Evolución de una carpa a un dragón divino - Capítulo 743
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- Capítulo 743 - ¡El dios ha descendido!
—¡Rápido, aumenten la velocidad!
Los capitanes de las dos naves restantes gritaron con urgencia.
La situación les erizaba el cuero cabelludo.
Especialmente la escena que acababan de presenciar: una nave destruida en un instante… y todos los guerreros que escaparon, devorados sin dejar rastro.
—¿Huir?
—¿A dónde creen que pueden huir?
Los ojos de Lin Hao se entrecerraron.
En ese instante, su poder explotó por completo. Con una aceleración aterradora, se lanzó hacia adelante.
Su enorme cuerpo se convirtió en un rayo dorado que rasgó el cielo.
—¿E-eso qué es…?
En tierra, los gigantes miraban aquella luz dorada persiguiendo a las naves espaciales. Sus ojos estaban completamente abiertos, llenos de incredulidad.
—¿Es el… refuerzo del que habló el Gran Anciano?
Uno de los gigantes murmuró con voz temblorosa.
Al oírlo, otros se emocionaron de inmediato.
—¡Tal como dijo el Gran Anciano!
—¡El dios… ha descendido!
…
—¡Más rápido!
—¡Aumenten la potencia!
—¡Esa criatura nos está alcanzando!
Dentro de las naves, los capitanes sentían un frío recorriéndoles la espalda.
Pero justo cuando terminaron de hablar, la gigantesca figura dorada ya estaba encima de ellos.
—¡¡¡Fuego!!!
Los ojos del capitán estaban llenos de terror.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
En un instante, misiles y cañones de energía fueron disparados desde ambas naves.
Todos los ataques se dirigieron hacia Lin Hao.
El cielo se llenó de explosiones y llamas.
Pero ese nivel de ofensiva… no era nada para él.
Atraviesó las detonaciones sin inmutarse.
Extendió sus afiladas garras y golpeó directamente el escudo energético de una de las naves.
¡BOOM!
El escudo estalló.
La nave vibró violentamente.
Las garras de dragón, envueltas en llamas aterradoras, descendieron.
En un instante, la nave fue desgarrada en dos.
Chispas y relámpagos saltaron por todas partes.
Los guerreros del interior salieron volando para intentar escapar.
—¡Aaaah!
El capitán emergió con furia, liberando su técnica de combate más poderosa.
Una gigantesca serpiente de relámpago se formó y se lanzó contra Lin Hao.
—Je…
Lin Hao solo soltó una risa fría.
Aquella fuerza eléctrica era como un simple cosquilleo.
Abrió su enorme boca.
De un solo bocado, los devoró a todos.
【Has devorado a Guerrero Cósmico de rango medio nivel 7 · Raza Ilusoria · Obtienes 140 mil millones de puntos de evolución】
【Has devorado…】
El capitán tenía un nivel más alto, por lo que los puntos obtenidos superaban los cien mil millones.
Pero aun así… no era suficiente.
Necesitaba más.
Levantó la mirada.
La última nave aprovechaba el momento para huir a toda velocidad.
—Tú tampoco escaparás.
Lin Hao abrió la boca.
Un rayo de energía devastador fue disparado al instante.
¡Shua!
La energía atravesó el cielo con velocidad aterradora.
¡BOOM!
El escudo de la nave explotó.
El rayo carmesí impactó de lleno, provocando una explosión aún más violenta.
Las llamas iluminaron el firmamento.
La nave se convirtió en una enorme bola de fuego que cayó desde el cielo.
Algunos guerreros, envueltos en llamas, intentaron salir.
Pero la sombra de Lin Hao ya estaba allí.
Como antes, abrió la boca y los devoró a todos.
Las notificaciones del sistema resonaron una tras otra.
No quedó ningún rastro de energía vital enemiga.
—Se acabó.
—Aunque… la cantidad fue un poco escasa…
Mientras murmuraba para sí mismo, descendió hacia los restos humeantes.
Escarbó entre los escombros y extrajo varios núcleos cristalinos.
Eran, sin duda, las fuentes de energía de armas especiales de las naves.
Los devoró todos.
—Núcleos de alrededor del noveno rango… demasiado comunes.
Tras absorberlos, voló hacia otros restos y recogió más cristales.
Los engulló sin dejar ninguno.
Entonces, su aguda percepción detectó múltiples fluctuaciones de energía vital acercándose desde todas direcciones.
—¿Hmm?
Entrecerró los ojos.
En cuestión de segundos, enormes figuras comenzaron a rodearlo.
Gigantes.
Todos medían más de treinta metros.
Suspendido en el aire, Lin Hao activó su habilidad de [Inspección].
—La mayoría… guerreros de noveno nivel inicial.
—Algunos pocos de rango medio.
Bastó una mirada para evaluar su fuerza.
¿Venían a atacarlo?
Sus ojos se afilaron.
Abrió ligeramente la boca.
Podía devorarlos a todos en un instante.
Pero entonces—
—¡Rendimos homenaje al Señor Divino!
Los gigantes se arrodillaron con emoción desbordante.
Lo miraban como si contemplaran a la encarnación de su fe más sagrada.
Lin Hao se quedó levemente atónito.
¿Lo estaban tomando por un dios?
Entrecerró los ojos, evaluando la situación.
—¿Me llaman… dios?
Habló con voz profunda, usando la lengua de las bestias colosales.
Aunque la tecnología de los gigantes no igualaba la de la Federación Cósmica, sus armaduras poseían sistemas de traducción automática.
Entendieron perfectamente sus palabras.
Y al escucharlas…
Se emocionaron aún más.
¡El dios era real!
¡El dios verdaderamente había descendido!