El veterinario número uno del Imperio - Capítulo 1

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  4. Capítulo 1 - Primer día del doctor Pei
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—Este gato ya está respirando con la boca abierta y ha perdido el conocimiento.

Después de realizar una rápida inspección visual y palpación, Pei Zhou se quitó los guantes blancos. Clavó la mirada en el gato ragdoll que yacía sobre la mesa de exploración y frunció profundamente el ceño.

—Su estado es crítico. Me temo que quizá no podamos salvarlo.

El matrimonio que estaba frente a él cambió de expresión al oírlo.

La mujer de mediana edad, con un maquillaje exquisito, puso una expresión de profundo dolor. Sujetó con ambas manos el brazo del veterinario y gimió:

—¡Es mi tesoro! ¡Doctor, tiene que salvarlo! ¡No importa cuánto cueste, tiene que salvarlo!

—…Haré todo lo posible.

Aunque en su interior Pei Zhou no era nada optimista respecto al estado del gato, tampoco pensaba rendirse. Se lo entregó a la interna que esperaba a su lado y dijo con calma:

—Llévalo primero a que reciba oxígeno.

La interna era una estudiante universitaria. Asintió obedientemente de inmediato, tomó al gato en brazos y corrió hacia la sala de oxigenoterapia.

Era un ragdoll muy hermoso. Durante la exploración, Pei Zhou había podido ver sus ojos grandes y redondos, de un azul semejante al cristal. Aunque su pelaje estaba sucio, enredado y lleno de nudos, presentaba un patrón bicolor muy bien definido. Si lograban curarlo y después lo aseaban un poco, sin duda sería un gatito precioso.

Pei Zhou observó la espalda de la interna mientras se alejaba con el gato. La mirada tras sus gafas de montura plateada se suavizó por un instante, pero solo por un instante. Enseguida recuperó su habitual semblante profesional y distante.

—¿Por qué esperaron hasta ahora para traerlo? —Pei Zhou volvió la mirada hacia el matrimonio y habló con frialdad—. Sus síntomas ya son extremadamente graves. Si lo hubieran traído antes, no habría llegado a este estado.

El hombre de mediana edad llevaba una camiseta sin mangas y tenía un rostro ancho y carnoso. Ante el evidente reproche de Pei Zhou, respondió con arrogancia y desprecio:

—Al principio, este animal solo tenía diarrea. Nosotros no somos veterinarios, ¿cómo íbamos a saber de estas cosas? Además, si nosotros lo supiéramos todo, ¿de qué comerías tú?

¡Era completamente irracional!

Pei Zhou tembló ligeramente de rabia, pero no porque lo hubieran insultado, sino por la pequeña vida que en ese momento luchaba al borde de la muerte.

—¿Ignoraste incluso un síntoma tan evidente como una diarrea persistente? Si fuera tu propio hijo el que estuviera así, ¿también lo dejarías empeorar sin hacer nada?

Era imposible comunicarse con alguien así. La crueldad que destilaban sus palabras resultaba escalofriante.

Al ver que Pei Zhou realmente se había enfadado, la mujer de mediana edad se apresuró a mediar:

—Ay, tampoco es culpa suya. Mi esposo y yo estamos muy ocupados. Adoptamos una mascota para aliviar el estrés. ¿Cómo íbamos a saber que daría tantos problemas?

Si no hubiera dicho aquello, quizá habría sido mejor. Al escucharla, Pei Zhou sintió todavía más repulsión. Sin embargo, sabía que existían muchos dueños de mascotas así. Si quería seguir ejerciendo esta profesión, no podía entrar en conflicto con cada uno de ellos.

Reprimió profundamente su enojo, se sentó detrás del escritorio y, con el rostro frío, hizo todo lo posible por conservar un tono sereno.

—Cuidar de una mascota nunca es sencillo. Requiere que el dueño invierta mucho tiempo, esfuerzo y dinero. Si no tienen suficiente sentido de la responsabilidad, les aconsejo que dejen de tener gatos o perros… Bien, salgan y esperen afuera.

