El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 80
Jung Hwangseo abrió la boca para decir algo más, pero volvió a cerrarla al ver el puño fuertemente apretado de Park Gyumin.
Al final, Jung Hwangseo asintió de mala gana. Park Gyumin parecía demasiado alterado en ese momento.
Sería mejor dejar que se calmara un poco y volver a hablar más tarde.
De verdad no quería seguir recibiendo golpes.
Al verlo, Park Gyumin soltó un largo suspiro, fulminó a Jung Hwangseo con la mirada una última vez y salió de la habitación arrastrando los pies.
«…¿Qué hago?»
Hasta esa mirada es jodidamente genial.
Volví a enamorarme de él.
Esa fuerza, ese carisma abrumador…
A pesar de verse tan fuerte, cojeaba ligeramente, probablemente porque le dolían la cintura y aquella parte íntima. Jung Hwangseo no pudo evitar que se le levantara la comisura de los labios.
Está prácticamente demostrando con todo el cuerpo que lo hice mío y, aun así, dice que simplemente lo considerará como si lo hubiera mordido un perro. Qué tontería…
No pienso dejar que lo olvide.
De hecho, debería recordárselo una y otra vez.
Sinceramente, ahora mismo quiero ponerle un collar alrededor del cuello y mantenerlo a mi lado para que no pueda ir a ninguna parte… pero, si hiciera eso, me odiaría, ¿verdad?
«…No quiero que me odie».
Si fuera posible, preferiría que viviéramos juntos, dulces y cariñosos.
Antes nunca pensaba de esa manera. Cuando encontrara a Belleza, lo único que quería era inmovilizarlo a mi lado y encerrarlo para que no pudiera ir a ninguna parte.
Pero, en cuanto comprendió que Belleza era Park Gyumin, aquellos sentimientos cambiaron por completo.
Porque, al recordar el tiempo que había pasado viviendo con Park Gyumin, se dio cuenta de que no había estado nada mal. No, en realidad le había gustado mucho la manera en que cuidaba discretamente de él.
Seguir viviendo así, tal como ahora, quizá no estuviera tan mal.
Cocina bien, hace bien las tareas de la casa y tiene buena personalidad… Bueno, no exactamente buena, pero sí encantadora…
Entonces solo hay una opción.
«Seguir seduciéndolo con mi cuerpo, como ahora».
Si de paso queda embarazado, mucho mejor.
Ayer lo había follado de aquella manera, pero, siendo realistas, quedar embarazado no sería tan fácil.
Las probabilidades aumentarían si tenían sexo y se corría dentro de él durante el mismo ciclo de celo…
Por desgracia, todavía faltaba bastante para su celo.
Así que, hasta entonces, solo tenía que seducirlo con diligencia. Si seguía corriéndose dentro de su agujero, tarde o temprano quedaría embarazado y entonces incluso podrían casarse, ¿no?
«Qué bien. Un plan perfecto».
Park Gyumin, por quien ya había comenzado a sentir algo, y Belleza, su pareja destinada.
El hecho de que fueran la misma persona hacía imposible que Jung Hwangseo contuviera la sonrisa.
«¿Lo ves? Mis instintos todavía funcionan~»
«…Al menos es un alivio haber despertado de madrugada».
A pesar de todo lo que me habían hecho, abrí los ojos justo a la hora en que necesitaba levantarme.
Después de poner en su sitio a Jung Hwangseo, bajé y me apresuré a preparar el desayuno.
Por suerte, el estimulante que Park Hana me había dado no parecía durar demasiado.
El calor de mi cuerpo de ayer ya se había calmado y mi estado no era nada malo.
La cintura y el lugar que había sido follado tantas veces ayer todavía me dolían, pero, curiosamente, el resto de mi cuerpo se sentía mejor que antes.
Quizá fuera porque había liberado feromonas una vez.
O quizá porque había tenido sexo con un alfa.
Recordaba haber oído en el hospital que tener relaciones sexuales con un alfa ayudaba bastante a estabilizar las feromonas.
