El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 19
Jung Hwanhui recibió una llamada urgente después de que comiéramos fuera y se marchó de inmediato, así que volvimos a nuestra rutina habitual.
No me siento muy bien…
Como de costumbre, me levanté para preparar el desayuno, pero en ese momento me di cuenta de que algo no estaba bien. Me sentía diferente de lo normal.
Era como si estuviera empezando a resfriarme o quizá tuviera dolores musculares… Fuera lo que fuera, estaba claro que mi condición no era la de siempre.
Después de comprobar cómo me sentía, fruncí el ceño. Un resfriado, o quizá dolores musculares.
Era la primera vez que me pasaba algo así desde que había entrado en este cuerpo…
Cuando tenía el cuerpo de Kim Hanyul, incluso a medida que envejecía nunca descuidaba el ejercicio y siempre procuraba tomar cualquier cosa que fuera buena para la salud, así que podía contar con los dedos de una mano las veces que me había enfermado.
Este cuerpo ya era débil y frágil de por sí y, después de haberme estresado por tantas cosas, parecía que finalmente había terminado por resentirse.
Por ahora, les daría el desayuno a Jung Hwangyu y Jung Hwangyeong… Después probablemente debería ir al hospital.
Una vez ordené mis pensamientos, me puse una mascarilla para no contagiarle el resfriado a Jung Hwangyeong, salí de la habitación y empecé a preparar la comida.
—¿Y esa mascarilla? ¿Por qué llevas eso?
Jung Hwangyu, que acababa de terminar su entrenamiento, me habló mientras bajaba las escaleras, observando la mascarilla que me cubría el rostro.
Respondí con un suspiro.
—…Creo que me resfrié.
—¿Te resfrías en verano, cuando ni los perros lo hacen? Ve al hospital más tarde. No me lo contagies.
Hasta cuando habla tiene que ser así…
Fulminé a Jung Hwangyu con la mirada.
Se estremeció ante mi expresión y se sentó a la mesa para comer.
Entonces, como si de repente se le hubiera ocurrido algo, me habló en un tono ligeramente quejumbroso.
—Oye, pero ¿volvieron tu forma de hablar y tu mal carácter? Pensé que habías vuelto a ser como antes… Pero ahora que lo pienso, siento que solo te pones de mal humor conmigo. Son imaginaciones mías, ¿verdad?
Jung Hwangyu era más perspicaz de lo que esperaba.
Pensé que era tan despistado que no se daría cuenta de nada, pero supongo que tampoco era tan idiota.
—…Eres mi empleador. Si quiero seguir trabajando aquí durante mucho tiempo, tengo que cuidar cómo me comporto. Si me echan, ya no podrás comer esta comida que tanto te gusta, ¿sabes?
—Si lo planteas así, supongo que tienes razón.
Siempre tan simple, Jung Hwangyu asintió como si mi explicación improvisada lo hubiera convencido. Realmente había sido una buena decisión conquistar primero el paladar de Jung Hwangyu. Mientras usara la comida como excusa, podía salirme con la mía en cualquier situación.
Sin nada más que decir, Jung Hwangyu se concentró en comer y dejó de insistir en el asunto.
Y poco después, Jung Hwangyeong salió de su habitación.
—…Tengo hambre.
Había exactamente una cosa que había cambiado desde que Jung Hwanhui se marchó.
El comportamiento de Jung Hwangyeong.
Antes tenía que ir hasta su habitación y darle de comer para conseguir que probara bocado, pero ahora, cuando llegaba la hora, salía por su cuenta y comía conmigo o con Jung Hwangyu.
Ese pequeño cambio me hacía realmente feliz. Sentía que por fin me había abierto su corazón.
—Hyung encargado de la casa, ¿estás enfermo?
Al verme con la mascarilla puesta, Jung Hwangyeong preguntó con expresión desconcertada mientras se sentaba.
—…No. Solo es un resfriado. Estoy bien.
—Si estás enfermo, asegúrate de ir al hospital. ¿Sí?
¿Cómo puede ser tan adorable…?
Ahora incluso se preocupa por mí. Quizá por eso la gente dice que hay que tener hijos y criarlos. Solo con mirarlo sentía que hasta me bajaba la fiebre.
—Sí, joven amo. Definitivamente iré más tarde.
