas sin oportunidad de enviar una señal de auxilio.
—¿Qué crees tú?
Lin Hao sonrió mostrando los colmillos.
Sin vacilar, abrió la boca y arrojó a todos los guerreros dentro.
【Has devorado Guerrero Cósmico Raza Fantasma Nivel Intermedio 6. +121 mil millones de puntos de evolución】
【Has devorado Guerrero Cósmico Raza Fantasma Nivel Intermedio 9. +200 mil millones de puntos de evolución】
【Has devorado…】
Las notificaciones aparecieron sin cesar.
En apenas unos instantes, había devorado a todos.
—Nada mal.
Los puntos de evolución aumentaban rápidamente.
Había permanecido oculto entre enormes meteoritos, utilizando su habilidad de camuflaje extremo.
Cuando las naves se acercaron, activó 【Ocultamiento Divino】 y atacó.
Con su poder actual, destruirlas era trivial.
Las otras nueve naves tenían escudos más débiles; bastó un solo golpe.
Esta última necesitó dos.
A lo lejos, Moloka observaba, completamente impactado.
Demasiado fuerte.
Diez naves eliminadas en cuestión de segundos.
Pero esto solo era el comienzo.
La verdadera prueba sería la nave nodriza.
…
—¿¡Todas perdieron contacto!?
En la sala de mando de la gigantesca nave de guerra, el rostro del capitán Tikes se volvió lívido.
Diez naves.
Desaparecidas en cuestión de instantes.
—¡La Nave 1 envió un último fragmento de video antes de perder señal!
—¡Reprodúzcanlo ahora!
La pantalla se iluminó.
La imagen apareció ante todos.
En el video, se veía el espacio oscuro.
Luego—
Una sombra gigantesca emergiendo entre meteoritos.
Un par de ojos dorados brillando en la oscuridad.
Y una enorme garra de dragón atravesando la nave.
La transmisión se cortó abruptamente.
Silencio absoluto en la sala.
Incluso los más experimentados sintieron un escalofrío.
Aquello…
No era una criatura común.
Era una presencia abrumadora.
Una que podía destruir diez naves en segundos.
Y estaba esperando… justo al otro lado de la grieta espacial.