El genio asesino lo tomará todo - Capítulo 286
Kang-hoo, que se reunió con el Asesino Celestial junto a K, vio a otra mujer de pie a su lado.
—Si planeas quedarte un rato en Corea, será mejor que vengas preparado. Hay muchas cosas que atender. Y personas que deberías traer contigo también.
Recordando una conversación pasada con el Asesino Celestial, Kang-hoo entendió lo que significaba su presencia.
En la obra original, ella sólo había aparecido brevemente, referida como una subordinada leal que resguardaba la residencia del Asesino Celestial.
Así que Kang-hoo había asumido vagamente que era una subordinada del mismo sexo, como Moon Hyeong-seo, pero no era así.
Era una mujer joven que parecía por lo menos cuarenta años más joven que el Asesino Celestial.
Aunque mostraba signos de ceguera, su mirada estaba claramente fija en la ubicación exacta de Kang-hoo.
‘¿Acaso esa mención fugaz en la obra original tomó forma y cobró vida de esta manera?’
El pensamiento lo golpeó con un nuevo asombro.
Todo un mundo había sido traído a la vida por una sola palabra: “subordinada”.
¿Era su existencia y apariencia también un fragmento de memoria subconsciente? ¿O una creación natural?
Kang-hoo primero ofreció una reverencia respetuosa al maestro con quien se había reencontrado.
—Maestro, debió ser un viaje difícil llegar hasta aquí. Es un honor volver a verlo.
—¿Y si alguien con esa cara dice que está feliz, tú crees que me voy a sentir bien? Tch… pinche chamaco.
Kang-hoo se rió ante la reacción del Asesino Celestial, llena de esos insultos típicos cargados de afecto (¿?).
K se rió a su lado, mientras que ella no mostró reacción alguna.
En cambio, extendió la mano hacia Kang-hoo para un apretón.
—Ju Haemi.
—Shin Kang-hoo.
Ju Haemi.
Un nombre poco común.
Uno que jamás había sido mencionado en la obra original.
Justo cuando Kang-hoo se preguntaba si no sería demasiado joven para ser llamada subordinada del Asesino Celestial…
El Asesino Celestial la miró con la expresión más amable del mundo y le dijo con firmeza a Kang-hoo:
—Es mi hija adoptiva. Se lleva bien con Yuri también. Dijiste que conocías bien a Yuri, ¿no? Asegúrate de llevarte bien con Haemi también.
—Sí, Maestro.
Así que Ju Haemi y Jung Yuri ya tenían alguna conexión.
¿Pero hija adoptiva? Eso sí que era inesperado. No subordinada… sino hija.
Debía haber toda una historia detrás.
Alguien como el Asesino Celestial no adoptaría una hija sin una buena razón.
Kang-hoo no sabía qué había pasado, pero debió haber sido algo muy importante entre ellos para que tomara esa decisión.
Escaneó las constelaciones de Ju Haemi. Aparecieron tres. Eso significaba que su nivel era por lo menos 450.
【Ojo del Corazón】
【Una constelación que permite ver sin necesidad de visión física. Incluso permite predecir algunos movimientos enemigos.】
‘Una constelación que borró su desventaja. De hecho, le permite ver más allá de la vista normal.’
Ahora entendía cómo Ju Haemi podía enfocarse con tanta precisión en él a pesar de tener los ojos vendados.
【Brisa Primaveral】
【Vincula un viento fuerte a todas las habilidades de ataque. También puede manifestar una barrera de viento.】
‘Filo puro.’
Las constelaciones que controlan el viento son más valiosas de lo que uno imaginaría.
Con un buen control del viento, se puede contrarrestar o reflejar habilidades enemigas.
O reducir significativamente la velocidad de los ataques entrantes, facilitando la evasión.
Si Kang-hoo fuera un mago en lugar de un asesino, probablemente sería la constelación que más desearía.
【Inmedible】
【Esta constelación impide que sus habilidades sean expuestas a terceros.
Incluso si alguien la observa, jamás podrá entender sus poderes.】
‘Extraña.’
Y eso ni siquiera era la habilidad principal de la constelación.
Lo que Kang-hoo veía ahora no era su función central, sino más bien una propiedad innata.
