El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 42
Cuando todo terminó y ya era tarde, bien entrada la noche, cuando todos los demás dormían, solté un largo suspiro mientras miraba a Park Hana, que había regresado tambaleándose, tan borracha que apenas estaba consciente.
Ni siquiera había salido a buscarla. Había ido a sacar la basura cuando encontré a Park Hana frente a la puerta, gimiendo débilmente.
Menos mal.
De no haber sido así, podría haber terminado durmiendo en la calle esta noche.
…La protagonista casi termina besando el suelo.
Agarré a Park Hana del brazo mientras insistía en que no quería entrar, la arrastré conmigo y la dejé en su habitación.
Con eso bastaba.
Había hecho todo lo que razonablemente podía hacer.
Ah, estoy agotado.
Lidiar con una persona borracha realmente te drenaba la vida.
No, más importante aún, ¿por qué demonios había bebido tanto Park Hana?
Si vas a beber para seducir a alguien, al menos tienes que conservar un mínimo de conciencia, ¿no?
No me digas que todo esto es una actuación.
Miré el rostro dormido de Park Hana con expresión complicada.
No.
Si estuviera actuando, aquello era demasiado real.
Y teniendo en cuenta cómo se había aferrado a mí —alguien a quien ni siquiera necesitaba seducir— mientras murmuraba incoherencias sobre cuánto me había extrañado y lo cruel que yo era… esto no era fingido.
Estaba cien por ciento borracha.
¡¿Entonces qué pasa con el segundo episodio?! ¿Así es como termina?
Me sentía frustrado, pero tampoco podía sacar a empujones a una persona borracha y decirle que fuera de una vez a seducir a los hermanos.
Así que me rendí, dejé a Park Hana durmiendo y regresé a mi habitación.
Probablemente debería volver a ducharme.
Gracias a Park Hana, el olor a alcohol se me había quedado impregnado por todo el cuerpo.
Y cuando la levanté del suelo también terminé ensuciándome.
Entré a la ducha.
El primer episodio ya se había descarrilado por completo y ahora el segundo también.
¿Este es el efecto mariposa… provocado por mí?
Ni siquiera había hecho nada en particular, así que me parecía injusto.
Pero yo era la única variable que había cambiado, así que…
Ah, como sea.
No debería obsesionarme con los episodios. Solo conseguiría que me doliera la cabeza.
Lo importante era sencillo.
Que Park Hana sedujera a los hermanos.
Que consiguiera información y huyera.
Y que yo no terminara involucrado y perdiera la vida en el proceso.
Esas tres cosas.
Mis opciones eran escapar con el dinero que había ahorrado o, si podía marcharme una vez terminada la historia, aguantar hasta el final y escapar entonces si era necesario.
De cualquier manera, todo terminaba con mi huida.
Por suerte, aquí pagaban bastante bien. Si ahorraba con diligencia, al menos podría pagar el alquiler de algún lugar.
Podía sobrevivir por mi cuenta, así que marcharme no me preocupaba demasiado…
Lo que me preocupaba eran los chicos que había dejado atrás.
¿Funcionaría correctamente la organización sin mí?
Haa… Aun así, los entrené bien. Deberían poder arreglárselas al menos durante unos meses.
Tengo que regresar cuanto antes…
Pensarlo me dejó intranquilo.
Pero si realmente había muerto…
Si me desplomé de esa manera y morí…
¿Significa que tengo que vivir aquí para siempre?
¿Con esta cara?
Observé el rostro reflejado en el espejo.
Se siente extraño.
Era completamente diferente de mi antiguo rostro, aquel que tenía una apariencia inconfundiblemente masculina.
Me quedé allí, observándome inexpresivamente, hasta que el agua hizo que empezara a tiritar.
Cerré la ducha, me sequé con una toalla y salí.
—…¿Qué estás haciendo aquí?
Me quedé paralizado en cuanto salí del baño.
Por un momento pensé que había entrado en la habitación equivocada.
Había una visitante inesperada en mi cuarto.
—Mmm. Voy a dormir aquí.
Park Hana se retorcía bajo la manta que yo había dejado extendida, cubriéndose con ella mientras cerraba los ojos.
De todas las habitaciones, ¿por qué tenía que entrar precisamente en la mía?
Habría tenido mucho más sentido que se metiera en la habitación de alguno de los hermanos.
Esto era absurdo.
Pero tampoco podía arrojarla a la habitación de otra persona. En su estado actual, obligarla solo sería contraproducente y probablemente empeoraría las cosas.
Al final, resignado, decidí llevarla de regreso a su habitación.
—Eh. Por favor, despierta. Esta es mi habitación.
—Mmm.
—Oye, eh… haa.
Ya parecía profundamente dormida, sin la menor intención de levantarse.
¿Qué se supone que haga con esto?
Tampoco podía dormir en la misma habitación que una mujer.
Pensando que tendría que cargarla si era necesario, me acerqué a Park Hana y extendí la mano.
Pero justo antes de que pudiera tocarle el hombro, Park Hana, a quien creía dormida, me agarró repentinamente de la mano.
—N-no, esto… Solo iba a llevarte de regreso a tu habitación… ¡Ugh!
Intenté explicarme antes de que me tomara por un pervertido que había tocado a una persona borracha, pero Park Hana apretó la mano y tiró de mí directamente hacia sus brazos.
¡¿Q-qué es esto?!
Me quedé paralizado por la sorpresa.
Definitivamente me estaba confundiendo con otra persona.
