En el mundo del cultivo, puedo luchar de igual a igual con cualquiera - Capítulo 1008
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- Capítulo 1008 - La cautelosa Dama Encanto Sangriento
—¿Quién eres tú? —preguntó la Dama Encanto Sangriento.
Contempló con furia a Li Zhoujun, quien había aparecido repentinamente para bloquearle el paso.
Desde un principio, ella solo había querido marcharse y no tenía intención de seguir enredándose con Meng Lai, cuya fuerza era mediocre, pero poseía un poderoso respaldo.
Sin embargo, nunca imaginó que los métodos de Meng Lai serían tan extravagantemente inhumanos. Había sacado directamente cuatro marionetas alquímicas equivalentes a Emperadores de Origen de noveno rango para asediarla.
En aquella situación desesperada, la Dama Encanto Sangriento no tuvo más remedio que apoderarse del cuerpo de su discípula, sacrificando la vida de Xu Meike.
Además, pagó el precio de que, en el futuro, le resultara extremadamente difícil trasladar nuevamente su alma a otro cuerpo poderoso creado para ella. Solo así logró recuperar el cultivo del undécimo rango del reino Emperador de Origen.
Y ahora, justo cuando estaba a punto de librarse del acoso de Meng Lai, ¡había aparecido otro sujeto de origen desconocido para bloquearle el camino!
Hasta una figura de barro tenía algo de temperamento. Mucho más ella, quien en su apogeo había sido una poderosa Soberana de Origen de octavo rango y, aun en su estado actual, poseía el cultivo del undécimo rango del reino Emperador de Origen.
—¡Tu aura apenas pertenece al primer rango del reino Emperador de Origen! ¿¡Cómo te atreves a bloquear el paso de esta soberana!?
Había que admitir que la Dama Encanto Sangriento era una persona sumamente cautelosa. Aunque la furia ardía en su interior, logró reprimirla y contuvo el impulso de atacar a Li Zhoujun, limitándose a interrogarlo.
En opinión de la Dama Encanto Sangriento, los semejantes se atraían entre sí.
Puesto que Li Zhoujun podía aparecer junto a Meng Lai, seguramente también era descendiente de alguna gran facción. Quizá tuviera detrás a un maestro del reino Venerable de Origen, Santo de Origen o incluso Emperador de Origen.
Sin duda, también debía llevar consigo el clon de alguna gran figura. En cuanto su vida se viera amenazada, aquel clon se activaría y la mataría de un solo golpe.
De lo contrario, ¿cómo podía explicarse que un simple Emperador de Origen de primer rango se atreviera a bloquearle el paso cuando ella poseía el cultivo del undécimo rango?
Precisamente por eso, la Dama Encanto Sangriento había reprimido el impulso de atacarlo.
Cuando Xiaoye y Youya vieron aparecer repentinamente a Li Zhoujun, ambos abrieron mucho los ojos.
Naturalmente, no lo habían olvidado.
Después de todo, en toda su carrera como asaltantes, pocas veces habían tropezado con alguien más poderoso que ellos. Li Zhoujun había sido una de esas ocasiones, Meng Lai otra y la Dama Encanto Sangriento, con quien acababan de encontrarse, una más. En total, apenas habían fracasado tres veces.
Sin embargo, nunca imaginaron que, en poco más de doscientos años, Li Zhoujun avanzaría desde el reino Rey de Origen hasta el reino Emperador de Origen.
A decir verdad, Li Zhoujun casi les había dejado un trauma psicológico la última vez. Desde que alcanzaron el reino Rey de Origen, ambos solían conversar acerca de lo que harían si volvían a encontrárselo.
Xiaoye había dicho que, si volvía a ver a Li Zhoujun, primero le agradecería por haberle perdonado la vida en aquel entonces y después le entregaría un cristal de origen de grado inferior para humillarlo despiadadamente.
Youya estaba completamente de acuerdo.
Pero, por lo que podían ver ahora, Li Zhoujun ya era un Emperador de Origen. Parecía que aquel plan tendría que quedarse en una fantasía, lo que empeoró bastante el ánimo de ambos demonios.
—¡Compañero daoísta Li! —exclamó Meng Lai.
Su estado de ánimo tampoco era bueno.
Si Li Zhoujun, un benefactor del Pabellón Tianyi del Dominio Azul Celestial, sufría algún percance después de haberlo acompañado durante el viaje, no importaba si su conciencia podía soportarlo o no. Aunque así fuera, ¿no se derrumbaría por completo la imponente imagen que él, Meng Lai, había construido con tanto esfuerzo durante años de viajes y penurias?
Frente al cuestionamiento de la Dama Encanto Sangriento, Li Zhoujun naturalmente no tenía intención de darle demasiadas explicaciones.
Sin decir una sola palabra, igualó su fuerza con la de la Dama Encanto Sangriento, quien se encontraba en el undécimo rango del reino Emperador de Origen.
El aura de su cuerpo comenzó a elevarse abruptamente desde el primer rango del reino Emperador de Origen. Continuó ascendiendo sin detenerse hasta que alcanzó el undécimo rango.
En aquel momento, el aura de Li Zhoujun ya no difería demasiado de la de la Dama Encanto Sangriento.
—¿¡Qué está pasando!? —exclamó la Dama Encanto Sangriento, abriendo los ojos con incredulidad.
—¿¡Undécimo rango del reino Emperador de Origen!?
Xiaoye y Youya se miraron, incapaces de creer lo que veían.
