¿El todopoderoso Omega conejo ha llorado hoy - Capítulo 13
Un instante antes de que explotaran las bombas con forma de púa, una pequeña masa de fuego atravesó el cerco y pasó rozando una de ellas.
Los aspirantes alfa que observaban el combate contuvieron el aliento y estuvieron a punto de morderse la lengua.
¿Había logrado esquivar eso? ¿Qué era aquella masa de fuego? ¿La habilidad de Yan Huan?
Qin Jiuzhao también respiró aliviado.
Arrojó al cesto de basura el reposabrazos que había arrancado y frunció el ceño con desconcierto.
Para asegurarse de que Yan Huan pudiera defenderse por sí mismo, tanto Qin Jiuzhao como el hermano mayor de Yan Huan solían entrenar con él.
Sin embargo, aquella era la primera vez que Qin Jiuzhao lo veía utilizar una habilidad de fuego.
¿Acaso la habilidad de fuego de Yan Huan había despertado repentinamente durante ese tiempo? Al pensar que se había perdido un momento crucial de su crecimiento, Qin Jiuzhao se sintió un poco abatido.
El conejo Yan, que había activado la habilidad Lucha Desesperada, consiguió esquivar por muy poco el ataque mortal.
Todavía no se había acostumbrado a la abrasadora sensación que recorría su cuerpo cuando las bombas volvieron a abalanzarse sobre él, sin darle siquiera la oportunidad de recuperar el aliento.
No obstante, la resistencia física del conejo Yan, cuyo cuerpo entero estaba envuelto en llamas, había aumentado enormemente. También había recuperado las capacidades propias de una deidad en su etapa infantil; por ejemplo, la levitación.
¿Quién había visto alguna vez a una deidad con los pies firmemente plantados en el suelo? ¡Todas las deidades podían volar!
Así pues, los espectadores contemplaron estupefactos cómo el conejo no solo ardía en llamas, sino que también corría y saltaba por el aire con sus cuatro patas como si pisara tierra firme.
E-esto… ¿Así que también se podía volar sin alas?
—Por supuesto que se puede volar sin alas —declaró Qin Jiuzhao.
Los examinadores, que acababan de comenzar a plantearse la misma duda, asintieron de inmediato.
Así es, así es. Su Alteza puede volar sin tener alas. Por lo tanto, volar sin alas es algo completamente normal.
Como Qin Jiuzhao ya había trastocado hacía mucho tiempo la concepción del mundo de todos los investigadores de bestias de energía de la Alianza Estelar, la aparición de otro conejo Yan no los alteró demasiado y todos reaccionaron con gran serenidad.
Ahora que podía correr por el aire, esquivar las bombas resultaba mucho más sencillo para el conejo Yan.
Aunque todavía no había encontrado una oportunidad para atacar, cualquiera podía ver que la distancia entre él y el estegosaurio disminuía constantemente.
Los ataques del estegosaurio eran extremadamente feroces, pero, después de convertirse en una especie de torreta, sus movimientos se habían vuelto muy lentos. Si quería volver a distanciarse del conejo Yan, tendría que dejar de disparar.
Era evidente que el estegosaurio confiaba plenamente en sus ataques. Además, tras observar el combate anterior, sabía que el conejo Yan carecía de medios eficaces para infligir daño, de modo que no temía que se acercara.
Estaba convencido de que, si una sola de sus bombas impactaba de lleno, el conejo Yan quedaría eliminado al instante.
El conejo Yan también sabía que no podría resistir el impacto directo de una bomba.
Sin embargo, no sentía miedo ni ansiedad.
Yan Huan había entrado en un estado mental sumamente extraño.
Innumerables escenas pasaban por su mente. Era como cuando sus recuerdos raciales acababan de despertar: una inconmensurable cantidad de información arrasaba cada rincón de su alma y se convertía en parte de su poder mental.
Comparado con aquel vasto poder mental, el cuerpo humano era demasiado frágil. Por fortuna, ahora poseía un cuerpo energético y en su interior ardía el Fuego de la Píldora para Templar el Corazón. Solo gracias a ambos podía soportar a duras penas aquel bautismo.
【Felicitaciones al Anfitrión por despertar el talento racial «Nacido de la adversidad».】
【El pueblo que te dio forma ha sufrido innumerables calamidades desde su nacimiento. Sin embargo, frente a cada desastre, se ha abierto paso entre espinas y ha luchado sin descanso por superarse. Ya se trate de desastres naturales o de tragedias provocadas por el hombre, siempre cree que las adversidades fortalecen a una nación y que el ser humano puede imponerse al destino.】
【«Nacido de la adversidad» es una habilidad pasiva. Cuando te encuentres en peligro y no sientas temor, se duplicará la velocidad con la que extraes experiencia de combate de la fe para convertirla en propia. Cuanto más encarnizada sea la batalla, más rápido aprenderás.】
Después de recitar mecánicamente aquella información, 093 exclamó con su habitual alboroto:
【¡Miauuu! ¡Así que, Anfitrión, no eres un conejo de verdad! ¡Como esperaba, el Anfitrión que elegí es tan extraordinario como yo!】
Yan Huan ya no podía oír la voz de 093.
