El príncipe heredero Alfa está demasiado enamorado de mí - Capítulo 33

  1. Home
  2. All novels
  3. El príncipe heredero Alfa está demasiado enamorado de mí
  4. Capítulo 33
Prev
Next
Novel Info

—Mientras tú estés aquí, aunque la persona que Adrian realmente ama despierte como Omega, tendrá que darle la espalda porque no podrá abandonarte.

Pensé en Belfry.

En Belfry despertando como Omega, anhelando el amor de Adrian, solo para terminar unido al Alfa equivocado… o consumiendo su vida en una maldición inútil por un amor jamás correspondido.

En pocas palabras, la historia de la novela era el propio destino de este mundo.

Todo conspiraba para proclamar que el amor entre Belfry y Adrian era el verdadero amor.

Que era el destino.

Que era auténtico.

Incluso la chica que tenía delante era una profeta que, como ferviente admiradora del príncipe heredero, había salvado al país de incontables crisis.

¿Y yo?

¿Cómo terminé convirtiéndome en un personaje dentro de una novela?

Impulsado por un innecesario sentido de la justicia, decidí salvar a quienes me rodeaban y salvarme a mí mismo.

Y ni siquiera fui capaz de hacerlo solo.

Por eso tendí la mano al protagonista.

A cambio…

Prometí un matrimonio sin amor.

—Así que quiero que tú, un intruso, desaparezcas de una vez.

Un intruso.

Era exactamente el nombre con el que Jae-young llamaba a Carl Lindbergh en la novela.

Así es.

El intruso soy yo.

Sentía la cabeza tan fría que casi estaba entumecida.

Si el villano recuperaba la cordura y comenzaba a codiciar el lugar del protagonista…

Solo provocaría aún más desgracias.

—Entonces… ¿podrías decirme al menos cuándo esa persona despertará como Omega?

—¿Y por qué tendría que hacerlo?

Miré a Lulu directamente a los ojos.

Ella pareció sobresaltarse un poco por la intensidad de mi mirada.

Pero ya no podía seguir fingiendo ser una buena persona.

—Le hice una promesa. No quiero que me recuerde como alguien irresponsable que incumple su palabra. Si realmente existe una persona destinada a ser su verdadero compañero… cuando llegue el momento en que aparezca, cuando ya no tenga que cumplir esa promesa con él… desapareceré sin hacer ruido.

Los ojos de Lulu se abrieron de par en par.

Parecía preguntarse con qué derecho me atrevía a decir algo así.

Vaciló un instante antes de responder.

—Al día siguiente. El día del cumpleaños de Su Alteza. Falta menos de una semana.

¿Qué?

¿Tan pronto?

—¿Qué condiciones deben cumplirse para que despierte como Omega? El príncipe heredero dijo que me acompañaría a Lindbergh esta vez.

Lulu guardó silencio unos instantes antes de responder, insistiendo en que yo no debía intervenir bajo ninguna circunstancia.

—Es raro que un Beta despierte como Omega, pero ha ocurrido algunas veces. Cuando un Beta nacido en una familia donde predominan los Alfas absorbe una enorme cantidad de feromonas, su rasgo cambia. ¡Para que eso suceda, Su Alteza debe permanecer al lado de Belfry sin falta!

Lulu dio una fuerte pisada en el suelo, desesperada.

—¿Qué voy a hacer? Si Belfry no despierta como Omega, jamás podrá formar un vínculo con nadie.

Parecía que la posibilidad de que yo fuera un Omega dominante ni siquiera existía en su mente.

Llamé a Lulu, que seguía absorta en sus pensamientos, y me puse de pie.

—Si de repente le digo que iré solo a Lindbergh, será difícil que acepte cualquier explicación y me deje marchar. Así que, al menos, inventa una profecía.

Si le decía al príncipe heredero, que ya había decidido seguir adelante con nuestro compromiso, que tenía asuntos que resolver y debía viajar solo, seguramente insistiría en acompañarme.

Pero si la profeta aparecía diciendo:

«Si abandonas el país el día de tu cumpleaños, ocurrirá un terremoto.»

…eso bastaría para impedirle ir.

Si perdía esta oportunidad…

No habría una segunda.

—¿Hasta para eso te alcanza la cabeza? Cuando se trata de hacer cosas malvadas, realmente eres ingenioso.

Era lo único que podía hacer.

—Si de verdad fuera tan malvado, encontraría la forma de llevarme al príncipe heredero a Lindbergh. ¿Podrías dejar de burlarte de mí cuando intento ayudar sinceramente?

Lulu, que seguía respondiendo con sarcasmo, terminó inflando las mejillas y dándome la espalda.

—¡Hum! Claro que no. Es imposible que de verdad ames al príncipe heredero.

¿Y ahora qué clase de tontería era esa?

¿Acaso pretendía decir que debía enamorarme de él y obstaculizar deliberadamente su destino con el protagonista original?

Eso habría condenado al verdadero Carl Lindbergh a un final aún más miserable.

Mi humor terminó de hundirse.

—Cuida tus palabras.

Lulu volvió a fruncir los labios.

A pesar de su aspecto adorable…

Solo parecía una niña llena de resentimiento.

—Si de verdad cambiaste, demuéstralo dejando de bloquear el futuro del príncipe heredero. Entonces creeré en ti.

Después de revolver por completo mis emociones, Lulu salió dando un portazo.

De mis labios escapó una risa amarga.

Resultaba ridículo descubrir que era capaz de guardar rencor hacia una niña.

Y también era triste tener que dejar ir al príncipe heredero, que apenas llevaba unos días siendo mi amante.

