El regreso del esposo abandonado - Capítulo 351

  1. Home
  2. All novels
  3. El regreso del esposo abandonado
  4. Capítulo 351 - Reino de las Almas Muertas (1)
Prev
Next
Novel Info

—¡Señor! ¡Señor! —gritaron emocionados los del otro barco, saludando con entusiasmo.

Hei Xuantang les respondió con la misma emoción:

—¡Hei Yin! ¡Hei Shi!

—Tal amo, tal guardia —comentó Wu Ruo.

Los hombres del barco de Hei Xuantang gritaban con entusiasmo y calidez para darles la bienvenida. En cambio, el barco de Hei Xuanyi permanecía completamente en silencio. Nadie respondió al barco que se acercaba, excepto Hei Xuantang.

—Los barcos están a punto de chocar —dijo Hei Xuanyi con voz grave.

Hei Xuantang gritó al ver que el otro barco se acercaba demasiado:

—¡Detengan el barco! ¡Deténganlo! ¡Ahora mismo!

Pero los del otro barco estaban demasiado emocionados para notar la situación. Así, los dos barcos chocaron. La gran embarcación se sacudió violentamente. Guan Tong y los demás se sobresaltaron por el impacto repentino. Afortunadamente, gracias a la formación protectora, ninguno de los barcos sufrió daños graves.

—¡Señor, vamos para allá! —los subordinados de Hei Xuantang se subieron a la barandilla, listos para saltar al barco de Hei Xuanyi.

En ese momento, algo vibró en el mar. Todos se detuvieron.

Hei Xuantang miró hacia abajo.

—Hermano, la puerta está a punto de abrirse.

—¿La puerta? —Wu Ruo miró hacia afuera y vio ondas extendiéndose sobre la superficie del mar. Los barcos seguían temblando. Frente a ellos, una grieta comenzó a abrirse lentamente en el mar, haciéndose cada vez más grande hasta que fue lo suficientemente amplia como para que un barco pasara.

Hei Xuanyi llevó a Wu Ruo hasta la ventana. Hei Ye giró el barco, alineando la proa con la grieta, mientras el barco de Hei Xuantang los seguía.

—¿El Reino de las Almas Muertas está bajo el mar? —preguntó Wu Ruo, sorprendido.

—Más precisamente, está bajo tierra.

Eggie corrió hacia ellos emocionado.

—¡Papá! ¡Papá! Cárgame, quiero ver.

Wu Ruo lo levantó en brazos.

—Ese es el acceso al clan de tu padre —le dijo, señalando hacia adelante.

Los labios de Hei Xuanyi se curvaron en una leve sonrisa al escuchar la conversación entre su hijo y su pareja.

En cuanto el barco entró en la grieta, comenzó a descender más profundamente en el mar. Wu Ruo y Eggie observaron a través de la pared de agua: innumerables peces, grandes y pequeños, de distintas formas, nadaban a su alrededor.

Wu Qianqing y Guan Tong quedaron maravillados ante la magnífica vista submarina.

Eggie señaló un pez rosado de cuatro patas.

—Papá, ¿qué es eso?

—Xuanyi, ¿qué pez es ese? —preguntó Wu Ruo.

—No lo sé. Hay millones de especies en el mar. Es difícil recordarlas todas —respondió Hei Xuanyi con calma.

Eggie volvió a señalar, esta vez a un pez completamente azul.

—Papá, ¿y ese?

—No lo sé —Wu Ruo limpió la saliva en la comisura de su boca—. Pensé que ya estabas cansado de comer pescado. Pero ahora hasta babeas al verlos. Olvídate de los peces, mira al frente.

Más adelante, todo estaba completamente oscuro. Era imposible distinguir el entorno. Pero, tras descender unos dos kilómetros más allá de donde la luz del sol no llegaba, el agua se volvió cada vez más oscura. Los peces brillaban como linternas, creando un espectáculo deslumbrante.

A tres kilómetros de profundidad, los peces empezaron a verse más aterradores, con bocas llenas de dientes afilados y feroces.

—¿Aún quieres comer pescado? —preguntó Wu Ruo, señalándolos.

Eggie escondió su rostro en el pecho de Wu Ruo, sin atreverse a mirar.

Eso hizo reír a Wu Ruo. Parecía que el niño estaba asustado.

A siete kilómetros de profundidad, la temperatura del agua descendió considerablemente. Wu Ruo se ajustó la capa.

—¿Ya llegamos?

—Casi —respondió Hei Xuanyi, señalando hacia abajo—. Mira esa luz roja. Ahí está la puerta.

Wu Ruo miró y vio cómo la luz se volvía cada vez más intensa. Los subordinados de Hei Xuantang gritaron con entusiasmo:

—¡Estamos en casa!

Los hombres de Hei Xuanyi también comenzaron a reír.

Wu Ruo, por su parte, estaba nervioso y emocionado a la vez. No sabía si la familia de Xuanyi lo aceptaría.

Un momento después, el barco se detuvo en el fondo.

Wu Ruo quedó asombrado ante la enorme puerta de treinta metros de altura, flanqueada por dos estatuas de piedra roja del dios del mar. Era imponente, majestuosa. Parecía un canal que conducía al Reino de las Almas Muertas.

—¡Vamos! —gritó alguien.

—Vamos —dijo Hei Xuanyi, cerrando la ventana.

Wu Ruo salió de la habitación con Eggie en brazos. De repente, el barco volvió a sacudirse violentamente, como si hubiera un terremoto. La embarcación se balanceaba de un lado a otro, y todos podían caer en cualquier momento.

Todos se alarmaron.

—¿Qué está pasando?

—¡No hay tiempo para hablar! ¡Salgan del barco! ¡Entren al pasaje!

Pronto, todos comenzaron a volar fuera del barco.

Hei Xuanyi le dijo a Wu Ruo que bajara primero, mientras él iba a comprobar si Guan Tong y los demás ya habían salido.

En cuanto Wu Ruo y Eggie aterrizaron, alguien gritó con urgencia:

—¡El agua se viene abajo! ¡Corran!

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first