El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 315

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  4. Capítulo 315 - Reino de los Cinco Venenos (1)
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El nombre que le puse a la mantis recién adquirida fue Sandan.

En las Llanuras Centrales, a los lirios rojos silvestres les dicen sandanhwa, así que tomé prestado el nombre de ahí.

Sandan no era exactamente roja—más bien era rosadita—pero como la conocí en las montañas, sentí que le quedaba.

Significaba “una niña roja encontrada en las montañas”.

Aunque, técnicamente, sandanhwa tampoco es tan roja—se inclina más hacia escarlata—y en esta época, el término más usado para el rosa era yeonhong, así que en realidad nada coincidía del todo.

‘Bueno, ¿qué importa la definición? Lo importante es el significado.’

—A partir de ahora te llamas Sandan. Pero… ¿eres niña o niño? Ah, hace rato Hyang te dijo unni, así que… ¿eres niña?

—Peep peep.

—Tsss. 『Sí, papá.』

—Oh, ¿sí? Entonces el nombre se queda. Eso significa que ahora tengo otra princesita. Mucho gusto. Llevémonos bien, ¿sí?

—Piiiii.

Justo cuando iba a bautizarla como Sandan y darle unas palmaditas suaves en la cabeza—

—¡FLASH!

De repente, un rayo tronó con fuerza afuera, detrás de la puerta, y por un instante su luz proyectó una sombra sobre nosotros.

Una sombra que incluía las siluetas de dos personas paradas justo afuera.

—¿¡Q-qQuién está ahí!?

Sobresaltado, me giré y miré hacia la entrada.

Vi dos figuras… y escuché una voz que no se suponía que debía escuchar.

—So-ryong. Te encontramos.

—Es aquí.

Otro relámpago iluminó a las dos figuras y a dos criaturas venenosas paradas en el umbral.

Ahí estaban Hwa-eun y la hermana Seol, con Cho y Yeondu a su lado.

Empapadas por la lluvia.

‘Ay, no…’

Cuando Hwa-eun, con la ropa pegada al cuerpo de lo mojada que estaba, sacudió el cabello chorreando, se me escapó un “ay, no” por reflejo.

Me recordó esa escena clásica de película: la protagonista saliendo de la alberca y echándose el cabello hacia atrás.

‘No, no. No es momento de andar disfrutando esto, So-ryong.’

Pero de golpe me cayó el veinte: este no era momento de emocionarse.

Tenía que haber una razón para que Hwa-eun apareciera de la nada.

Y el ambiente no se sentía bien.

Además, cuando hablamos ayer, ella no había mostrado ninguna intención de venir por mí.

‘¿Qué pasa? ¿Hice algo mal? Pero no hay forma de que se enterara de lo que pasó aquí… ¿o sí?’

—Hwa-eun… eh… ¿cómo encontraron este lugar? ¿En medio de esta tormenta?

Pregunté, fingiendo preocupación. Y la respuesta fue una voz fría, filosa.

—¿Así que de verdad no lo sabías? Hace tres horas, Hyang gritó en el chat grupal que So-ryong salió corriendo a la tormenta con truenos. Y. Tú. No. Sabías. ¿Yo incluso te llamé. Así. De. Desesperada.

—¡Huuurgh!

Habla cortada, como golpes. Cada frase terminaba como pregunta.

Estaba hirviendo.

—¿Cómo llegamos? Porque estábamos preocupadas. Así que Cho, Yeondu, unni y yo volamos hasta acá. Volamos bajito para esquivar los rayos, ¿ok?

‘¿Volaron bajito hasta acá?!’

Cuando yo me fui corriendo antes, pensando que podría atrapar a Hwarang, recordaba vagamente los gritos de Hyang y los demás detrás de mí. Resultó que Hyang le contó todo a Hwa-eun por el chat.

Que yo salí en plena tormenta con truenos y relámpagos…

Y al enterarse, ellas se vinieron volando de inmediato.

Viéndolo en retrospectiva, fue suerte que no supieran toda la historia.

¿Por qué?

Porque no parecían saber la parte donde casi me cae un rayo encima o casi me aplasta una estructura que se desplomó.

Si se hubiera enterado de eso, el sermón habría sido infinito. Por suerte, solo sabían que corrí afuera en plena tormenta.

Ahora que supe que Hwa-eun no tenía el panorama completo, decidí presentar a los nuevos compañeros antes de que interrogara más a Hyang.

Si las saludaba y cambiaba el tema, quizá podría tapar lo delicado y evitar que me regañara tan feo.

‘Hasta en la guarida del tigre, si mantienes la cabeza fría, sobrevives.’

—S-sí. Eso lo hablamos tantito después. Hwa-eun, ¿todavía no las presento, verdad? Ella es Jeokwol-noona, la Mariposa Ilusión de Sueño Flor Sangrienta. Y por acá… esta, pensé que te quedaría bastante bien…

—¿Eh? ¿U-un l-lirio?

Y justo ahí pasó.

En el momento en que le extendí a Sandan en la mano, la expresión helada de Hwa-eun se volvió… atontada.

Parecía un venado sorprendido por luces altas.

