El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 106

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  4. Capítulo 106
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—Primero que nada… ¿Jefe?

—Sí. Dime.

Cuando lo llamé, Jung Hwanhui me miró con una postura impecable, como si no hubiera estado discutiendo con Jung Hwangseo hacía apenas un momento.

Pero ¿por qué estaba arrodillado?

Observé con ojos apagados la postura de Jung Hwanhui, tan incómoda que hasta dolía verla, y decidí ignorarla.

Si también empezaba a preguntar por eso, sentía que esta conversación no terminaría nunca.

Fui directo al grano.

—Recuerda que rechacé su confesión, ¿verdad?

—…Sí. Lo recuerdo.

Ante la palabra «confesión», el rostro de Jung Hwanhui se ensombreció de inmediato. Por suerte, parecía tener perfectamente claro que lo había rechazado.

Bien. Con eso basta.

Esta vez miré a Jung Hwangseo. Sonreía de oreja a oreja, como si estuviera pasándoselo en grande.

Lo observé con incomodidad mientras hablaba.

—Oye, Jung Hwangseo.

—¿Mm? Guapo~

—Tú ni siquiera te me has declarado, pero sabes que tú y yo no tenemos ningún tipo de relación, ¿verdad?

Ante mis palabras, Jung Hwangseo puso cara de agraviado.

—¿Cómo que no tenemos nada? Estuvimos desnudos y…

—Cállate.

Antes de que Jung Hwangseo pudiera terminar la frase, me levanté a medias de mi asiento y le di un golpe justo en la cabeza.

Este solo entiende a golpes.

—Ay, ay.

—…Señor Park Gyumin. Tiene más carácter del que esperaba.

Jung Hwanhui nos miró alternativamente a Jung Hwangseo y a mí con expresión sorprendida.

Ah. Parece que, sin darme cuenta, me había acostumbrado demasiado a Jung Hwangseo.

Normalmente, frente a Jung Hwanhui tenía cuidado de hablarle con respeto y llamarlo «joven amo», pero con todo lo que estaba pasando, me había alterado demasiado.

‘Bueno, da igual.’

Todo lo que podía quedar al descubierto ya había quedado al descubierto. ¿Qué sentido tenía seguir preocupándome?

De todos modos, no parecía que fueran a echarme, y si ellos ya estaban comportándose de una forma tan descarada, ¿por qué tenía que seguir comportándome yo con normalidad?

Decidí dejarme llevar por completo también.

—…Ah, bueno… sí. Tengo un poco de mal carácter.

—Eso también me gusta de usted.

Ante su respuesta inmediata, miré a Jung Hwanhui con una expresión complicada.

Había decidido dejar de contenerme, pero cuando él aceptaba hasta eso con tanta facilidad, ya no sabía qué decir.

Y, a juzgar por cómo Jung Hwangseo no dejaba de mirar de reojo a Jung Hwanhui con una expresión que parecía decir ¿de verdad este es mi hermano?, esa reacción también era nueva para él.

Bueno, hasta a mí me parecía extraño. Para alguien como Jung Hwangseo, que llevaba décadas al lado de Jung Hwanhui, debía de resultar directamente impactante.

Un Jung Hwanhui que aseguraba estar enamorado tenía demasiados tornillos sueltos como para considerarlo cuerdo.

—Hyung, ¿seguro que estás bien? Se suponía que el anormal siempre había sido yo y que tú eras el normal.

—…En este momento estoy perfectamente normal.

Ante las palabras de Jung Hwangseo, Jung Hwanhui borró la expresión dulce que había estado dedicándome y recuperó su habitual rostro inexpresivo antes de responder.

—No lo estás~. Ahora mismo pareces completamente fuera de tus cabales.

—Cállate.

Cuando los dos empezaron a alborotar otra vez, volví a abrir la boca.

—Ejem. Disculpen.

—Sí. Diga, señor Park Gyumin.

—Habla, guapo.

Aun así, esta parte resultaba conveniente.

En cuanto yo hablaba, los dos dejaban todo lo que estaban haciendo y me prestaban atención.

¿Debía alegrarme por eso o no?

Fuera como fuera, tenía que llegar al punto rápidamente.

A este paso, sentía que aquello jamás terminaría, así que hablé deprisa.

