El matrimonio por contrato entre el frágil Omega y el frío Alfa - Capítulo 3
El pequeño incidente de su desmayo no alteró demasiado la vida de Li Sui. Después de pasar varios días tomando soluciones nutritivas de alta calidad y conseguir que su cuerpo dejara atrás la desnutrición, finalmente logró colarse en el mercado negro una mañana, antes de que los demás llegaran a clases, y comprar con éxito un cargador portátil.
Li Sui siempre había creído que el mercado negro abría muy tarde, hasta que Tang Bai le contó que, en realidad, permanecía abierto las veinticuatro horas.
Durante el día no le convenía salir y por la noche tampoco podía quedarse fuera, así que su única alternativa era aprovechar las primeras horas de la mañana.
Escondió el cargador entre su ropa y esperó ansiosamente el momento de regresar a casa esa noche para poder recargar por fin al robot doméstico.
Después de pasar varias noches sumido en completa oscuridad, sin que el robot doméstico mantuviera encendida su luz para ayudarlo a dormir, Li Sui seguía sin descansar lo suficiente por muchas soluciones nutritivas que bebiera.
Ese día estaba visiblemente emocionado.
Tanto que incluso Tang Bai lo notó.
Sin embargo, Tang Bai no hizo preguntas. Era la primera vez en muchos días que veía a Li Sui tan animado. Aunque no sabía qué había sucedido, ¡definitivamente tenía que ser algo bueno para él!
Tang Bai también se alegró por su amigo.
Aquella mañana tenían una clase práctica.
En términos simples, la clase consistía en comunicarse con sus compañeros utilizando idiomas extraterrestres. Sin embargo, para conseguir una experiencia más realista, la universidad utilizaba cabinas de simulación.
Como su nombre indicaba, las cabinas de simulación eran dispositivos capaces de recrear escenarios en los que los estudiantes podían practicar situaciones de comunicación reales.
Las universidades normales solían ofrecerlas únicamente a Alfas y Betas para simular combates. Solo aquello bastaba para demostrar los enormes recursos económicos de la Universidad Central.
Aunque, en realidad, la universidad también tenía sus propias razones.
Los estudiantes de Lenguas Extranjeras que provenían de familias acomodadas y disponían de las conexiones adecuadas probablemente terminarían trabajando para el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación después de graduarse. Incluso los plebeyos de familias comunes podían ingresar al Ministerio si obtenían calificaciones excelentes. La Federación no imponía demasiadas restricciones a la hora de contratar personal y defendía el principio de igualdad para todos.
Si nada le hubiera ocurrido a la familia Li, después de graduarse de la universidad, Li Sui también habría ingresado al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Hasta dónde habría conseguido llegar dependería de sus propios esfuerzos.
Li Sui era consciente de que nunca había tenido grandes ambiciones.
Además, su salud tampoco le permitía esforzarse demasiado.
Pero eso había sido antes.
Ahora, Li Sui consideraba que conseguir graduarse sin contratiempos ya sería todo un logro.
Era también la primera vez que entraba en una cabina de simulación.
La preparatoria a la que había asistido también disponía de ellas, pero sus recursos eran considerablemente inferiores a los de la universidad. Aunque la matrícula de su preparatoria tampoco había sido precisamente barata, las cabinas de simulación seguían estando reservadas para los Alfas y Betas que necesitaban entrenamiento de combate.
Los Omegas de constitución débil solo podían dedicarse a estudiar literatura.
Cuando la cabina de simulación se activó, el escenario que los rodeaba se transformó en una situación que el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación había experimentado realmente en el pasado.
Esta vez se trataba de una emboscada ocurrida durante una misión diplomática.
La aeronave del Ministerio había sido interceptada durante el trayecto por una patrulla procedente de otro planeta.
Se trataba de un incidente de provocación deliberada ocurrido años atrás y registrado posteriormente en los libros. En aquella ocasión, los diplomáticos habían conseguido desbaratar el intento de la otra parte de acusarlos de ser invasores para provocar una guerra, resistiendo hasta que llegaron los refuerzos enviados por la Federación.
El lugar donde ahora se encontraban los estudiantes se transformó en la nave militar de aquellos patrulleros.
Los estudiantes interpretaban a los miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores, mientras que los soldados de la patrulla eran generados por el sistema.
Sin embargo, parecían increíblemente reales.
Todos eran altos y corpulentos, y portaban armas aterradoras.
Peor aún, aquellas armas estaban apuntadas directamente hacia ellos, como si fueran capaces de atravesar sus cuerpos en cualquier momento.
