El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 29
—¿Ustedes dos se conocen?
Cuando Park Hana me habló con familiaridad, Jung Hwanhui, que estaba de pie a su lado, nos miró alternativamente con expresión desconcertada.
No había estado por aquí en toda la mañana, y parecía que él la había traído como la nueva encargada de la casa.
Así que actuaba rápido una vez que tomaba una decisión.
—Ah, una vez se me cayó el pañuelo y él lo recogió por mí. Además de eso, me ayudó unas cuantas veces. Jamás imaginé que terminaríamos encontrándonos de nuevo como compañeros de trabajo en el mismo lugar.
Park Hana lo dijo con una sonrisa tímida mientras me lanzaba una mirada furtiva.
No mencionó a los delincuentes.
Bueno, por supuesto que no lo haría. Después de todo, había sido una trampa preparada por ella misma.
Jung Hwanhui nos miró a ambos con curiosidad.
Esto es un poco problemático.
Por la forma en que Park Hana lo había explicado, parecía que éramos bastante cercanos.
Pero, por el bien de mi futuro, no podía permitir bajo ninguna circunstancia que me relacionaran con Park Hana como alguien cercano a ella.
—…Solo nos encontramos unas cuantas veces por casualidad.
Lo dije con una voz tan baja que apenas podía oírse.
Park Hana me miró, ligeramente confundida.
Delante de Jung Hwanhui tenía que comportarme con más timidez de lo habitual, así que entendía por qué me miraba de esa manera, pero tampoco era una situación en la que pudiera explicárselo detalladamente.
Simplemente bajé la cabeza y mantuve la boca cerrada.
—¿Es así? Bueno, en cualquier caso, eso viene bien. Ella es la señorita Park Hana y él es el señor Park Gyumin. Como el señor Park Gyumin tiene más antigüedad que usted, de ahora en adelante aprenda todo lo que pueda de él.
—¡Sí! ¡Entendido!
—…Sí.
Park Hana respondió enérgicamente.
Yo contesté con la misma voz apenas audible de antes.
Volvió a mirarme con expresión desconcertada, pero la ignoré.
—¿Qué? ¿Todavía falta mucho para el almuerzo?
Justo entonces, Jung Hwangyu salió de su habitación rascándose el estómago.
¿Ya era la hora del almuerzo?
Habíamos desayunado con lo que había por ahí, pero ahora que Jung Hwanhui y Park Hana estaban aquí, quizá debería preparar un almuerzo decente.
—¿Eh? ¿Y esta quién es?
—Hola. Soy Park Hana, la nueva encargada de la casa. Espero que nos llevemos bien.
Hablándole con tanta informalidad desde el instante en que la conocía. Típico de Jung Hwangyu, tan grosero como siempre.
Park Hana mostró una sonrisa más hermosa que nunca, claramente dispuesta a ponerse manos a la obra.
Jung Hwangyu se quedó inmóvil por un instante al ver aquella sonrisa.
Así que aquí es donde comienza la historia original.
Observé en silencio la reacción de Jung Hwangyu, recordando su primer encuentro en la novela.
Lo recordaba perfectamente.
Lo primero que Jung Hwangyu había dicho al ver a Park Hana había sido:
«Guau, eres jodidamente hermosa. Oye, ¿tienes novio? Si no tienes, sal conmigo».
Directo, vergonzoso y grosero desde el primer encuentro.
Había sido tan memorable que se me había quedado grabado.
En su momento había pensado que era una vergüenza para todos los hombres.
En fin, de los tres hermanos, Jung Hwangyu había sido quien había mostrado la atracción más intensa por la apariencia de Park Hana.
Entonces, ¿qué clase de reacción tendría esta vez?
Jung Hwangyu recorrió lentamente a Park Hana de arriba abajo con la mirada.
Lo observé con gran interés, sintiendo como si estuviera presenciando una escena de la novela desarrollarse justo frente a mis ojos.
Pero su expresión no era ni de lejos tan entusiasmada como esperaba.
Cruzándose de brazos, Jung Hwangyu miró a Park Hana desde arriba con evidente desagrado.
—…¿Una encargada de la casa? ¿Trajiste a otra?
—Es difícil que el señor Park Gyumin se encargue de todo él solo.
