El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 334

  1. Home
  2. All novels
  3. El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan
  4. Capítulo 334 - Transformación (1)
Prev
Novel Info
                          

El incidente de “Jo será rey”.

Claro, puede que yo haya metido todos mis puntos de estadísticas en conocimiento de criaturas venenosas, pero oye… eso no significa que no sea un tipo bien estudiado.

Sobre todo porque este caso tenía insectos en el centro de la historia. Lo recordaba clarito.

“Porque nuestros amiguitos insectos estuvieron involucrados, al fin y al cabo.”

Entonces, ¿qué fue el incidente de “Jo será rey”?

En el año catorce del reinado del rey Jungjong, en la dinastía Joseon.

Unos funcionarios de la corte, intentando eliminar a sus rivales políticos, escribieron la frase “Jo será rey” con miel sobre una hoja. Su objetivo era Jo Gwang-jo, líder del bando contrario. Dejaron que los insectos se comieran la miel en las letras y luego le mostraron al rey la hoja mordisqueada para provocarle la furia.

“¡Hasta el Cielo sabe que Jo Gwang-jo alberga intención de traición!”

Eso se convirtió en la chispa que encendió la Purga de los Literatos de 1519, donde Jo Gwang-jo y muchos otros altos funcionarios fueron ejecutados.

Lo que yo hice —mostrarle al Emperador letras formadas por ciempiés— fue una imitación deliberada de ese truco.

Claro, yo no estaba sugiriendo que un eunuco quisiera ser rey. Solo escribí una advertencia.

Pero en un mundo donde los fantasmas y los espíritus sí existen, pensé que ver letras “escritas” por ciempiés iba a pegar todavía más duro.

Y, efectivamente, funcionó de maravilla.

“¡Aprehendan al eunuco Heo de inmediato!”

El Emperador dio la orden con solemnidad a los Guardias Dorados apostados frente a los arbustos de peonías y de inmediato inició su comitiva.

La multitud se apresuró a seguirlo mientras salían del jardín.

Seguramente iban directo a arrestar al eunuco Heo y comenzar el interrogatorio.

“Todo va saliendo perfecto. Adiós, eunuco Heo.”

Claro, el incidente de “Jo será rey” es pura tontería.

¿Por qué?

Porque los insectos que comen hojas no comen miel, y los insectos que comen miel no comen hojas.

¿Un insecto que come miel masticando una hoja para llegar a la miel?

Eso es ridículo.

¿A poco creen que nuestros amiguitos insectos son idiotas? No se van a poner a roer materia vegetal solo para lamer un poco de miel. Así no funcionan.

Y al revés tampoco tiene sentido.

Los insectos que comen hojas —como los insectos palo, las catarinas, los gusanos de pino o las orugas de mariposa— no consumen miel. Y los gusanos de pino, por cierto, son las larvas del gusano telarañero de otoño, una especie que ni siquiera existía en Joseon. Llegó con importaciones estadounidenses después de la Guerra de Corea.

O sea, no existían en Corea en esa época. Punto.

Y los demás —insectos palo, catarinas, orugas— tampoco comen miel. Así que toda la premisa de esa historia vieja se cae solita.

Si alguien hubiera querido hacer que el incidente de “Jo será rey” fuera científicamente plausible, debieron hacer algo así:

Aplicar una capa protectora —como pegamento— en la hoja, excepto en las partes donde irían las letras.

Dejar que se seque.

Así, los insectos solo comerían las zonas sin protección (las letras), dejando un mensaje claro “recortado” por mordidas. Luego lo enjuagas con agua y listo: una hoja con letras “talladas” por insectos.

“En serio. Estos teóricos de tercera tienen más hoyos en su lógica que un queso suizo.”

En fin, ya había movido el corazón del Emperador usando ciempiés. Era hora de desaparecer de la escena.

Me quedé esperando a la doncella que me escoltaría de regreso con los Guardias Dorados.