—Primero que nada, los dos están muy lejos de ser mi tipo ideal. Así que me gustaría que dejaran de irrumpir en mi habitación, declararse una y otra vez y hacer bromas sexuales extrañas… Me resulta incómodo. Y la verdad es que no quisiera llegar a decir esto, pero…

—¿Qué pasa? ¿Por qué?

—Lo escucho. Por favor, diga lo que quiera.

Cuando dejé la frase en el aire, ambos me instaron a continuar con expresiones ansiosas.

—…Si siguen incomodándome de esta manera, quizá tenga que reconsiderar seguir trabajando en esta casa.

No sabía si funcionaría, pero lo solté de todos modos.

—¿Vas a renunciar? ¡Eso sí que no!

—Eso no puede ser. Tendré cuidado. Haré todo lo posible por no demostrarlo más.

…¿Oh? ¿De verdad funciona?

Lo había dicho porque Jung Hwanhui había reaccionado con mucha intensidad la última vez, preguntándome si quizá también funcionaría con Jung Hwangseo. Y, en cuanto mencioné la posibilidad de renunciar, tanto Jung Hwanhui como Jung Hwangseo entraron en pánico e intentaron detenerme.

Apenas conseguí evitar que las comisuras de mis labios se elevaran mientras controlaba mi expresión.

Así de fácil, la situación de poder se había invertido por completo.

—¿De verdad?

—¡Sí!

—¿Y tú, Jung Hwangseo?

—Yo tampoco… quiero que te vayas bajo ninguna circunstancia. Tendré cuidado a partir de ahora.

Debí haberme puesto así de firme desde el principio.

Solo entonces sentí que las cosas por fin empezaban a arreglarse. Me sentía completamente aliviado.

—Entonces, por favor, salgan de mi habitación.

Ante mis palabras, Jung Hwanhui vaciló y me miró con cautela.

¿Y ahora qué?

—Eh, pero…

—¿Qué pasa?

—Escuché que mañana tendrá una cita con Jung Hwangyu.

—Ah…

Ese desgraciado de Jung Hwangyu seguramente ya había ido a presumir delante de sus hermanos.

Era de esperarse. En eso era igualito a Jung Hwangseo.

Aun así, como yo había dado mi permiso, asentí con una expresión como si acabara de comer mierda.

—Sí. Así es.

—Entonces… ¿podemos acompañarlos nosotros también?

—…¿Acompañarnos?

Me quedé paralizado ante las palabras de Jung Hwanhui.

Espera. Entonces ya no sería una cita, ¿no? Jung Hwangyu iba a ponerse hecho una furia…

—Claro que tenemos que ir también. Cuando yo tuve mi cita, hyung apareció al final y ¡la arruinó por completo!

—Solo fui porque mis hermanos menores insistieron. Eso no fue una cita, ¿verdad?

Ante las palabras de Jung Hwangseo y Jung Hwanhui, me rasqué la mejilla.

Sinceramente, a mí me daba igual que fuera una persona o tres.

—A mí realmente no me molesta…

Ante mis palabras, el rostro de Jung Hwanhui se iluminó visiblemente.

—Si al señor Park Gyumin le parece bien, entonces está decidido. Nosotros nos encargaremos de Jung Hwangyu. Mañana por la noche salgamos todos juntos a cenar.

—Bien~. Vamos juntos~

Solo entonces Jung Hwanhui y Jung Hwangseo se levantaron de sus asientos con expresiones satisfechas.

Después de decirme que descansara, se marcharon.

Ya solo, miré fijamente la puerta cerrada, incrédulo.

Ahora que lo pienso, nunca hice la pregunta más importante.

‘¿Para empezar, qué hacían ellos en mi habitación?’

—¡No, ¿por qué tenemos que ir todos juntos?!

No fue hasta el día siguiente, cuando llegó la hora de reunirnos, que Jung Hwangyu se enteró de que tendría una cita con todos, e inmediatamente empezó a gritar y protestar a todo pulmón.

‘Sabía que esto pasaría.’

Con los oídos zumbándome, me cubrí uno con la mano.

Jung Hwangyu, que se había arreglado más de lo habitual, llevaba una camisa con estampado floral mientras les gritaba a sus hermanos que no nos siguieran.

Pero Jung Hwanhui y Jung Hwangseo no tenían ninguna intención de ceder.

