El Padrastro De Repente Se Volvió Popular - Capítulo 122
Eran más de las nueve de la mañana cuando Lin Yi abrió lentamente los ojos.
Se movió un poco y notó que estaba envuelto en un abrazo firme y cálido. La persona detrás de él tenía el pecho amplio y una temperatura reconfortante que contrastaba con el frío exterior.
Entonces escuchó una voz grave junto a su oído.
—¿Despierto?
Lin Yi se giró con una sonrisa perezosa y se encontró con la mirada de Huo Jihan.
—¿Por qué no estás trabajando hoy? —preguntó, todavía adormilado.
Recordaba claramente que era lunes. ¿Se habría equivocado de día?
Huo Jihan lo atrajo un poco más hacia sí.
—Hoy no iré a la empresa. Me quedaré en casa contigo.
Había terminado una adquisición importante el día anterior, lo que le permitía tomarse unos días de descanso.
Para el antiguo Huo Jihan, eso habría sido impensable. Antes, su vida giraba únicamente en torno al trabajo. Pero ahora, siempre que podía, prefería quedarse en casa.
Lin Yi arqueó una ceja con diversión.
—Entonces, ¿soy la razón por la que estás descuidando tus responsabilidades, señor presidente?
Huo Jihan apretó suavemente la mano que descansaba en la cintura de Lin Yi.
—Lo hago de buena gana.
Se quedaron así un momento, apoyados en la cabecera, disfrutando de la tranquilidad.
Lin Yi se acomodó mejor en sus brazos y sacó el teléfono para jugar. Huo Jihan no tenía interés en los juegos, pero observó la pantalla por pura curiosidad.
De pronto, apareció una notificación en la parte superior:
“¡Apresúrate y ten una cita con el personaje!”
Lin Yi: “¡¡¡!!!”
Cerró la aplicación de inmediato.
¿Por qué tenía que aparecer justo ahora?
La voz de Huo Jihan sonó baja y tranquila.
—Dame el teléfono.
Lin Yi se tensó.
—Es solo una misión secundaria —explicó rápido—. No es un juego de citas. Es un juego de terror. Solo… tienes que interactuar con un personaje.
Internamente estaba indignado. ¿Por qué un juego de terror incluiría una misión de “cita”?
—Dame el teléfono —repitió Huo Jihan.
Lin Yi se levantó del abrazo y retrocedió un poco sobre la cama.
—Señor Huo, no irá a molestarse por algo así, ¿verdad?
Sabía que Huo Jihan tenía un lado posesivo bastante marcado… pero era solo un juego.
Bajo aquella mirada intensa, Lin Yi preguntó con cautela:
—¿Estás enojado?
Para su sorpresa, Huo Jihan respondió con calma:
—No estoy enojado.
Lin Yi parpadeó.
Algo no cuadraba.
Efectivamente, no era enojo. Era algo peor: celos silenciosos.
Huo Jihan se inclinó y lo besó sin previo aviso.
°°°
Cuando todo terminó, Lin Yi estaba tendido sobre la cama, completamente agotado.
Su voz había quedado ronca, apenas un susurro.
Intentó mirarlo con reproche.
—¿No dijiste… que no estabas enojado?
Pero con los ojos húmedos y el rostro sonrojado, su queja carecía de fuerza.
Huo Jihan lo abrazó y le dio un beso ligero en los labios.
—No estoy enojado.
Lin Yi pensó, con amargura: si esto no era estar enojado, no quería descubrir cómo sería lo contrario.
—¿Te llevo a ducharte? —preguntó Huo Jihan con tono más suave.
Lin Yi quería fingir que también estaba molesto, pero honestamente necesitaba la ducha.
Así que no se opuso.
Huo Jihan lo levantó con cuidado y lo llevó al baño.
La “ducha” tomó bastante más tiempo de lo previsto.
Cuando regresaron al dormitorio, Lin Yi apenas podía articular palabra.
—¿No dijiste… que solo nos lavaríamos? —murmuró con voz desgastada.
Huo Jihan lo acomodó en la cama.
—No pude evitarlo.
En esos momentos, el habitual aire frío del presidente se desdibujaba, revelando una intensidad que hacía que el corazón de Lin Yi se acelerara.
Ya recostado, Lin Yi sintió el cansancio en cada músculo.
Huo Jihan se vistió con ropa informal negra. Lin Yi, sin querer, lo observó: hombros anchos, cintura definida, proporciones impecables.
Cuando sus miradas se cruzaron, Lin Yi apartó la vista con rapidez.
