¡El gran ganso y el villano en un reality matrimonial comienza el espectáculo! - Capítulo 216
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- Capítulo 216 - ¡Se abrió la puerta a un mundo nuevo!
Los dos se quedaron frente a la tienda durante un buen rato, sin atreverse a entrar.
—¿Dónde escuchaste hablar de esta tienda? —Xu Wang respiró hondo varias veces, esforzándose por mantener la voz firme.
—Los escuché hablar de ella cuando pasé por la sala de descanso de la empresa. Dijeron que esta tienda tenía una puntuación perfecta. —Pei Yanchuan miró el establecimiento frente a ellos y su nuez se movió involuntariamente un par de veces.
Al escuchar su respuesta, Xu Wang cerró los ojos con fuerza.
¡Auxilio!
Frente a ellos sí había una tienda llamada Sweet, pero no era un restaurante, sino una tienda que vendía ropa… especial.
¿En serio?
Si Xu Wang no conociera perfectamente la personalidad de Pei Yanchuan, habría pensado que lo había hecho a propósito.
—¿Entramos? —Pei Yanchuan apretó inconscientemente la mano de Xu Wang.
Al escuchar la pregunta, Xu Wang giró bruscamente la cabeza y lo miró con incredulidad.
¿Todavía quieres entrar?
Bajo su mirada, la expresión de Pei Yanchuan reveló cierta culpabilidad, pero no dijo nada.
Xu Wang soltó una risa de pura indignación.
—Bien. Entonces entremos. ¿Quién le teme a quién?
Dicho esto, tomó a Pei Yanchuan de la mano y entró a grandes pasos.
En cuanto cruzaron la puerta, ambos descubrieron que la realidad era cien veces más impactante que todo lo que habían imaginado mientras estaban afuera.
Había toda clase de prendas y accesorios: ropa para dormir, cadenas, atuendos de juegos de rol y muchas cosas más.
Era como si a los dos se les hubiera abierto de golpe la puerta a un mundo completamente nuevo.
Al contemplar todo aquello, Xu Wang sintió de repente un mal presentimiento. Tiró suavemente de la manga de Pei Yanchuan.
—¿Qué tal si mejor regresamos?
Pei Yanchuan estaba a punto de asentir cuando, por el rabillo del ojo, divisó una prenda para dormir ubicada al fondo de la tienda.
Se quedó inmóvil al instante.
Al no recibir respuesta, Xu Wang lo miró desconcertado. Cuando vio hacia dónde dirigía la mirada, siguió sus ojos hasta el fondo.
Espera… ¿Cómo podía haber aquí ropa que tuviera todavía menos tela que la que tenían en casa?
Al ver la expresión de Pei Yanchuan, Xu Wang supo que las cosas no pintaban nada bien.
Sin embargo, no importó cuánto intentara persuadirlo por las buenas o amenazarlo por las malas: al final, Pei Yanchuan compró aquella prenda.
Xu Wang continuó recorriendo la tienda con el rostro inexpresivo. Pero cuando llegó a la sección de la derecha, sus ojos se iluminaron de inmediato.
Resultaba que la tienda estaba dividida en dos zonas, cada una destinada a un tipo diferente de cliente.
Al final, podía decirse que tanto Xu Wang como Pei Yanchuan salieron con las manos llenas. Después de pagar, ambos coincidieron en elegir el servicio de entrega a domicilio.
Tras terminar de comprar la ropa, buscaron un restaurante occidental cercano.
Eligieron una mesa junto a la ventana, donde había muy buena iluminación. Sobre la superficie de mármol negro descansaban unas rosas rosadas que el restaurante recogía frescas cada mañana.
Cuando pidió su filete, Xu Wang eligió sin dudarlo que estuviera bien cocido. Pei Yanchuan pidió lo mismo.
Además de los filetes, pidieron los platillos estrella del menú y una ensalada de verduras.
La comida no tardó en llegar.
Xu Wang cortó un pequeño trozo de filete con el cuchillo, lo bañó en la salsa secreta de pimienta negra del restaurante y se lo llevó lentamente a la boca.
La salsa de pimienta negra escondía un tenue aroma a licor. Tanto el grosor de la carne como el tiempo de cocción estaban perfectamente controlados; al morderla, resultaba tierna y jugosa.
Xu Wang asintió satisfecho.
Con razón este restaurante había aparecido en los rankings.
Pei Yanchuan también le dio una valoración muy alta al filete.
Después del almuerzo, los dos continuaron paseando un rato por el centro comercial.
Cuando pasaron frente a un salón de videojuegos, los ojos de Xu Wang se iluminaron al ver una larga fila de máquinas de garra repletas de peluches.
Emocionado, tomó a Pei Yanchuan de la mano y lo arrastró adentro.
—Te lo digo en serio, soy buenísimo sacando peluches de estas máquinas.
Xu Wang cambió dinero por cincuenta fichas en el mostrador y se lo dijo a Pei Yanchuan con orgullo.
Pei Yanchuan observó las máquinas cercanas, cada una llena de diferentes tipos de peluches. Era la primera vez que jugaba con algo así.
—Ven, mira cómo se hace.
Xu Wang eligió una máquina cercana y metió una ficha. Apoyó la mano izquierda sobre la máquina mientras sujetaba la palanca con la derecha. La movió unas cuantas veces hacia arriba, abajo, izquierda y derecha, y la garra mecánica atrapó un peluche y lo llevó hasta la salida.
Todo el proceso transcurrió sin el menor problema.
Al escuchar el sonido del peluche al caer, Xu Wang suspiró aliviado para sus adentros.
Había temido que terminara ocurriendo algo parecido a la última vez que jugaron al gomoku.
—Yanchuan, ¿quieres intentarlo? —Xu Wang sacó de la abertura inferior el peluche de tigre que acababa de ganar y se volvió hacia Pei Yanchuan.
Al recordar los sencillos movimientos que Xu Wang acababa de hacer, Pei Yanchuan no creyó que aquello tuviera ninguna dificultad, así que asintió.
Xu Wang se apartó y le cedió su lugar.
Pei Yanchuan observó primero los peluches dentro de la máquina. Su mirada no tardó en quedar atrapada por un gran ganso blanco que se encontraba en una esquina.
Una vez elegido su objetivo, introdujo una ficha.
Controló la palanca y alineó con precisión la garra mecánica sobre el peluche del gran ganso.
Justo cuando pensó que conseguiría atraparlo, la garra sujetó al gran ganso por la cabeza.
Sin embargo, antes de haber recorrido siquiera la mitad del trayecto…
¡Paf!
El peluche del gran ganso volvió a caer.