El Favorito del Cielo - Capítulo 189

  1. Home
  2. All novels
  3. El Favorito del Cielo
  4. Capítulo 189 - Dando una lección a los malos sirvientes (4)
Prev
Next
Novel Info

—Para ser honesto, realmente me siento un poco rebajado al tener que ocuparme de ustedes con mis propias manos. No era mi intención llegar a esto, solo pensaba venderlos. Pero insistieron en provocarme… Si no les daba una lección, realmente creerían que soy un blandengue —dijo Ling Jingxuan con frialdad.

Agachado frente a él, lo miró desde arriba. ¿Con esas pocas habilidades se atrevían a jugar con él? ¡Realmente estaban hartos de vivir!

—Tú… tú eres tan cruel… —gimió Su Jian, conteniendo el dolor punzante que le atravesaba la pierna derecha, con resentimiento y sufrimiento reflejados abiertamente en sus ojos.

Ling Jingxuan soltó una carcajada helada.

—Antes de decir eso, deberías pensar en lo que hiciste. Ayer ya dije que en esta familia no tenemos tantas reglas. Mientras se comporten y hagan bien su trabajo, no los trataré mal. Pero nunca debieron ofender a mi madre. Dos hombres adultos intimidando a una mujer… ¿no les da vergüenza? ¡Hum! Ya fui misericordioso al no matarlos.

Como sirvientes, ni siquiera usaban honoríficos al hablarle; eso él podía pasarlo por alto. Al fin y al cabo, no le importaban esas viejas formalidades pedantes. Incluso cuando Li An y Chen Ruhua se burlaron de que era como una mujer, tampoco se lo tomó a pecho. Lo que sí lo enfureció fue que Chen Ruhua intentara usar a su madre para amenazarlo. Ya que habían pedido la muerte, él no dudaría en concedérsela.

—¡Hermano mayor! ¿Qué pasó? —La voz de Ling Jinghan se oyó poco después, llegando junto con Song Gengniu y los demás.

Al ver la escena, especialmente al reconocer que el que yacía en el suelo era el sirviente que él mismo había escogido, una chispa de furia brilló en sus ojos.

—Nada —respondió Ling Jingxuan con calma mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo de las manos—. Solo unos cuantos sirvientes problemáticos.

Luego señaló a los que estaban tirados en el suelo.

—Átenlos todos y mándenlos de vuelta con el fiador Liu. Díganle que Ling Jingxuan no puede darse el lujo de tener sirvientes que se creen amos.

—Sí, maestro Xuan —respondió Song Gengniu.

Era lo bastante listo como para entender la situación al instante. Ya había preparado las cuerdas, y con la ayuda del viejo Zhou y Shuisheng, se dispuso a atarlos.

—Esperen un momento —intervino de pronto Ling Jinghan con voz gélida—. Denles veinte azotes a cada uno antes de enviarlos. Díganle al fiador Liu que el Manor Yuehua no es un basurero, que no vuelva a mandarnos esta clase de desperdicios.

Había permanecido callado hasta ese instante, pero la tensión en sus puños y sus labios apretados revelaban el esfuerzo por controlar su ira.

Ling Jingxuan lo miró de reojo, sin objetar. Sabía bien que este asunto había sido un golpe duro para su hermano menor, pues uno de esos sirvientes había sido su elección.

Ling Jinghan era inteligente desde pequeño. Aunque había pasado años enfermo en cama, su talento era reconocido por todos. En sus catorce años de vida, aparte de su enfermedad, nunca había enfrentado un verdadero revés. Este fracaso era una lección práctica sobre su falta de experiencia para juzgar a las personas. No era de extrañar que estuviera tan molesto.

—Sí, maestro Han —dijeron los sirvientes al unísono.

Viendo que Ling Jingxuan no lo detenía, Song Gengniu y los otros acataron las órdenes y arrastraron a los tres culpables fuera del lugar.

Ling Jingxuan extendió la mano y dio una palmada en el hombro de su hermano.

—No te culpes. Solo tienes catorce años. Aunque eres muy listo, todavía no has vivido lo suficiente. Estas cosas no se aprenden en los libros, sino con experiencia. Después de esto, no cometerás el mismo error.

A lo largo de la vida, ¿quién no da algunos pasos en falso? Él ya estaba haciendo las cosas bastante bien para su edad.

—Hermano mayor, yo… lo siento —dijo Ling Jinghan bajando la cabeza—. Pensé que si elegía a alguien fuerte y alto, podría trabajar más por ti, pero…

Girando hacia él, Ling Jingxuan respondió con serenidad:

—No pasa nada. Si no sirven, se venden y punto. No le des más vueltas. Si llegara a dejar que esas basuras me humillaran, entonces sí que habría desperdiciado mi vida.

Tratando de consolarlo, Ling Jingxuan desvió la mirada hacia las personas que estaban protegiendo a la Señora Wang. Sus ojos brillaron con una luz pensativa.

En realidad, el motivo por el que no había perdido los estribos al principio no era solo porque no le importaran las burlas, sino porque también quería probar la lealtad de los demás. Y el resultado fue que Chen Ruhua reveló su verdadero rostro. En cuanto a la Señora Zhang y la Señora Wu… su actuación no lo había dejado satisfecho.

—Recuerden quiénes son sus amos. Lo ocurrido hoy es solo una advertencia. No confundan la bondad de mi madre con debilidad. Si algo así vuelve a repetirse, no tendré problema en venderlas directamente a un burdel.

Su disgusto se debía a su actitud. Fuera cual fuera la situación, la Señora Wang era su ama; debieron protegerla con todo, incluso a costa de sus vidas. Pero no actuaron hasta que él dio la orden, y eso lo decepcionó profundamente.

¡Bam! ¡Bam! ¡Bam!

—¡Sí, maestro Xuan! —respondieron todas, incluida la Señora Yang, que había regresado con ellas.

De inmediato, todas se arrodillaron y se giraron hacia la Señora Wang.

—Perdón, señora, no la protegimos bien.

—¿Qué hacen? ¡Levántense! —exclamó la Señora Wang, apresurándose a ayudarlas una por una—. Desde que llegaron a mi casa, no las considero forasteras. Si hay comida para mí, también la habrá para ustedes. Mientras trabajemos juntos, haremos de esta familia una mejor.

Era evidente que la Señora Wang tenía memoria de pez. Un momento antes había estado siendo provocada por sirvientes rebeldes, y ahora, con todos arrodillados, ya había olvidado que era la señora de la casa. Pero justamente por esa sinceridad suya, los corazones de todos se conmovieron.

Con los ojos enrojecidos, cada uno juró en silencio servir a esta familia con lealtad absoluta.

Tan astuto como era, Ling Jingxuan entendió de inmediato el significado de esa emoción en sus rostros. Y respecto a la excesiva bondad de su madre, no tenía intención de corregirla. La sinceridad también tenía su valor. En un instante, ella había ganado el corazón de muchos.

—Hermano mayor —dijo Ling Jingpeng, que ya había superado la tensión del momento, inclinándose hacia él con una sonrisa—, parece que nuestra madre sabe ser la buena, y nosotros quedamos como los malos.

Su madre era una buena persona, y también una gran madre, digna de ser protegida por ellos.

—¿Y te importa? —replicó Ling Jingxuan, con las manos tras la cabeza y una ceja arqueada.

Los dos hermanos se miraron y sonrieron.

Sí… ¿qué importaba ser los “malos”? ¿A quién le importaba, mientras su familia estuviera a salvo?

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first