El genio asesino lo tomará todo - Capítulo 379
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- Capítulo 379 - Madera de Hierro Vendaval (4)
—Las habilidades de sombra de verdad son una maravilla. El simple hecho de poder intercambiar posiciones las convierte en una herramienta perfecta para crear variables.
—La neta, por eso la diferencia entre poder usar sombras y no poder usarlas es tan abismal.
—Claro. Es una habilidad tan atractiva que es inevitable volverse dependiente de ella.
Cinco minutos después.
Kang-hoo estaba revisando la batalla junto al Asesino Celestial.
El cadáver de la Madera de Hierro Vendaval ya se había oxidado y desvanecido por completo. Lo único que quedó fue la lengua que Kang-hoo le había cortado cuando aún estaba viva, su botín.
Lo que comentaba el Asesino Celestial era una evaluación general de los últimos instantes de la criatura.
En medio del rugido de las llamas, Kang-hoo había enviado en secreto una sombra detrás de la Madera de Hierro Vendaval.
Y cuando la bestia lanzó lo que creía sería el golpe definitivo contra él, intercambió posiciones con esa sombra.
La Madera de Hierro Vendaval pensó que su ataque había acertado, pero estaba equivocada. Lo que había perforado era la parte trasera de su propia cabeza.
La daga atravesó y destrozó su interior, y encima de eso detonó la Llama de Sangre, dejándola sin la menor oportunidad de resistir.
Gracias a eso, el “Intercambio Injusto” que había preparado como seguro nunca tuvo que activarse.
Incluso si hubiera recibido el golpe de frente en vez de convertirlo en contraataque, tenía forma de anular ese único impacto físico.
Sentía que, sin importar cómo se hubieran desarrollado las cosas, el resultado no habría cambiado. La Madera de Hierro Vendaval pudo haberse convencido de que ganaría, pero eso era todo.
Mientras tanto, su nivel había saltado hasta el 370.
【Shin Kang-hoo Nv. 370】
【Clase: Asesino】
【Talentos Innatos: Poder Principal Bastante Decente / Visión Dinámica Excepcionalmente Aguda / Versátil】
【Fuerza 1457】【Agilidad 1718】
【Resistencia 1215】【Maná 31】
【Anti-Magia 1735】【Dureza 1325】
【Energía Oscura 1220】【Poder Sagrado 125】
Había pasado tiempo desde la última vez que revisaba sus estadísticas.
Seguía creciendo de manera equilibrada en todos los aspectos.
Como no necesitaba invertir puntos adicionales en Maná, los puntos sobrantes se habían distribuido bien entre los otros atributos.
En cuanto a Energía Oscura, si tomaba como referencia a Emilia o a Jang Si-hwan, había alcanzado aproximadamente una cuarta parte de su nivel.
Alguien podría ver esos números y preguntar si no le faltaba muchísimo camino por recorrer. La brecha numérica era así de grande.
‘Ni siquiera he empezado a farmear Energía Oscura en serio. Esto es apenas una probadita.’
Pero Kang-hoo tenía algo en lo que confiaba plenamente.
Algo que ya había pensado en el pasado: en Corea del Norte existían lo que él llamaba los “Top 10 lugares para farmear Energía Oscura”.
No era un término oficial dentro del mundo, sino la ruta de crecimiento que él, como autor original, había usado para disparar la Energía Oscura de Jang Si-hwan en la historia.
En otras palabras, era el Camino Real que él mismo había diseñado… solo que este era el momento anterior a que Jang Si-hwan siquiera lo tocara.
Bastó con que Jang Si-hwan recorriera esos diez puntos casi al final de la historia para aumentar su Energía Oscura en tres mil puntos de golpe.
Un crecimiento explosivo que apagó de inmediato su sed de más poder oscuro.
‘Y al mismo tiempo, el equilibrio de poder se disparó a niveles absurdos y el final de la historia se aceleró brutalmente.’
Viéndolo en retrospectiva, él mismo había sido el culpable de arruinar el ritmo narrativo. Así de rota estaba esa ruta.
Kang-hoo aún no había puesto un pie en ese Camino Real.
Incluso si simplemente avanzaba de forma constante por todos esos lugares, elevar su Energía Oscura hasta cuatro mil no sería nada difícil.
Si llegaba a ese punto, podría considerar seriamente desarrollar habilidades del lado de la magia negra.
“Asesino” y “Mago Negro” compartían cierta similitud en dirección; no habría mucha fricción al conectarlos.
‘El simple hecho de poder usar Energía Oscura y Poder Sagrado al mismo tiempo ya está rotísimo. Las estadísticas son secundarias.’