Como profeta, seguramente había presenciado todas las atrocidades cometidas por Carl Lindbergh.

No me importaba que me odiara.

Y, aun así…

Me dolía.

Sus palabras habían sido crueles.

Y la sola idea de que Adrian pudiera haber llegado a quererme únicamente porque todavía no había aparecido nadie para reemplazarme me revolvía el estómago.

No…

Ni siquiera había considerado que todo aquello podía ser únicamente el efecto de las feromonas.

La persona con la que hacía apenas unos momentos había compartido calor y caricias…

De repente se sintió como un completo desconocido.

¿Había alguien con quien pudiera hablar abiertamente de todo esto?

Solo yo sabía que este mundo era una novela.

Era un problema que únicamente yo podía resolver.

Si Belfry era realmente el protagonista…

Tenía todavía menos motivos para ocupar el lugar junto al príncipe heredero.

Además…

Yo tampoco odiaba a Belfry.

Del mismo modo que había decidido encontrar un lugar para Leia…

También podía encontrar uno para Belfry.

En fin…

¿Qué tenía de malo?

Tal vez me sentiría un poco solo.

Pero, para empezar…

Nunca habíamos estado perdidamente enamorados.

Poco después de que Lulu desapareciera, Marco regresó corriendo, completamente empapado en sudor.

—¡Lo siento! ¡Llegué muy tarde! ¡El pomo de la puerta se rompió de repente!

Sonriendo, añadió que había logrado salir del apuro gracias a una de las doncellas que fue a ayudarlo.

Parecía no sospechar ni por un instante que aquella misma doncella pudiera haber manipulado el pomo.

—De repente… me duele el estómago.

Pensar que tenía que ver a Adrian con este estado de ánimo…

Era horrible.

Intenté buscar alguna excusa para evitarlo, pero enseguida me pareció demasiado cobarde y desistí.

Con el corazón pesado salí de la habitación.

El carruaje ya estaba esperando.

Leia permanecía de pie junto a él, luciendo un vestido que resaltaba unas curvas que hacía mucho tiempo no mostraba.

—¿Qué te ocurre?

—No… no es nada.

Ante mi respuesta ambigua, Leia soltó una pequeña risa.

Yo también quería reír.

Pero mi cabeza era un completo caos.

Solo pude apartar la mirada.

—Qué raro estás.

Tras pensarlo unos instantes, le hice una petición.

—Hermana… Perdón por cambiar de opinión, pero ¿podrías acompañarme solo hasta el portal dimensional cuando vayamos a Lindbergh?

Dentro del carruaje, impecablemente limpio y tan estable que parecía deslizarse sobre un camino perfectamente pavimentado, Leia me observó con tranquilidad.

—¿Y esta vez tampoco debo preguntarte el motivo?

—…Sí. Es una razón… un poco especial.

Existía la posibilidad de que no pudiera volver jamás a Heineken.

Mientras dudaba y buscaba excusas, Leia miró por la ventana antes de responder con calma.

—¿El príncipe heredero aceptará eso? Parecía decidido a ir contigo.

Después de apenas dos días…

Había logrado alterar a todo el mundo hasta ese punto.

Cualquiera pensaría que había usado algún tipo de magia.

Aunque, pensándolo bien…

Quizá sí había sido magia.

Las feromonas.

Al reconsiderarlo con la cabeza fría, comprendí que aquella noche no hubo ninguna otra fuerza entre nosotros aparte de ellas.

Movido por la intensidad de mis sentimientos, el príncipe heredero confesó que le gustaba.

Y yo, completamente confundido, terminé respondiendo que tampoco me desagradaba.

En ese momento…

La expresión de Adrian había sido sinceramente feliz.

Pero eso era todo.

—Lo más probable es que el príncipe heredero no pueda acompañarnos.

Leia respondió con serenidad mientras fruncía ligeramente el ceño.

—Hablas como si ya lo supieras.

Me preguntó de dónde provenía tanta seguridad.

No podía decirle la verdad.

No podía admitir que acabaría enamorándose de otra persona.

Así que improvisé otra explicación.

—Porque él es el príncipe heredero. Es el pilar del país y su futuro. El Emperador jamás permitirá que viaje a otro reino, especialmente a uno donde podrían esconderse peligros desconocidos.

Con un profundo suspiro, Marco alternó la mirada entre Leia y yo, intentando entender qué ocurría.

—…¿Qué ganas alejando de ti al príncipe heredero?

Aunque podía percibir que Leia ocultaba pensamientos imposibles de leer, solo fui capaz de responder con una sonrisa vaga.

Justo antes de bajar del carruaje, Leia habló una vez más.

—Si de verdad el príncipe heredero no puede venir con nosotros, para mí no será difícil acompañarte. Incluso si de repente te entra miedo y decides no ir. El hecho de que abandonáramos Lindbergh por voluntad propia ya cambió muchas cosas… y seguirá cambiándolas.

Cuando la puerta del carruaje se abrió, alguien se acercó para ofrecerle la mano.

Pero Leia descendió por sí sola.

Yo seguí observándola desde el interior.

—Todo esto ha sido posible gracias a ti. Solo con eso ya hiciste suficiente. Así que, en lugar de pensar únicamente en ayudar o en pagar una deuda… ¿por qué no piensas también en la relación entre tú y el príncipe heredero?

Después de decir aquello, se dio la vuelta, dejando claro que no tenía nada más que añadir.

Fue entonces cuando vi al príncipe heredero salir corriendo desde la puerta principal del palacio.

Vestía un uniforme impecablemente confeccionado que resaltaba a la perfección su porte solemne.

Y me sonrió con una calidez que hizo tambalear mi determinación.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first