El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 370
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- Capítulo 370 - Hielo (4)
Después de canalizar energía fría durante un buen rato, Seol levantó la mirada con expresión preocupada y preguntó:
—Kuuu… 『¿Lo estamos haciendo bien? No se ve que esta señora esté mejorando…』
—La Hermana Seol dijo que el neidan está por ahí, así que debería ser el lugar correcto… Mmm… ¿será que el frío está muy débil?
El área donde Seol estaba enfocando la energía fría era el pecho de la criatura—suave y expuesto, donde la armadura no lo cubría.
Como nadie sabía exactamente en qué parte la energía fría sería más efectiva, estaban apuntando a la zona más cercana a su neidan, donde las bestias espirituales normalmente concentran su energía.
La Hermana Seol ya había confirmado antes que el neidan estaba en el pecho.
Pero aun después de un rato, la criatura no despertaba, así que Seol empezaba a dudar si eligieron bien el punto.
Pensé un momento y le propuse a Seol:
—¿Y si intentas hacer el frío tantito más fuerte?
—Kuuuu. 『Está bien, padre.』
Empecé a preguntarme si simplemente el frío estaba muy suave. Como la criatura no podía absorber la energía de Seol a máxima potencia, tal vez la salida era demasiado ligera y por eso su recuperación iba lenta.
La luz de la cola de Seol se intensificó un poquito.
Empezó a parpadear más rápido, brillando con fuerza renovada.
Crac. Crac-crac.
Entonces, el hielo empezó a formarse sobre el pecho de la criatura.
Hasta ahora, el frío no había sido lo bastante fuerte como para congelar algo de verdad. Pero en cuanto Seol subió la intensidad de su luz cargada de frío, el hielo se extendió rápido por el pecho.
—¡Espérate, Seol!
La detuve de inmediato.
Si la criatura estuviera absorbiendo la energía como debía, no tendría que formarse hielo—o por lo menos no tan rápido. Ese congelamiento veloz podía significar que no estaba absorbiendo nada.
—Bien que la paraste. ¿Será que es el lugar equivocado?
Al parecer pensando lo mismo, la Hermana Seol se acercó y empezó a revisar a la criatura con más cuidado.
—El pecho expuesto parecía lo más lógico porque no tiene armadura, pero…
Pensándolo, le propuse algo a la Hermana Seol:
—¿Y si mejor apuntamos al caparazón de la espalda?
—¿Al caparazón?
—Sí. Piénsalo: cuando los animales se “asolean” para absorber calor, casi siempre se acuestan panza abajo, no boca arriba. Entonces, ¿por qué no intentamos la espalda en vez del pecho?
—Aaaah…
En la naturaleza, la mayoría de las criaturas se asolean.
Los reptiles lo hacen para calentarse, pero la razón real es otra.
La mayoría de los vertebrados—incluyendo reptiles—absorben rayos UVB (290–315nm) del sol para sintetizar lo que se conoce como “vitamina del sol”: la vitamina D.
Esa función es crítica. Sin vitamina D3, de nada sirve que comas calcio—porque el cuerpo no lo puede usar.
Sin ella, la deficiencia de calcio puede provocar enfermedades óseas metabólicas, afectando la formación de hueso y causando problemas graves.
Como osteoporosis, raquitismo, osteomalacia… todo eso.
Como esos procesos pasan por la piel, pensé que tenía sentido dirigir la energía fría al caparazón de la espalda—donde había superficie expuesta.
—Mmm… ¿vale la pena probar?
—Seol, si puedes.
—Kuu. 『Entendido, padre.』
La Hermana Seol y yo con cuidado volteamos a la criatura, dejándola panza abajo, y Seol volvió a dirigir su energía fría.
En cuanto el rayo de luz fría tocó su espalda, empezaron a verse señales de que yo podría haberle atinando.
Las escamas de la espalda comenzaron a brillar al ritmo de los pulsos de la cola de Seol.
Casi como si se hubiera activado una carga inalámbrica.
—¡Oh, creo que es eso!
—Parece que sí.
El caparazón de la espalda definitivamente estaba reaccionando.
—Baaaae.
Asustado por lo que veía, el bebé soltó un chillidito. Pero cuando Dong le lamió la frente con cariño, se enterró en el pecho de Dong como buscando consuelo.
Aunque ya estaba casi demasiado grande para esconderse por completo ahí.
—Baaae.
—Kkyut. 『No pasa nada. Estás a salvo.』
Justo entonces, mientras Dong lo consolaba, el bebé empezó a chuparle el dedo.
—Smack. Chup.
Seguramente muerto de hambre por andar al borde del colapso.
Al verlo prendido del dedo, Dong se paniqueó.
—Kkyu-oot. 『Eso no es comida. Es el dedo de tu hermana. Guácala.』
—Baaae.