Anormal. Irreal. Roto.
Ese era el veredicto que Kang-hoo tenía sobre sí mismo.
Si alguien más pudiera ver esa ventana de estado, cien de cien se quedarían con la boca abierta.
Estaba seguro de que no había ni un solo Hunter capaz de predecir correctamente cómo estaban configuradas sus estadísticas. Ni siquiera su maestro.
—Kang-hoo.
—Sí, maestro.
—En cuanto al fuego… ¿de verdad ya no quedan variables?
—Mientras no exista algún método capaz de atravesar la resistencia absoluta, puedo decirlo con certeza.
—He visto muchos casos donde alguien es inmune a las llamas que él mismo crea. Pero nunca uno donde esa inmunidad se extienda a las llamas que se propagan a partir de esas mismas.
—Tuve una gran oportunidad para obtener algo relacionado con resistencias. Gracias a eso, el fuego ya no es una carga para mí.
—Entre los peces gordos que andan presumiendo por ahí, muchos manipulan fuego. Tienes el mejor escudo posible para darles una buena paliza.
—La verdad, mi confianza ha aumentado bastante últimamente.
—Por cierto… no usaste Red del Cielo y la Tierra – Matar hasta el final. Fue terquedad tuya, ¿no?
—Sí. Sus enseñanzas fueron excelentes, maestro, pero quería encontrar mi propio método.
—Bien. Aunque lo dije, en el fondo esperaba que no lo hicieras a mi manera. Tenía un presentimiento, y no me equivoqué. Je, je, je.
El rostro del Asesino Celestial rebosaba satisfacción mientras le daba palmadas repetidas en el hombro.
Era la expresión de alguien cuyos ojos habían sido consentidos con un espectáculo digno. Naturalmente, el ánimo de Kang-hoo también se elevó.
El maestro continuó:
—En lo personal, creo que la Madera de Hierro Vendaval es el doble de complicada que la Reina del Enjambre. La resolviste limpio.
—Fue gracias a sus enseñanzas, maestro.
—¡¿Enseñanzas mis polainas?! ¿Qué de lo que usaste en esa pelea lo aprendiste de mí? Tú eres el que está condenado a ser así de bueno.
¿Lo decía porque de verdad no lo sabía? ¿O lo sabía, pero le daba pena reconocerlo?
Kang-hoo pensó que, entre todas las lecciones que había recibido, hubo una que lo transformó por completo.
Que esquivar con elegancia, retrocediendo cómodamente, no era la respuesta.
Si ibas a esquivar, debías hacerlo avanzando con más agresividad mientras evitabas el ataque.
Desde que tomó conciencia de esa evasión activa y proactiva, su estilo de combate se volvió mucho más dinámico.
Y no solo eso.
Como sus oponentes empezaron a fallar por medio latido o un latido completo al intentar predecir sus movimientos…
El margen para crear variables se duplicó. La pelea de hoy era simplemente una extensión de eso.
Cuando Kang-hoo solo abría y cerraba la boca sin saber qué responder, el Asesino Celestial pareció avergonzado y cambió de tema.
—Tengo que darte una crítica dura.
—Sí.
—Es uno de tus problemas crónicos. No tienes un segundo ni tercer plan. O los tienes solo como ideas vagas.
—Es cierto.
Lo admitió al instante.
No tenía intención de negarlo.
Siempre había sido un asunto que mantenía arrinconado en su mente.
Por fortuna, hasta ahora no se había convertido en daño real ni en amenaza.
—Hasta ahora, tus enemigos han sido rivales a los que podías eliminar con ideas ingeniosas. Tus cálculos eran meticulosos y tu nivel estratégico lo bastante alto para lograrlo.
—Me está halagando.
—No te estoy elogiando, chamaco. Estoy diciendo que los buenos tiempos en los que podías jugar sobre la cabeza de otros están por acabarse.
No hacía falta ir lejos para ver un ejemplo.
Comparando a la Reina del Enjambre con la Madera de Hierro Vendaval, esta última había sido mucho más problemática y peligrosa.
Y ni hablar si el enemigo fuera un Hunter capaz de pensar de forma más meticulosa y en niveles superiores.
—Ampliaré mi rango de pensamiento. No puedo mantener siempre una ventaja relativa.
—La mayor debilidad de una apuesta es cuando el oponente responde desde fuera de lo que has contemplado. Aunque consideres todas las excepciones, si rompen tus expectativas, un asesino paga con su vida.
—Mi vida…
—Sí. Un asesino siempre apuesta la única vida que tiene. Por eso digo que eres peligroso.