No podía dejar que me vieran caminando con oficiales hombres: sería sospechoso que una doncella fuera con ellos.

“Supongo que me voy a quedar un rato con ustedes, ¿eh? Cositas lindas. Todavía no puedo creer que pueda jugar con criaturas así sin preocuparme por el veneno.”

Los ciempiés que había invocado antes regresaron al matorral, y me entretuve un rato con ellos.

Entonces se escucharon pasos y el brillo de una linterna.

La misma doncella venía avanzando con cuidado, escaneando los alrededores.

No tenía por qué ponerse tan nerviosa: todos los que estaban cerca eran de nuestro bando. Pero ver al Emperador irse a iniciar el interrogatorio seguramente la sacudió.

[¿J-joven amo?]

No lograba encontrarme bien en la oscuridad y asomó la cabeza por entre las peonías.

[Aquí.]

“¡Ay!”

Pegó un brinco y se fue de sentón al oír mi voz.

[¿Está bien?]

[S-solo me asusté, eso es todo.]

Me arrastré fuera del arbusto y la miré con preocupación. Ella se acomodó rápido las ropas y se sonrojó.

Luego habló de prisa.

[V-vámonos. Tenemos que movernos rápido. En cuanto se ponga más oscuro, ya no podremos desplazarnos con libertad.]

Se veía un poco cansada y aturdida… seguro por el estrés, que por fin le estaba cayendo encima. Nada que ver con la chica filosa y segura que había gritado para que el Emperador la escuchara hace rato.

[Entendido. Gracias por todo.]

[N-no, yo solo me alegro de haber podido ayudar.]

Así que seguí a Unmirang fuera de las peonías, pasamos los aposentos del Emperador y nos encaminamos hacia los Guardias Dorados.

Caminamos pegados a la pared un buen rato, hasta que dimos vuelta en una esquina—

Y de pronto, algo salió disparado de la oscuridad y chocó contra Unmirang, tumbándola.

“¡Kyaa!”

Apenas alcancé a sostenerla a tiempo.

Entonces, desde adelante, se oyó una voz melosa, desagradable.

“Vaya, debo disculparme. ¿Te lastimaste?”

Mientras la linterna rodaba por el suelo, la levanté… y la luz reveló el rostro del hombre frente a nosotros.

Unmirang se quedó sin aire.

“¡¿E-el Príncipe Heredero?!”

El Príncipe Heredero… el próximo Emperador.

Yo también me tensé.

Al instante siguiente, él se lanzó y le tapó la boca a Unmirang.

“¡Shhh!”

“¡Mmph!”

Se llevó un dedo a los labios, indicándome que guardara silencio.

Unmirang y yo asentimos rápido. El Príncipe Heredero sonrió y la soltó.

[¡S-saludamos a Su Alteza!]

Pero él agitó el brazo con urgencia, señalando que no dijéramos nada.

Luego se agachó con una sonrisa y susurró:

[Me escapé para ver el interrogatorio. Mis eunucos no saben. Me traen leyendo todo el día… tenía que huir.]

Pues sí. A nadie le gusta estudiar.

Unmirang asintió y se inclinó. Yo la imité.

El Príncipe Heredero se despidió rápido y se dio la vuelta para irse—

Pero se detuvo.

Se volteó y regresó hacia nosotros.

Se acercó y me miró directo a la cara.

[Ahora que te veo bien—]

‘Chin… ¿ya me descubrió?’

El corazón se me fue al cuello.

Yo se suponía que me veía convincente como mujer, pero… ¿sus ojos eran demasiado agudos?

Unmirang y yo nos pusimos rígidos.

Entonces el Príncipe Heredero preguntó:

[¿De qué parte del palacio son ustedes dos doncellas?]

[Servimos bajo el Supervisor de Vestuario en los aposentos del Emperador.]

Unmirang respondió por las dos sin titubear.

