El Favorito del Cielo - Capítulo 809
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- Capítulo 809 - Los escrúpulos de la Noble Consorte Bai (2)
“Entendido.”
Sin atreverse a negarse, Yan Xiaoyu solo pudo inclinarse para aceptar la orden, aunque estuviera lleno de dudas. La Noble Consorte Bai asintió con satisfacción y volvió a recordarle:
“Deja de lado el asunto del príncipe heredero del Reino Occidental. Necesitarán por lo menos un mes para abandonar el territorio del Reino Qing. Tenemos oportunidades de sobra para actuar. No los provoques de nuevo. Deja que Ling Jingxuan haga lo que quiera. No intentes tocar a sus hijos. La razón por la que no está investigándonos a fondo es porque no hemos tocado su punto débil. Si llegas a herir a sus hijos, no se comportará como ahora. Xiaoyu, recuerda: nuestros enemigos son Su Emperatriz y el príncipe heredero, y nuestro objetivo es el trono. No hagas nada innecesario.”
Habiendo vivido varias décadas, la Noble Consorte pote decir que veía a través de la mente de las personas. Tenía la confianza de poder derrotar a casi todos en la ciudad imperial… excepto a Ling Jingxuan. No podía verlo con claridad ni predecir lo que haría después. Su intuición le decía que él sería su enemigo más grande. Si no era extremadamente cuidadosa, podría realmente ser “devorada” por él.
“Lo sé. Ya está oscureciendo. Si no hay nada más, me retiraré.”
Con los puños apretados, Yan Xiaoyu volvió a inclinarse. La Noble Consorte Bai agitó la mano y lo observó marcharse. El eunuco de antes se acercó y dijo:
“Mi consorte, ¿no ha sido demasiado estricta con el segundo príncipe? Por muy capaz que sea Ling Jingxuan, solo está él. Yo no le veo nada especial. Si usted le teme tanto, me temo que el segundo príncipe se sentirá mal.”
“¿Qué sabes tú? Sí, Ling Jingxuan está solo. Pero no olvides quién está detrás de él. Yan Shengrui no ha participado en la lucha por el trono durante tantos años, pero eso no significa que no tenga intención, ni significa que no pueda destruirnos si quiere. Estos años he hecho que el segundo príncipe se esfuerce en los asuntos del estado solo para obtener su reconocimiento. Solo aquellos a quienes él reconoce tienen realmente posibilidad de sostener el título. Si lo subestimamos, es buscar la muerte. ¿Crees que sin él, Ling Jingxuan se atrevería a atacar a la familia Jin y luego a la familia Xiao? Xiaoyu aún es demasiado joven para ver las cosas con claridad.”
La Noble Consorte Bai lo miró con desgano. Lo que le preocupaba no era solo las intrigas de Ling Jingxuan, sino el poder de Yan Shengrui. No era solo la fuerza de un hombre: detrás de ellos estaba el Duque Weiyuan, cercano a Yan Shengrui; también el Viejo Patriarca Imperial, que le debía un enorme favor a Ling Jingxuan, y hasta miles de soldados del Reino Qing. Ese poder era aterrador. Si no eran lo suficientemente precavidos, perecerían.
“Sí, lo entiendo.”
Todos temían a Yan Shengrui. El eunuco comprendió al instante lo que la Noble Consorte Bai quería decir. Ella negó con la cabeza, impotente. En realidad, ninguno entendía que Ling Jingxuan era incluso más temible que eso. Cuando había tendido la trampa para Chu Yunhun con la intención de hacerlo enemistarse con Su Majestad, había sentido claramente que estaba dudando. Pero después de ir a celebrar el cumpleaños de los hijos de Yan Shengrui, él cambió. Desde entonces, ella estuvo aún más segura de lo aterrador que era Ling Jingxuan. Si no era necesario, jamás tomaría la iniciativa de enfrentarlo.
En la mansión Ling de la capital
Era raro que la mayoría de los miembros de la familia estuviera reunida. Como anfitrión, Ling Jinghan pidió especialmente que abrieran una botella de vino de uva, y hasta Yan Xiaobei bebió unas cuantas copas. Cuando todos estuvieron saciados, la luna creciente ya colgaba alta en el cielo. Pensando que los niños tenían que ir a la escuela al día siguiente, y que debían despedir simbólicamente a Sikong Cheng y los demás, Ling Jingxuan decidió que debían marcharse.
“Yan Yi, quédate aquí hoy. Deja que Yan Shan y Yan Si nos escolten de vuelta.”
Antes de levantarse, Ling Jingxuan, recostado en el pecho de Yan Shengrui, habló con consideración. Parecía que él y Ling Chenggui tenían cierta chispa. Yan Yi normalmente estaba ocupado protegiéndolos, y Ling Chenggui tenía que estudiar, así que casi no tenían tiempo para convivir. Y en unos días, Ling Chenggui debía presentar los exámenes imperiales. Era el momento ideal para que pasaran más tiempo juntos.
“Sí, gracias, mi princesa consorte.”
Sabiendo que no podía ocultarles nada, Yan Yi no se negó. Desde el instante en que desarrolló sentimientos hacia Ling Chenggui, había decidido asumir la responsabilidad hasta el final. No pretendía ocultarlo. De hecho, incluso sin que la princesa consorte lo dijera, él ya tenía pensado pedir permiso para quedarse después de acompañarlos de regreso. Antes de los exámenes, esperaba poder estar más tiempo a su lado.
“Qingzi, Yangzi, ustedes descansen bien estos días. Ya hablaremos cuando Jinghan termine los exámenes.”
Haciendo un gesto con la mano, Ling Jingxuan volvió la mirada hacia sus dos primos. Su relación con Jinghan solo podía mantenerse oculta hasta los exámenes finales. Para entonces, Yan Shengzhi sin duda notaría su parecido, y ya no tendrían que ocultar que eran hermanos. Claro, eso dependía de que Ling Jinghan lograra obtener la oportunidad de presentarse al examen final.
“Hmm, lo sabemos. Tú también cuídate.”
Toda la familia los acompañó hasta la puerta. Ling Jingxuan y Yan Shengrui subieron a los niños al carruaje, mientras que el pequeño Bolita, que ya se había dormido, era cargado por la señora Long en el carruaje de atrás. Cuando ambos carruajes salieron de la mansión Ling, los hermanos Ling recién se dieron vuelta para entrar.
“¿Borracho?”
Dentro del carruaje, Yan Shengrui preguntó en voz baja. Ling Jingxuan, recostado en él, negó con la cabeza.
“Solo estoy demasiado feliz. Estaba un poco triste porque Xue Wuyang se va. La llegada de Qingzi y los demás ha disipado bastante esa tristeza.”
Mientras Xue Wuyang estaba aquí, la mansión siempre se sentía más animada. Aunque no estuviera, la mansión no sería fría, pero aun así eran amigos. Ahora que se marchaba, no podía evitar sentir algo de melancolía.
“Podemos ir al Reino Xi a visitarlos en el futuro. Además, no creo que Xue Wuyang se quede en el Palacio por mucho tiempo.”
Aunque parecía que siempre discutía con Xue Wuyang, en realidad le estaba agradecido. A finales del año, cuando él viajó a Jinzhou, fueron Xue Wuyang, Su Alteza Fu y los demás quienes acompañaron a Jingxuan.
“Jeje… tienes razón.”
Ling Jingxuan alzó la cabeza, y esposo y esposo se sonrieron mutuamente. Con un consorte tan encantador, sin duda el futuro del Reino Xi sería espléndido, pero lamentablemente, ellos no podrían verlo.