El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 100

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  4. Capítulo 100
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—¿Olor?

Levanté mi ropa y la olfateé.

Parecía que había bebido demasiado, así que el olor a alcohol debía de habérseme impregnado.

Quiero decir, si solo era alcohol, ¿no podía haberlo dicho directamente? ¿De verdad hacía falta mirarme con una expresión tan aterradora?

Me apresuré a explicarme.

—Creo que es porque bebí demasiado… ¡Ugh!

En ese momento, Jung Hwanhui avanzó directamente hacia mí, me agarró de la mano y tiró de mí hacia arriba.

Ya estaba agotado hasta la muerte y, cuando Jung Hwanhui tiró de mi mano, mi cuerpo se tambaleó, dificultándome mantener el equilibrio.

Sin vacilar ni un segundo, Jung Hwanhui rodeó mi inestable cintura con un brazo y me atrajo directamente contra su pecho.

Parpadeé confundido, atrapado entre los brazos de Jung Hwanhui.

Pero aquello no terminó ahí.

Jung Hwanhui hundió el rostro en mi cuello y empezó a olfatearme, como si estuviera examinando mi aroma.

Grité del susto.

‘¿Qué demonios es esto…?’

—¡J-Jefe!

—Jung Hwangseo.

—…¿Qué?

Me quedé inmóvil al escuchar el nombre de Jung Hwangseo.

¿Jung Hwanhui acaba de decir Jung Hwangseo? Jung Hwangseo ni siquiera está aquí.

—Huele a Jung Hwangseo. Mucho. De una manera repugnante.

En cuanto terminó de hablar, toda la sangre abandonó mi rostro.

—Ah…

Solo entonces lo entendí.

El olor del que hablaba Jung Hwanhui no era el alcohol…

Sus palabras finalmente me hicieron recordar que Jung Hwangseo había liberado sus feromonas sobre mí hacía un rato.

Naturalmente, el sexo que había tenido con Jung Hwangseo cruzó por mi mente, pero sacudí rápidamente la cabeza.

No, está bien. Jung Hwanhui no sabe que Jung Hwangseo y yo hicimos algo así.

Y tampoco tengo nada de qué sentirme culpable.

Sinceramente, esto solo se me impregnó por accidente debido a las estupideces de borracho de Jung Hwangseo.

Así que estará bien.

‘…Entonces, ¿por qué está reaccionando así?’

Cualquiera pensaría que lo engañé o algo parecido.

¿Será porque son las feromonas de otro alfa?

Ahora que lo pienso, incluso Jung Hwangyu había reaccionado con absoluto rechazo ante las feromonas de Jung Hwangseo.

Tendré que tener más cuidado la próxima vez. No sabía que Jung Hwanhui fuera tan sensible a las feromonas.

—¿Huelo a él? Supongo que… como estaba borracho, debió de liberar sus feromonas.

Pregunté con una expresión de completa inocencia.

Como soy un beta, fingir que no notaba el aroma de Jung Hwangseo sobre mí era la reacción correcta.

Ante aquello, Jung Hwanhui chasqueó la lengua y apretó el brazo que tenía alrededor de mí.

Me estrechó con tanta fuerza que llegó a dolerme, haciéndome estremecer y alzar la vista hacia él, sorprendido.

—Jefe… ugh.

Y lo que ocurrió a continuación fue tan impactante que ni siquiera pude seguir hablando.

‘¡¿Qué demonios le pasa ahora a este desgraciado?!’

Porque una poderosa oleada de feromonas estaba brotando del cuerpo de Jung Hwanhui.

Ah, voy a morir. ¡En serio!

Apreté los dientes y reuní fuerzas en los brazos. Tenía que escapar del abrazo de Jung Hwanhui.

Pero mis brazos no me obedecían.

Las feromonas que caían sobre todo mi cuerpo hicieron que mis fuerzas se desvanecieran y que mi visión comenzara a nublarse.

Mi cuerpo, ya sensibilizado por las feromonas de Jung Hwangseo, no pudo soportar que además lo inundaran las de Jung Hwanhui.

Esto es malo. Tengo que resistir… No puedo perder el control aquí…

Ah…

En serio.

Estos malditos alfas.

Alfa.

Jung Hwanhui.

‘Las feromonas… de un alfa.’

…Las quiero.

Las quiero dentro de mí.