Entonces el Príncipe Heredero se inclinó de golpe, me agarró la barbilla y, con una sonrisa asquerosa, preguntó—

“Qué tez tan bonita. Sí, tú… ¿cómo te llamas?”

Sentí un pequeño alivio de que mi identidad no hubiera sido expuesta, pero lo que siguió me hizo sudar frío.

En este momento peligrosísimo, miré a Unmirang.

Esperaba que se inventara algo en el acto por mí.

Pero lo único que vi fue a Unmirang temblando, congelada.

Demasiado repentino. Ella no lo había pensado tan lejos y no sabía cómo reaccionar.

“Parece que me toca a mí.”

Nunca había hecho esto, pero suavicé mi voz todo lo que pude, me cubrí la boca y respondí.

Como hablé bajito, había menos probabilidad de que me delatara.

“So… So-hwa-eun”, dije.

El Príncipe Heredero sonrió, luego se inclinó y me susurró al oído.

“Me gustas. Le pediré al Emperador que te envíe a mis aposentos. Espérame. Je.”

Me acarició la mejilla, creyendo —al parecer— que estaba siendo encantador, y luego se dio la vuelta, saludó con la mano como muy galán y se alejó.

La sensación de sus dedos quedándose en mi mejilla me provocó un escalofrío que no pude evitar.

A mi lado, Unmirang me estaba viendo con una cara de no creerlo.

“Sí… yo también estoy en shock.”

A la mañana siguiente.

“¡Pffft-jajajaja!”

“¡Kekeke!”

La risa estalló dentro de la prisión subterránea de los Guardias Dorados, un lugar que normalmente estaba lleno de gemidos de criminales torturados.

Y entre el alboroto, escuché la voz de Hwa-eun en mi oído.

‘So-ryong, anoche los Guardias Dorados asaltaron el burdel del eunuco Heo del Clan de los Cinco Venenos. Arrestaron a todos.’

‘Sí, ya sé. Se oyó un escándalo toda la noche por los interrogatorios.’

‘¿Entonces el plan funcionó?’

‘Sí. Parece que podré regresar pronto.’

‘Lo hiciste muy bien. Cuando vuelvas, tienes que contarme todo lo que pasó dentro del palacio.’

‘…Sí, está bien.’

Justo cuando dudé, sabiendo que definitivamente no podía contarle todo, la risa seguía retumbando a mi alrededor.

“¡Pffft—ha!”

“Kehe… ke…”

Se reían como si se les fueran a reventar los pulmones.

¿Sería una nueva forma de tortura, reírse hasta matar a alguien?

Podría parecerlo, porque el sonido venía de la prisión de los Guardias Dorados, y reír demasiado sí termina doliendo.

Pero no era eso.

Fue apenas esta mañana que por fin volví a ver al General Maeng, a su hijo y al eunuco Wi Chung-heon, porque se la pasaron toda la noche interrogando a los detenidos.

Cuando preguntaron si había pasado algo de regreso anoche, Unmirang contó el encuentro con el Príncipe Heredero.

Y los tres estallaron en carcajadas incontrolables al instante.

No era solo que yo me viera bien con ropa de mujer… lo que los traía doblados era el hecho de que había logrado “enamorar” al Príncipe Heredero.

“Al Príncipe Heredero se le conoce por ser súper exigente con las mujeres, pero tú lo hiciste caer a primera vista. Increíble, joven amo. ¡Pfft!”

“¿Eso significa que la próxima Emperatriz ya está decidida? ¡Jajaja!”

“¡Ya, los tres! ¡Casi nos descubren!”

“Perdón. Pero, ¿seducir al Príncipe Heredero? Vamos… ¿cómo no nos vamos a reír?”

“Hehehe… si hubiera manera de que te quedaras como mujer, de verdad podrías ser la próxima Emperatriz.”

“Sí, sí. Ya ríanse y luego devuélvanme a donde me encontraron.”