Tras decir aquello, bajó la cabeza y comenzó a redactar el informe médico.

—Tch, vaya actitud. Siempre con esa cara de pocos amigos… —El hombre de mediana edad estaba todavía más molesto. Tomó a la mujer y comenzó a salir mientras murmuraba insultos—. No es más que un veterinario y se cree la gran cosa.

—Doctor, doctor… ¡El gato dejó de respirar!

La puerta del consultorio se abrió de golpe. La joven interna irrumpió precipitadamente con el gato entre los brazos.

—Tampoco responde al oxígeno. Creo que… ya no podemos salvarlo.

—¿Mm?

Pei Zhou levantó la cabeza y frunció el ceño. Aunque ya se había preparado mentalmente para aquel desenlace, escuchar la noticia empeoró todavía más su ya pésimo estado de ánimo.

—¡¿Qué?! ¡¡¡Mi tesoro murió!!!

A su lado resonó un chillido de la mujer de mediana edad que parecía alcanzar los ochocientos decibelios.

A Pei Zhou le dolieron los oídos por un instante, pero su expresión no cambió. Recibió tranquilamente al ragdoll y volvió a examinarlo. Finalmente, sacudió la cabeza con impotencia.

—Ya no tiene latido.

—Bien, llévense el cuerpo del gato.

Algo irritado, Pei Zhou tapó su bolígrafo y dejó a un lado el informe médico.

—¡No! ¡No puede ser!

Después de abrazar a su gato y fingir llorar durante un rato, la mujer, que hasta entonces había parecido relativamente amable, cambió bruscamente de actitud. Golpeó la mesa y chilló:

—¡Pagamos más de tres mil yuanes por nuestro gato! ¡Lo trajimos aquí perfectamente bien, ustedes apenas lo miraron y se murió!

¡Ustedes apenas lo miraron y se murió!

¡Lo miraron y se murió!

¡Y se murió!

¡Murió!

El estridente rugido de la mujer dejó petrificada a la interna y pareció hacer temblar hasta el pasillo del exterior. Aprovechando que nadie había logrado reaccionar todavía, la mujer se abalanzó hacia delante y agarró directamente a Pei Zhou por el cuello de la bata.

—¡Matasanos! ¡Págame!

Pei Zhou, atrapado entre sus manos:

—¿¿¿???

—¡Voy a hacer que todos los dueños de mascotas del hospital vean que fuiste tú, este veterinario incompetente, quien mató a mi gato! ¡Págame! ¡Págame!

Mientras gritaba, la mujer empleó todas sus fuerzas para arrastrar a Pei Zhou hacia el vestíbulo del hospital, como si pretendiera exhibirlo públicamente. Las personas que pasaban por el corredor no dejaban de volver la cabeza para mirar.

Aunque apenas medía poco más de un metro sesenta, la mujer tenía una fuerza sorprendente. Pei Zhou, tomado por sorpresa, realmente fue arrastrado hasta tambalearse. Sin embargo, después de todo era un hombre. Cuando reaccionó, sacudió el brazo con fuerza y logró soltarse.

Impulsada por la inercia, fue la mujer quien terminó cayendo de sentón al suelo.

—¡Ay! ¡Ay!

Pei Zhou se acomodó el cuello de la bata mientras miraba fríamente a la mujer que armaba un escándalo en el suelo.

—Un ragdoll bicolor de raza pura cuesta más de diez mil yuanes en el mercado. ¿Y dices que tú conseguiste uno por tres mil?

Los gritos e insultos de la mujer se detuvieron abruptamente.

Su mirada titubeó, como si también se hubiera dado cuenta de algo. Inmediatamente después, comenzó a llorar y gritar con todavía más intensidad:

—¡Y-yo pagué diez mil yuanes por mi gato! ¡Ustedes apenas lo miraron y se murió! ¡Devuélveme mi gato!

Mientras gritaba, agitó sus uñas afiladas, se levantó del suelo y volvió a lanzarse sobre Pei Zhou.