Cuando se encontraron con Li Zhoujun por primera vez, este apenas se encontraba en el segundo rango del reino Rey de Origen, al igual que ellos dos en la actualidad, ¿verdad?
Si les decían que Li Zhoujun había avanzado desde el segundo rango del reino Rey de Origen hasta el primer rango del reino Emperador de Origen en poco más de doscientos años, todavía podrían obligarse a aceptarlo.
Pero si les decían que, durante ese mismo periodo, Li Zhoujun había avanzado vertiginosamente desde el segundo rango del reino Rey de Origen hasta el undécimo rango del reino Emperador de Origen, aquello ya era demasiado difícil de asimilar.
¡Había que saber que, después de alcanzar el reino Rey de Origen, algunas personas podían pasar varios cientos de años sin avanzar ni un solo rango!
Meng Lai se encontraba en una situación parecida a la de los dos demonios. También le costaba aceptar que Li Zhoujun fuera un Emperador de Origen de undécimo rango.
Cuando Meng Lai apareció por primera vez en el Dominio Azul Celestial y conoció a Li Zhoujun, en realidad no había prestado demasiada atención a su cultivo.
Posteriormente, Huangfu Yixin, maestra del Pabellón Tianyi del Dominio Azul Celestial, había informado al Palacio Tianyi acerca de la batalla ocurrida en aquel lugar. Aunque solo mencionó que Li Zhoujun era un Rey de Origen y no especificó su rango, ¡como máximo debía de haber sido un Rey de Origen de duodécimo rango!
En cambio, Meng Lai ya era un Emperador de Origen de tercer rango en aquel entonces.
Li Zhoujun, quien en aquella época solo era un Rey de Origen, había cultivado durante el mismo tiempo que él. Sin embargo, Meng Lai apenas había alcanzado el séptimo rango del reino Emperador de Origen, mientras que Li Zhoujun ya había saltado hasta el undécimo rango.
¿Cómo podía aceptar algo semejante?
Por no mencionar que Meng Lai contaba con innumerables tesoros celestiales, terrenales y recursos de cultivo proporcionados por su respaldo.
¿Pero qué tenía Li Zhoujun?
Cuanto más lo pensaba Meng Lai, más abatido se sentía.
Al parecer, su maestro no se equivocaba al llamarlo inútil constantemente.
Siempre había alguien más extraordinario y un cielo más allá del cielo. Frente a un auténtico prodigio favorecido por los cielos, ¡su talento no valía absolutamente nada!
Aunque Meng Lai había recibido un duro golpe por culpa de Li Zhoujun e incluso sintió el impulso de darse media vuelta y marcharse, siempre cumplía su palabra.
Puesto que había prometido ayudar a Li Zhoujun a obtener la Llama de los Siete Colores que Abrasa el Mar, haría cuanto estuviera en sus manos para conseguirlo.
—¡Compañero daoísta Li, todavía puedo ayudarte! —gritó Meng Lai.
En cuanto terminó de hablar, arrojó al aire una esfera dorada que irradiaba una luz divina.
En el instante en que apareció aquella esfera dorada, las cuatro marionetas alquímicas equivalentes a Emperadores de Origen de noveno rango se reunieron rápidamente a su alrededor.
Acto seguido, las cuatro marionetas alquímicas se fusionaron con la esfera dorada y se transformaron en una única marioneta alquímica cuya aura pertenecía al undécimo rango del reino Emperador de Origen.
Al ver aquello, la desesperación invadió de inmediato el corazón de la Dama Encanto Sangriento.
Los interminables métodos de Meng Lai le provocaban escalofríos.
Aquellos descendientes de las grandes facciones eran verdaderos tesoros ambulantes. Cuando un cultivador ordinario se encontraba con uno de ellos en su mismo rango, ya era difícil saber si podría vencerlo únicamente por su fuerza personal.
Aunque lograra superarlo, los descendientes de las grandes facciones poseían tantos artefactos mágicos que podían jugar con un cultivador ordinario hasta matarlo.
Por supuesto, lo que más desesperaba a la Dama Encanto Sangriento no era solo la nueva marioneta alquímica de undécimo rango que Meng Lai acababa de crear, sino también Li Zhoujun, quien permanecía allí observándola como un tigre que acechaba a su presa.
Con aquella marioneta alquímica de undécimo rango y ese Emperador de Origen vestido de verde que poseía el mismo cultivo, mucho se temía que aquel día la fortuna no estaría de su lado.
No obstante, la Dama Encanto Sangriento sabía perfectamente que Li Zhoujun y Meng Lai no pensaban dejarla marchar, por lo que tampoco estaba dispuesta a resignarse a su destino.
Después de todo, ahora contaba con la ayuda de la Llama de los Siete Colores que Abrasa el Mar y su fuerza no era débil ni siquiera entre los Emperadores de Origen de undécimo rango.
Tras haber refinado la llama, si la controlaba con el poder de su cultivo actual, ¡sin duda podría desatar una fuerza de combate aterradora!
Por eso, la Dama Encanto Sangriento miró a Li Zhoujun con una sonrisa fría y burlona.
—Muy bien. Debes de haber llegado aquí hace bastante tiempo, ¿verdad? Si hubieras aprovechado para actuar antes, cuando yo todavía era una Emperadora de Origen de noveno rango, ya habría muerto. Pero ahora cuento con la ayuda de la Llama de los Siete Colores que Abrasa el Mar. Si lucho con todas mis fuerzas, ¡todavía está por verse quién será el vencedor!