A su lado, la hermana Seol puso cara de “Oh~”.

‘¿Eh? ¿Qué onda con esta tensión rara?’

Mientras yo andaba con los ojos dando vueltas, confundido por el ambiente extraño, noté que la cara de Hwa-eun se estaba poniendo roja con el reflejo de la fogata.

Entonces la hermana Seol, todavía sonriendo, le tomó suavemente los hombros a Hwa-eun y habló.

—Mi hermanita va muy bien, ¿eh? Pero So-ryong… ¿en qué estabas pensando cuando le diste eso? Digo, como hombre, seguro era ese significado, ¿no?

—¿?

Incliné la cabeza, totalmente perdido, y la hermana Seol explicó con una sonrisa pícara.

—El hap (合) en baekhap (lirio) significa “unir”, ¿sabes? Así que si un hombre se lo da a una mujer, primero: es una confesión de amor. Segundo: si ya están prometidos, es una invitación a la alcoba nupcial. Ustedes están comprometidos, así que… supongo que es lo segundo, ¿no?

‘¿¡Espera, los lirios significan eso!?’

Yo no tenía idea de que los lirios tuvieran esas connotaciones tan… subidas.

—La pri—

Lo segundo sonaba medio bonito, y de verdad quería decir que era eso.

Pero me aguanté, y estaba a punto de decir “lo primero” en vez de eso—cuando vi que de pronto la cara de Hwa-eun se ensombreció.

Detrás de ella, la hermana Seol negó con la cabeza discretamente.

‘¿Qué? ¿No es lo primero?’

Yo había asumido que tenía que ser lo primero, pero… ¿era lo segundo?

Rápido corregí el rumbo.

—El primer significado, impregnado en el… s-segundo.

Con eso, Hwa-eun se tapó la cara un instante con las manos y tartamudeó en una voz apenas audible.

—E-entonces… hablaré con Padre en cuanto regresemos al Clan Tang para apresurar la boda…

Lo que había empezado con golpes secos en la voz, de repente se derritió en el dolcissimo más suave.

Hwa-eun se puso tan feliz que perdí el momento para decir cualquier cosa.

Si dejaba que siguiera así, tarde o temprano se daría cuenta de que no era un lirio, y entonces también se daría cuenta de que yo ni siquiera pretendía darle uno desde el principio. Eso sería puro desastre.

‘¡Debí cambiar a Sandan por un lirio de verdad!’

—Peep peep.

No tardó en notarse que Sandan era una Mantis Doble Flor Rosa Suave.

Tal vez por lo educada que era, soltó un sonido para saludar casi al instante.

—¿Eh? La flor hizo un sonido.

—¿Oh? Espera… ¡esto no es una flor!

—¿Qué? ¿Tienes razón? ¡¿Esto es una mantis?!

—¡Esa definitivamente es la Mantis Doble Flor Rosa Suave, una de las Veinticuatro Ramas Venenosas!

‘¡Maldita sea!’

Cerré los ojos con fuerza un segundo, los abrí y le hablé a Sandan.

—Sandan, eh… ella es tu mamá. Ve, salúdala. Ahora ella será tu mamá. Y a su lado está tu tía.

—¿Así que había otra pequeñita nueva?

Yo estaba seguro de que ahora sí me iba a caer un regaño doble: primero, por darle algo que no era una flor; y segundo, porque el lirio ni siquiera había sido intencional.

Pero, extrañamente, Hwa-eun solo se puso más feliz.

Todo por lo que hizo Sandan después.

De pronto, saltó y se pegó al costado del cabello de Hwa-eun.

La cara de Hwa-eun se abrió como flor al verla ahí prendida.

—Ay… ¡qué cosita tan amigable! ¿Así que te llamas Sandan?

—Piii.

—¿Te gusta estar ahí?

—Peepee.

Resultó que la razón por la que Sandan se pegó al cabello de Hwa-eun fue por el adorno de flor.

Hwa-eun siempre traía al menos una flor en el cabello, y como Sandan venía de un campo de flores, debió ver el adorno y volar por instinto, creyendo que era su hogar.

Al final, había tres lirios silvestres en el cabello de Hwa-eun.

Dos eran lirios reales, y el tercero era Sandan.

Hwa-eun arrancó uno de los lirios de verdad y lo colocó ahí para que Sandan se sintiera más segura.

—Es hermoso. De verdad parece un adorno para el cabello.

—Me gusta todavía más que el lirio real. So-ryong, voy a tener que comprarle a Sandan un prendedor en forma de lirio. Este se va a marchitar pronto.

Sandan se acurrucó tranquila en el cabello de Hwa-eun, y la hermana Seol miró con un poquito de envidia.

Hwa-eun, viendo por la ventana y ya pensando dónde comprar un adorno nuevo, se prendió de mi brazo y dijo:

—Vámonos de regreso ya, So-ryong. Parece que la lluvia está aflojando.

Tal como dijo, afuera por fin estaba bajando la lluvia y el amanecer ya se asomaba.

La comandante de la Unidad Sombra Sangrienta, Binghyeol Nanhwa, llegó a Beijing, Hebei, disfrazada de cortesana.

