El Padrastro De Repente Se Volvió Popular - Capítulo 20

  1. Home
  2. All novels
  3. El Padrastro De Repente Se Volvió Popular
  4. Capítulo 20
Prev
Next
Novel Info

A la mañana siguiente, Lin Yi se despertó de forma natural.

Se incorporó lentamente en la cama y bostezó con pereza. Desde que había transmigrado al libro, podía dormir todo lo que quisiera. Por fin estaba compensando las interminables noches de desvelo de su vida anterior.

Se quedó sentado unos segundos, despejándose, recordando la tarea que el equipo de producción les había asignado: subir a la montaña, recoger setas y venderlas. Ganaría quien obtuviera mayor beneficio.

Una competencia.

Lin Yi sonrió ligeramente.
No estaba preocupado en absoluto.

Mientras se levantaba para asearse, notó algo: Huo Mianmian ya estaba despierto.

El pequeño no lo había molestado. Había arrastrado un taburete hasta la ventana y estaba sentado allí, con el mentón apoyado en sus manitas, mirando el paisaje con tranquilidad.

Cuando escuchó movimiento, giró la cabeza.

Al ver a Lin Yi despierto, sus grandes ojos se iluminaron al instante. Bajó del taburete con cuidado y caminó hacia él con sus pequeñas piernas.

Lin Yi apenas dio un paso cuando una pequeña figura apareció a su lado.

Lo miraba fijamente.

Con expectativa.

Al principio, Lin Yi no entendió esa mirada. Le dio unas suaves palmaditas en la cabeza.

—¿Por qué te levantaste tan temprano, Mianmian?

El pequeño no respondió. Solo lo miraba, con los ojos brillantes.

Hoy llevaba un disfraz de conejo: orejas largas en el gorro y una pequeña cola redonda en la parte trasera. Con sus labios rosados y su piel clara, parecía realmente un conejito.

Ser observado por una cosita tan adorable a primera hora de la mañana mejoraba cualquier estado de ánimo.

Lin Yi reflexionó un momento y luego preguntó:

—Ah… ya sé. ¿Estás emocionado por ir a recoger setas hoy?

Huo Mianmian asintió con fuerza. Las orejas del gorro se balancearon tiernamente.

Justo en ese momento, el equipo de producción entró al dormitorio para filmar.

La transmisión en vivo estalló.

—¡¡Ahhh, qué ternura!!
—¡Quiero abrazarlo!
—¡Esa sensación de no poder tocarlo es cruel!

Lin Yi, contagiado por la dulzura del momento, se agachó frente al niño y dijo con tono juguetón:

—Tsk… de verdad quiero robarme a este niño.

Huo Mianmian parpadeó.

—¿Qué tal si te robo y me voy a casa contigo?

El pequeño asintió sin dudarlo.

Está bien.

Quería quedarse con su padre.

Lin Yi soltó una risa baja.

—Entonces queda decidido.

Pausa.

Luego añadió, fingiendo darse cuenta de algo:

—Espera… pero ya eres parte de mi familia. No necesito robarte.

Su tono estaba lleno de satisfacción.

Los comentarios en la transmisión se descontrolaron.

Después de jugar un rato con el pequeño, Lin Yi fue al baño a lavarse. El camarógrafo lo siguió.

Cuando comenzó a lavarse la cara, los espectadores estaban atentos, esperando descubrir su “rutina secreta de cuidado facial”.

Pero Lin Yi simplemente tomó agua con las manos y se la echó en la cara.

Nada más.

La transmisión explotó.

—¿ESO ES TODO?
—¡¡¡INJUSTICIA!!!

El rostro de Lin Yi, recién lavado, estaba ligeramente húmedo. Las gotas resbalaban por su mandíbula y su cuello antes de desaparecer bajo el cuello holgado del pijama.

El chat perdió la compostura.

Lin Yi se apoyó contra el marco de la puerta y dijo con tono perezoso:

—Voy a cambiarme. ¿Puedes salir un momento?

Era una frase completamente normal.

Pero dicha con esa expresión relajada y esa postura despreocupada… resultaba peligrosamente sugestiva.

Media hora después, padre e hijo partieron hacia la montaña.

Lin Yi vestía una sudadera sencilla, pantalones deportivos y zapatillas. Juvenil, relajado. Parecía un estudiante universitario más que alguien casado con un magnate.

Huo Mianmian, con su disfraz de conejo y su pequeña cesta, caminaba a su lado lleno de entusiasmo.

Pronto llegaron al pie de la montaña.

El camino era empinado y embarrado.

Lin Yi no tenía problema, pero se preocupó por el pequeño.

Se giró para observarlo.

Huo Mianmian avanzaba paso a paso, concentrado. Sus piernas cortas hacían que cada subida pareciera una pequeña hazaña.

A veces tropezaba con alguna piedra, pero no se rendía.

Cuando Lin Yi estaba a punto de sugerir un descanso, el niño habló primero:

—Papá… ¿estás cansado?

El corazón de Lin Yi se suavizó.

—No. ¿Y tú?

—Mianmian tampoco.

Y siguió subiendo, decidido.

Desde atrás, parecía un pequeño conejo moviéndose entre los árboles.

Lin Yi suspiró suavemente.

Criar a un niño… podía ser algo realmente hermoso.

Mientras tanto, en otra parte del sendero, Hao Hao cayó al suelo.

He Nian frunció el ceño.

Tenía prisa. Quería ganar. Necesitaba limpiar su imagen tras los incidentes anteriores.

Pero Hao Hao se había caído intentando seguirle el ritmo.

He Nian reprimió su molestia y dijo con una sonrisa forzada:

—Tómate tu tiempo. Yo iré adelante.

Los ojos de Hao Hao se llenaron de miedo.

—¡Iré contigo!

Pero He Nian ya se había adelantado.

Las lágrimas comenzaron a caer.

Más tarde, Lin Yi encontró al niño llorando junto a una roca.

Se agachó frente a él.

—¿Qué pasó?

Al verlo, Hao Hao rompió a llorar aún más fuerte.

Lin Yi limpió sus lágrimas con paciencia y revisó su rodilla raspada. Era solo un rasguño.

—Es una herida pequeña. Estás bien.

Luego añadió con voz firme:

—Conmigo aquí, nadie se atreverá a regañarte.

Esa frase tenía peso.

Hao Hao, por primera vez desde que empezó el programa, sonrió sin miedo.

Más tarde, cuando Shen Feng apareció bostezando, se burló:

—¿Descansando en plena competencia?

Lin Yi respondió con calma:

—¿Y tú no llegaste más tarde que yo?

La discusión escaló hasta una apuesta impulsiva.

—¡Si ganas, te llamaré papá! —exclamó Shen Feng.

—¿Ah, sí? —Lin Yi arqueó una ceja.

Minutos después, mientras intentaba librarse de Shen Feng, señaló distraídamente una zona cubierta de hojas.

—Ahí hay muchas. Voy a recogerlas.

Fue solo una excusa para alejarse.

Pero cuando miró con atención…

Se quedó inmóvil.

Entre las hojas, sobresalían varios hongos de forma perfecta.

Matsutake.

El camarógrafo acercó la cámara.

La transmisión explotó.

Shen Feng llegó justo a tiempo para verlo.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente.

Lin Yi se giró lentamente, con media sonrisa.

—¿Recuerdas lo que dijiste?

Shen Feng se quedó sin palabras.

¿Podía golpearse contra un árbol y fingir amnesia?

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first