El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 126

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  4. Capítulo 126
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—Un secuestro…

Un largo suspiro escapó de Jung Hwanhui.

—Haa. Esto me está volviendo loco.

Su expresión se ensombreció.

Por supuesto, era difícil sacar conclusiones precipitadas y afirmar que se trataba de un secuestro solo porque hubiera pasado un día. Pero la inquietud que lo carcomía no desaparecía. Una ansiedad irracional y asfixiante se enroscaba cada vez con más fuerza alrededor de su pecho.

Alguien podría decir que estaba exagerando.

Pero Park Gyumin jamás había pasado una noche fuera sin avisar. Ni una sola vez.

Jung Hwanhui miró hacia la ventana.

Afuera ya había amanecido por completo. Había esperado todo lo razonablemente posible.

Ya era suficiente.

Tal como le había dicho a Jung Hwangyeong, a más tardar mañana lo encontraría y lo traería de vuelta, costara lo que costara. Sin importar qué medios tuviera que utilizar.

Jung Hwanhui sacó el teléfono.

—…Soy yo. Encuentren inmediatamente a un hombre llamado Park Gyumin. Es nuestro encargado de la casa. Los documentos correspondientes están en el archivo del encargado de la casa, en mi computadora dentro de la organización. Revísenlos y pónganse en marcha de inmediato.

La llamada terminó con la misma brusquedad con la que había dado la orden.

Quizá no fuera un secuestro. Pero si esperaban hasta confirmarlo para empezar a actuar, ya sería demasiado tarde. Era mejor exagerar que quedarse de brazos cruzados.

—Yo también saldré a buscarlo. Jung Hwangyu vendrá conmigo.

Jung Hwangseo, que había estado escuchando la llamada en silencio, se levantó de su asiento. Jung Hwanhui asintió brevemente.

—Bien. Llevaré al menor al jardín de niños y me reuniré con ustedes enseguida.

—…Park Gyumin estará bien, ¿verdad? ¿Y si fue él quien lo secuestró?

—¿Él?

Jung Hwanhui se volvió hacia Jung Hwangyu con expresión desconcertada.

¿De quién está hablando?

Al interpretar la mirada de su hermano, Jung Hwangyu se encogió de hombros.

—Park Hayoung. Mostraba mucho interés en Park Gyumin, ¿no?

—…Es posible.

Tanto Jung Hwanhui como Jung Hwangseo, que ya estaban a punto de salir, se volvieron sorprendidos hacia Jung Hwangyu.

Realmente es posible.

Jung Hwangyu podía parecer alguien que actuaba sin pensar, pero de vez en cuando soltaba algo inquietantemente convincente.

Si se trataba de un secuestro, normalmente la facción Hwayong sería la principal sospechosa. Siempre habían querido arrastrar a Jung Hwanhui al abismo.

Pero en esos momentos la facción Hwayong estaba sumida en el caos debido a la trampa de la laptop que Jung Hwanhui les había tendido.

No estaban en condiciones de secuestrar a Park Gyumin.

Entonces solo quedaba… ¿quién?

Alguien que estaba siendo perseguido precisamente por aquella trampa.

Alguien que guardaba rencor contra Jung Hwanhui.

Alguien que había mostrado abiertamente afecto por Park Gyumin.

No podían descartar la posibilidad de que se tratara de Park Hayoung.

—Pero ahora mismo lo están persiguiendo. ¿De verdad tiene margen para hacer algo así? —preguntó Jung Hwangseo con tono lánguido.

Jung Hwanhui negó con la cabeza.

—La facción Hwayong está demasiado ocupada como para perseguirlo en condiciones. Podría haber aprovechado ese vacío para secuestrar a Park Gyumin.

—Pero ¿Park Hayoung estaba tan interesado en él? ¿No era contigo con quien más intentaba acercarse?

Ante el comentario de Jung Hwangseo, Jung Hwanhui frunció el ceño.

Ahora que lo pensaba, al principio Park Hayoung había estado rondándolo de manera insistente.

Mira esto por mí. Revisa aquello por mí.

