El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 98

  1. Home
  2. All novels
  3. El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19
  4. Capítulo 98
Prev
Next
Novel Info

—¡Salud!

Después de chocar mi vaso con el de Jung Hwangseo, me bebí el contenido de un solo trago.

—¡Kh…!

Está bueno. Realmente bueno.

Quizá porque hacía tiempo que no bebía, me resultó un poco amargo, pero aun así estaba delicioso.

Después de todo el caos de ayer por el ciclo de celo de Park Hana, tenía la cabeza hecha un desastre. Con una sola copa, sentí que por fin se relajaba todo.

—Bebe más. Toma.

Jung Hwangseo volvió a llenar mi vaso vacío. Yo hice lo mismo con el suyo.

¿Cuánto tiempo estuvimos sirviéndonos alcohol el uno al otro de aquella manera?

Apoyé la barbilla en una mano y observé tranquilamente a Jung Hwangseo beber.

Era mucho mejor compañero de copas de lo que había esperado.

En cuanto mi vaso quedaba vacío, volvía a llenarlo. Si quería probar alguna bebida, la pedía sin vacilar.

Lo mismo ocurría con la comida. Recorrí la mesa con la mirada.

No habíamos pedido demasiado, pero todos los platillos combinaban bien con el alcohol. Tenía buen criterio.

Y, lo más importante, a diferencia de lo habitual, no estaba intentando propasarse conmigo de esa forma tan desagradable. O charlábamos tranquilamente sobre cosas cotidianas o simplemente permanecía sentado en silencio.

Era… cómodo. Sorprendentemente cómodo.

‘…Pero Jung Hwangseo sí que aguanta el alcohol, ¿eh?’

A pesar de la cantidad de botellas vacías acumuladas sobre la mesa, su semblante no había cambiado en absoluto.

Sus ojos parecían un poco desenfocados, pero, para ser sincero, siempre tenía esa mirada, así que era difícil saber si estaba borracho.

Fue entonces cuando notó que lo estaba observando. Jung Hwangseo, que había estado contemplando distraídamente el vacío, se encontró con mis ojos.

En cuanto lo hizo, sus ojos se curvaron como lunas crecientes.

Chasqueé la lengua.

‘Esa sonrisa es condenadamente provocativa.’

Solo estaba sonriendo sin motivo alguno, pero con aquellos ojos entornados y cargados de alcohol y esa extraña sonrisa dibujada en los labios, prácticamente rezumaba sensualidad.

—Bonito. Sí que aguantas bien el alcohol, ¿eh?

—…Te dije que no me llamaras así. Y… mira quién habla.

Tomé un sorbo y respondí vagamente que su tolerancia tampoco era precisamente baja.

Jung Hwangseo volvió a llenar mi vaso vacío y dijo:

—Sabes… nunca me he emborrachado. Ni una sola vez.

—Ja.

Solté una risa burlona.

Qué tontería.

En las organizaciones siempre hay tipos así, presumiendo de cuánto alcohol aguantan.

Pero ni uno solo consiguió vencerme. Todos y cada uno terminaron perdiendo.

Decir que nunca se había emborrachado solo significaba que nunca se había encontrado con el oponente adecuado.

Que dijera algo así delante de mí, alguien que de verdad se enorgullecía de su resistencia al alcohol, era ridículo.

—¿Qué~? ¿No me crees?

—Entonces hoy será tu primera vez.

Respondí despreocupadamente.

Jung Hwangseo pareció pensarlo durante un momento. Después extendió lentamente un brazo hacia mí y dio unos golpecitos con los dedos en el dorso de mi mano.

No fue un contacto pegajoso ni insinuante como de costumbre, sino un toque normal. Como no lo aparté, lo miré como preguntándole qué quería.

Sus ojos brillaron con picardía, como si acabara de ocurrírsele algo divertido.

—Hmm, entonces hagamos esto. ¡Apostemos!

—¿Una apuesta?

¿Qué clase de apuesta se le ocurre de repente mientras bebemos?

Lo miré desconcertado.

—Sí. Una apuesta. A ver quién se emborracha primero. El perdedor tendrá que concederle un deseo al ganador. ¿Qué te parece?

—Hmm.

Jung Hwangseo acababa de proponer una apuesta que ningún hombre podría rechazar.