Lo que significaba que si Ju Haemi veía la información de la constelación Inmedible, vería un mensaje completamente diferente.
Definitivamente, no era una persona común—algo lógico para alguien al lado del Asesino Celestial.
Empezó a preguntarse si no sería otra discípula del Asesino Celestial. Eso tendría sentido.
—¿Qué tanto la estás mirando?
El Asesino Celestial le dio un leve codazo en el hombro a Kang-hoo al notar que la estaba observando inconscientemente.
Ju Haemi tenía el porte clásico de una belleza china.
Si alguien como Yu Cheonghwa exudaba un encanto seductor y provocativo—
Ju Haemi daba una vibra pura e inocente. Completos opuestos en estilo.
—Pensé que la vería seguido.
—¡Si crees que mi hija es bonita, sólo dilo! No es como si a ella le fuera a gustar un tipo como tú.
—¿Y qué tipo sería ese, señor?
—De esos pálidos y descoloridos que parecen que se van a morir mañana. Como un pinche jiangshi*.
—……
Kang-hoo quería negarlo, pero era exactamente lo que pensaba cada vez que se miraba al espejo—así que asintió.
Echó un vistazo a Ju Haemi, pero ella seguía caminando al frente sin mostrar ninguna reacción particular.
No parecía cálida con nadie que no fuera su padre adoptivo, el Asesino Celestial.
Incluso su primer saludo a K había sido nada más que una breve inclinación de cabeza.
¿De verdad era cercana a Jung Yuri? Si conversaban, probablemente Yuri hacía el 99% del esfuerzo.
—En fin, pon atención. Este es el lugar donde voy a enseñar y tú vas a entrenar.
Kang-hoo siguió al Asesino Celestial, que caminaba delante con paso firme, y poco a poco el campo de entrenamiento se reveló ante él.
Un terreno abierto, del tamaño de una cancha de futbol, se extendía frente a ellos.
Momentos antes, el área estaba completamente rodeada de bosque, invisible desde el exterior.
Pero al atravesar los árboles, se abría un claro de dimensiones sorprendentes.
‘El espacio secreto de K es mucho más grande de lo que imaginaba. Nunca había visto esta villa.’
No sólo el área abierta era amplia, sino que la villa al fondo era una que jamás había visto antes.
Era más de tres veces el tamaño de la villa que K le había ofrecido para quedarse en el pasado.
Para el Asesino Celestial, Ju Haemi y él mismo, la villa era demasiado grande.
—¡Hyungnim! ¿No te estás emocionando demasiado? Jaja, se te nota en el paso.
K caminaba justo detrás del Asesino Celestial, quien avanzaba con energía, sin ocultar su entusiasmo.
¿Por qué estaba tan emocionado?
Kang-hoo dudaba que fuera por él, su discípulo.
Probablemente era porque estaba con su hija adoptiva, en un lugar con aire puro y lejos de miradas indiscretas.
No parecía que estuviera tan feliz sólo por la perspectiva de entrenar con su discípulo.
En ese momento—
Ju Haemi habló en voz baja a su lado.
—El número de mi padre es…
Y le dictó una serie de dígitos.
Por fin, Kang-hoo tenía el número de contacto del Asesino Celestial. Hasta ahora había tenido que comunicarse a través de K porque no lo sabía.
Ingresó el número en su celular, presionó brevemente el botón de llamada y luego lo canceló.
Después, para confirmarlo, le mostró a Ju Haemi el número marcado. Ella asintió—parecía haberlo recordado bien.
Pensó que ahí terminaría su breve interacción, pero Ju Haemi, inesperadamente, continuó hablando.
Y habló más de lo que él esperaba, lo suficiente para tomarlo por sorpresa.
—Mi padre realmente tiene mucho interés en ti, Shin Kang-hoo. Ha hecho bastante para prepararse para esto.
—Ya veo. Como no me dijo nada directamente, no estaba seguro.
—Incluso cerró su residencia en China, aunque fuera temporal. Eso muestra que planea quedarse aquí por un tiempo.
—¿Y por eso viniste con él?
—Sí. Si sólo pensara visitar brevemente, probablemente habría venido solo como la vez pasada. Pero esta vez es diferente.