Los Omegas, que siempre habían vivido bajo protección, jamás habían presenciado algo semejante. Algunos palidecieron inmediatamente del miedo.
Li Sui tampoco fue la excepción.
Sin embargo, comparado con Tang Bai, que temblaba de miedo mientras se escondía detrás de él, Li Sui podía considerarse bastante tranquilo.
Cuando los patrulleros comenzaron a acercarse hablando en un idioma que ellos no comprendían y apuntándoles con sus armas, Li Sui se esforzó por mantener a Tang Bai protegido detrás de su cuerpo.
Aunque, en realidad, sus propios ojos ya estaban enrojecidos por el miedo.
Por suerte, el profesor no pretendía atormentarlos.
Solo quería enseñarles que estudiar idiomas extranjeros no significaba simplemente pasar los días tranquilamente. En el futuro no se limitarían necesariamente a sentarse en una oficina revisando documentos.
También podían encontrarse con situaciones inesperadas como aquella.
Y los Omegas, aunque carecieran de capacidad para defenderse físicamente, no tenían por qué limitarse a esperar la muerte.
Confiando en sus propios recursos, consiguieron resistir hasta la llegada del ejército federal.
Li Sui abrió los ojos, que estaban a punto de llenarse de lágrimas, y vio a Fu Qingchuan aparecer dentro del escenario virtual.
Se sorprendió ligeramente.
El escenario estaba basado en hechos reales y había sido recreado a partir del incidente de aquel año.
Eso significaba que aquel Fu Qingchuan también representaba fielmente al Fu Qingchuan de entonces.
Parecía incluso más joven que cuando Li Sui lo conoció por primera vez.
El rostro del joven Alfa seguía siendo frío y severo, aunque en aquella época desprendía una presencia todavía más afilada e imponente que en la actualidad.
Li Sui apenas alcanzó a verlo fugazmente y pronto dejó el asunto atrás.
Cuando terminó la clase, incluso olvidó el miedo que había sentido dentro de la cabina de simulación.
Tang Bai, en cambio, continuó intranquilo durante bastante tiempo, murmurando una y otra vez lo aterrador que había sido. Incluso declaró que en el futuro intentaría insultar menos a los Alfas porque, después de graduarse, muchos de ellos tendrían que enfrentarse diariamente a situaciones peligrosas.
Li Sui le daba palmaditas en la espalda para tranquilizarlo mientras pensaba únicamente en regresar a casa.
Después de soportar con impaciencia todas las clases de aquel día, justo cuando finalmente podrían marcharse, el tutor de su clase llegó apresuradamente para informarles que tendrían que retrasar su regreso a casa.
Ese día se celebraba la ceremonia de apertura de la Liga de Academias Militares de la Federación.
En principio, aquello no tenía absolutamente nada que ver con ellos.
Pero parecía que había ocurrido algo inesperado.
Las quejas llenaron inmediatamente el salón.
No había ninguna noticia en la red estelar, pero el flujo constante de aeronaves en el exterior comenzó a inquietar a los estudiantes.
Li Sui estaba todavía más ansioso.
Ah…
¡Su robot doméstico seguía esperando que regresara a casa! TAT
En el lugar donde se celebraba la Liga de Academias Militares de la Federación, las gradas destinadas a los espectadores estaban sumidas en el caos.
Los soldados federales encargados de limpiar el lugar trabajaban con la cabeza baja, mientras los cadetes que originalmente debían ingresar al recinto miraban hacia las gradas y cuchicheaban entre ellos.
—¿Lo vieron? El jefe ejecutivo perdió el control. ¿No hirió a uno de nuestros instructores?
—¡Fue increíble! Solo pensar que ese instructor que siempre nos mira por encima del hombro no pudo hacer absolutamente nada contra las feromonas del jefe ejecutivo me hace sentir genial. ¡Eso le pasa por menospreciar siempre a los Alfas normales como nosotros y presumir todos los días de que sus feromonas son superiores! ¿Y al final qué? Un militar profesional ni siquiera resistió un segundo frente al jefe ejecutivo, que ahora es un funcionario civil.
—¿Necesitas que te recuerde que el jefe ejecutivo también sirvió en el ejército?
—Eso no importa. Lo importante es: ¿por qué perdió repentinamente el control? Vi que esos dos príncipes casi se morían del miedo. Prácticamente salieron arrastrándose.
—Shh… Escuché que el jefe ejecutivo abandonó el ejército precisamente porque perdió el control de sus feromonas en aquel entonces.