Durante el forcejeo, la bata blanca de Pei Zhou quedó tan arrugada como una verdura seca. Mientras intentaba lidiar con aquella situación lamentable, comprendió que lo más probable era que el gato ya estuviera enfermo cuando se lo vendieron y que él simplemente hubiera tenido la mala suerte de encontrarse con unos desvergonzados que pretendían extorsionar al hospital.

Pero tampoco podía devolver los golpes.

Solo podía defenderse de los ataques de la mujer mientras hacía señas con los ojos a la interna para indicarle que fuera rápidamente a buscar a seguridad.

Sin embargo, al segundo siguiente vio un terror absoluto reflejado en los ojos de la joven.

—¡¡¡Doctor Pei, cuidado!!!

Los labios de la interna no dejaban de moverse, pero Pei Zhou ya no pudo escuchar lo que decía.

Algo le golpeó violentamente la cabeza.

Se tambaleó y cayó pesadamente de bruces contra el suelo. Un banco cayó a su lado. La sangre comenzó a deslizarse desde su sien mientras el mundo ante sus ojos se volvía borroso y las imágenes empezaban a duplicarse…

—¡¡¡Ah!!!

La mujer de mediana edad abrió los ojos de par en par y soltó un grito de terror.

—¡¡¡Doctor Pei!!! —gritó la interna.

—¡Que venga alguien! ¡Llamen al 120! Y-yo… ¡yo ya llamé a la policía! ¡No se vayan!

—¡¿Por qué lo golpeaste?! ¡Solo teníamos que hacer que nos pagara! ¡Yo nunca te dije que le pegaras!

—¡Ese desgraciado me caía mal desde hace rato! ¡Se lo merecía! ¡Apenas le di un golpecito y ahora se hace el muerto!

Los chillidos de pánico de la mujer, los ásperos insultos del hombre, el sonido de pasos que se acercaban apresuradamente…

Todo se mezcló hasta convertirse en un zumbido caótico.

Su visión borrosa comenzó a girar y, finalmente, todo quedó sumergido en una oscuridad tan profunda como un abismo…

Tres días después, una noticia apareció en el periódico matutino local.

——En un hospital veterinario de la ciudad XX, un veterinario de apellido Pei murió tras ser agredido durante un altercado provocado por un hombre de apellido Li.

——Según fuentes, Pei tenía antecedentes de un tumor cerebral. Durante la disputa, el hombre de apellido Li lo golpeó en la cabeza con un objeto contundente, provocando el agravamiento de su enfermedad y su posterior fallecimiento. Actualmente, Li ha sido detenido por la policía bajo el cargo de lesiones intencionales con resultado de muerte. Expertos hacen un llamado a la población para que, ante las altas temperaturas del verano, mantenga la calma al enfrentarse a disputas…

…

Pei Zhou no sabía cuánto tiempo había permanecido dormido en aquella oscuridad.

Cuando recuperó vagamente un poco de conciencia, «él» se encontró flotando en un espacio vacío. Permaneció así hasta que un hilo de luz apareció al final de la oscuridad. Sin pensarlo siquiera, voló hacia él y, acto seguido, experimentó una extraña sensación de ingravidez.

—Uh…

Entre dormido y despierto, Pei Zhou mantuvo los ojos cerrados mientras se llevaba aturdidamente una mano a la parte posterior de la cabeza. Parecía que allí todavía quedaban rastros de aquel dolor intenso, y solo recordarlo le provocaba escalofríos.

—¿Eh? Parece que ya no duele tanto…

Pei Zhou abrió repentinamente los ojos.

Descubrió que estaba acostado boca arriba sobre una gran cama blanca. Lo primero que apareció ante su mirada fue un techo inclinado de madera. La luz del sol atravesaba las persianas y se extendía sobre su edredón, proyectando cálidos juegos de luces y sombras.

El aroma de la hierba se colaba por las rendijas de la ventana, transportado por la brisa…

Qué agradable.

Pei Zhou suspiró sinceramente.

Llevaba demasiado tiempo viviendo ajetreadamente en una gran ciudad. Hacía mucho que no dormía tan bien ni despertaba rodeado por un aroma natural y fresco como aquel.

