El matrimonio por contrato entre el frágil Omega y el frío Alfa - Capítulo 9
El susto hizo que Li Sui tardara mucho en levantar la cabeza.
El abrazo del Alfa era cálido y seguro. Hacía muchísimo tiempo que nadie lo abrazaba de aquella manera, así que su cuerpo reaccionó con absoluta sinceridad, pegándose todavía más a él en busca de consuelo.
En su memoria surgieron algunos fragmentos dispersos.
No hacía mucho, alguien parecía haberlo abrazado de la misma manera.
Había sido dentro de su aerodeslizador abandonado.
Pero en aquel momento había percibido un aroma diferente.
Además de la intensa fragancia a gardenias de sus propias feromonas, había sentido otras.
Feromonas pertenecientes a un Alfa.
Y aquel Alfa no podía ser otro que Fu Qingchuan.
—Li Sui.
La fría voz de Fu Qingchuan sonó como una advertencia para que no hiciera nada que sobrepasara los límites.
Después de todo, los Alfas y los Omegas debían mantener cierta distancia.
Hasta entonces, Li Sui prácticamente nunca se acercaba a ningún Alfa aparte de su padre. El contacto más íntimo que había tenido con uno había sido cuando Fu Qingchuan lo sostuvo por la espalda en el corredor restringido para evitar que cayera y…
Cuando Fu Qingchuan lo sacó en brazos del aerodeslizador.
Y ahora Fu Qingchuan acababa de salvarlo otra vez.
Por mucho que le doliera pensar que Fu Qingchuan sentía rechazo hacia él, Li Sui era incapaz de culparlo.
Al contrario.
El accidente alivió un poco el abatimiento que sentía y volvió a despertar en él la esperanza de que Fu Qingchuan estuviera dispuesto a proporcionarle un lugar seguro donde vivir.
Li Sui no mostró ninguna intención de apartarse por iniciativa propia durante bastante tiempo.
El Omega era tan ligero que parecía no tener huesos. Sostenerlo entre los brazos no suponía ningún esfuerzo para Fu Qingchuan.
Sin embargo, un Alfa no debía mantener un contacto tan íntimo con un Omega.
Ni siquiera en una situación de emergencia.
Después de llamarlo para hacerle reaccionar, Fu Qingchuan lo dejó en el suelo y le indicó que buscara las cosas que necesitaba llevarse.
Él se quedó vigilando al pie de las escaleras.
Todas las pertenencias habían sido revueltas.
Li Sui encontró debajo de la cama los pocos parches aislantes que le quedaban.
Después encontró varias soluciones nutritivas entre el desordenado edredón.
Por desgracia, varias botellas se habían roto y el edredón todavía estaba húmedo.
Al sótano nunca llegaba la luz del sol.
Incluso sin haberse mojado, la ropa de cama jamás se sentía completamente seca.
Li Sui guardó aquellas cosas en la bolsa que había llevado consigo.
Después arrastró el desordenado edredón desde el suelo.
No era especialmente pesado, pero a Li Sui le costaba muchísimo sostenerlo.
Hizo tanta fuerza que su rostro terminó completamente rojo. Por un instante, la falta de oxígeno lo mareó y tuvo que respirar profundamente varias veces antes de conseguir mantenerse firme.
Casi había olvidado que después de un episodio de descontrol de feromonas atravesaría un periodo de debilidad.
Por muy bien que hubiera comido durante aquellos días, era inevitable.
Cuando finalmente consiguió estabilizarse, Li Sui asomó detrás del edredón la cabeza, con el cabello completamente revuelto por el esfuerzo.
Miró a Fu Qingchuan, que seguía de pie junto a las escaleras, como si estuviera pidiéndole ayuda.
Se dio ánimos en silencio.
—Señor jefe ejecutivo.
Fu Qingchuan había estado observando la entrada.
Aunque el vertedero cercano llevaba tiempo abandonado, todavía había una gran cantidad de basura flotando por los alrededores y numerosos microorganismos suspendidos cerca de la entrada.