Ante esas palabras que le perforaron el pecho, Kang-hoo solo asintió en silencio.
Era una verdad contra la que no tenía argumentos.
Puedes ganar diez veces, pero si pierdes una, lo pierdes todo. Eso es apostar.
Para un asesino, la apuesta es su vida. Si la pierde, es el fin.
—Ya basta de regaños. Haré una medicina útil con esa lengua. Espérala con ganas.
El Asesino Celestial sacó un frasco de su túnica. Por el color y la forma, parecía ser la bilis de la Reina del Enjambre.
Había declarado sin titubear que mezclaría esa lengua con la bilis para crear una droga extraña.
Kang-hoo ya esperaba con ansias el resultado.
Su maestro no era alguien que alardeara solo para inflar expectativas.
Fuera lo que fuera que imaginara, estaba seguro de que el resultado sería aún mejor. Y eso lo emocionaba.
—Si-hwan. Antes y ahora, de verdad eres impresionante. Ya es increíble que poseas tantos calabozos, pero más que todos sean de nivel tan alto.
—¿Te gustan? Ranvir, tú necesitas un escenario grande. India te está poniendo demasiadas restricciones.
—¿Gustarme? Me encantan. Además, nuestra sinergia de constelaciones es buena, ¿no? Somos una pareja natural.
—Paso de cualquier sentimiento romántico entre hombres.
—Ja, ja. Llamémoslo afecto entre compañeros de batalla. Tampoco me va eso.
Por ese entonces, Jang Si-hwan conversaba profundamente con Ranvir.
La idea de traerlo a Seúl había surgido apenas hacía poco.
No solo por la cohesión de Justice, sino porque sentía que el ambiente general se había vuelto inestable.
Sobre todo después de que Yu Cheonghwa regresara a China por el asunto de la sucesión del Gremio Shintu y empezara a marcar distancia.
Jang Si-hwan decidió que no debía mostrarse demasiado preocupado por cada miembro de Justice.
Sí, era una especie de estira y afloja.
Aunque esa era la razón secundaria.
La principal era incorporar un activo de alto nivel al gremio y, de paso, adelantarse para asegurar un talento que había marcado desde hacía tiempo.
Aunque el sistema de castas había sido abolido oficialmente, en India seguía existiendo una profunda discriminación social.
Ranvir, cuyo talento siempre fue diferente, había demostrado su valía creciendo una y otra vez.
Pero haber nacido como intocable terminó por encadenarlo.
Uno podría pensar que ya no quedarían Hunters tan anticuados como para aferrarse a reliquias del pasado, pero la realidad india era distinta.
Por eso su crecimiento se había estancado.
Era un Hunter que debería haber superado el nivel 700 hacía tiempo, pero seguía atascado en 650.
Reconociendo su valor desde mucho antes, Jang Si-hwan lo había llamado esta vez decidido a hacerlo verdaderamente suyo.
La operación fue un éxito.
Ranvir quedó fascinado con los diversos calabozos que Jang Si-hwan poseía y con la infraestructura secreta que había construido por todo el mundo.
Medio en broma, incluso preguntó cómo cambiar de nacionalidad.
Ambos estaban sentados frente a frente en el sofá de la oficina.
Fssshh.
Jang Si-hwan llenó la taza vacía.
Ranvir humedeció su garganta seca.
Acababan de pasar un buen rato en un calabozo, así que era el momento perfecto para saciar la sed.
Entonces, como si recordara algo, Ranvir cambió de tema.
—Si-hwan.
—¿Sí?
—Una vez me hablaste de alguien, ¿recuerdas? Un Hunter tipo asesino bastante interesante en Corea.
—Sí. También dije que lo estaba vigilando continuamente, como a ti. Que esperaba el momento adecuado.
—¿Se llamaba Shin Kang-hoo? Recuerdo su cara porque veía mucho su foto, pero el nombre lo tengo medio borroso.
—Correcto, Shin Kang-hoo.
—Lo vi en el avión que venía del Aeropuerto Charles de Gaulle. Nos cruzamos camino al baño.
—¿Se reconocieron?
—No. No creo que supiera quién soy. Y claro que no. Hasta ahora solo operaba en India.
—¿Shin Kang-hoo… en Charles de Gaulle? Que yo sepa, no tiene ningún vínculo con Francia.
—Bueno, se subió al mismo vuelo a Corea que yo. Lo menciono porque lo recordé.
—¿Francia, eh…?
Como tenía una corazonada del motivo, Jang Si-hwan entrecerró los ojos.
No había ido de viaje por gusto. Si acaso, probablemente fue por alguna reunión secreta.