—…
—¡Te dije hace muchísimo tiempo que no podías ir a lugares como ese!
Dentro de la aeronave privada de Fu Qingchuan, Fei Yu le inyectaba supresores en el brazo mientras lo reprendía furiosamente.
—¡Mira lo que pasó ahora! Por suerte solo heriste a un instructor inútil. ¡Si hubieras herido a uno de los príncipes, tu nombre ya estaría encabezando todas las noticias de la red estelar!
Fu Qingchuan estaba inmovilizado sobre una camilla médica.
Sus brazos estaban cubiertos de sangre.
Por supuesto, nadie le había provocado aquellas heridas.
Se las había causado él mismo para impedirse perder completamente el control.
Por fortuna, la tecnología médica de la Federación estaba muy avanzada. Heridas semejantes podían curarse rápidamente con solo permanecer un tiempo dentro de una cabina médica.
El verdadero problema eran sus feromonas.
Incluso después de administrarle enormes cantidades de supresores, apenas habían conseguido mantenerlas bajo control.
Hasta Fei Yu, encargado de inyectarle los supresores, llevaba puesto un traje protector especial del ejército.
Los soldados federales que escoltaban a Fu Qingchuan también permanecían en máxima alerta.
Su ayudante principal, Huo Wei, pilotaba la aeronave para llevarlo de regreso a casa.
Para evitar cualquier accidente, Huo Wei había tomado temporalmente el control de los sistemas defensivos de las zonas por las que pasarían y había prohibido todos los desplazamientos.
La Universidad Central se encontraba precisamente dentro de una de aquellas zonas.
Después de recibir una dosis de supresores muy superior a la que una persona normal podría soportar, Fu Qingchuan permanecía tendido sobre la camilla, respirando con dificultad.
Aunque el estallido ya había sido contenido, su rostro seguía mostrando un estado terrible.
Parecía una bestia que hubiera perdido la razón.
Su cuerpo todavía estaba cubierto con su propia sangre.
Su mirada estaba desenfocada.
Podía comprender lo que Fei Yu le decía, pero era incapaz de responder con normalidad.
Ese era el precio de poseer feromonas de alto nivel.
Perder la razón.
Convertirse en algo que ya no parecía ni humano ni bestia.
Fu Qingchuan cerró los ojos con dificultad.
El dolor de su propio cuerpo no era nada.
Cuando sufrió el episodio, aquel instructor que se encontraba más cerca de él y que había estado presumiendo de las condecoraciones que había recibido años atrás durante su servicio militar probablemente había sufrido mucho más.
Fei Yu continuaba hablando sin descanso a su lado:
—Durante un tiempo no podrás volver a inyectarte supresores. La cantidad que recibiste hoy equivale a lo que normalmente utilizarías en medio año, y aun así tus niveles de feromonas todavía no han regresado a valores suficientemente estables. Si esto continúa, tendré que renunciar a tratarte. Y sabes perfectamente lo que significa eso. Un Alfa que pierde por completo la capacidad de controlarse será tratado como una bestia peligrosa. Imagínalo: el todopoderoso señor jefe ejecutivo muriendo después de recibir una dosis masiva de anestésicos… Ah, supongo que incluso los miembros de la familia imperial lamentarían un poco tu muerte, ¿no?
—Pero tampoco habría alternativa. No puedo quedarme mirando mientras sigues haciéndote daño y lastimando a otras personas. Por suerte hoy no estaba demasiado cerca de ti. De lo contrario, probablemente habría muerto, ¿verdad? Viendo cómo cayó aquel instructor, seguramente pasará el resto de su vida en una silla de ruedas… Por suerte esos viejos todavía conservaron suficiente conciencia como para bloquear las noticias. De lo contrario, el jefe ejecutivo en quien confían todos los ciudadanos pronto se convertiría en una bestia a la que todos temerían.
Fei Yu suspiró.
—En realidad, me encantaría contactar a ese hermoso Omega. Si tuvieras un Omega que apaciguara tus feromonas, ahora no estarías aquí atado y lleno de tubos… Huo Wei, ¿verdad que tengo razón?
Huo Wei, repentinamente arrastrado a la conversación, miró a Fu Qingchuan.
—Sí.
Fei Yu soltó una exclamación.