Quiero quedar embarazado.

Quiero que me tome.

En un instante, mi cabeza se llenó de impulsos obscenos como aquellos.

—Ah… ah.

Ya ni siquiera sé qué estoy haciendo.

Al final, no pude resistir más y froté el rostro contra el pecho de Jung Hwanhui.

En cuanto lo hice, aquel denso aroma pareció penetrar todavía más profundamente en mi cuerpo, y sentí cómo el cuerpo de Jung Hwanhui se tensaba bruscamente mientras me sujetaba con fuerza.

Al mismo tiempo, Jung Hwanhui me agarró el rostro con ambas manos y me obligó a mirarlo a los ojos.

Embriagado por su aroma, con saliva escapando de mi boca, lo contemplé con la mirada nublada.

El rostro de Jung Hwanhui frente a mí estaba contraído, como si estuviera conteniendo desesperadamente un deseo que amenazaba con desbordarse.

—…Park Gyumin… Usted, este aroma…!

Maldición, parece que mi aroma de omega se escapó sin que me diera cuenta.

Ah, ya no me importa. Lo que sea.

Si puedo tener a este alfa, ¿qué importa que se escape un poco de mi aroma?

Mi razón ya se había derrumbado y todo mi cuerpo ansiaba a un alfa.

Extendí la mano hacia Jung Hwanhui, atraje su rostro hacia el mío y, sin vacilar, presioné mis labios contra los suyos.

En cuanto nuestros labios se encontraron, el diminuto fragmento de razón que todavía me quedaba se dispersó como polvo.

Los ojos de Jung Hwanhui se abrieron hasta parecer incapaces de hacerlo más.

‘…¿Esto es un sueño?’

Park Gyumin, que lo estaba besando e introducía desesperadamente la lengua en su boca, recorriéndola con ella, parecía haber perdido por completo la razón.

Sus manos recorrían el cuerpo de Jung Hwanhui sin contenerse.

‘Park Gyumin definitivamente es beta… Pero este aroma es claramente…’

El aroma de un omega en celo.

Normalmente, Jung Hwanhui mantenía a los omegas a distancia.

Su aroma entorpecía la razón, pero, al mismo tiempo, el aroma de ningún omega había conseguido satisfacerlo jamás.

En lugar de resultarle fragantes, siempre le habían parecido excesivamente empalagosos.

Pero este aroma era diferente.

Era tan dulce que sentía que su razón podía salir volando, insoportablemente seductor, hasta el punto de hacerle querer derribar al suelo a Park Gyumin, que seguía besándolo, colocarse sobre él, arrancarle la ropa y dejar sus marcas por todo aquel cuerpo pálido…

Penetrar aquel pequeño cuerpo, sujetarlo, sacudirlo y dejarlo embarazado…

‘Contrólate… contrólate, Jung Hwanhui.’

Sus pensamientos eran un completo desastre. Ya ni siquiera podía distinguir qué estaba pensando, pero había una cosa absolutamente clara.

Deseaba tanto a Park Gyumin que se estaba volviendo loco.

Pero… Jung Hwanhui apretó los dientes.

‘…Park Gyumin.’

Que fuera beta u omega no importaba.

Lo importante era que la persona frente a él era Park Gyumin.

Si hubiera sido cualquier omega desconocido, ya se habría abalanzado sobre él, lo habría inmovilizado y se lo habría follado hasta dejarlo sin sentido.

Pero quien estaba frente a él era Park Gyumin.

Alguien preciado, alguien a quien jamás podría tratar a la ligera.

Jung Hwanhui obligó desesperadamente a su cerebro a recuperar la razón.

El repentino celo de Park Gyumin probablemente había aparecido porque su cuerpo ya estaba debilitado tras resistir las feromonas de Jung Hwangseo y, encima, inesperadamente había quedado expuesto a las de Jung Hwanhui.

Por no mencionar que estaba completamente borracho.

Así que todo era culpa de Jung Hwanhui.

Él había provocado esto, por lo que debía responsabilizarse y calmarlo. Tenía que calmarlo y…

—Ungh.

En ese momento, Park Gyumin mordió el labio de Jung Hwanhui como si le estuviera diciendo que se concentrara.

‘Ah, mierda.’

Ya no podía soportarlo.