—Ayer creo que me tomé un frasco de poción para potenciar habilidades. Me pregunto si mi habilidad habrá conseguido subir de nivel…

…

Espera.

¡¿Qué demonios acabo de decir?!

Cuando Pei Zhou comenzó instintivamente a comprobar su habilidad, se detuvo de golpe, horrorizado.

Descubrió que sus recuerdos estaban algo desordenados y que, además, estaban siendo afectados por una serie de memorias que claramente no le pertenecían.

Esto…

¿No sería un trastorno de personalidad?

No, no, no.

Su personalidad no había cambiado. Quien controlaba todas sus acciones en aquel momento seguía siendo él mismo.

Así que… probablemente se trataba de una secuela del golpe que había recibido en la cabeza. Su cerebro debía haber quedado dañado y ahora estaba produciendo alucinaciones que parecían reales.

Mientras mantuviera la suficiente calma, podría… podría…

Justo cuando Pei Zhou intentaba explicar racionalmente lo que ocurría…

¿Eh?

¿De verdad podía detectar su habilidad?

——Habilidad de tipo espiritual: Un recogedor de excrementos apenas competente

Poseedor: Pei Zhou

Raza: Humano masculino

【Técnica básica de caricias】: Una maravillosa técnica para acariciar el pelaje capaz de transmitir poder espiritual con propiedades curativas, haciendo que tus amos pierdan la cabeza de placer. Aunque digan que no con la boca, sus cuerpos serán muy sinceros. ¡Utiliza mucho esta técnica y haz que todos caigan rendidos ante tus pantalones de vestir!

Nota 1: El efecto terapéutico complementario de las caricias sobre los hombres bestia disminuirá conforme aumente el nivel del hombre bestia.
Nota 2: Puede evolucionar a 【Técnica intermedia de masaje】.

【Palabras dulces básicas】: Dulces y agradables palabras capaces de transmitir poder espiritual con propiedades curativas, haciendo que tus amos se sientan sumamente complacidos y obtengan un valor infinito para amar y ser amados. ¡Utiliza mucho esta técnica y el recogedor de excrementos también podrá ahorrarse muchos problemas!

Nota 1: El efecto terapéutico complementario de las palabras dulces sobre los hombres bestia disminuirá conforme aumente el número de relaciones amorosas que hayan tenido. Cuando uno envejece, ya no es tan fácil de engañar. Así de sencillo.
Nota 2: Puede evolucionar a 【Persuasión paciente intermedia】.

【Mutación · Nutricionista medicinal básico】: Ingredientes y hierbas medicinales comunes renacerán en las manos del recogedor de excrementos. Utiliza el poder espiritual para eliminar sus impurezas y combinarlos de forma nutritiva. Solo una buena dieta medicinal puede hacer que tus amos tengan un cuerpo sano, disfruten de todo lo que comen y abracen un maravilloso mañana.

Nota 1: El efecto terapéutico complementario de la dieta medicinal sobre los hombres bestia disminuirá conforme aumente el nivel del hombre bestia.
Nota 2: Esta habilidad surgió de la mutación de la habilidad 【Farmacéutico básico】.
Nota 3: Puede evolucionar a 【Nutricionista medicinal intermedio】.

【Pasiva · Bendición del Dios Bestia】: Todo recogedor de excrementos recibe, de manera imperceptible, la bendición del Dios Bestia. Al curar diez mil vidas de la raza bestia, esta habilidad se activará y otorgará una oportunidad de resucitar tras una muerte accidental. Además, generará alrededor del usuario un aura de «amor maternal» hacia la raza bestia: afinidad +100 %, efectos de apoyo y curación +100 %.

Nota 1: (Oportunidad de resurrección ya utilizada ×)

…

Pei Zhou contempló con su «poder espiritual» las letras transparentes que habían aparecido de la nada frente a él. Sintió cómo le palpitaban violentamente las sienes.

Toda su concepción del mundo acababa de hacerse añicos.

¡¡¡Al diablo con esa mierda del amor maternal!!! (╯‵□′)╯︵┻━┻

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