El maestro del veneno en el clan Tang Sichuan - Capítulo 309

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—Ssshhhhh.

Antes de que saliéramos de la aldea donde la Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre había dormido a todos, el clima había estado alternando entre nublado y despejado durante varios días.

La humedad era alta, y las ranas croaban día y noche.

Pero no había caído ni una gota.

Como las Llanuras Centrales son inmensas, era bastante común que lloviera en el siguiente pueblo mientras donde tú estabas siguiera seco.

Así que yo solo pensé que debía estar lloviendo por ahí cerca, en alguna parte.

Pero como dos días después de partir con los niños, la lluvia empezó a caer sobre nuestras cabezas.

No… más bien, parecía que habíamos entrado en una zona donde ya estaba lloviendo desde antes.

—Ssshhh.

—Estaba despejado cuando salimos esta mañana.

Cuando desayunamos en la posada y nos pusimos en camino, no se veía para nada como si fuera a llover.

Al principio solo chispeó un poco… pero luego las gotas se hicieron más gruesas y pesadas.

Por suerte, nos topamos con un viejito en el camino y pudimos comprar impermeables tejidos con hojas de bambú y hojas de carrizo. Si no, nos habríamos empapado de aquí al siguiente pueblo.

Aunque, bueno, esos capas no nos mantenían totalmente secos.

Aun así, algunas gotas se colaban entre los huecos del tejido de bambú y entre las tiras de carrizo.

—Tsrut. 『Sí, papá. ¡Ugh!』

Hyang estaba de acuerdo conmigo desde dentro de la capa, pero cuando una gota le pegó en una de sus antenas, esta se movió y me hizo cosquillas en la barbilla.

Bajé la cabeza. Se notaba que odiaba la lluvia: apretaba la cabeza contra mi pecho con todas sus fuerzas.

Metí la mano por debajo de la capa para rascarle suave la barbilla a mi hija, que otra vez me estaba echando porras, y luego aceleré el paso.

‘Aun así… caminar bajo la lluvia así, con capa de hojas de bambú y los niños… sí se siente como eso de “guerrero errante” de lo que hablaba el abuelo.’

Sí, me estaba humedeciendo, pero había algo poético en viajar así.

En el mundo marcial, “vagar por ríos y lagos” era toda una cultura: andar rodando por ahí, castigando malvados y construyendo tu nombre.

Y aquí estaba yo, vagando para esparcir el nombre del Demonio Veneno Celestial Papá.

Al ver mi reflejo en un charco, le pregunté a Hyang:

—Hyang, ¿a poco tu papá no se ve bien chido ahorita?

—Tsrut. 『¡Bien chido!』

Como era de esperarse de mi hija… caminé con más confianza.

Por la lluvia, nos habíamos atrasado. Si queríamos llegar al siguiente pueblo antes del atardecer, teníamos que apurarnos.

—Pat. Pat. Pat-pat.

Justo entonces, mientras retomábamos el mismo camino por el que habíamos llegado, escuché cómo la lluvia se ponía más pesada.

—¿Neta? ¿¡Por qué de repente está cayendo a cántaros!?

Estábamos como a la mitad entre el último pueblo y el siguiente, así que era incómodo darse la vuelta, y ahora la lluvia estaba cayendo como cortina.

Gotas grandes golpeaban mi sombrero de bambú, sonando como frijoles tostándose en un sartén.

La capa de bambú y carrizo solo aguantaba llovizna. Ahora el agua ya se escurría libremente por dentro.

Cuando empezó a meterse, escuché a Hyang gritar.

—Tsrut. 『¡Ack… frío!』

—¡Pii!

—¡Kkuu!

Hongdan, Seol, Bing y Dong chillaron dentro de la capa.

Se movían de un lado a otro, tratando de esquivar el agua.

Era obvio que necesitábamos refugiarnos bajo un árbol grande hasta que bajara la lluvia.

—Vamos a tener que esperarnos. ¿Hay algún árbol grande o algo por aquí cerca?

Estaba escaneando el área a través de la lluvia cuando…

—¡Fwap!

De repente, algo voló y se posó presionando sobre mi sombrero de bambú.

—…¿Tú?

El sonido de frijoles tostándose de las gotas desapareció como por arte de magia.

Moví los ojos y vi que el área a mi alrededor estaba intacta, sin lluvia.

Desde arriba de mi cabeza, escuché ese grito familiar.

—¡Chii!

No podía levantar la cabeza, pero al mirar hacia abajo vi su reflejo en el charco: alas completamente extendidas.

La Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre.

‘¿Me está cubriendo de la lluvia?’

Ella normalmente mantenía distancia y solo aparecía cuando yo la llamaba. Supongo que me vi patético, porque vino a protegerme de la lluvia.