Su objetivo parecía dirigirse al Clan Peng, así que siguió hacia la ciudad donde el clan tenía su base.

Había confirmado que el objetivo se movía de Shandong a Hebei, pero desde hacía tiempo había perdido contacto con la Unidad Sombra Sangrienta local y no podía precisar su ubicación exacta.

—¡Comandante Binghyeol! ¿Usted vino en persona?

—Hay algo importante que debo hacer, por eso vine yo misma. La carta que envié… ¿se entregó?

Beijing era la ciudad más grande de Hebei, y los agentes del Culto de Sangre habían logrado establecer ahí una presencia bastante considerable.

Operaban la Casa Huaxiang, un burdel famoso de la ciudad.

Estaba atendido completamente por agentes que no entrenaban artes marciales, así que había poco riesgo de ser expuestos en redadas del gobierno. Pero la Secta de los Cinco Venenos ya se había enterado y tomó el control rápidamente.

—Ya reconectamos con la Unidad Sombra Sangrienta del norte. Aceptaron que la única forma de sobrevivir es someterse por ahora.

Había dos razones por las que ella le dijo al maestro de la Secta de los Cinco Venenos que entraría a las Llanuras Centrales.

Primero, para demostrar su valor y afianzar su posición dentro de la secta rápidamente.

Segundo, para restaurar la red de inteligencia cortada de la Unidad Sombra Sangrienta, que se había escondido o dispersado tras las redadas de la secta y el gobierno.

La Unidad Sombra Sangrienta, que antes era el brazo de inteligencia del Culto de Sangre, quedó hecha pedazos—salvo unas cuantas ramas grandes, ya no operaba.

—Bien hecho. ¿Y el lado del sur?

—Pero el sur…

El dueño del burdel—también miembro del Culto de Sangre—titubeó, con expresión difícil.

Al verlo, Nanhwa inclinó un poco la cabeza y preguntó:

—¿No me digas que perdimos contacto con el sur? Ah, cierto… esa zona la maneja directamente la subcomandante, ¿no? Supongo que tendré que intentar yo misma el método secreto de contacto.

El sur de Hebei era un punto clave: recibía inteligencia detallada que Hwang Bo-se enviaba desde Shandong—sobre la Secta Taesan, el Clan Ak de Shandong, además de reportes de Shaolin y la Unión de Mendigos en Henan.

Lo supervisaba personalmente la subcomandante.

Eso significaba que incluso para Nanhwa sería difícil llegar a ella por medios normales.

El nombre de esa subcomandante era el mismo que el de la comandante—porque era su “sombra”. Un doble, hecho para actuar como extensión de la comandante.

Así que si la comandante real se contactaba personalmente, existía la posibilidad de que funcionara.

Pero ante las palabras de Nanhwa, el dueño del burdel respondió con rostro sombrío.

—La Unidad Sombra Sangrienta del sur… al parecer fue aniquilada.

—¿A-aniquilada?

—Sí…

Se le abrieron los ojos, sin poder creerlo.

La subcomandante, su “sombra”, estaba a cargo de la unidad del sur de Hebei, ¿y ahora le decían que la habían exterminado?

—¡¿Qué tontería es esta?! ¿Estás seguro de que no solo se escondieron bajo tierra?

Tenía que ser una tontería.

Esa subcomandante incluso había dominado la Técnica de Devorar Almas—era la más talentosa de la Unidad Sombra Sangrienta.

Nunca había fallado una misión.

—Según los aldeanos, las fuerzas del gobierno capturaron a todos y exhibieron sus cabezas en las calles. La cabeza de la subcomandante estaba entre ellas.

—¡Eso es imposible! ¡Ella incluso dominó la Técnica de Devorar Almas!

¿Cómo podría alguien con ese nivel ser expuesta y ejecutada por simples soldados del gobierno?

Viendo su incredulidad total, el dueño del lugar explicó más.

—Los aldeanos dijeron que alguien llamado el “Abuelo de Todo Veneno” olfateó a todos los del Culto de Sangre y los entregó a las autoridades.

—¿“Abuelo de Todo Veneno”? ¿Qué clase de apodo ridículo es ese? ¿Quién demonios es?

Un apodo que ella jamás había escuchado.

Tragándose la furia, preguntó—y recibió un nombre inesperado.

—Ese sería Wei So-ryong. Yerno del Clan Tang en Sichuan.

—CRACK.

Impulsada por la rabia y fortalecida por las técnicas de la Secta de los Cinco Venenos, Binghyeol apretó la mesa.

Se hizo pedazos.

Las venas se le hincharon y palpitaban, su sangre circulaba tan violenta que parecía arremolinarse como tormenta bajo la piel.

Un momento después, ya con su energía calmada, habló con una voz fría, mortecina.

—Ahora tengo una razón más para asegurarme de que muera.

¡Reúnan a todos los agentes del Culto de Sangre que podamos contactar en el norte de Hebei y en Beijing!

—¡Sí, comandante!

Ante su orden, los agentes del Culto de Sangre se dispersaron por Hebei, y los restos que habían sobrevivido ahí comenzaron a converger hacia Beijing.

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