—Kkyut. 『No, en serio… eso no es—』
El bebé gimoteó como niño terco, y Dong, resignada, lo dejó seguir chupándole el dedo.
Hwa-eun, la Hermana Seol y yo no pudimos evitar sonreír ante la escena tan adorable.
—Dong, aguanta tantito más. Y no te preocupes tanto. Mamá va a estar bien.
Mientras veíamos a los dos apapachados, pasó el tiempo… como dos horas.
La lengua de la madre, que estaba colgando, se fue metiendo poco a poco de regreso a su boca, y su cuerpo empezó a temblar.
Iba despertando. Su respiración agitada se calmó, y cuando revisé sus ojos, vi que ya regresaba un poco la luz.
A diferencia de antes, sus pupilas reaccionaban normal.
—Se está moviendo, So-ryong.
En cuanto me hice para atrás tras confirmar lo de las pupilas, la criatura se removió. No estaba completamente consciente, pero con mucho esfuerzo intentaba voltear hacia su cola.
Seguro quería ver a su bebé en cuanto despertara.
Dong y yo le acercamos al bebé.
—Seguramente se desmayó por gastar demasiada energía. El bebé está bien. No te fuerces a moverte. Nosotros te cuidamos hasta que te mejores. Mira… aquí está. Aquí.
Todavía recostada, sus ojos pasaron del bebé a mí.
Le sonreí.
Tenía que hacerle ver que yo no era una amenaza.
Despacio, estiró su patita delantera hacia el bebé.
—¿Quieres que te lo regrese? ¿Segura?
—De verdad no deberías… si vuelve a lactar, te puedes desmayar otra vez. De hecho, ni sé si todavía estás produciendo leche.
Sí quería al bebé, pero dudé.
En estos casos, lo normal es mantener al bebé separado si la madre está muy débil para lactar—para que no se vuelva a caer por agotamiento.
Con lo desesperado que andaba chupando el dedo de Dong, era obvio que en cuanto se lo regresáramos se prendería de la leche. Y eso podía ser peligroso.
Y como dijo la Hermana Seol, quizá ni leche había ya.
—Bbaeu.
Mientras la Hermana Seol y yo lo debatíamos, la madre soltó un chillido débil, todavía tirada.
Claro… esto era instinto maternal.
Así como la mamá de Hongdan lo dio todo por su bebé, esta haría lo mismo.
Que se desmayara otra vez por protegerlo sería malo, pero…
…teníamos que dejarla intentarlo.
—Está bien. Aguanta. Seol, vamos a subir tantito más el frío.
Obvio no íbamos a nomás regresarle al bebé y ya.
Decidí subir el frío para prevenir otro colapso.
Pero justo cuando dije eso, Seol respondió con tono preocupado.
—Kuuu. 『Está bien, padre… pero ya no me queda mucha energía.』
Cuando usa frío suave, Seol lo puede sostener más tiempo. El frío fuerte la drena más rápido.
Pero no me preocupé demasiado—yo podía recargarle energía.
No necesitaba tanto, y ya la había recargado una vez antes durante la práctica y otra ahorita. Todavía me alcanzaba para hacerlo tres o cuatro veces más.
—Va, Seol, súbete a mis piernas. Te voy a pasar Qi del Corazón de Bestia, y tú mantén el frío para ella.
—Kuuu. 『Sí, padre.』
Y así empezamos el relevo de energía: de mí a Seol, de Seol a la madre.
Primero, el bebé.
—Dong, ya vamos a regresárselo.
—Kkyut. 『Está bien, abuelito. Vamos con mamá, pequeñín.』
Llevamos al bebé hacia la madre. En cuanto nos acercamos, soltó el dedo de Dong y se fue corriendo a su mamá.
Se metió entre sus brazos y empezó a lactar de inmediato.
—Smack. Chup.
Los sonidos fuertes y desesperados dejaban claro lo hambriento que estaba—nada que ver con cuando chupaba el dedo de Dong.
En cuanto el bebé se prendió, el pecho de la madre empezó a subir y bajar con fuerza.
Me senté en posición de loto y jalé a Seol a mis piernas, pasándole Qi del Corazón de Bestia.
—Empezamos, Seol.
—Kuu. 『Sí, padre.』
Conforme la luz fría de la cola de Seol se volvió más intensa, la respiración antes desordenada de la madre comenzó a estabilizarse.
Viendo cómo la energía fluía de mí a Seol y de Seol hacia la madre, se me cruzó un pensamiento rarísimo.
—Oye… ¿entonces yo vendría siendo tipo O?
Como si la energía en el núcleo de cada niño fuera un “tipo de sangre elemental”, y yo pudiera inyectarles qi a todos, se sentía como si yo fuera el donador universal.