—Oye, preocúpate así por tu hyung. ¡A mí ni siquiera finges que te importo!
—…Hyung, solo come. No molestes al hyung encargado de la casa sin motivo.
—¡Mocoso!
Discutían de un lado a otro, pero tanto el rostro de Jung Hwangyeong como el de Jung Hwangyu se veían mucho más animados que antes.
Jung Hwangyeong recordaba cómo Jung Hwangyu había llamado desesperadamente a todas partes buscándolo cuando lo secuestraron.
Por otro lado, Jung Hwangyu se había preocupado en silencio por Jung Hwangyeong al verlo encerrado en su habitación, pero no había sabido demostrarlo. Ahora que Jung Hwangyeong había vuelto a salir, comía con ellos y hablaba con normalidad, parecía que eso lo tranquilizaba a su manera.
Verlos demostrarse cariño mediante discusiones porque ninguno de los dos sabía expresarlo abiertamente hizo que sonriera sin darme cuenta.
Qué lindos. Son tan lindos. Los dos son unos niños.
Pensando que una casa realmente necesitaba niños para que el ambiente se sintiera como debía, me uní a ellos y pasamos juntos la mañana.
—Haa… Hah…
Parecía que mi condición estaba empeorando.
Después de despedir a Jung Hwangyu y Jung Hwangyeong, normalmente habría empezado a limpiar, pero no tenía nada de energía, así que me acosté un rato en mi habitación y terminé quedándome dormido.
Sin embargo, incluso después de despertar, mi cuerpo seguía sin sentirse bien. Respiraciones agitadas escapaban constantemente de mi boca.
Tenía que ir al hospital… Pero a este paso, podría desplomarme de camino.
Ni siquiera he terminado las tareas de la casa…
Jadeando, volví a cerrar los ojos. Probablemente debería dormir un poco más. Desmayarme mientras limpiaba también sería un problema, ¿no?
Las tareas de la casa… Ya veré cómo me siento después…
—…¿Me siento un poco mejor?
Cuando volví a despertar y abrí los ojos, mi cuerpo todavía se sentía pesado. Pero quizá porque había dormido profundamente, me encontraba un poco mejor que antes.
Me levanté despacio. La cabeza me palpitaba, pero moverme no resultaba demasiado difícil. A diferencia de antes, ya no respiraba con dificultad.
Miré la hora. Eran alrededor de las dos de la tarde. Había dormido de corrido durante todo el almuerzo.
Pensando que debía aprovechar que me sentía un poco mejor para limpiar rápidamente y después ir al hospital, salí enseguida de la habitación.
Empecé por barrer de manera superficial el primer piso.
Mientras trabajaba, sentía que poco a poco recuperaba las fuerzas. Había pensado limpiar rápidamente solo las zonas visibles del primer piso, pero, a este ritmo, parecía que también podría encargarme del segundo y del tercero.
Además, no parecía haber nadie en casa, así que bien podía aprovechar para limpiar todo.
Después de terminar con el segundo piso, dudé un momento antes de subir al tercero. Normalmente, el aroma de las feromonas de Jung Hwangseo era tan intenso que podía percibirse en cuanto uno llegaba al segundo piso, pero hoy no sentía nada. Debía de haber salido.
Eso facilitaría mucho la limpieza.
Por culpa de Jung Hwangseo, siempre me había sentido incómodo al limpiar el tercer piso y, aun cuando subía, solo quitaba el polvo que podía ver. Ya que no estaba, debía aprovechar para limpiar apropiadamente.
Soltando un suspiro de alivio, empecé a limpiar el tercer piso, donde se encontraba la habitación de Jung Hwangseo. Fui pasando de una habitación a otra hasta que finalmente terminé frente a su puerta.
No podía percibir sus feromonas, pero, por si acaso, llamé a la puerta.
No hubo respuesta desde el interior.
Abrí la puerta y entré.
No había nadie.
A diferencia de la habitación de Jung Hwangyu, donde siempre había ropa tirada por todas partes, la habitación de Jung Hwangseo estaba sorprendentemente limpia y ordenada, pese a la impresión que daba su dueño.
Sin embargo, no pude evitar fruncir el ceño.
…Ah. El olor.
¿Cuántas feromonas libera mientras duerme?
A diferencia del pasillo, el interior de la habitación estaba impregnado del aroma de las feromonas de Jung Hwangseo, tan intenso que me mareaba.