—Trajiste a una vieja rara y lo hiciste trabajar hasta matarse, ¿y ahora finges que por fin estás pensando las cosas…? Como sea. Tú limítate a limpiar y no toques la comida. Gyumin, tú cocinas. Y si holgazaneas aunque sea un poco, te vas. Park Gyumin, si ella te hace sentir incómodo, ven a decírmelo de inmediato. ¿Entendido? Mierda, tengo hambre. ¿Qué hay de almuerzo hoy?
…¿Eso es todo?
Me quedé paralizado cuando Jung Hwangyu, después de arremeter contra Park Hana, volvió inmediatamente a hablar conmigo.
Se suponía que debía estar coqueteando con ella, diciéndole que era hermosa, pero su reacción había sido pura y simple grosería, sin filtro alguno.
Una persona normal habría pensado que se había equivocado de casa y habría renunciado en el acto, pero Park Hana, que ya había investigado a Jung Hwangyu, no mostró ni la más mínima señal de sentirse ofendida y simplemente dijo que había entendido.
Aquel primer encuentro inesperado y aquella reacción todavía más inesperada me dejaron desconcertado.
Justo entonces, Jung Hwanhui miró la hora y habló.
—Salgamos a comer.
Al escuchar «salgamos a comer», el rostro de Jung Hwangyu se iluminó de inmediato.
—¿Vas a invitarnos a algo bueno?
—Sí. Llevo una semana fuera, así que yo invito. ¿Y Hwangseo?
—¿Hwangseo hyung? Ni idea. Siempre anda apareciendo y desapareciendo. Iré a buscar al pequeño.
Así que hoy tampoco estaba.
Últimamente no había ni rastro de Jung Hwangseo.
Teniendo en cuenta que él había provocado mi manifestación como omega, sinceramente era un alivio no verlo, pero, al mismo tiempo, me inquietaba.
No dejaba de preocuparme que apareciera de repente en medio de otro periodo de rut.
Justo entonces, Jung Hwanhui nos miró a Park Hana y a mí.
—Señor Park Gyumin, señorita Park Hana, ustedes también deberían venir.
—Ah… no, estoy bien. Como la señorita Park Hana acaba de llegar… le enseñaré la casa y le explicaré lo básico. No se preocupen por nosotros. Vayan a disfrutar entre hermanos.
No quería entrometerme otra vez en una comida familiar.
Me resultaba incómodo.
Me sentía un poco mal por Park Hana, que necesitaba acercarse a los hermanos, pero tendría muchas oportunidades más adelante.
Que esta vez lo dejara pasar.
Por suerte, Park Hana no protestó.
—Hmm, pero…
—¡De verdad estoy bien!
Después de insistir varias veces, Jung Hwanhui terminó asintiendo de mala gana.
—Si es así… de acuerdo.
Menos mal.
Justo entonces, Jung Hwangyeong salió corriendo de su habitación y se lanzó inmediatamente hacia Jung Hwanhui.
—¡Hyung mayor! ¿Adónde fuiste?
—Salí un momento. Vamos, pequeño. Vayamos a comer.
—¡Sí! ¡Vamos! Ah, espera… ¿quién es esta noona?
Solo entonces Jung Hwangyeong reparó en Park Hana y se quedó inmóvil.
Park Hana mostró una sonrisa perfectamente ensayada y habló.
—Hola. Soy Park Hana. Soy la nueva encargada de la casa. Espero que nos llevemos bien.
Jung Hwangyeong no dijo nada.
Tímido frente a los desconocidos, se escondió rápidamente detrás de Jung Hwanhui y observó a Park Hana desde allí.
Entonces nuestras miradas se encontraron.
—…Pero ¿el hyung encargado de la casa no viene también?
—Hoy tengo trabajo. Disfrute de la comida, joven amo.
—Sería bueno que vinieras… Vamos juntos.
Jung Hwangyeong me miró con pesar, pero, al darse cuenta de que Park Hana lo estaba observando, dio un pequeño respingo y volvió a esconderse detrás de Jung Hwanhui.
Si Park Hana no hubiera estado allí, probablemente me habría rogado que fuera con ellos, pero con ella observándolo no sabía cómo comportarse.
Qué adorable.
—Vamos.
Jung Hwanhui instó a los demás a salir.
Un momento después, la puerta principal se cerró, dejándonos solos a Park Hana y a mí.