Por suerte, el refugio era suficientemente profundo. De lo contrario, después de haber permanecido abierto tanto tiempo, la basura y aquellos microorganismos ya habrían invadido el interior.
Pero aquel lugar definitivamente ya no era apto para vivir.
No solo para Li Sui.
Incluso una persona común terminaría enfermando si permanecía allí demasiado tiempo.
La zona deshabitada había sido abandonada precisamente porque durante la guerra quedaron demasiadas sustancias tóxicas en el terreno.
La superficie ya no podía producir vegetación normal.
Solo crecían organismos venenosos.
Era un lugar completamente inadecuado para vivir.
Al escuchar la voz de Li Sui, Fu Qingchuan se volvió.
La mitad del rostro del Omega estaba escondida detrás del edredón.
Solo dejaba visibles sus ojos húmedos, lo que le daba una apariencia especialmente frágil y lastimera.
—¿Qué ocurre? —preguntó Fu Qingchuan.
Su mirada cayó sobre el edredón que Li Sui sostenía entre los brazos.
La tela húmeda ya comenzaba a cubrirse de moho.
Evidentemente, no era algo que debiera estar en contacto tan estrecho con Li Sui.
Sin embargo, el Omega preguntó:
—¿Podría ayudarme a llevarme mi edredón y la cama?
Fu Qingchuan frunció el ceño.
Temiendo que lo rechazara inmediatamente, Li Sui se apresuró a explicar:
—Ya no tengo dinero de sobra para comprar otra cama ni otro edredón. Mi dinero está en el banco y no sé cuándo podré ir a retirarlo.
También había pensado en pedirle a Fu Qingchuan que lo acompañara al banco.
Pero era un lugar público.
Su ubicación quedaría completamente expuesta y sería muy fácil rastrearlo.
Eso aumentaría el peligro al que se enfrentaría después de separarse de Fu Qingchuan.
—Todavía no he encontrado otro lugar donde vivir. Pero si tengo la cama y el edredón, quizá pueda arreglármelas durante un tiempo…
Mientras hablaba, la voz de Li Sui comenzó a quebrarse.
Esta vez no estaba fingiendo sentirse agraviado.
Realmente se sentía así.
Desde la desaparición de sus padres había vivido de aquella manera.
Pero antes de eso jamás había tenido que hacer trabajos pesados ni había sufrido demasiadas dificultades.
Li Sui pensaba que ya había sido suficientemente fuerte.
No se había derrumbado por completo.
Solo había pensado que tenía que esforzarse por seguir viviendo.
Pero ahora que pronunciaba aquellas palabras en voz alta, seguía sintiendo unas enormes ganas de llorar.
No le gustaba aquella vida.
Quería ver a sus padres.
También quería vivir en un lugar cómodo y seguro.
Quería terminar tranquilamente sus estudios universitarios.
Se mordió el labio y dejó de hablar.
Incluso bajó la cabeza, intentando esconderse detrás del edredón.
Al principio había pensado en mostrarse lastimero ante Fu Qingchuan.
Quizá así se ablandaría y aceptaría su petición.
Pero ahora Li Sui ya no podía continuar.
No quería llorar delante de Fu Qingchuan.
Quizá fuera por la terquedad que llevaba en los huesos.
O quizá porque todavía recordaba el rechazo que Fu Qingchuan había mostrado cuando fue a su casa a romper el compromiso matrimonial más de dos años atrás.
Pero aquel estado solo duró unos instantes.
Si podía conseguir ayuda, no importaba que Fu Qingchuan sintiera rechazo hacia él.
Li Sui consiguió consolarse a sí mismo.
Volvió a levantar la cabeza.
Esta vez había lágrimas en su rostro y sus ojos estaban completamente enrojecidos.
Después de sostener el edredón durante tanto tiempo, sus brazos también comenzaban a ceder.
Li Sui los tensó con todas sus fuerzas y avanzó lentamente unos pasos hacia Fu Qingchuan.