Ante sus ojos y junto a sus oídos aparecían innumerables figuras, tanto reales como ilusorias: generales y guerreros pertenecientes a la historia y a las leyendas.
La experiencia de combate de todas aquellas personas se convirtió en un torrente que arrasó su alma. Su joven espíritu se vio obligado a recibir una inmensa cantidad de conocimientos de combate, que rápidamente pasaron a formar parte de él.
No necesitaba practicar ni reflexionar. Él era la encarnación de la fe y las convicciones de aquellas personas. Él era aquellas personas.
Yan Huan comprendió por qué nunca había logrado crecer.
El pueblo que lo había concebido se había esforzado por avanzar entre adversidades y luchas constantes. Por eso, él también tenía que superarse una y otra vez en situaciones desesperadas para obtener su reconocimiento y recibir sus bendiciones.
Si quería extraer de su alma el poder de una deidad, debía estar a la altura de sus expectativas.
Todo poder exigía un precio. Tanto el dolor de sentir que su cuerpo estaba siendo triturado como el tormento de su alma ardiendo en aquel instante eran el precio que debía pagar por buscar un poder superior al de una persona común.
Nacido de la adversidad; muerto en la comodidad.
El intenso dolor había empapado por completo con lágrimas el pelaje del rostro del conejo Yan. Su cuerpo abrasado sufría espasmos incontrolables.
Sin embargo, sus movimientos no vacilaron en absoluto.
El conejo Yan materializó en sus patas dos enormes martillos de guerra con cabezas redondas, cada uno del doble de su tamaño. Era la primera vez que materializaba verdaderas armas blancas.
Las armas que había creado en el pasado eran, en realidad, herramientas de uso cotidiano, como sierras, hachas y palos. No podían considerarse armas auténticas. Tampoco contaba con técnicas de combate adecuadas para utilizarlas ni poseían una capacidad eficaz para infligir daño.
Pero ahora era diferente.
Con lágrimas corriendo por su rostro a causa del dolor, el conejo Yan blandió los dos enormes martillos con una fuerza imponente. Sin intentar esquivar, se enfrentó de frente a las bombas que se aproximaban y comenzó a golpearlas una tras otra en medio de una estruendosa sucesión de impactos.
Las bombas no eran explosivos convencionales que detonaban al recibir un golpe. El estegosaurio tenía que activarlas mediante su poder mental.
Sin embargo, los martillos en las patas del conejo Yan se movían a una velocidad tan extraordinaria que, antes de que el estegosaurio pudiera reaccionar, ya habían destrozado las bombas y las habían hecho caer al suelo. Aunque detonaran entonces, no podrían herirlo.
Las pupilas del estegosaurio se contrajeron. Su instinto le advirtió que el curso del combate había cambiado, así que dejó de disparar apresuradamente e intentó retroceder para aumentar la distancia entre ambos.
Pero el conejo Yan ya se había abalanzado sobre él blandiendo sus dos enormes martillos.
Las lágrimas salían disparadas de sus ojos y el grito de guerra que lanzaba sonaba como si estuviera llorando a pleno pulmón.
Los martillos parecían moverse sin orden alguno, como si se tratara de la danza frenética de un conejo enloquecido. No se distinguía ninguna técnica en sus movimientos y, sin embargo, cada golpe acertaba en los puntos más vulnerables entre las placas del estegosaurio.
Atrapado en un combate cuerpo a cuerpo por un conejito que no alcanzaba ni la mitad del tamaño de una de sus patas, al estegosaurio no le servía de nada disparar sus bombas, arañarlo ni patearlo.
Solo podía correr frenéticamente por el campo, chocar contra las paredes, revolcarse y sacudir todo el cuerpo en un intento por deshacerse del conejo Yan.
Sin embargo, el conejo Yan podía correr libremente por el aire. No estaba aferrado a su cuerpo mientras lo golpeaba, de modo que todos aquellos movimientos resultaban inútiles.
Cubierto de moretones y chichones por los martillazos, el estegosaurio escuchó los sollozos del conejo Yan. Sintió un nudo en la garganta y también tuvo ganas de llorar.
¡¿Qué demonios le pasaba a ese conejo?! ¿Por qué de repente había comenzado a arder, después a volar y finalmente se había vuelto increíblemente poderoso?
¿Era porque el conejo Yan estaba llorando? ¿Su fuerza de combate se disparaba cuando lloraba?
¡Entonces, si yo también lloro, funcionará conmigo!