Eran hombres de alto rango, y aun así, hasta a mí me costaba no reírme con sus bromas. Cuando por fin se calmaron, fui a lo importante.

No había podido preguntar antes porque no paraban de carcajearse.

“Ahora que ya se calmaron, ¿me pueden decir cómo terminó todo?”

“Ah, claro. Debes estar curioso.”

Ante mi pregunta, el hijo del General Maeng se limpió las lágrimas de los ojos y comenzó a explicar.

“Primero que nada, el eunuco Heo confesó que es miembro del Clan de los Cinco Venenos. Se le acercaron y le dijeron que podían devolverle la capacidad de tener hijos si los ayudaba.”

“¿Hijos? Pero los eunucos…”

O sea… a los eunucos se los cortan. No tienen cómo.

Puse cara de duda, y el eunuco Wi continuó.

“Hay dos tipos de eunucos. Algunos quedaron así por una lesión cuando eran jóvenes. Otros fueron castrados por completo por cortadores profesionales. El eunuco Heo es del primer tipo.”

“¿Entonces intentaron ‘activar’ algo con cultivo de veneno?”

“Exacto. Él no era originalmente de ellos, pero Baek Mi-in usó artes marciales de cambio de rostro. Eso era parte del plan de Heo.”

“¿Cambio de rostro?”

Pregunté porque me daba miedo que ella hubiera muerto injustamente, pero la respuesta fue que había usado un arte llamado transformación de rostro.

Una técnica para alterar la apariencia.

Pensándolo bien, el espía que plantaron cerca del líder de la Alianza Murim usó el mismo truco. Seguramente era el mismo método aquí.

Pero la explicación que siguió se desvió un poco de lo que yo esperaba.

No fue el Clan de los Cinco Venenos quien ideó el plan… fue el propio eunuco Heo.

“No actuaba por órdenes de ellos. Solo quería subir más alto y lo orquestó por su cuenta. Pero cuando el Emperador se enteró de que imitó el rostro de la Emperatriz, se puso furioso. Ordenó que ejecutaran a Heo con descuartizamiento y desollamiento. Dijo que también se debía desollar el rostro de Baek Mi-in.”

“Madres… no es broma.”

Descuartizamiento y desollamiento: castigos brutales.

Se me congeló la cara ante lo severo, y luego escuché el decreto final del Emperador.

“También decretó que el Clan de los Cinco Venenos sería tratado igual que el Culto de la Sangre. A partir de ahora, si se confirma que alguien pertenece a ellos, se ejecuta en el acto.”

Como la líder del Culto de la Sangre había muerto, estaba claro que el Clan de los Cinco Venenos ya sabía que su figura principal había caído en nuestras manos.

Puede que otras ramas ya estuvieran preparándose para represalias, así que decidí que era momento de compartir lo que sabía tanto con la Oficina de Inteligencia Abierta como con el Ministerio de Asuntos Internos.

Justo entonces, escuché la voz urgente de Hwa-eun en mi cabeza.

‘So-ryong, ¡Moji y Soji se están alborotando!’

‘¡¿Q-qué?!’

Me levanté de golpe y les dije a los mayores:

“Necesito irme… ¡ya! Les pasa algo a mis bebés. Sí tengo cosas importantes que reportar, pero se las mandaré aparte.”

“¿Eh? Está bien, ve. Aquí ya terminamos. Ustedes dos, escolten al joven amo hasta el muelle.”

“¡Sí, señor!”

Mientras salía corriendo con los guardias, escuché a los mayores gritarme por detrás… pero no alcancé a distinguir qué decían.

Ahorita mismo, se sentía como si Moji y Soji fueran a metamorfosearse.

No podía concentrarme en nada más.

“¡Oye, aunque sea urgente, tu ropa—!”

“¡So-ryong, desgraciado! ¡Tu ropa—!”

“¿¡De qué demonios están hablando!?”

Prev
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first