Como la sangre tipo O.
Parece que funcionó: la criatura bajó la cabeza, agradecida.
—Bbaeu.
Después de tres días completos canalizando energía fría hasta casi quedarnos drenados, la pangolín blanca por fin se recuperó.
—Kuuuu. 『Padre, dice gracias. Dice que les debe una deuda enorme.』
Seol tradujo mientras yo estaba tirado de espaldas en el piso helado, agitándole la mano con debilidad.
Llevaba tres días seguidos sacando energía del Arte Corazón de Bestia y vertiéndola en la criatura… y ya estaba casi al límite.
—No es nada. Si una bestia espiritual está enferma, la ayudas. Eso es ser humano, ¿no? ¿Y tú qué, Seol? ¿Estás bien?
—Kkukkku. 『Estoy bien. Yo nada más pasé la energía que tú me diste.』
Yo apenas aguantaba, pero por suerte Seol estaba bien.
Entonces Seol dijo algo inesperado mientras traducía los pensamientos de la criatura.
—Bbaeu bbaeu.
—Kuu? 『Dice que quiere pagarles el favor?』
¿Eh? ¿Qué?
No es una urraca ni nada… ¿y la pangolín blanca de repente quería pagar una deuda?
—¿Un favor?
—Eso es raro en una bestia espiritual.
—Sí… es demasiado educada.
He ayudado a muchas bestias espirituales, pero ninguna había hablado de “pagar favores”.
O sea, si quiere pagarme viviendo conmigo, jalo…
Pero sí me daba curiosidad qué traía en mente.
—Entonces… ¿qué quieres decir con “pagar”?
—Bbaeu.
Sin dudar, mordió las escamas de un lado de su cuerpo.
Ni dientes tenía, pero claramente estaba tratando de arrancarse una.
—¡Eh-eh-eh! ¡ALTO!
Me lancé a detenerla.
Me olió feo y ahora ya estaba seguro: sabía perfecto qué intentaba hacer.
Quería ofrecerme una de sus escamas.
—¡¿Qué demonios estás haciendo?!
Grité, horrorizado. Ella se detuvo y respondió débil.
—Bba… eu…
—Kuuu. 『Dice… que quería darte una escama, padre.』
Tal como pensé.
Al parecer sabía que los humanos valoran las escamas de los pangolines, y quería darme una.
Pero eso estaba bien pesado.
Una vez que un pangolín pierde una escama, no vuelve a crecer. Esas escamas se determinan al nacer y no se regeneran.
—Sabes que tus escamas no vuelven a crecer, ¿verdad? Las necesitas para proteger a tu bebé. No te preocupes por el favor. No me debes nada… ya suéltalo.
—Bbaeeuuuu.
Volvió a inclinarse profundo, como conmovida. Luego le pregunté con suavidad:
—Bueno… si de verdad te sientes agradecida, ¿qué tal si vienes con nosotros…?
—Bbaeu?
Inclinó la cabeza, sin entender bien.
Moví los dedos mientras le explicaba.
—Mira, dijiste que tendrías que quedarte en una cueva hasta que llegue el invierno, ¿no? Yo te recuperé la energía, pero este lugar no está tan inaccesible para los humanos. Si te vuelves a mudar, puede que te desmayes antes de que llegue el invierno.
Pero si te vienes con nosotros, Seol puede ayudarte si pasa algo. Y puedes criar a tu bebé junto con ella.
—Kuuuu. 『¡Sí! Padre me ayudó cuando me lastimé y también está ayudando a criar a Dong. Además nos protege de la gente. Vámonos juntos. Allá hay muchas bestias espirituales como nosotros, y la gente es muy amable.』
Con el empujoncito de Seol, la criatura pareció pensarlo.
—Bbaaaaee.
—Kkyuit. 『Es su dedo, no un chupón…』
Justo ahí, su bebé abrazó la pierna de Dong y empezó a chuparle la patita delantera… y en ese momento la pangolín blanca decidió.
—Bbaeu! Bbaeu!?
—Kuuuu. 『¡Dice que sí, padre! Está de acuerdo, pero por su bebé pregunta si hay un lugar frío disponible.』
—¡Oh! ¿En serio? No te preocupes: en casa tenemos un lugar frío y seguro.
Feliz como niño, cargué a Dong y al bebé de la pangolín blanca y empecé a dar brinquitos celebrando. Ahí fue cuando Hwa-eun preguntó:
—Espera… ¿en el clan Tang hay un lugar frío? ¿Pensabas excavar una nueva cueva, So-ryong?
Estaba preguntando si de verdad existía un lugar así dentro de la residencia Tang.
Sí lo había.
El Salón de los Diez Mil Venenos.
Con poquito trabajo, quedaría perfecto.