Aunque era enorme, seguía siendo una mariposa… sorprendentemente ligera. Decidí aceptar su amabilidad.

De paso, era buena oportunidad para acercarme a ella.

—Gracias, Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre.

—Chiiii.

Respondió fría, como siempre.

Las gotas resbalaban por sus alas, escurriendo desde las orillas.

‘Guau… excelente resistencia al agua.’

Las mariposas normales se esconden bajo hojas cuando llueve; demasiada agua puede lastimarlas.

Pero eso no significa que no puedan volar con lluvia.

Sus alas son impermeables.

Gracias a sus escamas.

Esas escamas aumentan el ángulo de contacto entre el agua y la superficie del ala a más de 150 grados, produciendo un fenómeno impresionante.

Cuando sueltas agua sobre una hoja de loto, no se absorbe: se hace bolitas y rueda.

Lo mismo pasa en las alas de mariposa.

Se llama superhidrofobicidad: las alas no se mojan.

Las superficies superhidrofóbicas resisten contaminación, evitan el crecimiento microbiano, e incluso cuando se ensucian, se “autolimpian” cuando el agua rueda sobre ellas.

O sea, la Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre era una diosa ultralimpia e impermeable.

—Pero neta… ¿cómo has vivido tú sola todo este tiempo? ¿Vivías sola en las montañas?

Nunca se dejaba ver si no la llamaba, así que aproveché este raro momento de cercanía para preguntarle varias cosas.

Como cómo había sido su vida hasta ahora.

Según yo, Hyang podía traducirme.

—Chii.

—Tsrut. 『Dice… “nomás”. Eso es todo, papá.』

Una respuesta bien desinflante.

Tal vez había vivido sola tanto tiempo que no se le daba hablar.

Le hice más preguntas, pero solo recibí: “nomás”, “mm”, “¿en serio?”

Estaba pensando cómo mantener la conversación cuando vi un río más adelante: el nivel del agua estaba mucho más alto que antes.

Al parecer, aquí ya había llovido un buen rato.

Y entonces me acordé: teníamos que cruzar ese río.

Ya lo habíamos cruzado al venir.

No en barco: había un puente de piedra.

Al final del camino, había un grupo de gente reunida cerca de la orilla.

Todavía no se veía el puente desde aquí, pero como estaban amontonados y murmurando, me giré hacia la Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre.

—¿Podrías esconderte tantito? ¿O quizá volar y regresar luego?

—Chii.

Respondió, pero como yo seguía sintiendo su peso sobre la cabeza, estaba claro que no se había ido volando.

Seguramente solo dobló las alas y se quedó escondida.

La lluvia volvió a tamborilear en mi sombrero como frijoles en un sartén.

Me apresuré, me metí entre la gente que murmuraba y…

Vi dónde debería estar el puente.

Ya no estaba.

Totalmente sumergido.

Debió llover aquí desde hace rato. El río creció y se tragó el puente.

—Bueno… eso sí está de la fregada.

La lluvia no daba tregua, y ahora el camino estaba bloqueado.

Me aparté del grupo y le hablé bajito a Hyang.

El camino estaba cerrado, pero por suerte teníamos a alguien con alas.

‘Hyang, ¿puedes preguntarle a la Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre… si estaría dispuesta a cargarnos para cruzar?’

—Shhhh. Ssshhhh. Tsrr?

—Chiiiii.

—Tsrut. 『Dice que no, papá. Pesamos mucho. No puede despegar con nosotros.』

Pensándolo bien, si tuviera alas rápidas como de abeja quizá podría… pero cargar a todos con esas alas enormes de mariposa era imposible.

Las abejas vuelan fuerte porque cargan néctar, pero las mariposas solo se cargan a sí mismas.

Así que tendríamos que esperar a que la lluvia parara y bajara el nivel del agua.

Pero no había un pueblo cerca.

El más cercano estaba del otro lado del río, el que no podíamos cruzar por la lluvia.

Regresarnos tomaría medio día, y ya íbamos a la mitad. Volver ahora se sentía como desperdicio.

Mientras yo estaba ahí dudando, los murmullos de la gente se hicieron más fuertes.

—Este camino está cerrado. ¿Y ahora qué? ¿Nos regresamos?

—Sí, parece que sí.

—Supongo que habrá que buscar otra ruta.

Cuando mencionaron una ruta alterna, el ambiente se quedó callado de golpe.

Me puse a escuchar: al parecer sí había otro camino.

‘¿Oh? ¿Hay otra forma?’

Forzando el oído, capté el siguiente intercambio.

—Oiga, viajero, usted parece conocer esta zona. ¿Hay otra ruta?

—¿Ve esa montaña por allá?

—¿Cuál? Ah, ¿la que se ve allá lejos?

