¡El gran ganso y el villano en un reality matrimonial comienza el espectáculo! - Capítulo 107
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- Capítulo 107 - El bullicioso mercado
Bajo las miradas envidiosas de los demás invitados, Xu Wang y Pei Yanchuan subieron al vehículo que el equipo del programa había preparado para ellos.
El destino no quedaba demasiado lejos del alojamiento y, además, se trataba del mercado más grande de la zona.
Por la mañana no había demasiada gente recorriéndolo, pero aun así todo el mercado estaba lleno de vida. Además de los gritos de los vendedores ofreciendo sus productos y las risas de los niños, cada pocos pasos podían encontrarse con actuaciones de lugareños cantando y bailando.
En cuanto ambos bajaron del vehículo, atrajeron las miradas de muchas personas.
Ese día, Xu Wang llevaba una camisa blanca de hombros estructurados y unos pantalones negros de traje de corte entallado.
Pei Yanchuan también vestía en tonos claros. Llevaba una camiseta blanca de cuello amplio que dejaba al descubierto, sin resultar exagerado, una cuarta parte de sus pectorales. En la parte inferior llevaba unos pantalones de traje iguales a los de Xu Wang, sujetos a la cintura con un cinturón negro.
—¿De qué familia serán esos muchachos? Qué guapos son —comentó sonriente una abuela de uno de los puestos a la mujer que estaba a su lado.
—No deben ser de por aquí. Si lo fueran, los conoceríamos —asintió la otra abuela.
—¡Son demasiado guapos! ¡Auxilio! —Una joven que había salido de viaje con su amiga se aferró emocionada al brazo de esta.
—Mejor límpiate la baba de la boca —respondió su amiga, incapaz de seguir mirándola.
………………
Los ojos de Xu Wang también brillaron al contemplar el animado mercado.
Antes, todos los años solía ir a grandes mercados y ferias de templos. Aquellos lugares eran incluso más bulliciosos que este, abarrotados hasta el punto de que la gente apenas podía moverse. Sin exagerar, si dos personas se quedaban quietas en medio del camino, toda la fila de personas detrás de ellas se quedaba sin poder avanzar.
[¡Guau, guau, guau! ¿Isla Luna está así de animada ahora?]
[Se siente un ambiente tan alegre.]
[De verdad es muy alegre. Viajé allí el año pasado y en toda una calle había gente cantando y bailando. Incluso los niños de ocho o nueve años saben bailar.]
[Isla Luna lleva años apareciendo en las listas de destinos turísticos recomendados y jamás ha salido de ellas. Tiene una reputación excelente.]
[Perfecto. Saco mi libretita y anoto el lugar al que llegaron el presidente Pei y nuestra esposa Xu. Cuando tenga tiempo, iré a visitar los mismos lugares.]
[¡Me apunto! Voy a empezar a ahorrar desde ahora. El próximo año también viajaré a Isla Luna.]
………………
En poco tiempo, los temas relacionados con el turismo e Isla Luna comenzaron a ascender lentamente entre las tendencias.
Lo primero que llamó la atención de Xu Wang fueron las coronas de flores de un puesto cercano. Todas habían sido confeccionadas a mano, una por una, por la abuela que atendía el puesto.
—Muchacho, mira todo lo que quieras. Si te gusta alguna, dímelo y la abuela te la deja más barata.
La dueña del puesto llevaba un vaporoso vestido floreado que le daba un aire etéreo. Parecía tener cierta edad, quizá unos cincuenta o sesenta años, pero se veía muy saludable. Una trenza blanca descansaba sobre su hombro y toda su figura irradiaba elegancia. Sus facciones también eran dulces y delicadas; no resultaba difícil imaginar que, cuando era joven, debía haber sido una belleza deslumbrante.
[Guau, qué hermosa es la abuela.]
[Apareció una abuela super elegante. Rezo desde ahora para poder verme así cuando sea mayor.]
[Abuela, ¿podrías compartir tus secretos para cuidarte? (Por favor, por favor).]
[Siento que la abuela literalmente brilla bajo la luz del sol.]
[Es demasiado hermosa.]
[Esto sí que demuestra que la verdadera belleza está en los huesos, no en la piel.]
—Gracias, abuela.
Xu Wang tomó una corona tejida con pequeñas flores azules, se volvió y se la colocó a Pei Yanchuan en la cabeza.
Pei Yanchuan observó cómo Xu Wang retiraba las manos y luego levantó una de las suyas para tocar la corona. No era ni demasiado grande ni demasiado pequeña; le quedaba justo a la medida.
—Mmm, tal como pensaba, te queda muy bien.
Xu Wang se llevó una mano al mentón y lo examinó detenidamente antes de asentir satisfecho.
—¿Sí? Gracias por escoger especialmente una corona para mí, Xiao Wang.
Pei Yanchuan inclinó ligeramente la cabeza y miró a Xu Wang con una sonrisa en los labios.
Al verlo así, Xu Wang no pudo evitar apartar la mirada mientras su corazón se aceleraba.
Eso era jugar sucio.
