El Maestro de las Plantas Espirituales - Capítulo 497
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- Capítulo 497 - La batalla contra Bing Wu (1)
Bing Wu se puso verde y luego pálida.
—Señor Xiao, tienes mucha confianza. Has cambiado bastante.
Todavía recordaba que antes él corría para salvar su vida, y ahora se atrevía a desafiarla.
Bing Wu resopló suavemente. Una espada de cristal salió volando hacia Xiao Jinting.
Xiao Jinting lanzó el Trípode del Cielo y la Tierra contra la espada. Las dos armas chocaron entre sí con un estruendo ensordecedor.
Bing Wu levantó la mano y siseó:
—Congélate.
Grandes copos de nieve cayeron agresivamente del cielo.
Xiao Jinting invocó a Flame y dijo:
—Es tu turno. Mata a esa mujer y te daré comida deliciosa.
Una llama abrasadora brotó del cuerpo de Xiao Jinting, y los copos de nieve desaparecieron en el instante en que tocaron aquel fuego inusual.
Bing Wu era poderosa, y Flame también lo era.
Bing Wu entrecerró los ojos al mirar la llama.
Flame la observó con miedo y excitación a la vez.
Se relamió las patas y dijo, con los ojos verdes brillando:
—Chico, esa mujer es poderosa.
Xiao Jinting preguntó:
—¿Tienes miedo?
Flame miró a Bing Wu con desprecio y dijo:
—¿Estás bromeando? ¿Crees que le tengo miedo a una perrita cualquiera?
Bing Wu miró a Flame, alarmada.
—¿Qué tipo de llama eres tú?
Flame dijo con orgullo:
—Perrita, te lo diré si te acuestas y me dejas comerte.
Bing Wu había sido muy respetada desde joven. Después de hacerse famosa, todos los que la encontraban la trataban con reverencia. Que Flame la llamara “perrita” la enfureció por completo.
—Te mataré.
Bing Wu lanzó un ataque de tormenta helada, y Flame quedó atrapado dentro.
Forcejeó para salir de la tormenta y dijo emocionado:
—Jefe, esta zorra es demasiado dura para comérsela.
Xiao Jinting dijo:
—¿No te quejabas de que nunca te doy nada para comer? Un pedazo tan grande de carne grasa está justo frente a ti y no puedes llevártelo. No me culpes por no darte nada.
Bing Wu tembló de ira. Era la primera vez que alguien la llamaba “carne grasa”.
Flame dijo de mala gana:
—¿La llamas carne grasa? Está vieja y dura. ¿Cómo puedes decir que me tratas bien así?
Bing Wu se quedó sin palabras.
Al ver su rostro feroz, Xiao Jinting se sintió un poco culpable. Siempre había pensado que tenía la lengua afilada, pero Flame podía decir cosas aún más hirientes. Sospechaba que los ancianos de la familia Tao Tie no habían domado a Flame precisamente porque tenía una boca demasiado venenosa. Querían matarlo de hambre para darle una dura lección.
Bing Wu rugió furiosa:
—Xiao Jinting, vete al infierno.
Un palacio de hielo salió volando hacia Xiao Jinting.
Al ver el magnífico palacio sobre su cabeza, Xiao Jinting se sorprendió de que un arma pudiera ser refinada con forma de palacio.
Quedó atrapado dentro del palacio. Tenía la sensación de que no podría salir.
Xiao Jinting había oído hablar de esta arma de Bing Wu. Se decía que, una vez atrapado dentro del palacio, era muy difícil escapar. En el Palacio de Hielo había una gran cantidad de formaciones que consumían energía y fuerza del alma. Si alguien quedaba atrapado demasiado tiempo, terminaría convertido en un charco de sangre. Bing Wu había atrapado con esta arma a diez cultivadores del Alma Naciente y los había matado.
Xiao Jinting sacó la Campana del Alma y la hizo sonar contra las paredes, que comenzaron a agrietarse. Una vez que el palacio se dañó, Xiao Jinting logró salir.
Bing Wu lo miró con el rostro retorcido.
—Has dañado mi arma.
Xiao Jinting dijo con una amplia sonrisa:
—Mayor, no se enoje. No puede culparme por lo débil que es su arma.
Bing Wu lo miró con ferocidad.
—Bastardo…
Reconoció la campana en su mano. Bing Cheng había sido asesinado por ella, y su ira aumentó aún más.
Xiao Jinting la miró y dijo pacientemente:
—Mayor, cálmese. La ira la hace envejecer. Usted ya es vieja.
Bing Wu lo fulminó con la mirada y apretó los puños con fuerza. Después de avanzar al Reino de Transformación Divina, cada batalla le costaba años de vida. Había pensado que solo perdería unos cien años al matar a Xiao Jinting, pero no esperaba que fuera tan difícil de tratar. Hasta ahora, no había logrado tomar la ventaja.
Si Xiao Jinting escapaba, todos sus esfuerzos anteriores habrían sido en vano.
…