—Esa. Si cruzan esa montaña, hay un pueblo del otro lado con un puente. Ese seguramente no se inundó.

—Pero si subimos la montaña ahorita, ¿no nos agarra la noche?

—Cerca de la cima hay un templo daoísta viejo, abandonado. Pueden quedarse ahí a dormir.

—Entonces hay que apurarnos, ¿no?

—También hay una casa abandonada por aquí cerca. Yo planeo esperar ahí a que baje la lluvia; no vale la pena caminar en este aguacero.

—La neta, sí. ¿Nos guía, entonces?

—Claro.

—¿Podemos ir también?

—Por supuesto. Se dice que bajo el cielo todos somos hermanos. Esa casa es bastante grande, cabemos todos.

—Gracias.

—Gracias.

La mayoría de los reunidos eran comerciantes. Se pusieron de acuerdo y empezaron a caminar hacia la casa abandonada que el hombre mencionó.

Tenía razón. Con esta lluvia, seguir avanzando sería una tontería.

Justo entonces, una mujer entre el grupo que se iba se volteó y me llamó.

—Oye, niño, ¿por qué no vienes con nosotros?

—Estoy bien, gracias. Necesito moverme un poco más rápido.

Como yo era el único joven que se quedaba atrás, trató de cuidarme.

Se le metió preocupación en la voz.

—¿Con esta lluvia? ¿No sería mejor esperarte?

—Tiene razón, hazle caso a los mayores.

—Neta, ¿a dónde crees que vas con este clima?

Hasta los hombres se metieron a apoyar.

La gente civil de las Llanuras Centrales solía hablar con formalidad con los artistas marciales, por si acaso. Pero como yo traía capa de bambú y carrizo, seguro me confundieron con un viajero común y me trataron con calidez.

Aun así, yo no podía ir con ellos.

Tenía que secar a los niños… y no podía sacar a los peques frente a extraños.

Además, dijeron que había un templo daoísta abandonado en la montaña. Sería mejor quedarme allá solo.

Bueno, no estaría realmente solo: iba con los niños y con la Mariposa Ilusoria del Sueño Flor de Sangre. Y aparte, yo ya había vivido en un templo daoísta abandonado antes, así que eso me resultaba más cómodo que una casa derruida cualquiera.

—Les agradezco la oferta, pero tengo prisa. Me voy a adelantar.

—¿Eh, chamaco?

—Déjenlo. Está terco.

—Bueno, entonces.

Me despedí y me fui rumbo a la montaña que se veía a lo lejos.

Después de una larga subida por un sendero marcado por incontables viajeros, llegué a la cima…

Y ahí estaba: el templo daoísta abandonado.

Me recordó al lugar donde yo solía vivir.

El sol ya se había metido, y el crepúsculo cubría todo alrededor.

Pasé por encima del umbral medio derrumbado y entré.

Aunque estaba abandonado, el salón principal seguía sorprendentemente entero.

Adentro se veía que otras personas habían pasado a descansar o resguardarse de la lluvia, igual que yo ahora.

En una esquina había manojos de carrizo y ramas apilados, y también señales de fogatas antiguas.

—Bien. Todavía hay madera seca.

Necesitaba prender fuego y secarnos: ya estaba haciendo frío con la llegada de la noche.

—Bueno… hora de un poquito de nostalgia.

Apilé la leña, me piqué la punta del dedo con una aguja para sacar una sola gota de sangre, y luego le añadí una gota del veneno de Hyang.

—Whoosh.

Las flamas rugieron al instante, y el calor se esparció rápido por el aire.

Mientras tanto, en la casa abandonada, los comerciantes que se refugiaron prendieron una fogata y comenzaron a compartir comida ligera.

Unos asaron cecina sobre piedras calientes, otros juntaron agua de lluvia en ollas para hacer atole ralo.

Mientras comían, la misma mujer que antes me había invitado a ir con ellos volvió a hablar, con la cara todavía preocupada.

—Espero que el niño que se fue adelante esté bien.

Afuera, la lluvia empezó a caer todavía más fuerte.

—El sendero está resbaloso, sí, pero no es tan peligroso. Va a estar bien.

—Bueno, dijo que era urgente. No podíamos hacer nada.

—Exacto.

Todos asintieron.

Entonces, el hombre que los había guiado hasta ahí dio una palmada como si recordara algo, con voz preocupada.

—¡Clap!

—Ah… maldita sea. Se me olvidó.

—¿Qué pasa, viajero?

Todos voltearon hacia él, inclinando la cabeza. Él habló haciendo una mueca.

—Pues… acabo de acordarme. Desde hace como dos meses, la gente dice que han visto un fantasma cerca del templo daoísta viejo en la montaña.

—¿U-un… fantasma?

—¿Un fantasma dices?

Todas las miradas se fueron hacia la ventana.

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