Menos mal que llevaba mascarilla. Sin ella, el olor me habría abrumado tanto que ni siquiera habría podido limpiar.
Con la mascarilla bien colocada, empecé a limpiar su habitación.
—Me muero. En serio.
Levanté ligeramente el borde de mi camiseta y me abaniqué con ella.
Qué calor. No puedo respirar.
¿Me había excedido con la limpieza?
Mientras trabajaba, sentía que la fiebre volvía a subir poco a poco. En algún momento, la vista se me volvió borrosa y mi mente quedó completamente en blanco.
La sensación de que podía desplomarme en cualquier momento era exactamente igual a la primera vez, cuando entré en este libro.
Me detuve e intenté estabilizar la respiración.
¿Qué demonios pasa? ¿Por qué de repente estoy empeorando?
Si hubiera sabido que esto sucedería, debería haber ido al hospital antes, cuando me sentía mejor…
Arrepintiéndome demasiado tarde, me tambaleé. Entonces recordé que, si caía así, como mínimo acabaría con una conmoción cerebral. Reuniendo todas mis fuerzas, conseguí llegar hasta la cama de Jung Hwangseo y me desplomé sobre ella.
Esto no puede seguir así. Tengo que quitármela un momento.
Abrumado por la sensación de asfixia, finalmente me bajé un poco la mascarilla.
En cuanto lo hice, me cubrí la boca con una mano.
Mierda.
Sin la mascarilla, el aroma de las feromonas de Jung Hwangseo se volvió incomparablemente más intenso que antes.
Haa, este bastardo. Ese olor…
Tenía que volver a subirme la mascarilla rápidamente, pero estaba tan embriagado por aquel aroma que no conseguía hacerlo.
Huele demasiado bien.
Embriagado por el aroma, me recosté sobre la cama de Jung Hwangseo. Lo único en lo que podía pensar era en que quería oler más.
Sentía como si las feromonas de Jung Hwangseo envolvieran todo mi cuerpo.
El problema era que aquella sensación no me resultaba desagradable.
Se sentía increíblemente bien.
Instintivamente, atraje hacia mí la manta de Jung Hwangseo y la apreté contra mi pecho. Mi cabeza sabía que no estaba en mis cabales, pero mi cuerpo ansiaba las feromonas de Jung Hwangseo.
El aroma… me gusta…
No solo me gustaba.
Era dulce.
Demasiado dulce.
Por supuesto, siempre había percibido débilmente el aroma de Jung Hwangseo mientras hacía mis cosas. Pero entonces no había sido más que: Jung Hwangseo pasó por aquí, debería evitarlo.
Eso era todo.
Ahora era diferente.
Sentía como si todo mi cuerpo quisiera absorber el aroma de Jung Hwangseo.
Mi cuerpo y mis pensamientos parecían estar extrañamente desconectados.
¿Qué es esto? Es desagradable.
Desagradable y, al mismo tiempo, placentero. Ambas sensaciones se mezclaban a partes iguales y no conseguía recuperar del todo la lucidez cuando escuché a alguien subir las escaleras, haciendo crujir los escalones a cada paso.
Normalmente no me habría dado cuenta, pero con todos mis sentidos en máxima alerta, el sonido me llegó con absoluta claridad.
Rápidamente volví a subirme la mascarilla.
Y clavé la mirada en la puerta como si quisiera atravesarla.
Alguien regresó.
Los pasos se acercaban en esta dirección.
Fuera quien fuera, la respuesta era obvia.
Porque, junto con el sonido de los pasos, el aroma de Jung Hwangseo se hacía cada vez más intenso, filtrándose por la rendija de la puerta y extendiéndose con una fuerza abrumadora.
Al mismo tiempo, el calor comenzó a acumularse lentamente en la parte baja de mi cuerpo.
No pude evitar estremecerme.
…Esto es peligroso.
Al compás del aroma de Jung Hwangseo, mi cuerpo empezó a calentarse de una manera completamente distinta a la de antes.
Había visto esos síntomas incontables veces.
Era imposible no reconocerlos.
Los síntomas que aparecían una y otra vez a lo largo del libro.
Eran exactamente iguales a los del celo que, según se decía, experimentaban los omegas.
¿No era yo… un beta? ¿Era un omega?