Fu Qingchuan seguía con el ceño fruncido.
Parecía disgustado.
Pero Li Sui ya no podía preocuparse por eso.
Aunque Fu Qingchuan estuviera molesto, tenía que decirlo.
Tenía que pedírselo.
—Señor jefe ejecutivo, ¿sería posible que me proporcionara un lugar seguro donde vivir?
Las lágrimas entrecortaban ligeramente su voz.
Sin embargo, articuló cada palabra con absoluta claridad.
—Quizá lo haya olvidado, pero antes tuvimos un compromiso matrimonial. Creo que fue acordado por nuestros antepasados. Nuestras familias tenían una buena relación y… ahora mismo no tengo a nadie más a quien pedir ayuda. Solo puedo recurrir a usted.
En el sótano vacío solo se escuchaba la voz cautelosa pero firme de Li Sui.
La misma determinación que había mostrado aquel día cuando insistió en caminar por sí mismo al marcharse con la vicerrectora.
Fu Qingchuan permaneció en silencio.
Pero mientras Li Sui lo observaba, él también mantenía la mirada sobre Li Sui.
Como no respondía, la confianza del Omega comenzó a desaparecer poco a poco.
Sus brazos, ya al límite, empezaron a perder fuerza.
También sentía la cabeza mareada.
Solo podía aferrarse con los dedos al húmedo edredón.
Sus piernas, que apenas conseguían sostenerlo, estaban apoyadas contra el borde de la cama volcada.
Probablemente la presión ya había dejado marcas en su piel, porque también comenzaban a dolerle.
Y no solo eso.
Las feromonas dentro de su cuerpo parecían empezar a inquietarse.
Cuando sus emociones se volvían inestables, sus feromonas también tendían a agitarse.
Li Sui se escondió apresuradamente por completo detrás del edredón.
Si Fu Qingchuan no aceptaba, tampoco pasaba nada.
Podía encontrar un lugar por su cuenta.
Sería molesto tener que mudarse constantemente, pero, por suerte, cuando su cuerpo terminara de recuperarse podría regresar a clases.
Al menos durante el día podría permanecer en la relativa seguridad de la universidad.
Li Sui intentó pensar con optimismo.
Su cuerpo, sin embargo, no era tan optimista.
El aire del sótano era escaso.
Poco a poco comenzó a costarle respirar.
Finalmente, ya no pudo seguir sosteniendo el edredón.
Sus manos perdieron la fuerza.
Pero antes de que cayera al suelo, otra mano lo sujetó.
El edredón que parecía enorme y pesado entre los brazos de Li Sui no parecía gran cosa en manos de Fu Qingchuan.
Li Sui ni siquiera había notado cuándo se había acercado tanto.
Ahora solo el edredón los separaba.
Se quedó inmóvil y levantó la cabeza para mirarlo con expresión aturdida.
Abrió la boca.
Las palabras que acababa de decir volvieron a atascarse en su garganta.
Todavía no había tenido oportunidad de suplicárselo una segunda vez cuando Fu Qingchuan habló:
—Si estás dispuesto, puedes quedarte todo el tiempo que quieras.
—¿Qué?
Li Sui se quedó paralizado.
¿Había escuchado mal?
Cuando Fu Qingchuan decía que podía quedarse…
¿Se refería a quedarse en el sótano?
¿O a quedarse en su casa?
Fu Qingchuan, todavía sosteniendo el edredón con una sola mano, se agachó.
Comenzó a desmontar con la otra mano la cama de madera de Li Sui.
Mientras trabajaba, dijo:
—Hay un documento que necesito que revises. Después de leerlo, podrás decidir si quieres quedarte en mi casa.
Su expresión y su tono eran tan serios que parecía estar hablando de algún importante asunto de Estado.
Pero el corazón de Li Sui comenzó a latir con fuerza.
¡No lo había entendido mal!
¿Realmente podía quedarse en casa de Fu Qingchuan?
¡Aquel lugar era absolutamente seguro y cómodo!