Siempre pegándose a él.

Había sido irritante, pero como sospechaba que era un espía, había fingido tolerarlo mientras lo observaba discretamente.

Entonces, en algún momento, el interés de Park Hayoung dejó de estar centrado en él.

En su lugar, comenzó a seguir a Park Gyumin a todas partes.

No sabía por qué, pero aquel cambio lo había irritado profundamente.

Debí ocuparme de esto desde que empezó a molestarme.

Verlos tan cercanos.

Verlos uno al lado del otro.

Verlos susurrándose cosas.

Todo aquello le había resultado desagradable.

Pero se había convencido de que estaba exagerando. No quería que Park Gyumin descubriera sus sentimientos, así que se había contenido, esperando hasta conseguir pruebas concretas de que Park Hayoung era un espía.

Jamás había imaginado que aquella contención terminaría volviéndose en su contra de esta manera.

—…Primero encontremos a Park Gyumin.

Tal vez no fuera Park Hayoung.

Pero si lo era…

No lo dejaré escapar.

Esta vez lo eliminaría por completo.

Con aquella determinación ardiendo en su pecho, Jung Hwanhui avanzó a grandes zancadas.

—Por favor, prueba esto.

—…No voy a comer.

Miré con frialdad a Park Hana, que estaba pegada a mí intentando convencerme.

¿Intentaba usar conmigo el mismo truco que había utilizado con Jung Hwanhui?

La forma en que sonreía alegremente y acercaba su cuerpo al mío era demasiado evidente.

Seducción.

Endurecí la expresión y volví a negar con la cabeza.

—Dije que no voy a comer.

—…Solo pruébalo una vez. Si sigues sin comer nada, terminarás enfermándote.

—Encierras a alguien y luego le dices que coma. ¿Quién podría hacerlo? Es asfixiante. Al menos quítame esto. Entonces comeré.

Frente a mí había una mesa repleta de comida abundante y elaborada, pero no había probado ni un solo bocado.

¿Acaso estoy loco? Quién sabe qué habrá mezclado ahí.

¿Y encima pretende que coma mientras estoy atado? ¿Qué clase de afición retorcida es esa?

Señalé las esposas.

Park Hana, que hasta entonces había estado revoloteando a mi alrededor, guardó silencio.

—…Eso no es posible.

Lo sabía.

—Entonces tampoco voy a comer.

—…¿De verdad vas a comportarte así?

Me miró como si el irracional fuera yo.

Ja. ¿Quién se supone que debería estar resentido aquí?

La fulminé con la mirada.

—Park Hana, ¿de verdad vas a seguir haciendo esto? Llevarme contigo de esta manera no tiene ningún sentido. ¿Qué? ¿Piensas mantenerme atado y criarme como ganado durante el resto de mi vida?

—¡¿Ganado?! —exclamó indignada—. ¡Jamás lo he visto de esa manera! Yo solo…

—¿Solo qué? Esto es exactamente eso. Déjame ir. Quiero volver.

Ante mis palabras, se mordió con fuerza el labio inferior. Después negó lentamente con la cabeza.

—Eso no es posible.

Sus ojos seguían llenos de lo mismo: obsesión, posesividad y la firme convicción de que jamás podría renunciar a mí.

¿Por qué demonios me estás haciendo esto?

—Si esto no se puede y aquello tampoco, ¿qué demonios esperas que haga…? Ugh…

—¡Park Gyumin! ¿Estás bien?

Estaba a punto de estallar ante su obstinada negativa cuando un dolor agudo palpitó en mi cabeza.

Y no era solo la cabeza.

Todo mi cuerpo se sentía extraño.

Llevo varios días así. Siento como si tuviera fiebre.

¿No me digas que se acerca mi celo?

Según mis cálculos, todavía faltaba tiempo, pero una sensación inquietante comenzó a recorrerme. El médico me había advertido que el estrés o una exposición intensa a feromonas de Alfa podían alterar el ciclo.

Esto… no es bueno.

Park Hana me sujetaba del brazo mientras me miraba preocupada.