Abrumado por un deseo insoportable, Jung Hwanhui finalmente soltó el frágil hilo de razón al que se había estado aferrando, empujó a Park Gyumin contra el suelo y se colocó sobre él.

Entonces devoró los labios de Park Gyumin como un depredador.

—¡Ah!

Los labios de Park Gyumin eran imposiblemente dulces, como tragarse la miel.

Jung Hwanhui introdujo la lengua en su boca, envolvió la de Park Gyumin con la suya y exploró suavemente cada rincón, saboreándolo mientras se entregaba a él.

‘¿Acaso yo…?’

Al mismo tiempo, cuanto más saboreaba a Park Gyumin, más comenzaba Jung Hwanhui a comprender, lenta pero claramente, sus propios sentimientos.

Al principio había pensado que se trataba de afecto nacido de la gratitud, porque Park Gyumin era su benefactor, la persona que lo había salvado.

Y esa clase de afecto nunca debía sentirse así. Se trataba simplemente de pagar una deuda.

Por eso, incluso cuando sus subordinados le habían advertido que aquello era obsesión, o cuando Jung Hwangseo, que de vez en cuando rondaba por allí, bromeaba diciendo que no estaba intentando pagar una deuda sino buscando a una esposa fugitiva, Jung Hwanhui había dejado que todo le entrara por un oído y le saliera por el otro.

Jamás había dudado ni por un segundo de la naturaleza de sus propios sentimientos.

Pero ahora finalmente lo comprendía.

Aquello no era simple cariño. Un beso así no podía compartirse por simple cariño.

Tampoco era únicamente que estuviera embriagado por el aroma de un omega. En ese momento, Jung Hwanhui estaba embriagado por el propio Park Gyumin.

Y aquello probablemente era obsesión… ¿y quizá incluso amor?

Uno tras otro, comenzaron a aflorar los sentimientos que había experimentado desde que conoció a Park Gyumin.

El estremecimiento que había sentido la primera vez que tomó la mano de Park Gyumin durante el día deportivo.

La alegría cuando Park Gyumin cuidaba de él.

La constante irritación que permanecía en su interior cada vez que Park Gyumin estaba cerca.

El cosquilleo en el pecho cuando intercambiaban mensajes de texto usando a Jung Hwangyeong como excusa.

Y el afecto, la gratitud y aquella obsesiva calidez que había sentido cuando conoció por primera vez a Kim Hanyul.

En el instante en que comprendió que todas aquellas emociones estaban dirigidas hacia una sola persona, los sentimientos de Jung Hwanhui se agitaron violentamente.

Al principio no había sabido qué era aquella sensación.

Pero había empezado a odiar ver a Jung Hwangseo y Jung Hwangyu obsesionados con Park Gyumin.

Cuando Park Gyumin salió con Jung Hwangseo y no regresó, la preocupación casi lo volvió loco.

Y ahora, al percibir las feromonas de Jung Hwangseo sobre el cuerpo de Park Gyumin, su posesividad había estallado fuera de control.

Pero, por encima de todo, estaba la primera emoción que había sentido al descubrir que Park Gyumin no era beta, sino omega.

Aquella emoción había sido pura euforia.

‘Ah, así que esto es… amor. O quizá algo todavía más profundo…’

—Jaa… ngh. Más, más… hazme más.

En ese momento, Park Gyumin se retorció entre sus brazos.

Si lo dejaba así, Park Gyumin solo sufriría más.

Así que todo esto era por el bien de Park Gyumin.

Tras tomar una decisión, Jung Hwanhui depositó otro beso rápido sobre los labios de Park Gyumin y después levantó su cuerpo en brazos.

La luz aguda e inteligente que normalmente brillaba en sus ojos se había oscurecido, cargada de placer y excitación.

—No podemos pasar nuestra primera noche… en un lugar como este.

No podían revolcarse por el suelo frente a la casa.

Pero llevarlo adentro tampoco era una opción. Jung Hwangyu sería una molestia. No habría forma de disfrutar plenamente de Park Gyumin.

Cierto… Había un hotel cerca de la casa.

‘Vamos allí.’

Jung Hwanhui levantó a Park Gyumin entre sus brazos.

Park Gyumin gimoteó, besándole el cuello y después lamiéndolo como si aquello todavía no fuera suficiente.

Observándolo en silencio, Jung Hwanhui echó a correr.

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