Sin inmutarse siquiera, respondieron:

—¿Qué quieres decir? Por supuesto que iremos juntos. Vas a tener una cita.

—Con todos nosotros~

—¡Guau, vamos a salir a comer algo delicioso!

El rostro de Jung Hwangyu se puso rojo y luego azul, pero no dijo nada más.

Al menos una cosa estaba clara: la jerarquía entre los hermanos estaba firmemente establecida.

Mientras tanto, Jung Hwangyeong, que no entendía nada, se limitaba a sonreír alegremente entre sus hermanos, emocionado por salir.

—¡Muy bien! Vamos.

—¡Esto es una estafa!

Ignorando a Jung Hwangyu, todos salieron.

Yo los seguí, dejando atrás al ruidoso Jung Hwangyu. Al final, se rindió y vino tras nosotros, refunfuñando durante todo el camino.

Subimos al auto y nos dirigimos al centro.

Incluso dentro del auto, Jung Hwangyu habló tanto que Jung Hwangseo acabó dándole un golpecito en la frente con los dedos, y solo entonces finalmente se calló.

Después de conducir un rato sin saber muy bien adónde ir, terminamos cambiando de rumbo hacia un restaurante de carne de res al que Jung Hwangyeong dijo que quería ir.

—Esto es una estafa. ¿Cómo pudieron hacerme esto los dos? Se suponía que sería una cita… Tenía muchas ganas…

Nada más entrar al restaurante, Jung Hwangyu, que había permanecido callado hasta entonces, volvió a murmurar con los labios fruncidos en un puchero.

Entonces Jung Hwangseo dejó caer un trozo de carne apenas cocida sobre la cuchara de Jung Hwangyu y dijo:

—Cállate, hermanito. Tú solo come mucho de esto~

—¡Te dije que no! ¡Además, esto ni siquiera está cocido!

—Pero tú comes cosas así sin ningún problema.

—¡¿De qué estás hablando?! ¡No me lo voy a comer! ¡Segundo hyung, cómetelo tú!

Ya empezaron otra vez.

Jung Hwanhui y Jung Hwangyeong ni siquiera les prestaron atención, como si aquello ocurriera todo el tiempo.

Incluso en medio del alboroto, Jung Hwanhui puso un trozo de carne bien cocida en el tazón de arroz de Jung Hwangyeong.

—Mastica bien, pequeño.

—¡Sí! ¡Hyung! ¡Está riquísimo!

—Señor Park Gyumin, coma usted también todo lo que quiera.

—…Sí. Gracias, Jefe.

Después de Jung Hwangyeong, llegó mi turno.

Mi tazón de arroz se fue llenando poco a poco con trozos de carne perfectamente asados por Jung Hwanhui.

Su afecto me resultaba agobiante, pero la carne estaba buena, así que seguí masticando y comiendo con ganas.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pero empezaba a sentir el estómago lleno.

Mientras tanto, Jung Hwangyu, que se había quedado callado en cuanto tuvo comida en la boca, se levantó con una expresión mucho más relajada.

—Voy al baño.

‘…¿Qué?’

Al marcharse, Jung Hwangyu me dio un ligero golpecito en la espalda.

Lo miré confundido y vi que movía los labios, diciéndome sin voz que lo siguiera.

Miré a Jung Hwanhui y Jung Hwangseo. Estaban ocupados hablando entre ellos y no se habían percatado de lo que había hecho Jung Hwangyu.

Tras vacilar un momento, dije que saldría a tomar un poco de aire y fui tras él.

Afuera, Jung Hwangyu estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, esperándome.

—¿Qué pasa?

—Sígueme.

Jung Hwangyu me agarró de la muñeca y empezó a caminar a grandes zancadas.

Tomado por sorpresa, lo seguí y pregunté:

—¿Qué pasa? ¿Adónde vamos?

—¡¿A dónde más?! ¡Tenemos que escapar antes de que mis hermanos arruinen por completo nuestra cita!

¿Qué era esto, una fuga de enamorados? ¿Escapar? No digas tonterías.

—…¿Eh? ¿Escapar adónde?

Ante mi pregunta incrédula, Jung Hwangyu apretó los dientes y respondió bruscamente:

—¡A cualquier parte! ¡Mientras sea un lugar donde no estén mis hermanos!

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