¿Y de quién crees que es la culpa?

—Suéltame.

—¡Ah!

Me zafé de ella.

Pareció dolida, pero no me importó. No pensaba preocuparme por los sentimientos de la persona que me había secuestrado.

Después de observarme en silencio durante unos momentos, Park Hana dejó escapar un profundo suspiro. Colocó la comida frente a mí y se puso de pie.

—…La dejaré aquí, así que, por favor, come. Si empiezas a sentirte mal, no intentes soportarlo. Llámame.

Me observó durante un largo momento antes de salir de la habitación.

Finalmente solo, exhalé.

Por fin.

Estar a solas con esa egocéntrica Park Hana agotaba hasta la última gota de mi energía.

Pero ¿dónde demonios está Park Hajun?

Quiero hablar con él. Durante todo el día, la única que ha estado entrando y saliendo es Park Hana. Park Hajun no ha aparecido ni una sola vez.

Él es el único capaz de detenerla.

¿Dónde está? ¿Qué demonios está haciendo?

Tiré irritado de mi ropa.

Qué calor. Demasiado calor. Tengo fiebre. Al menos no parece que mis feromonas estén escapando.

Tengo que tener cuidado.

Si esto fuera un simple resfriado, no me sentiría así.

Será mejor que conserve mis fuerzas.

—Devuélvelo. Ahora mismo.

—¡No! ¡No lo haré!

—Park Hana. ¿De verdad crees que este es el momento de ponerte terca? A este paso, tanto tú como yo vamos a morir.

—¡Aunque muera, no voy a devolver a Park Gyumin! ¡Es mi primer amor! ¿Alguna vez te he dicho que alguien me gustara tanto? ¡Es la primera vez! Así que ayúdame, oppa. ¿Por favor?

—¿Quieres que la facción Cheonryong nos encuentre y nos mate?

—¡Podemos escapar antes de que eso ocurra!

—¿Con todas las rutas aéreas y marítimas bloqueadas? ¿Cómo exactamente?

—…Eso…

—Park Hana. Entra en razón.

Dios, qué escándalo.

¿Qué está pasando?

Debí quedarme dormido, porque desperté al escuchar unas voces discutiendo.

Esas voces parecen las de Park Hajun y Park Hana.

¿Pasó algo?

Contuve la respiración y escuché atentamente.

—Pero… pero… simplemente no puedo renunciar a él.

Su voz temblaba.

—…Park Gyumin ni siquiera siente nada por ti. Tú eres la única que está actuando así. Esto es obsesión. Es acoso. Odiabas a los tipos que te perseguían, ¿verdad? Pues exactamente así es como te ves ahora mismo.

¿Están discutiendo por mí?

Así que Park Hajun finalmente regresó.

Por lo que escucho, está intentando convencer a Park Hana.

Bien. Sigue así, Park Hajun.

—…Así que devuélvelo tú misma. Ahora mismo.

Parecía que estaba logrando convencerla. La obstinación de su voz se había debilitado.

Entonces…

—…Un día.

—¿Qué?

—Solo un día más… Déjame estar con Park Gyumin un día más. Mantén a raya a la facción Cheonryong hasta entonces. ¿Por favor? Creo que… creo que después de eso realmente podré renunciar a él.

Así que la facción Cheonryong ya se puso en movimiento.

Supongo que, como ayer no regresé a casa, Jung Hwanhui comenzó a buscarme.

Pensé que esperaría al menos dos días antes de actuar.

Qué rápido.

—…De verdad, tú…

—Por favor. Oppa.

—…Haa. Solo un día.

—¡Está bien!

—Después de eso, lo devolverás.

—¡Lo haré!

¿Oh?

Parece que terminó sin problemas.

Un día.

Solo un día.

Parece que Park Hana finalmente entró en razón. O quizá simplemente le tiene tanto miedo a la facción Cheonryong.

Se escucharon unos pasos acercándose.

Cuando la puerta comenzó a abrirse, cerré rápidamente los ojos y fingí estar dormido.

 

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