Un rato después, Huo Jihan regresó con un ungüento.
—Te ayudaré a aplicarlo. Hay algunas zonas irritadas.
Lin Yi sintió que su rostro ardía.
—Solo aplica el ungüento —murmuró—. No hagas nada más.
Huo Jihan obedeció esta vez.
Tras terminar, se lavó las manos y dijo:
—Iré a buscarte algo de comer.
°°°
Mientras tanto, abajo, Huo Mianmian jugaba en la nieve frente a la villa.
Soplaba burbujas hacia el suelo helado. Al entrar en contacto con el frío, se formaban delicados cristales hexagonales en su superficie, como pequeñas estrellas.
El niño observaba maravillado.
Intentó recoger una, pero se rompió al tocarla. Así que decidió dejarlas intactas, alineadas sobre la nieve.
Después de un rato, entró a la casa. La cocina olía delicioso.
—¿Qué estás preparando, tío chef? —preguntó poniéndose de puntillas.
—Rollitos dulces, leche frita, huevos de pato salados, bollitos de helado de vainilla… también frutas.
—Quiero todo —declaró con decisión—. Es para llevarle a papá pequeño.
En ese momento, Huo Jihan entró en la cocina.
—¿Dónde está papá pequeño? —preguntó Huo Mianmian.
—Está ocupado —respondió Huo Jihan con serenidad.
Con el plato lleno, el niño subió con cuidado.
En el dormitorio, Lin Yi se había puesto un pijama suave y ajustado el aire acondicionado.
Cuando vio entrar a Huo Mianmian con el enorme plato, su corazón se ablandó.
—Papá, te traje comida deliciosa.
Lin Yi intentó hablar, pero su voz salió apenas audible.
—Papá, ¿qué dijiste?
—Estoy… resfriado —explicó con dificultad.
Huo Mianmian frunció el ceño.
—¿Otra vez?
Le acercó el plato con seriedad.
—Come mucho y mejórate.
Lin Yi le acarició la cabeza en agradecimiento.
Huo Jihan también le entregó una taza grande de leche caliente.
Tras beberla, su garganta mejoró un poco.
—Ven, bebé, sube a comer conmigo.
Huo Mianmian se quitó los zapatos y se acomodó en la cama.
Padre e hijo comieron juntos, comentando lo delicioso que estaba todo.
Huo Jihan los observó en silencio, con una leve sonrisa, antes de salir del dormitorio.
°°°
Por la tarde, Lin Yi ya se sentía con más energía.
—¿Salimos a jugar? —le preguntó a Huo Mianmian.
El niño aceptó con entusiasmo.
Se abrigaron bien: Lin Yi con chaqueta blanca y bufanda; Huo Mianmian con su abrigo acolchado y gorro con pompón, como un pequeño pingüino.
Antes de salir, pasaron por el estudio.
—Señor Huo, ¿nos acompaña?
—Claro.
Ya afuera, la nieve caía suavemente bajo las farolas encendidas.
Hicieron pequeños muñecos de nieve en el camino.
Cuando se cansaron, Huo Jihan les tomó las manos para calentarlas.
—Suficiente por hoy.
Luego continuaron caminando.
Un puesto de caramelos confitados captó la atención de Huo Mianmian.
Compraron uno cada uno. Huo Jihan pagó.
Mientras caminaban, Lin Yi intentó alimentar a Huo Jihan con el suyo… pero lo apartó en el último momento, riéndose.
Después de repetir la broma, cuando Lin Yi fue a morder su propio caramelo, Huo Jihan lo atrajo por la cintura y le robó el bocado directamente de los labios.
No fue exactamente un beso… pero fue aún más íntimo.
Lin Yi sintió el calor subir a sus mejillas.
En ese momento, Huo Mianmian regresó emocionado.
—¡Papá! Esa farola nos está saludando.
—¿Por qué lo dices?
—Porque parpadea.
—Tiene sentido —respondió Lin Yi con solemnidad.
Al volver, Huo Mianmian ya estaba cansado.
—¿Quieres que te cargue?
—Sí~
Huo Jihan lo levantó con un brazo y con el otro tomó la mano de Lin Yi.
Bajo las luces de colores que se reflejaban en los copos de nieve, la familia avanzó lentamente.
El mundo parecía un cuento de hadas.
Sus risas rompían el silencio del invierno.
Eran una familia.
Ahora y en el futuro.
Hasta que la nieve se derritiera, la primavera floreciera… y comenzara un nuevo año.
⋱⋱⋱ FIN ⋰⋰⋰