—Hmm…
—Espero que no traiciones las expectativas de mi padre. Ahora mismo, no hay tiempo más valioso que el suyo. No quiere a gente a su lado que lo desperdicie.
—Lo tendré en cuenta.
Kang-hoo no encontró ofensivas ni fuera de lugar las palabras de Ju Haemi.
Más bien, le llegaron profundamente.
A través de sus palabras, podía sentir la sinceridad del Asesino Celestial hacia él. Le provocó algo cálido por dentro.
—Personalmente, esta será probablemente la primera y última vez que hable contigo así de largo.
—Lo que tú prefieras. No te forzaré a conversar. Y tampoco hablaré contigo de manera casual.
Kang-hoo prometió respetar la “distancia” que ella deseaba.
Para alguien que no quería hablar, iniciar conversación constantemente bajo el pretexto de ser amable—
No era consideración ni bondad. Era simple desinterés disfrazado, una violencia emocional. Él seguiría su ritmo.
Sac, sac.
El sonido de hojas secas bajo sus pies le daba un ambiente encantador y pacífico al camino hacia la villa.
La brisa era fresca, el cielo estaba claro y azul—si hubiera una banca cerca, le gustaría acostarse y descansar.
Observando al Asesino Celestial caminando al frente, riendo con K y marcando el paso, Kang-hoo pensó:
【Copia de Habilidad – 1 uso】
【Puedes copiar una habilidad de un cazador que hayas observado directamente, sin importar género, nivel o clase.】
【No hay penalización por incompatibilidad de clase al adquirirla, y la habilidad se hereda con eficiencia total.】
Era una ventaja que había recibido al alcanzar el nivel 100 y ganar el juego del cascarón.
Al principio, había pensado en apuntar a Jang Si-hwan, pero luego cambió de opinión al Asesino Celestial.
Ahora ese objetivo—su “maestro”—estaba justo frente a él.
Había estado considerando seriamente copiar una de las habilidades de su maestro.
El Asesino Celestial poseía tantas habilidades útiles que listarlas todas sería agotador.
‘¿Quizás sería mejor hablarlo abiertamente con el Maestro?’
Kang-hoo ahora estaba considerando tener una conversación seria con el Asesino Celestial sobre qué habilidad copiar.
Si lo hacía, el maestro tal vez hasta le recomendaría aquella en la que más confiaba—y que estaba dispuesto a transmitir.
Por supuesto, si la conversación se desviaba… su vida no estaría garantizada.
Mientras tanto—
Un hombre salió de un rincón del sitio de desechos industriales, limpiando el sudor de su cara con un pañuelo.
Había algo allí que nadie esperaría: la entrada a una mazmorra.
—Buen trabajo.
Jadeando con respiración caliente, el hombre salió.
Los cazadores que lo esperaban le ofrecieron agua fría y toallas gruesas, dándole palabras de aliento.
—Cúbranla. No sirve de nada dejar la entrada expuesta mucho tiempo. Podría activar algún sistema de detección.
—Sí, entendido.
A sus palabras, todos comenzaron a moverse con eficiencia.
Drdrdrk. Drk.
Screeeech.
Empujaron tambores etiquetados como desechos tóxicos y estructuras de hierro oxidadas frente a la entrada.
Una vez hecho, no sólo ya no era visible el interior, sino que el área daba una apariencia tan grotesca que nadie querría acercarse.
Entonces—
—¿Hm?
El hombre abrió el celular que había dejado atrás—y su atención fue robada por un correo inesperado.
Había sido enviado a una dirección segura que nunca había hecho pública, y mucho menos a la Oficina de Seguridad Pública.
Y sin embargo, había llegado un mensaje anónimo.
—No me conoces, pero yo conozco tus pensamientos y acciones.
Planta de Desechos Goseon.
Frecuentemente entras a la mazmorra ubicada ahí, ¿no es cierto? Quizá hasta estés leyendo este correo desde ahí mismo.
—……
El mensaje hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.
—Sr. Yu Do-hoon. Si tomas en serio mis palabras o decides ignorarlas, eso ya depende de ti.
Y el remitente anónimo había mencionado su nombre con precisión.
La verdadera identidad del hombre era Yu Do-hoon.
Un miembro de la Oficina de Seguridad Pública.