Pero…
¿Qué documento?
Fu Qingchuan no continuó explicando.
Desmontó con habilidad aquella cama de madera que parecía a punto de romperse y cargó fácilmente tanto las tablas como el edredón para sacarlos del sótano.
En cambio, Li Sui, que solo llevaba una bolsa muy ligera a la espalda, terminó jadeando y mareado después de subir las escaleras.
No comenzó a sentirse mejor hasta que regresaron a la aeronave.
Pero seguía inquieto.
No tenía idea de qué clase de documento había mencionado Fu Qingchuan.
El Alfa, por su parte, permanecía exactamente igual que durante el viaje de ida.
Pilotaba la aeronave sin decir una sola palabra.
Y eso que la aeronave podía volar automáticamente.
A diferencia de un aerodeslizador, activar el piloto automático de una aeronave no revelaba su ubicación.
Mucho menos tratándose de la aeronave de Fu Qingchuan, que a simple vista era claramente de uso militar.
Obviamente no quería hablar con él.
Li Sui abrazó un cojín y se quejó en secreto para sus adentros mientras miraba furtivamente a Fu Qingchuan.
Fu Qingchuan no parecía estar observando el panel de control.
¿Estaba mirando su comunicador?
Li Sui estaba demasiado cansado.
Después de observarlo durante un rato, comenzó a adormilarse y sus párpados lucharon cada vez más por mantenerse abiertos.
Cuando Fu Qingchuan finalmente volvió la cabeza, solo vio al Omega dormido, acurrucado en el sofá con un cojín entre los brazos.
Todavía tenía rastros de lágrimas secas en el rostro.
Su cabello también estaba completamente desordenado.
Fu Qingchuan bajó la mirada.
Se levantó y abrió un compartimento que llevaba mucho tiempo sin utilizar.
Sacó una manta y cubrió con ella a Li Sui.
Después permaneció a su lado, observando en silencio su rostro dormido.
Fu Qingchuan sabía que los padres de Li Sui habían desaparecido.
Sin embargo, el compromiso matrimonial entre ellos había sido anulado hacía mucho tiempo.
Si no se hubiera encontrado accidentalmente con Li Sui en la Universidad Central, jamás habría tomado la iniciativa de investigar su situación.
Tampoco sabía que habían llevado al joven hasta el extremo de no tener siquiera un lugar normal donde vivir.
Pero mantener a un Omega a su lado como si fuera un medicamento para tratar su enfermedad podía arruinarle toda la vida.
Y quizá aquella tampoco fuera la vida que Li Sui deseaba.
Por eso, aunque anteriormente ya había decidido buscarlo para negociar con él, después de llevarlo a su casa Fu Qingchuan seguía siendo incapaz de plantearle el asunto por iniciativa propia.
Li Sui necesitaba protección.
Necesitaba cuidados.
También necesitaba amor.
Y Fu Qingchuan no podía ofrecérselo.
Originalmente había pensado permitir que Li Sui permaneciera en su casa hasta que recuperara la salud.
Incluso si Li Sui no se lo pedía, le habría proporcionado después un nuevo lugar donde vivir.
Sin embargo, las palabras que Li Sui había pronunciado en el sótano lo hicieron cambiar de opinión.
En lugar de ser él quien necesitara unilateralmente las feromonas de Li Sui, Fu Qingchuan podía aceptar mejor una situación en la que Li Sui también necesitara voluntariamente su ayuda.
De esa manera, podría reducir un poco la culpa que sentía por mantenerlo a su lado.
En el comunicador comenzaron a aparecer mensajes de Fei Yu uno tras otro.
Fei Yu:
【¡¿Qué quieres decir?! ¡¿Qué clase de acuerdo matrimonial quieres que redacte?! Y eso de que, si sufres un accidente, desapareces o mueres, todos los bienes a tu nombre pasarán a Li Sui… ¿¿¿QUÉ???】
Fu Qingchuan respondió:
【Exactamente lo que dice.】