O tenía unos hábitos terribles cuando bebía.
Tenía que ser una de las dos cosas.
Incapaz de moverme o apartarla, permanecí atrapado en una postura incómoda, devanándome desesperadamente los sesos en busca de una solución.
Ni siquiera podía forcejear. ¿Qué pasaría si la lastimaba por usar demasiada fuerza?
Entonces Park Hana tomó mi rostro entre ambas manos y lo acercó al suyo.
¿Por qué es tan fuerte?
Parecía tan delgada que daba la impresión de no poder levantar ni una cebolla y, aun así, tenía una fuerza absurda.
—Haa.
—Señorita Park Hana. Soy yo, Park Gyumin. Por favor, reacciona.
—…Sí. ¡Lo sé! ¡Eres Park Gyumin! ¡Te conozco muy bien!
Al menos no me estaba confundiendo con otra persona.
—Entonces, por favor, suéltame.
—Mmm, no quiero. Voy a jugar así… tocándote, tocándote.
Park Hana borracha era mucho más juguetona de lo habitual.
Empezó a juguetear con mi rostro mientras sonreía alegremente como una niña. Resultaba extrañamente refrescante verla así.
¿Esta es su verdadera personalidad? Es bastante diferente de cómo la describían en la novela…
—Ugh.
Eso duele.
Mientras jugaba con mi mejilla, Park Hana me dio un pequeño pellizco y fruncí el ceño.
—¡Ah! ¡Lo siento! ¿Te dolió?
—Estoy bien.
—No podemos dejar que Gyumin se lastime… Ah, ya sé. ¿Este hermano mayor te sopla para que se te quite?
¿Por qué hermano mayor y no hermana mayor?
Era extraño, pero lo atribuí a incoherencias de borracha.
—De verdad estoy bien. Así que, por favor, deja de hacerlo y suéltame… ¡Ugh! ¡¿Q-qué estás haciendo?!
En ese momento, Park Hana me dio un rápido beso justo donde me había pellizcado.
Sobresaltado, la miré con los ojos muy abiertos.
Pero no se detuvo allí.
Fue todavía más lejos y empezó a llenarme todo el rostro de besos.
—¡E-espera…!
—Qué lindo, qué lindo. Gyumin es lindo.
Entre todos aquellos besos y que no dejara de llamarme lindo, mi mente quedó completamente en blanco.
Al final, aparté a Park Hana y me puse de pie.
Esto no va a funcionar. Mejor dormiré afuera.
—…¿Qué? ¿Acabas de empujarme?
—¿Eh?
Me detuve a mitad de camino.
Los grandes ojos de Park Hana se estaban llenando de lágrimas.
—Eso dolió. Me dolió porque Gyumin me empujó.
Entré en pánico al ver que las lágrimas estaban a punto de derramarse.
¡Una mujer está llorando! ¡¿Qué se supone que haga en esta situación?!
—N-no creo haberte empujado tan fuerte…
—No. Duele. Me duele.
Con las prisas, quizá la había golpeado mal de alguna manera.
Al oírla decir que le dolía, me acerqué rápidamente, pensando que quizá tendría que llevarla al hospital.
—Primero déjame ver dónde te duele…
Pero no pude terminar.
Park Hana fue quien me empujó hacia atrás y, con los ojos brillantes, se subió directamente encima de mí.
¿Qué… qué es esto ahora?
La miré sin poder creerlo, y Park Hana sonrió como si jamás hubiera estado a punto de llorar.
—Mentí~
Ah, en serio.
Por esto mismo uno no debería lidiar con personas borrachas.
A este paso, aquello no terminaría nunca.
Tal vez tendría que dejarla inconsciente.
Pero ¿cómo se suponía que debía hacerlo?
Nunca había dejado inconsciente a una mujer. ¿Y si mañana despertaba diciendo que le dolía alguna parte?
Con los hombres era más fácil. No había que preocuparse por contener la fuerza.
Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, Park Hana volvió a acercarse.
Giré bruscamente el rostro hacia un lado. No quería volver a sufrir otro ataque de besos.
—¿Qué? ¿Por qué apartaste la cara?
Al parecer disgustada, Park Hana hizo un puchero.
Aparté la mirada de ella y dije:
—Por favor, detente y bájate.
—Me bajaré si dejas que te dé un solo beso.
—…¿De verdad?
—¡Sí!
Vacilé.
Bueno… antes ya me había besado un montón de veces.
Uno más no haría ninguna diferencia.
Al final solté un largo suspiro y volví el rostro hacia ella.
Luego cerré los ojos, como diciéndole que se apresurara.
Sería mejor terminar con esto cuanto antes.
Sentí una mano suave sostenerme el rostro.
Así que ya viene. Date prisa.
Necesito dormir. Mañana tengo que levantarme temprano.
Pero mis pensamientos se detuvieron ahí.
Con un suave sonido, sentí algo cálido y delicado contra mis labios.
Abrí los ojos de golpe.
Había esperado otro beso rápido en la frente o en la mejilla.
Jamás en los labios.
Nuestros labios estaban unidos.
Miré fijamente a Park Hana, cuyo rostro estaba justo delante del mío.
Tenía los ojos desenfocados.
Entonces deslizó lentamente la lengua sobre mis labios, de manera deliberada.
Ante aquella sensación desconocida, entré en pánico y llevé las manos hacia sus hombros para apartarla.
Pero apenas se movió. Estaba usando mucha más fuerza de la que esperaba.
—¿Q-qué estás hacien…? ¡Mmm!