«No me digas… Mierda».
Fruncí el ceño.
Me sintiera bien o no, no quería pensar en absoluto en lo ocurrido la noche anterior.
Aferrarme a Jung Hwangseo y gemir… Claro, se había sentido increíblemente bien, pero…
No.
No pienses en eso.
No pienses en eso.
«Más importante, pensemos en cómo ocuparme de Park Hana».
No puedo simplemente darle una paliza como a Jung Hwangseo… Ni siquiera yo soy la clase de persona que golpea a las mujeres.
Claro, cuando era más joven, si consideraba que alguien era una basura completa, realmente no me importaba si era hombre o mujer, pero ya no soy tan joven.
Además, ¿qué pasaría si la golpeara, Park Hana se asustara y huyera de esta casa?
Sí.
Golpearla no es una buena idea.
Pero… aun así puedo joderla.
—…¿Y-ya estás despierto?
En ese momento, percibí a alguien detrás de mí. Miré de reojo.
Park Hana se acercaba desde atrás con su sonrisa habitual.
Pero podía darme cuenta.
A diferencia de siempre, tenía los puños fuertemente apretados.
Al verme cocinando como si nada, debía de estar muriéndose de curiosidad por saber qué me había ocurrido anoche.
Y seguramente también estaba nerviosa por saber si yo era consciente del estimulante que me había hecho tomar.
Ya verás.
Vivo según el principio de devolver como mínimo el doble de lo que me hacen.
—Sí. La medicina para la resaca que me diste ayer funcionó realmente bien. Después de dormir, me siento increíblemente renovado.
—…Ah, s-sí. Esa medicina funciona así. Jaja.
—Sí. Gracias a ti, anoche pasé una noche verdaderamente maravillosa. Gracias.
Lo dije con un leve rubor y un tono insinuante, lo suficiente para dejar volar la imaginación de Park Hana.
Para Park Hana, que tenía que seducir a los hermanos, mis palabras serían letales.
Esto era exactamente lo que buscaba.
Vamos. Deja que te explote la cabeza.
Haré que pierdas la razón preguntándote qué demonios me ocurrió anoche.
De mi boca no saldrá nada.
Y también le cerré bien la boca a Jung Hwangseo…
Esto quedará enterrado para siempre como un secreto.
Al ver a Park Hana morderse el labio sin ser capaz de decir una sola palabra, me reí para mis adentros.
—¿Oh? Eso se ve rico. Hoy hay más comida de lo habitual, ¿eh?
—Me esforcé un poco.
Descargué mi irritación cocinando.
Me gusta bastante cocinar.
Cada vez que los acontecimientos de la noche anterior intentaban volver a mi mente, preparaba una cosa tras otra y, antes de darme cuenta, el desayuno se había vuelto bastante elaborado.
Respondí con indiferencia al comentario de Jung Hwangyu.
Poco después, frotándose los ojos, Jung Hwangyeong entró en la cocina.
Normalmente llevaría el uniforme del jardín de niños, pero hoy vestía ropa cómoda para estar en casa.
Al verlo, me di cuenta tardíamente de que era fin de semana.
Estaba tan aturdido que ni siquiera sabía si era día laborable o no.
Una semana realmente pasa volando.
—Hyung ama de llaves.
—Joven amo. Se levantó temprano para ser fin de semana.
—Sí. Tengo que comer el desayuno que preparó el hyung ama de llaves. Hoy se ve muy rico.
Jung Hwangyeong habla de una manera tan bonita como su rostro.
Si tan solo los otros hermanos se parecieran un poco a él.
Acaricié la cabeza de Jung Hwangyeong y dije:
—Coma mucho. Y repita si quiere más.
—¡Está bien!
—¿Y yo?
—Puedes comer o no. No me importa.
—¡Oye! ¿Ya se enfrió tu afecto por mí?
—Para empezar, nunca hubo ningún afecto que pudiera enfriarse…
Me detuve a mitad de la frase.
Frunciendo el ceño sin darme cuenta, percibí feromonas flotando en el aire.