—¿Ves, Fu Qingchuan? ¡Hasta el robot humano de Huo Wei entiende que tengo razón! ¿Por qué tú no? ¿Qué tal si aprovecho que ahora no tienes fuerzas, finjo ser tú y contacto a Li Sui? Estoy seguro de que no rechazaría una invitación tuya. Después de todo, tampoco rechazó el compromiso matrimonial contigo en aquel entonces, ¿verdad? Si no fueras tan poco romántico, probablemente ustedes dos ya estarían viviendo como una pareja perfectamente armoniosa y enamorada…
—Cállate.
Fu Qingchuan consiguió pronunciar aquellas dos palabras con dificultad.
Y después perdió el conocimiento.
Cuando finalmente les permitieron regresar a casa, ya habían pasado más de dos horas desde el horario habitual de salida.
Por primera vez, sin contar las ocasiones en que temía llegar tarde, Li Sui condujo el aerodeslizador a toda velocidad.
Después de estacionarlo en un vertedero abandonado cercano y bajar del vehículo, estuvo a punto de vomitar otra vez.
Había pasado tanto tiempo…
¿Por qué no había mejorado absolutamente nada conduciendo?
Li Sui se lamentó amargamente.
El sótano estaba situado debajo del vertedero.
Normalmente nadie acudía a aquel lugar. Aparte de personas sin hogar como Li Sui, nadie tenía motivos para visitar un sitio abandonado y sucio como aquel.
Sin embargo, ese día, apenas comenzó a descender, Li Sui percibió que algo no estaba bien.
Había marcas en el acceso que conducía al subsuelo.
Parecían arañazos producidos por algún tipo de arma.
El corazón de Li Sui se encogió.
Prácticamente saltó desde cierta altura para bajar más rápido. Como nunca hacía cosas semejantes, al aterrizar se torció un tobillo.
Pero ya no tenía tiempo para preocuparse por eso.
Arrastrando el pie herido, corrió hacia la entrada del sótano.
Tal como temía, la puerta que había cerrado cuidadosamente antes de salir estaba abierta.
Y el pequeño, frío y oscuro interior estaba completamente destrozado.
Su cama había sido volcada.
Las sábanas y el edredón estaban tirados sobre el suelo sucio.
El robot doméstico había quedado aplastado debajo de la estructura de la cama.
Incluso la pequeña luz que mantenía encendida en modo de ahorro de energía se había apagado.
Los ojos de Li Sui se enrojecieron instantáneamente.
Corrió hacia él y, utilizando todas sus fuerzas mientras temblaba, consiguió levantar la estructura de la cama y apartarla del robot doméstico.
Al ver las numerosas abolladuras que cubrían el cuerpo de Yuanyuan, las lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Li Sui una tras otra.
Se sentó en el suelo, completamente perdido, abrazando al robot doméstico.
Entonces algo rozó su pie.
Era Benben.
Su cuerpo también estaba lleno de abolladuras.
Por suerte, como era una criatura biónica, su vida no corría peligro. Sin embargo, sus movimientos eran mucho más lentos que antes y hasta sus maullidos se habían vuelto roncos.
Benben frotó lentamente la cabeza contra el tobillo lesionado de Li Sui.
A su manera, intentaba consolar al Omega que lloraba sin poder contenerse.
Al mismo tiempo, golpeó suavemente con la cola el cuerpo redondo del robot doméstico.
Allí estaba escondido el chip de vigilancia de aquel día.
Li Sui no se permitió seguir llorando.
La situación tampoco se lo permitía.
No sabía si los intrusos habían ido allí buscándolo específicamente o por alguna otra razón. Pero considerando que no se habían llevado al costoso animal biónico, probablemente la primera posibilidad era la correcta.
Las grabaciones de vigilancia confirmaron sus sospechas.
Habían ido a buscarlo.
Aquellas personas ya habían aparecido anteriormente cerca de la residencia de la familia Li.
Además, habían llegado precisamente a la hora en que Li Sui normalmente regresaba a casa.
Si el incidente de aquel día no hubiera retrasado su regreso, probablemente quienes habrían sufrido las consecuencias no serían Yuanyuan y Benben.
Habría sido el propio Li Sui.
Al comprenderlo, un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Presa del pánico, utilizó una sábana para sujetar a Yuanyuan y Benben juntos a su espalda y, arrastrando el pie lesionado, comenzó a subir nuevamente hacia la superficie.
Pero…
¿Adónde podía ir?
Incluso aquel sótano había sido una opción encontrada por el robot doméstico.
Li Sui ya no tenía dinero de sobra.
Habían descubierto su escondite cuando apenas había pasado poco más de medio mes desde la última vez que se mudó.
A medianoche, Li Sui estaba acurrucado dentro del aerodeslizador junto a Yuanyuan, que finalmente había conseguido recargar, y Benben.