Si se trataba de una competencia de alcohol, no había forma de que me negara.

Me enorgullecía bastante de mi tolerancia.

Viejos recuerdos surgieron en mi mente.

Las sesiones de bebida con mis subordinados. Normalmente, en esos momentos los dejaba relajarse y, aunque se volvieran un poco insolentes, lo pasaba por alto.

Y lo que aquellos jóvenes siempre hacían en ese ambiente era desafiarme a beber.

Si no podían vencerme en una pelea, intentaban derrotarme con alcohol.

Pero jamás rechacé un desafío. Porque sabía que ganaría.

Sin vacilar ni un segundo, asentí.

Perfecto. Si gano, pediré como deseo que nunca vuelva a intentar ligarme.

—Bien. Hagámoslo.

Mi cuerpo había cambiado y mi tolerancia era algo menor que la de mi cuerpo original, así que estaba un poco preocupado… pero estaría bien.

Al menos contra Jung Hwangseo, estaba seguro de que no perdería. Beber dependía más de la fuerza mental que de cualquier otra cosa.

No hay forma de que mi fuerza mental sea inferior a la suya.

Y así comenzó la verdadera batalla de alcohol entre Jung Hwangseo y yo.

¿Cuánto tiempo estuvimos bebiendo, sirviendo y volviendo a llenar los vasos una y otra vez?

Incluso después de que todos los que estaban a nuestro alrededor se marcharan y solo quedáramos nosotros dos, seguimos resistiendo una copa tras otra.

Antes de que nos diéramos cuenta, ya casi había amanecido.

—Eres… bastante… resistente, bonito~.

—Mira quién… habla. Otra copa.

Respondí como si nada, pero, sinceramente, estaba llegando a mi límite.

Sentía que un solo sorbo más bastaría para hacerme vomitar. Pero aun así…

Miré de reojo a Jung Hwangseo.

Su rostro tenía exactamente el mismo aspecto que cuando habíamos empezado a beber.

Sin embargo, había una diferencia.

Sus orejas.

Los lóbulos estaban rojos. No, completamente encendidos. Y su forma de hablar se había vuelto un poco más lenta.

‘Ya vi esto antes. En el libro.’

Cuando Jung Hwangseo se emborrachaba, los lóbulos de sus orejas se ponían completamente rojos.

Había un episodio en el que Park Hana, harta de él, había querido descubrir qué pensaba realmente y lo había hecho beber.

Durante todo el tiempo había parecido perfectamente normal, hasta que de repente se desplomó.

Cuando Park Hana lo examinó con más atención, solo había una cosa diferente de lo habitual.

Los lóbulos de Jung Hwangseo estaban hinchados y de un rojo intenso.

Lóbulos completamente rojos.

Esa era la señal más evidente de que Jung Hwangseo estaba borracho.

‘…Bien. Yo también estoy al límite, pero él también.’

Si estuviera en mi cuerpo original, la victoria ya sería cómodamente mía.

Pero, por desgracia, este no era mi cuerpo.

Mi fuerza mental estaba al límite y, aunque intentaba controlarme y fingir que no ocurría nada, no estaba funcionando demasiado bien.

La mano con la que sostenía el vaso temblaba visiblemente.

En ese momento, los ojos de Jung Hwangseo descendieron hacia mi mano.

Apreté el vaso con fuerza, fingiendo que no pasaba nada.

Aun así, vi cómo las comisuras de sus labios se elevaban ligeramente.

Maldita sea.

Se dio cuenta. Sabía que yo también estaba borracho.

—…Mmm, disculpen.

Justo cuando Jung Hwangseo y yo nos fulminábamos con la mirada, enfrascados en un enfrentamiento silencioso para ver quién se desplomaba primero, un empleado se acercó.

—…¿Sí?

Me volví hacia él con la mirada desenfocada.

El empleado alternó la mirada entre Jung Hwangseo y yo con expresión incómoda.

—Disculpen, pero ya es hora de cerrar.

—Ah…

Cierto. No había pensado en eso.

Como estábamos en un hotel, cerraban más tarde que la mayoría de los lugares, pero ya casi estaba amaneciendo.

Sí. Estas personas también tenían que irse a casa. Vaya molestia que les estábamos causando.