La casa, que apenas unos instantes antes estaba llena de ruido, quedó tan silenciosa que no se oía ni una mosca.
Miré a Park Hana.
Cuando se dio cuenta de que la estaba observando, evitó mi mirada. Luego se mordió con fuerza el labio antes de volver a mirarme.
Seguía igual.
Tenía las mejillas ligeramente sonrojadas.
Parecía avergonzada… o quizá molesta.
¿Quería salir con los hermanos y estaba enfadada porque yo se lo había impedido?
—Si quería salir con ellos, lo siento. Solo quería explicarle el trabajo, pero decidí por mi cuenta…
—No, no es eso. Sinceramente, salir a comer todos juntos en mi primer día habría sido un poco demasiado para mí. Me salvó.
—¿Es así?
Entonces, ¿por qué tienes la cara tan roja?
¿Tienes calor?
Ah, como sea.
Déjalo.
—Entonces… ¿almorzamos nosotros también?
—Sí. Me gustaría. ¡Yo cocinaré!
—No, hoy es su primer día. Yo lo haré. Siéntese, por favor.
—Pero…
—Está bien.
Hice que Park Hana se sentara.
Primero hay que alimentar bien a la gente antes de ponerla a trabajar.
A diferencia del Park Gyumin de la novela, yo tenía toda la intención de aprovechar bien a Park Hana.
Ella se removió inquieta durante un momento, luego me dio las gracias y se sentó tranquilamente.
Pensé un poco.
¿Qué debería preparar?
Había arroz en la arrocera, así que quizá cerdo salteado picante.
Una vez decidido el menú, saqué la carne con soltura y empecé a cocinar.
En poco tiempo, un delicioso aroma se extendió por la cocina.
Mientras estaba concentrado cocinando, fruncí el ceño.
¿Por qué me mira así? Me distrae muchísimo…
Fingiendo que no era nada, miré hacia atrás de reojo.
Park Hana tenía la barbilla apoyada entre las manos y me contemplaba embobada.
Sus ojos me seguían adondequiera que me moviera…
Me estaba volviendo loco.
Antes ni siquiera podía mirarme porque tenía la cara completamente roja, y ahora vigilaba cada uno de mis movimientos.
Ahora que ya era encargada de la casa, uno pensaría que reduciría un poco su interés en mí.
Entonces, ¿qué era esto?
Parecía que de sus ojos prácticamente chorreaba miel.
…Si todo eso es actuación, de verdad es impresionante.
Cualquiera que la viera pensaría que realmente estaba enamorada de mí.
No era de extrañar que Park Gyumin hubiera caído completamente rendido ante ella.
Cada pequeño gesto era puro coqueteo.
Justo entonces, Park Hana habló.
—Um, por cierto…
—Sí.
—La gente de aquí… ¿lo maltrata, señor Park Gyumin?
—…¿Disculpe?
—Bueno, cuando el jefe le habló antes, parecía bastante intimidado. Me preguntaba si lo tratan mal.
La repentina pregunta me tomó desprevenido.
Aun así, podía entender por qué lo pensaba.
Todo era una actuación para mantener oculta mi verdadera identidad, pero desde su perspectiva debía de parecer extraño.
Delante de ella me comportaba con normalidad y, sin embargo, frente a Jung Hwanhui actuaba con tanta timidez que apenas podía hablar.
Mientras dudaba sobre qué excusa darle, finalmente abrí la boca.
—Es solo que… soy tímido con la gente.
—…¿Tímido?
Park Hana repitió la palabra con incredulidad.
Decidí insistir descaradamente con la mentira.
—Sí. El jefe solo viene aproximadamente una vez por semana, así que todavía me intimida mucho. Eso es todo. Por favor, sea amable conmigo.
—…Ah. Ya veo.
Asintió con cierta torpeza.
Justo entonces, terminé de cocinar.
Puse el plato sobre la mesa y me senté.
—Adelante.
—…Guau, se ve realmente delicioso.
Sonriendo tímidamente, Park Hana tomó un trozo de carne y se lo llevó a la boca.
En la novela, también se describía a Park Hana como una cocinera increíble, así que la observé con cierta tensión.
En ese momento, sus ojos comenzaron a abrirse lentamente por la sorpresa.