Rápidamente relajé el entrecejo por si alguien me veía, pero no era el único que fruncía el ceño.
Jung Hwangyu también tenía el rostro contraído, y Park Hana, que estaba ayudando a poner la mesa detrás de mí, parecía ligeramente rígida.
—¿Qué demonios? ¿Te volviste loco, segundo hyung? ¿Por qué estás soltando tantas feromonas hoy?
—¿Ah…? ¿Yo?
El dueño de las feromonas era Jung Hwangseo, que acababa de bajar.
Con expresión lánguida, Jung Hwangseo tomó asiento y respondió a Jung Hwangyu sin demasiado interés.
Sus ojos estaban clavados únicamente en mí.
Jung Hwangyu gritó con asco:
—¡Son más fuertes de lo normal! ¡Contrólalas ahora mismo! Ni siquiera puedo comer, qué asco. ¿Y por qué tienes la cara tan hinchada?
Parecía que Jung Hwangyu, tan observador como siempre, había notado el ligero enrojecimiento en la mejilla de Jung Hwangseo.
Creí haber controlado mi fuerza, pero ¿era tan evidente?
Sentí una breve punzada de culpa, pero fingí no saber nada.
—Debo estar hinchado de haber dormido demasiado bien. Y ¿«qué asco»? Eso duele. Mi aroma es genial…
—¡Mierda, odio el olor de otro alfa!
—…¿Qué está pasando?
En ese momento apareció también Jung Hwanhui, aparentemente despertado por el ruido.
—¿Jung Hwangseo?
Al percibir las feromonas de Jung Hwangseo, Jung Hwanhui lo miró con una expresión más seria de lo habitual.
No dijo nada, simplemente lo miró, pero Jung Hwangseo se encogió de hombros y, por instinto, contuvo sus feromonas.
Al menos sabe que tiene que vigilar el humor de Jung Hwanhui.
Gracias a Dios.
En cuanto Jung Hwangseo reprimió sus feromonas, finalmente sentí que podía volver a respirar.
«Lo está haciendo a propósito, ¿verdad?»
Fulminé a Jung Hwangseo con la mirada.
Justo entonces, Jung Hwangseo, que me estaba observando, me guiñó un ojo.
Movió los labios sin emitir sonido.
«Venganza por lo de antes».
Así que aquella era su mezquina venganza por los golpes que le había dado.
Si Jung Hwanhui no hubiera estado allí, quizá habría terminado reviviendo otra vez aquella asquerosa sensación de ayer.
—Aquí tiene su café.
—Sí. Gracias.
Después del pequeño alboroto, Park Hana le sirvió café a Jung Hwanhui y el desayuno comenzó formalmente.
Como siempre, Jung Hwanhui bebió el café preparado por Park Hana.
En ese momento, de repente sentí la mirada de Park Hana.
A juzgar por cómo alternaba miradas furtivas entre Jung Hwanhui y yo, estaba claro que se moría de curiosidad por saber qué había ocurrido ayer.
Bien.
Vamos a intentarlo.
Rebusqué en la alacena y encontré unas galletas.
A Jung Hwanhui no le gustaban las cosas dulces.
Pero, de vez en cuando, mojaba galletas en el café.
Por eso en la alacena estaban las galletas que le gustaban.
Park Hana no lo sabía y había sacado un bocadillo diferente, pero yo sí lo sabía porque había leído la novela.
Hasta ahora no había sentido la necesidad de interferir cuando Park Hana se ocupaba de las cosas.
Pero hoy era diferente.
Solo por hoy, pensaba cuidar especialmente bien de Jung Hwanhui.
Lo suficiente para cabrear a Park Hana.
De todos modos, cuidar bien de él durante un solo día no cambiaría mi relación con el siempre profesional Jung Hwanhui.
Como venganza, era lo mejor que podía hacer por ahora.
Puse las galletas en un plato y las coloqué delante de Jung Hwanhui.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
—Estas galletas combinan muy bien con el café. Pensé que quizá le gustaría tomarlos juntos.