Miré de reojo a Jung Hwangseo.

Él me devolvió una mirada que parecía preguntar: ¿Y ahora qué hacemos? Al parecer, tampoco había pensado en la hora de cierre.

Sería una lástima terminar en empate después de haber bebido tanto.

Mientras vacilaba, Jung Hwangseo pareció darse cuenta de mi reticencia. Sus ojos se iluminaron como si acabara de tener una gran idea y chasqueó los dedos.

—Bonito. Tengo una idea. Podemos entrar y seguir bebiendo. ¿Verdad?

Este desgraciado.

Miré a Jung Hwangseo como si fuera el tipo más descarado del mundo.

Después de todo lo que has hecho, ¿quieres que entre contigo a una habitación de hotel? ¿Acaso estoy loco?

—…¿Entrar adónde?

—Arriba. Ya reservé una habitación. Lo hice bien, ¿verdad~?

—Maldito loco. Ve tú solo.

No tenía ninguna intención de seguirle el juego con aquel estúpido plan.

Chasqueé la lengua, pensando que la apuesta había terminado, pero Jung Hwangseo empezó a provocarme.

—¿Eh? ¿Qué~? Parece que ya llegaste a tu límite~. ¿Gané yo~?

No debo reaccionar. No debo…

—…A la mierda. Está bien. ¡Vamos, vamos! Levántate de una vez. Terminaremos esto en esa habitación… ¡Ugh!

La irritación estalló dentro de mí y me puse de pie de golpe sin pensarlo.

Pero quizá porque me levanté demasiado rápido, un mareo me golpeó de repente y me tambaleé.

Mientras estaba sentado no lo había notado, pero ahora todo daba vueltas.

—¿Qué? ¿Ves? Después de todo, bonito sí está borracho~

Estaba a punto de gritarle que no estaba borracho, pero, al ver a Jung Hwangseo, solté una risa incrédula.

—Ja… maldito loco. Mira quién habla.

Jung Hwangseo estaba tirado en el suelo.

Al parecer había intentado levantarse y no lo había conseguido, desplomándose allí mismo.

Verlo tumbado en el suelo, sonriendo como un idiota mientras se burlaba de mí, era absurdo.

¿Quién llama borracho a quién?

—Señor, ¿se encuentra bien?

El empleado se apresuró a acercarse.

Agité una mano para indicarle que no pasaba nada.

—Sí. Estamos bi… bueno, quizá no… pero estaremos bien. Me lo llevaré y saldremos enseguida. De verdad, disculpe.

—Ah, y la cuenta…

—La cuenta…

Me quedé inmóvil.

Se suponía que Jung Hwangseo iba a pagar…

Bajé la mirada hacia él, que seguía tirado en el suelo riéndose tontamente, y extendí la mano.

—Oye. Dinero. Tarjeta.

—Tarjeta~ tarjeta~ está en mi bolsillo…

A estas alturas prácticamente estaba cantando.

Con esto gané yo, ¿verdad?

Jung Hwangseo estaba claramente borracho hasta perder la cabeza. Y había estado fingiendo estar bien todo este tiempo.

¿Ves? Nunca ibas a vencerme bebiendo.

Sintiéndome satisfecho como vencedor, le di un pequeño empujón con el pie.

—Oye. Levántate y dámela.

—Mm… pero ¿qué hago, bonito? No tengo fuerzas para nada…

—Maldito loco. ¿Sabes cuántos problemas estás causando? Estás borracho. Tú fuiste el primero en emborracharte, ¿entendido? No olvides que después me debes un deseo. Idiota.

—No~. No estoy borracho~

Ahora sí que había empezado a cantar.

Antes parecía relativamente bien, pero después de intentar levantarse y caerse, el alcohol debía de haberle golpeado todo de una vez.

Ya estaba un poco desequilibrado cuando estaba sobrio, pero ahora parecía completamente ido.

Parece que tendré que moverlo yo mismo.

Qué fastidio. Debería haberle quitado la tarjeta antes de que se emborrachara tanto…

Me acerqué tambaleándome a Jung Hwangseo y llevé las manos hacia sus pantalones, rebuscando en sus bolsillos.

—Jaja, eso hace cosquillas. Bonito. ¿Dónde estás tocando~?

…¿Este maldito loco?

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first