Había conducido hasta las inmediaciones de la universidad.
Planeaba esperar hasta que el campus abriera al día siguiente, entrar y esconder a las dos criaturas electrónicas dentro de su vehículo.
Era la mejor solución que podía imaginar en aquellas circunstancias.
Y finalmente comprendió algo.
Si continuaba dependiendo únicamente de sí mismo, probablemente no conseguiría sobrevivir.
Pero Li Sui quería vivir.
No solo por Yuanyuan y Benben.
También por sus padres.
Nunca había creído que estuvieran muertos.
Ni siquiera había visto sus cadáveres.
Pero ahora…
¿A quién podía pedirle ayuda?
Mientras permanecía medio adormilado, su comunicador se iluminó.
Había conexión a la red cerca de la universidad.
La persona que le había enviado un mensaje era Fei Yu.
Antes de separarse en la enfermería, Fei Yu había agregado su contacto y, desde entonces, le enviaba mensajes de vez en cuando.
Como en casa Li Sui no tenía conexión y no podía responderle, la conversación parecía prácticamente un monólogo interminable de Fei Yu.
Esta vez, Fei Yu le había enviado una fotografía de una sala médica.
Li Sui supuso que estaba de guardia.
Soportando el dolor de su tobillo y el incómodo calor que comenzaba a extenderse por su cuerpo, respondió con un sticker.
Se sentía demasiado mal para dormir.
Quizá conversar con alguien fuera mejor.
Fei Yu: 【¿Eh? ¿Tienes conexión? ¿Te mudaste?】
La situación de Li Sui no era difícil de deducir.
Si nunca respondía mensajes ni aparecía conectado durante la noche, era evidente que vivía en algún lugar sin acceso a la red.
Li Sui no se atrevió a responder aquella pregunta.
Sin embargo, de repente recordó algo.
Fei Yu era el médico privado de Fu Qingchuan.
Entonces…
¿Sería posible pedirle que lo ayudara a reunirse con Fu Qingchuan?
Dos años atrás, cuando Li Sui conoció a Fu Qingchuan por primera vez en la residencia de la familia Li, sus padres le habían explicado antes de la reunión que existía un compromiso matrimonial entre ambos.
El compromiso había sido acordado años atrás por el abuelo de Li Sui y el abuelo de Fu Qingchuan.
Los dos ancianos habían sido compañeros de armas y habían compartido situaciones de vida o muerte en el campo de batalla.
En aquel entonces, Li Sui sentía mucha curiosidad por saber qué clase de persona era Fu Qingchuan.
Solo había escuchado hablar de él a través de otras personas.
Sabía que Fu Qingchuan era diez años mayor.
También sabía que era un Alfa extraordinariamente sobresaliente.
Li Sui apenas tenía dieciséis años en aquella época.
Era un joven Omega que había crecido protegido dentro de una torre de marfil y, naturalmente, había desarrollado hermosas fantasías sobre aquel misterioso Alfa.
Pero después de conocerlo…
El propio Fu Qingchuan destruyó todas aquellas fantasías.
No solo había tratado a Li Sui con frialdad.
Lo peor era que aquella reunión ni siquiera había sido para formalizar su compromiso matrimonial.
Fu Qingchuan había acudido personalmente para romperlo.
A decir verdad, durante toda su vida Li Sui jamás había sentido que alguien lo rechazara.
Debido a su mala salud, sus padres siempre lo habían tratado como un tesoro precioso. Y gracias a su extraordinaria apariencia y sus feromonas de alto nivel, las personas que lo conocían tampoco solían sentir rechazo hacia él.
Al menos, nadie había sido como Fu Qingchuan.
¡Había llegado y declarado directamente que no tenía ningún interés en él!
Probablemente para evitar que Li Sui se sintiera demasiado herido, sus padres lo enviaron inmediatamente de regreso a su habitación.
Li Sui nunca supo qué hablaron después.
Solo sabía que el compromiso matrimonial terminó cancelándose.
Y que no volvió a ver a Fu Qingchuan.
Pero ahora…
De repente, Li Sui esperaba que Fu Qingchuan pudiera considerar el hecho de que alguna vez habían estado comprometidos y ofrecerle un lugar donde refugiarse.
Li Sui solo tenía aquel deseo.
No pedía demasiado.
Le bastaba un lugar donde pudiera vivir.
Un lugar suficientemente seguro.
Y, dadas sus circunstancias actuales, la única persona capaz de proporcionarle algo así era Fu Qingchuan.