La sonrisa de Pei Yanchuan se ensanchó todavía más al ver las mejillas enrojecidas de Xu Wang.
[¡Aaaaah! ¡Pañuelos! ¡Denme pañuelos rápido, que no puedo detener el sangrado de mi nariz!]
[¿El día apenas empieza y ya tenemos una sobredosis de azúcar? ¡No puedo soportarlo!]
[El conjunto del presidente Pei de hoy realmente combina a la perfección lo apuesto con lo gentil.]
[La esposa se sonrojó (⸝⸝ᵕᴗᵕ⸝⸝)]
[¿Y quién no se sonrojaría con algo así? Si fuera yo, seguro que ya me estaría saliendo vapor de la cabeza.]
[Yo podría saltar un metro desde donde estoy.]
[¡Yo podría salir volando directamente!]
[Imposible competir con ustedes.]
………………
Pei Yanchuan volvió la cabeza hacia las coronas expuestas en el puesto y, de pronto, una confeccionada con pequeñas flores rosas captó su atención.
La tomó y la examinó cuidadosamente. Después de asegurarse de que no tenía ningún problema, se la colocó a Xu Wang en la cabeza.
—Esta también te queda muy bien.
—¿De verdad? Mmm, sí, se ve muy bonita.
La atención de Xu Wang se desvió al instante. Curioso, se miró en el espejo colocado sobre el puesto.
La corona estaba tejida con una gran cantidad de pequeñas flores rosas y violetas. Ahora que descansaba sobre la cabeza de Xu Wang, realmente hacía que se viera todavía más atractivo.
—Lo principal es que ustedes dos ya son muy guapos —los elogió sonriente la abuela del puesto.
—Abuela, es demasiado modesta. Lo principal es que usted tiene unas manos increíbles.
Xu Wang levantó el pulgar hacia ella.
—¡Jajaja! Muchacho, sí que sabes hablar. Eres mucho mejor que mi pareja para estas cosas.
La abuela rompió a reír, completamente divertida por Xu Wang.
—Abuela, nos llevaremos estas dos. Díganos cuánto cuestan.
Xu Wang la miró sonriente, mientras detrás de él Pei Yanchuan ya había levantado el teléfono, preparado para pagar.
A partir de ese momento, hasta el último centavo que gastara Pei Yanchuan sería reembolsado posteriormente por el equipo del programa.
—Denme diez yuanes, solo como gesto simbólico —respondió la abuela agitando despreocupadamente la mano.
—Eso no puede ser. Nos está cobrando demasiado poco.
Xu Wang se daba cuenta de que las flores utilizadas en aquellas coronas probablemente habían sido recogidas frescas esa misma mañana. Solo el trabajo artesanal de hacer dos coronas ya valía más de diez yuanes.
—No pasa nada, no pasa nada.
La abuela continuó agitando tranquilamente la mano.
La mujer del puesto de al lado observó cómo ambos seguían sin ponerse de acuerdo y, de pronto, soltó una carcajada.
—Muchacho, deja de insistir. A Xiao Su no le falta dinero. Más de una decena de locales de este mercado son de su propiedad. Mira, incluso esa cafetería que está detrás de ella la abrió su pareja. Ella… ¿cómo dicen ustedes los jóvenes? Ah, sí. Simplemente no sabe quedarse quieta y viene aquí para experimentar un poco la vida.
La abuela señaló la cafetería situada detrás de la abuela Su.
Xu Wang levantó la mirada por reflejo.
Detrás del enorme ventanal de la cafetería había una mujer de largo cabello completamente plateado. A juzgar por su estatura, debía medir alrededor de un metro ochenta y desprendía un aura extremadamente poderosa.
Llevaba un chaleco negro entallado en la cintura, pantalones negros ajustados y zapatos de cuero negros de tacón alto y punta afilada.
En ese momento permanecía de pie con los brazos cruzados, observando silenciosamente la espalda de la abuela Su.
[¡¡¡AAAAAAAAAAAH!!!]
[¡¡¡ES EXACTAMENTE MI TIPO!!!]
[¡Madre mía! ¡¿Cómo puede ser tan imponente?! Acabo de darle una patadita a mi esposo, que todavía ni llega a los treinta. ¡Mi estabilidad emocional se acaba de derrumbar!]
[¡Auxilio! Siempre me han gustado los más jóvenes y de repente mi corazón acaba de dar un vuelco. ¿Qué hago?]
[¿Dónde está exactamente esa cafetería? ¡Díganmelo rápido! ¡Ahora mismo tomo un avión y voy para allá!]
[¿Acaso Nüwa se olvidó únicamente de mí cuando creó a los humanos?]
[No estés triste, el de arriba. Aquí estoy yo para acompañarte (llanto desconsolado).]
[Yo también me uno (ya no puedo más).]
………………
Al verla, Xu Wang inclinó educadamente la cabeza a modo de saludo.
Aquella abuela probablemente era una Alfa femenina.
Su presencia era demasiado intimidante.
La mujer también asintió ligeramente hacia Xu Wang. Sin embargo, cuando por el rabillo del ojo vio a Pei Yanchuan junto a él, arqueó una ceja.